La chispa obtenida

Del frío de los sueños somos
espíritus fugaces
vagando confundidos por la tierra,
hormiga o escarabajo,
el viento solo sopla en un sentido

y barre los recuerdos al pasado
guardándolos en cercos infranqueables,
observa los relojes, muros
de sol, de mecanismos o de arena,
inútil proseguir

ni aun retroceder,
atiende a la emisión del cesio,
o grillo o saltamontes,
distancia que se aleja hacia el futuro
ligando con enlaces quebradizos

el ciclo de arrebatos o derrotas,
momentos inusuales,
privados de palabras los rituales
de lógicas ignotas,
observa los cristales,

comprende que los ritmos son eternos,
contempla el movimiento del granito,
recibe como un don
tu exigua asignación de sexo,
la chispa que, obtenida, fluye

inmune a los impulsos del insomnio,
soñando el relojero puede
mudar la luz en sombras,
luciérnaga o libélula,
los negros convertir en melodías

de gris y evanescencia,
planetas que basculan el vacío
fortuito de los cosmos divergentes,
amor, genialidad, azar,
expulsa tu egagrópila indigesta,

moscarda o mariposa,
en evos no explorados ni medidos,
sin gafas la vidente en la baraja
escruta el universo,
no pienses en lascivas pesadillas,

contempla como cristaliza
el cuarzo en los abismos de la roca,
avispa o quizá abeja,
no sigas descifrando en los cometas
futuros que jamás llegaron,

rendida de cansancios incansables
durando desde edades desgastadas,
repara en que el recuerdo es
el cebo de la trampa de los días,
mi mano no la guía dios alguno,

mis armas se afilaron en la lluvia
de inviernos remordidos,
de lacias primaveras,
en nieblas de inexactas latitudes,
insecto, cual tú seas,

espíritus errantes,
dirige tus antenas a la bestia,
sitúa tu aguijón entre sus ojos,
ya seas el que fueres, muerde,
descarna hasta los huesos su cabeza,

escarba en sus entrañas y devóralas,
ya seas el que seas,
o tú serás la víctima
del culto a la rapiña y la avaricia,
a dioses que no creen en los hombres,

inútil regresar ni proseguir,
no hay vida en que no olvide que el olvido
debiera ser el limbo en el que viva,
sentados en la piedra,
cogidos de los hombros frente al cielo,

entonces las estrellas eran
muy blancas, muy pequeñas y distantes,
ignora los relojes,
el tiempo es ese río en que, desnuda,
no nadas en el agua que te baña,

ya fueres tú cual seas, cae
el puente que lo cruza, se derrumba
y arrastra la corriente sus arcadas
al fango sin memoria,
fricciona tus maxilas,

mi brazo no lo empuja augur alguno,
y clava tus mandíbulas,
no hay mar que no devuelva a sus orillas
las algas que arrancó, tras la tormenta,
inútil proseguir ni regresar,

adéntrate en sus vísceras,
los amos de la gleba en sus castillos
recuentan las monedas del saqueo,
impuestos comisiones y gravámenes,
el corazón devórales,

creían las sirenas que las algas
prestaban a los peces sus aletas,
las hadas no sabían
que un pene pesa igual que una sardina
o acaso un jurelillo,

si algo somos, mosca o mantis,
la anchoa y los testículos devórales
y escupe de tu labro ensangrentado
los pelos en el charco, somos
espíritus del hambre de los sueños,

los débiles inquietos animales
que en horas inusuales
su simple chispa obtienen,
estrellas diminutas, blancas,
brotando en el orgasmo deslumbrado,

la luz trozada en sombras, fluyen
quizá cuasicristales
de lógicas rituales y asimétricas,
espíritus errantes en la noche,
si somos, es el frío de los sueños.

egm.2012

Wiedikon

Hemos llegado en el tren de dos pisos;
si dudas, desapareces,
si no dudas, dejarás de existir;
las campanas redoblan en la tarde,
los tranvías traquetean ansiosos
atronando Goldbrunnenplatz.

Llueve en los pasos de cebra amarillos,
paraguas contra el desprecio de dios:
sáldanos tú nuestras deudas;
la ingenua fealdad de adolescente
en los escaparates desolados
de Birmensdorferstrasse.

Sobrevuelo dudas y errores
en el rastro azul de la masa
para demostrarme a mí mismo
que aun estoy relleno de sangre humana;
vieiras al estilo Rías Baixas
en el horno de Rotachstrasse.

Hiedra, recuerdos indecisos,
y húmeda densidad vegetal;
maese Cuervo sobre las antenas
explica su breve razón
a los siempre indiferentes abetos
de los huertos de Schrennengasse.

Levanto una montaña ante mí,
los cómics de coleccionista,
olvido que los días se consumen,
la vieja Zenith Trans-Oceanic
junto a otras piezas de la antigüedad
de mañana en Badenerstrasse.

El olor del mirto, saúco seco,
Bienvenido al Hotel Verdura;
espadas cruzadas marcan las horas,
qué bonito lugar para morir;
fray Mirlo nos da las noticias
al atardecer en Bühlstrasse.

El tiempo no será jamás así
ni los colores del sueño
volverán a brillar sobre la nieve:
se desliza la indiferencia
hacia el presente cargado de espectros
aquí, en Rotachstrasse, en Wiedikon.

egm.2012

Otro infierno

No nacimos para heredar un reino
a las cinco de la mañana,
sed en los ojos, frío en los cristales,
niebla en los sueños,
en grupo al asalto de los vagones,

contactos huidizos, auriculares
en los oídos, roces,
veladas miradas desencontradas,
perfume y loción de afeitar,
sudor, olor de fragmentos de vida,

gafas nuevas, zapatos viejos,
el paquete bien ceñido,
la chica apoya la cabeza
en su hombro mientras él dormita,
a las seis de la mañana,

sombras en las escaleras mecánicas,
espectros por los pasillos,
hasta surgir a las calles
y dispersarse hacia las oficinas,
las tiendas y los bares,

un cigarrillo en el portal,
te has equivocado de corbata
y tu dios no puede salvarte,
nimias circunstancias incontrolables
que van desbaratando el día,

no nacimos para heredar un reino
ni una fábrica de condones
a las siete de la mañana,
no recuerdo donde dejé el llavero,
caray, qué buena está esa,

a dónde vas vestida de putilla
a las siete de la mañana,
quizá al trabajo, o vuelves
de algún pozo tenebroso
que olvidarás antes del desayuno,

confín de café y frituras,
tibias las manos, calor en los muslos
a las siete de la mañana,
plástico y papel de aluminio
en un sucio lienzo hiperrealista,

miedo a equivocarse y fallar,
cuando en realidad todo sigue igual,
triste chiquilla en minifalda,
sabes que el mundo se pudre sin ti,
flaco muchacho encorbatado,

tomes la decisión que tomes,
si todas las mariposas del mundo
vibraran sus alas a un tiempo
no podrían lograr que el leopardo
renunciara a su presa,

no nacisteis para heredar un reino
ni un imperio empresarial,
aferran y devoran los colmillos
y la hierba sigue creciendo
bajo las pezuñas de la manada,

a las siete de la mañana,
quedamos donde siempre
y regresaremos juntos a casa,
sombras por los pasillos,
espectros en los resquicios del tiempo,

lejos de la lírica y de la épica,
lejos de cualquier poema,
en grupo, sombras, espectros,
desvaídos pasajeros del alba,
no nacisteis para heredar un reino

ni un sillón en la mesa del consejo,
ni siquiera un asiento libre
a las siete de la mañana,
no nacimos para heredar ni el polvo,
ni en este ni en otro infierno.
.


ēgm. 2012

Manuel Antonio

De cuatro a cuatro


Hojas sin fecha de un diario de abordo

Al capitán D. AUGUSTO LUSTRES RIVAS
Con el recuerdo de las navegaciones hechas a la par

Intenciones

___ Llenaremos las velas
con la luz náufraga de la madrugada
___ Colgando de dos puntos cardinales
el esbelto columpio
del pailebote blanco

Con sus doradas manos
saludan mil adioses las estrellas

___ Inventaremos frustradas descubiertas
___ a barlovento de los horizontes
___ para acelerar los abolidos corazones
de nuestros veleros defraudados

___ Halaremos del chicote
de un meridiano innumerado

___ En la isla anónima
de cada singladura
espiaremos el remordimiento de la ciudad

Ella noctámbula deshojará
como una margarita prostibularia
la Rosa de los Vientos de nuestro corazón

___ Enlazaremos adioses de espuma
hacia todas las playas perdidas
___ Reuniremos cuadernos en blanco
de la novela errante del viento
___ Pescaremos en la red de los atlas
estelas de Simbad

___ Y cazaremos la vela
sobre el torso rebelde de las tormentas
para trincar la escota de una ilusión

La fragata vieja

___ Tienes los ojos distantes
decorados de rostros joviales
___ que los viejos marineros
permutaron en los climas antípodas

___ Llevas en el timón
un impulso de brazos tensos
que retorcieron los dilatados
horizontes del mar

___ El viento
___ ___ ____ atortorando
___ deshojó de los velámenes
otoños de juventudes

___ Comprabas collares circunmeridianos
en los bazares de estrellas
___ Amarrabas faros dispersos
con el cimbrador calabrote de la estela
___ Floreciste en el Mar
primaveras amargas
de espumas y escamados

___ Aunque el viento se encalme
___ tembletea en tus velas
una ráfaga de transmigraciones

___ En ese tu corazón innumerable
___ también crecen y descienden
las mareas de mi corazón

Travesía

___ Troqueles reiterados
___ el reloj y el Sol
acuñaron monedas efímeras
que repetían todas
la misma cara y la misma cruz

___ La costa y el Mar
escamotearon unánimes dorsos
___ permutadores de la misma
lejana evasión

___ Tenemos un desvencijado diagrama
recosido por todos los ovillos del horizonte
que viraron la proa y la Rosa de los Vientos

___ En la silueta de los barcos anónimos
puestos a flote por la madrugada
___ extraviados en el derrotero del ocaso
___ persistieron siempre
la misma espuma en la roda y la misma estela

___ Ese intercambio de radiogramas
que reeditaron los faros y las estrellas
___ nos dio la multiplicación monótona
de las mismas letras del mismo morse

___ ¿Fue la última ráfaga de viento
lo que nos deshojó de todos los recuerdos?

___ El Mundo
___ ___ ____ _ que ya no sabe
más que repetir un giro consabido
___ rasgó clandestinamente
las hojas imprevistas de los calendarios

___ Con nuestras manos suicidas
___ esparciremos en el carrusel de los vientos
los cuatro puntos cardinales
___ Mientras
___ ___ _____ el timonel
arrumbará proa a Ningún Sitio

___ Repetiremos los cansados corazones
cronometrando monotonías

___ En las velas indecisas
___ hojea el viento un indeleble
álbum de leitmotivs

___ El minutero
___ ___ ___ ___ (tic-tac)
asumió el compás de las travesías

De codos en la baranda

___ Encontramos esta madrugada
___ en la trampa del Mar
___ una isla perdida (1)

___ Montaremos de nuevo la trampa
___ Va a salir el Sol
improvisado y desorientado

___ Tenemos ya tantas estrellas
y tantas lunas sumisas
que no caben en el barco ni en la noche

___ Juntaremos pájaros sin geografía
para jugar con las distancias
de sus alas abrazadoras

___ Y los adioses de las nubes
___ mudos e irremediables

___ Y armaremos una red de estelas
para recuperar las añoranzas
con su viaje realizado
por los océanos de nuestro corazón

_______
1. Mar adentro es una isla de agua
rodeada de cielo por todas partes

Solos

___ Fuimos quedándonos solos
el Mar el barco y nosotros

___ Nos han robado el Sol
___ El paquebote esmaltado
que cosía con sedales de humo
ágiles cuadros sin marco

___ Nos han robado el viento
Aquel velero que se evadió
por la cuerda floja del horizonte

___ Este océano desatracó de las costas
___ y los vientos de la Roseta
se orientaron al olvido
___ Nuestras soledades
vienen de tan lejos
como las horas del reloj
___ Pero también sabemos la maniobra
de los navíos que fondean
a sotavento de una singladura

___ En el cuadrante estático de las estrellas
se quedó parada esta hora
___ El cadáver del Mar
hizo del barco un ataúd

___ Humo de pipa___ Añoranza
___ Noche___ Silencio ___ Frío
___ Y nos quedamos nosotros solos
___ sin el Mar y sin el barco
___ nosotros

…Al ahogado

___ Se te llevaron los ojos
___ relingadores de lejanías
y pescadores de profundidades

___ Se te llevaron la voz
___ sumergida en la gruta giróvaga
por donde se escurren las tempestades

___ Se te llevaron el aliento
___ enmallado en la red sonora
de los cordajes erectos

___ El viento aún excavaba
con sus garras de espuma
___ en la rompiente
___ ___ ___ ___ ___ _ más sepulturas

___ Ibas reuniendo soledades
___ Por un agujero del Mar
te hundiste un día buscándote

___ La novia goleta
___ enlutada de blanco
___ que cose rutas olvidadas
___ agita en el viento sus velas
como el pañuelo de las despedidas

Guardia de 12 a 4

___ Envergada en un mástil de la Luna
___ nos aguarda la medianoche

___ La campana de proa
___ emotiva voz astral
___ zarpó bogando despedidas

___ Se extraviaron los pasos del Mar
por los senderos del viento desertor
___ Y se perdió por la popa
___ desamarrada
___ la estela

___ Fuimos transbordándonos
al cabotaje de las constelaciones
___ Inventores de pseudocontinentes
que hemos de descubrir
___ escrutamos las rutas
balizadas de luceros

___ Con un farol en la mano
cronometramos el pulso de las tormentas
que predicen los semáforos astrales
___ —¡Se avecina un naufragio
___ con la ausencia cómplice del Sol!

Ven vientecillo del mar
ven vientecillo marero
Ven vientecillo del mar
vente nuestro compañero
___ ___ ___ ___ __ (popular)

___ Y las horas a sotavento
van desviándose de nosotros

___ El alba intrusa
tocó las cuatro horas
___ Era la campana de proa
que volvía del Mar

la voz desarbolada
el velamen frustrado

Recalada

___ Encontraremos en el muelle
las hojas evadidas
del calendario de nuestros sueños

___ Las nuevas calles de siempre
exhibirán el escaparate
de las mismas novias inéditas

___ Fumaremos en las pipas despectivas
todas las transeúntes
hostilidades mudas

___ El vaso deslabiado en otro puerto
lo acabaremos aquí en este mismo bar
___ junto al marinero desconocido
___ que nos repite la misma
ubicua sonrisa rubia

___ En los burdeles ya saben
que nuestra moneda
tiene el anverso de oro
y el reverso sentimental

___ Los ecos imprevistos
de nuestra canción sonámbula
apagarán las farolas de la madrugada

___ Mañana despertaremos
en la ausencia de esta jornada
___ Se soslayó una página
del diario afectivo

___ Éramos los espectadores
en la prestidigitación
de una hora artificial

Navy Bar

___ Este bar tiene balanceos
___ Y también está listo
para hacerse a la vela

___ Nos llenaron los vasos
con toda el agua del Mar
para componer un cóctel de horizontes

___ Colgados de las horas
___ atlas geográficos de esperantos
están sin traducción
___ Y tartalean las pipas
con el ademán políglota de las banderas

___ Esa canción improvisada
___ ___ ___ ___ ___ ____ ___ ___ es la misma
que ya se improvisó en algún lugar

___ ¿Quién ha llegado a avisarnos
de esa cita nocturna que tenemos
con el viento al N.E.
en la encrucijada de las estrellas apagadas?

___ Aquí bebe de incógnito
el Marinero Desconocido
___ —sin geografía ni literatura—
___ La noche de los naufragios
___ con su brazo salvavidas
___ aferrará con nosotros una vela de chubascos

___ El último vaso
estaba lleno de despedidas

___ Por las calles dispersas
íbamos encerrándonos
cada uno dentro de su alta-mar

___ En el residuo de algún vaso
todas las noches naufraga el Bar

Balada del pailebote blanco

___ Escuchábamos al viento
___ riéndose malévolo
debajo de su disfraz
___ Y también contó el barco
___ la historia del piloto
la del gaviero y la del grumete
___ Vosotros ya lo sabéis todo
___ Eso que dicen las estampas
del libro de Simbad
___ Pero él nos contó el resto
___ «Estrenaba el horizonte
una largura audaz…»
___ El barco fue recorriendo
las cicatrices sentimentales
que le dejaron viejos navegantes
___ Y los adioses que lleva en la vela
___ grabados por miradas
tristes definitivas y distantes
___ Un día se hizo a la mar
con la palabra segada en los labios
___ Y ya nunca volvió
___ Ahora yo busco a un viejo marinero
___ o una historia del pailebote blanco
___ o cualquier cosa…
___ ___ ___ ___ ___ ___ ¿qué sé yo!

___ Escuchábamos al viento
___ riéndose malévolo
debajo de su disfraz
___ Mas la historia del pailebote blanco
no la sabía el piloto
___ ni el gaviero
___ ni el grumete

El portafolio del viento

___ El viento perdió las hojas
de su portafolio
___ —¿Esas que los chubascos
___ ___ ___ ___ ___ ___ ____ ___  mecanógrafos
___ teclean en el manual de los mástiles?

___ Las gaviotas no tienen quitasol
___ pero hacen raudos equilibrios
sobre el alambre transparente
de todas las ortodrómicas del cielo

___ El pailebote sin velas
___ —¿Serán esas que el viento
se llevó en su portafolio?
___ también hace equilibrios en la estela

___ Con la boca abierta
___ —se le cae la baba—
está mirándonos bobalicón el Sol

Lied ohne Worte

___ Fluctúa un desbordar de marejadas
tanteando los cielos sin hallar la Luna
___ Pero la Luna esta noche
desertó de los calendarios
___ Marchita entre dos hojas
___ ___ ___ ___ —violetas pensamientos—
del manual póstumo
___ ___ ___ ___ —otoño madrigales—
que versifiqué yo

___ Suaves ondas unánimes
se reorganizan detrás del viento
___ Cuando pase la última ráfaga
nos dirá adiós
con el pañuelo blanco del gaff topsail

___ Alude a un fracaso
de hojas amarillas
___ y se renueva la sonrisa de los mástiles
___ siempre con ramas nuevas y joviales

___ Novia mía
___ ___ ___ __ vestida de luna
___ que romantizas
___ ___ ___ ___ ____  ¡tan cursi!
___ ___ ___ ___ ___ ___ _____ __ en el jardín

___ Me senté a proa
fumándome una pipa
___ Pero otra noche pensaré en ti

La estrella desconocida

___ Yo te he visto a menudo asomada
a aquella ventana
___ ___ ___ ___ __ —¡tan a trasmano!—
___ que colgaste de una constelación

___ El horizonte arrancaba cada día
___ para ti
___ la hoja de calendario de una vela

___ Pero nunca se enmalló
en la falsa red de los mapas celestes
tu rubia virginidad

Cómplice la noche
enjaulaba el sextante de los marinos
ingenuas perversiones catalogadas

___ Viuda reiterada de todos los veinte años
que los marineros repiten
cada vez que se ahogan
___ Jamás supieron los cadáveres sin rumbo
que tú los amortajabas con tu mirar

___ Aproábamos ya la medianoche
___ A sotavento de nuestra singladura
va a menudo una nube desarbolada
___ Con su esponja de sombra
___ borró para siempre tu mudo perfil

___ El alba nueva me ha sorprendido
rebuscando entre los luceros
una despedida que se me perdió

Calma de 6 a 8

___ Por la rompiente se desliza el Sol
tras los ausentes oleajes
___ Las velas flojas
___ póstumo rompeolas de los chubascos
___ cosen los jirones con hilos de sol tibio

___ Una gaviota ventrílocua
picoteando el aullido inmortal
que los ahogados dejaron flotando

___ La puesta de sol se cerrará
dentro del más intacto disco
___ Nuestras pipas atentas
___ placenteramente acodadas
___ En un instante el vapor intruso
cosió de prisa la relinga del horizonte

___ Allende el mundo
está el castillo de proa
___ Hay un viejo marinero
que viene de vuelta de todos los naufragios
___ Y trae el hilo de las aventuras
___ ___ ___ ___ _____ ___ ___ —no se sabe el final—
que las dársenas estáticas
han visto evadirse a bordo de los bricbarcas

—El capitán Pardeiro
no se ahogó
“Se perdió” con el bergantín—

___ Se ha ajustado en sordina
___ alargada como una mirada nuestra
___ la bocina del Mar
___ Oscila en la mareta ligera
un remordimiento o pesadilla
___ El navío
___ ___ ____ las manos trincadas
___ va borrando la estela con los pies

___ Ya no vendrá el viento
pues la noche cerró todas las puertas

—Esa luz desvelada
en la ventana de la Luna—

___ Al dar la hora imprevista del relevo
cosió las cuentas sueltas
del toque de las Trinidades
___ El cielo se ha ido macilento y friolero

___ ¿Todo ha acabado?
___ ___ ___ ___ _____ __ ¡Oh milagro!
___ Las mismas estrellas
___ aún están
___ aún están allí

Descubierta

___ ¿Quién cerró esta noche
la ventana azul del Mar?
___ Este Mar fugitivo
de todas las orillas
___ Náufrago de la neblina
que desvió el rumbo
de los puntos cardinales

___ Se quedaron las gaviotas
tres singladuras a sotavento
___ Se desorientaron los delfines
___ intrusos e impunes

___ Hoy nadie da con la relinga
con que aferrar el paño del horizonte
___ Y este atardecer tampoco
atraparemos al Sol

___ El Sol era un pájaro triste
que se posaba en el penol

Ocio

___ Gaviotas que llevan en el pico
las cartas de los marineros enamorados
___ Vapores burgueses
que nos ofrecen el reembroque de su humo
___ Pero nuestras velas encalmadas
espantan a bandazos
las horas como a moscas

___ Vigo está tan lejos
que se han desorientado las cartas marinas

___ Una pipa más
___ ___ ___ _____ _ con calma
___ hasta ver qué hora da el reloj
___ ¿Entra un viento gélido?
___ ___ ___ ___ ___ ___ ___ _ —¡Muy bien!

___ Se enrollará la pausa
en sus espirales

___ Y no sabemos
___ (basta ya de paréntesis)
añadirnos otra vez
a todo eso que se nos olvidó

S. O. S.

___ Todos presentíamos que la noche
preparaba algún sofisma
___ Y el faro extraviado
lanzaba un S-O-S
en el morse
___ ___ ___ —clave Orión—
___ ___ ___ ___ ___ ___ ____ de las estrellas

___ Esos brazos abiertos de la vela
son los mismos del viento
que se ha desperezado
___ En la mano del Mar olvidadizo
los luceros picotean su alimento
___ La estrella de los cabarets
___ con un cigarrillo en los labios
___ pide lumbre a los cuatro puntos cardinales
___ Por la Galaxia llena de cuarcillos
un astro viejo va con su farol

___ ¿Qué prevén los almanaques
para esta medianoche?
___ Pero aún no sabemos
de qué parte llegará la medianoche
___ Y el faro extraviado
agotará su stock de S-O-S

Al reverso de la noche

___ Luceros degollados
se desangran de oro en el Mar

___ A la par de nosotros
___ ___ ___ ___ ____ ___ _ la Luna
traza estelas infecundas

___ Mientras ensueña la mareta
va hojeando el libro de las velas

___ Irredentos velámenes exhaustos
___ resignados a colgar de la cruz

___ Estrellas inconscientes
mecanizan el obseso tic-tac

___ El agua toda de los océanos
se absorbió en una lágrima

___ Y el pañuelo blanco del nuevo día
enjugará los ojos del cielo

Adiós

___ Entre la calima
___ ___ ____ ___ ___ trasponiendo mi mirada
___ se rehuyó el velamen
___ Nos dejó la bahía
llena de su ausencia
y la mañana sin perspectiva

___ Ahora en tierra
___ separado de mí mismo
por un océano de singladuras
___ el viento de la Ría
va pasando la hoja de cada emoción

___ —El Sol indeferente
___ Sirena aguardentosa de los vapores
___ Un retazo de humo
en el rompeolas del paisaje
___ Los engranajes de la grúa
trituran la tibia mañana—

___ Debajo de mis pasos
brota la estela de la Villa natal
___ Ella con los brazos llenos de sueño
se obstina en salvarme de un antiguo naufragio
___ Y mis oídos incautos
quieren dormir en el regazo
de las cantigas viejas

___ Yo registraba todos los secretos
de mis manos vacías
___ porque algo hubo que se me perdió en el Mar

___ …alguien que llora dentro de mí
por aquel otro yo
que se va en el velero
___ ___ ___ ___ ___ ___ para siempre
___ ___ ___ ___ ___ ___ como un muerto
con el peso eterno de todos los adioses


Manuel Antonio. De catro a catro (ogalego.eu)
Manuel Antonio. De catro a catro (decatroacatro.pressbooks.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

De catro a catro
Primera edición, 1928

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El día de la niebla

El barquito de papel de periódico
en el río naufragó,
los niños observaban en la orilla
como la niebla iba confundiendo
los prados y el camino,

la bruma lóbrega y viscosa
que al barquito se llevaba
con labios de anhelante hostilidad,
los niños ahora corrían
hacia el pan con chocolate,

expandiéndose y creciendo
la niebla descendió hacia las orillas,
inundó el valle como una riada
densa, voluminosa, lenta,
que después de disolver en sí misma

algunas esperanzas vagas,
algún sueño descolorido,
desapareció llevándose el tiempo
en el aire impaciente de la noche,
y cada estrella volvió a su lugar,

cada planeta regresó a su órbita,
la luna iluminó a los criminales
y cada delito fue cometido
en la hora y en el sitio oportunos,
y los niños ya duermen,

vibra el agua en el ojo de la ninfa,
y cualquier ser humano
fue amado por otro ser humano
a la hora y en el lugar pactados,
en la niebla y bajo la lluvia,

a la luz de la luna o las farolas
o bajo el sol de la playa,
o en los fríos desiertos desolados
o las junglas devastadas,
el barquito de papel

nunca jamás regresará,
y los niños sueñan con brujas,
el pasado se marchó por el río
el día de la niebla inconsistente
y nunca podrá regresar,

olvida todo el tiempo bajo el tiempo,
recuerda que el ayer nunca ocurrió,
y una niebla,
sobre el río ramas rotas arrastran
lóbrega bruma

junto al pasado como un derelicto
hasta enterrarlo en la arena
con los desperdicios de la marea,
redes, algas,
y en su susurro los sauces revelan

que un grito ahoga a otro grito,
gaviotas,
que un beso disipa otro beso,
cerezas,
que un lobo reemplaza a otro lobo

en la jerarquía de la manada,
aullidos
contra la fluorescencia del crepúsculo,
y un día empuja a otro día,
vencejos,

como un rey sucede a otro rey
y una araña substituye a otra araña
retejiendo su trampa en la cornisa
en la que el vencejo cazó,
los niños,

coloca una bolsa nueva
en el cubo de la basura
y acuérdate de seguir olvidando
los desperdicios del tiempo,
recuerda que el pasado no existió.
.


ēgm. 2012

Un día escampó

Durante cientos de miles de años
llovió displicentemente
sobre la tierra vacía de vida,
arabescos de mariposa,
y un día sin día escampó,

nuevos mundos nacen continuamente
para que otros mueran al mismo tiempo
y en los taludes del presente
la nostalgia es tan solo el agitado
soplo del viento en el crambe,

la mariposa fulgura, siguiendo
el tenso arabesco del pez
por el río que fluye hacia la luz
bajo las móviles sombras trenzadas
de los sauces y las mimbreras,

y tener alguna esperanza
de que el sueño vuelva a ser como fue,
fulguración de los peces,
resulta un pulcro ejercicio de angustia
en lo alto del farallón,

la mariposa nunca volará
otra vez esa misma sombra,
olvida la memoria en la hojarasca,
como el pez no nada dos veces
el agua que ya ha fluido,

calculas mal el tiempo, y es por eso
que sueles llegar tarde al vado,
olvida los recuerdos imborrables,
que cruza el río del presente,
ya sabes, del pasado hacia el futuro,

fumareles en el risco,
charranes y pagazas en el sol,
expulsado del paraíso
y arrojado también de los infiernos,
gran ganga, viviendo una inacabable

continua temporada de rebajas,
yo soy de Aldán,
y ya me suicidé en otros bajíos,
recuerda que olvidaste tus recuerdos,
ahora no sé morir,

no hay nadie en el andén ni hay ningún tren
y la ciudad ha muerto,
no hay nadie en el burdel ni el aeropuerto,
y se incendió el edén,
nadie sabe quién fue Hank Woothreed

ni qué mariposas amó
en el vado de las tres piedras,
entre la montaña y el arenal,
entre las viñas, los pinares
y los cañaverales junto al mar,

mientras nuevos mundos nacían
y otros morían bajo la corriente
del río de casijamás, y aquí
tanto tiempo ha estado lloviendo
que la humedad es religión,

pero comienza a escampar
en las dunas de la playa,
en las islas del presente,
detrás de los barrancos del futuro
donde el nada fluctuaba,

vibra la gota en la ninfa,
gran ganga, buen tanga,
sí, fiebre, sube un poco más de fiebre
a tu perfil personal,
algún eco quedará resonando

en las viscosas mimbreras del río,
donde el pez traza su dibujo
de sombríos violetas
y fríos verdeazules vacilantes
junto al vado del hoy,

donde el nada convergía
en la levedad del crambe,
la fugacidad de la arena
y la brevedad del océano
en las peñas de la ría de Aldán,

olvida el porvenir en el sargazo,
recuerda nada más quien eres hoy,
no deja su matiz la mariposa,
pero no volverá a volar
aquel aire que ya esquivó,

en los claros farallones la luz
reconfigura su fulgor,
el verde quiere ser azul ardiente
y el malva, el rojo de unos labios
siempre anhelantes… bajíos…

no muda el celaje de sus escamas
nunca el pez ni jamás vuelve a encontrar
el cauce que ya remontó,
recuerda que el futuro no ha venido,
olvídate de ser quien no serás,

mientras mueren estos,
otros mundos nacen continuamente
en los marjales del río de ahora,
olvida todo el tiempo entre las algas,
acuérdate de ser quien eres hoy,

en el agua verduzqueante,
sobre la Tierra sumergida
sólidamente llovió
durante miles, millones de años,
y un día infinito escampó.
.


ēgm. 2012

La carretera del faro

Puedes seguir preguntándotelo
todas las veces que quieras,
la solución origina el problema,
pero no hallarás más alternativa
que joderte y soportarlo,

el mapa no está equivocado
aunque le faltan algunos detalles
que puede suplir la memoria,
caminos entre los tojos,
montes de áspera y fría belleza,

siempre esa insistente pregunta,
los pájaros atraviesan la playa,
chillando, hacia el océano,
siempre ajenas, bellas e intemporales,
las aves de aire y de sal,

puedes seguir preguntándotelo
mientras recuentas las baldosas
de las paredes del cuarto de baño,
el motor empieza a sonar
más fuerte que el mar en las rocas,

el viento es indiferente testigo
de la fugacidad del arrecife,
de la infinitud del silencio,
de las jactanciosas preguntas
que el ser humano se hace a sí mismo,

los pájaros marinos pasan
hacia el interior del océano,
donde habita la realidad,
pero la mente insiste e insiste,
aceleras un poco más,

la ignorancia de los que hablan
sin entender lo que dicen
es tan solo adelantada
por la de los que viven de escribir
de las profundidades que no alcanzan,

la moda pasa de moda
hasta que vuelve a ponerse de moda,
la arena en la playa se desmenuza
entrechocándose en la misma arena
que la ama, la goza y la destruye,

el faro sobre la peña
ya no vigila el oleaje, y
los pájaros chillan hacia la niebla
ajenos a las preguntas
que los niños le proponen al mar,

tu cuerpo se tensa, tu pie se clava,
el faro sobre el océano…
un grito breve en la rampa de piedra,
las olas pausadas e indiferentes
son un rumor allá abajo

resaltando el esplendor de la sangre
sobre el acero y el plástico,
la bruma en el velo del horizonte
va acogiendo a los pájaros,
charranes, fumareles y pagazas,

se ha detenido el motor…
la solución origina el problema,
olas, viento, voces, después
un suave silencio intranquilo,
ahora empieza a llover.
.


ēgm. 2012