Fernán Gonzálvez de Seabra

Trovador portugués que podría ser de origen leonés, de Sanabria, y haber vivido en la segunda mitad del siglo XIII. En los manuscritos Fernam Gonçalves de Seavra, en portugués Fernão Gonçalves de Seabra.
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Cantiga de amigo


Pero que eu meu amigo roguéi

Pese a que a mi amigo yo le rogué
que no se marchara, él no dejó
por mí de irse, y, cuando aquí volvió,
en cuanto vio como yo me enojé,
tan de corazón lloró, por mi amor,
que también lloré yo con su dolor.

Yo le rogué que ya más no llorara,
pues le perdonaba, y por cosa tal
ni por otra, le querría yo mal,
y, antes de que así le rogara,
tan de corazón lloró, por mi amor,
que también lloré yo con su dolor.

Me juró él que no había pensado
que eso me causara tan gran pesar,
que él antes se quería matar,
y, cuando él vio que me había enojado,
tan de corazón lloró, por mi amor,
que también lloré yo con su dolor.
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Paráfrasis
Pese a que yo a mi amigo le rogué/ que no se fuera, ni siquiera dejó/ de irse por mí, y, cuando llegó aquí,/ en cuanto vio que yo me enojé con él,/ lloró tanto y tan de corazón/ que entonces lloré yo de pena por él.// Yo le rogué que no llorara más,/ pues le perdonaba, que nunca por ello/ le querría mal ni por otra cosa,/ y, antes de que yo le rogara esto,/ lloró tanto y tan de corazón/ que entonces lloré yo de pena por él.// Él me juró que no pensaba/ que yo tuviera tan gran pesar por ello,/ que no estaría bien sino matándose,/ y, cuando vio que yo me enojaba con él,/ lloró tanto y tan de corazón/ que entonces lloré yo de pena por él.

Fernán Gonzálvez de Seabra. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Pero Viviaez

Trovador quizá gallego, activo en el último cuarto del siglo XIII. En los manuscritos Pero Vyvyaez, en portugués Pero Viviães.
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Cantigas de amigo


I. Pois nossas madres van a San Simón

Pues nuestras madres van a San Simón
de Val de Prados a velas quemar,
todas, muchachas, tratemos de andar
con nuestras madres, y así, en unión,
que enciendan velas por nos y por sí
y bailaremos, muchachas, allí.

Nuestros amigos todos allá irán
para mirarnos que andamos tal cual
bailando ante ellos hermosas sin chal,
y nuestras madres, ya que allá van,
que enciendan velas por nos y por sí
y bailaremos, muchachas, allí.

Nuestros amigos irán por medir
cómo bailamos y han de atender
bailar las mozas hermosas de ver,
y nuestras madres, si allá quieren ir,
que enciendan velas por nos y por sí
y bailaremos, muchachas, allí.

II. Por Deus, amiga, punhad’ en partir

─Por Dios, amiga: intentad impedir
a mi amigo que bien me quiera ya.
─No me lo pidáis, pues no servirá,
ni me mandéis para eso allá ir,
pues tanto le da si le voy a hablar
o, en verdad, como si quiero callar.

─Que se aparte pronto, decidle vos,
de mi amor, donde él siempre halló mal.
─Dejemos eso: hablarle es igual,
y a quien se lo diga, cofunda Dios,
pues tanto le da si le voy a hablar
o, en verdad, como si quiero callar.

─Decidle ahora que no ha de tener
nunca mi bien y que ni piense así.
─No me lo pidáis: nada os vale ahí;
Dios cofunda a quien se lo haga saber,
pues tanto le da si le voy a hablar
o, en verdad, como si quiero de callar.
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Paráfrasis
I. Pues nuestras madres van a San Simón/ de Valle de Prados a poner velas,/ nosotras, las muchachas, intentemos andar/ con nuestras madres, y ellas entonces/ que pongan velas por nosotras y por ellas,/ y nosotras, muchachas, bailaremos allí.// Todos nuestros amigos irán allá/ para vernos y nosotras andaremos/ hermosas bailando ante ellos en camisa,/ y nuestras madres, ya que van allá,/ que pongan velas por nosotras y por ellas,/ y nosotras, muchachas, bailaremos allí.// Nuestros amigos irán para contemplar/ cómo bailamos y pueden ver/ bailar allí a mozas hermosas,/ y nuestras madres, pues quieren ir allá,/ que pongan velas por nosotras y por ellas,/ y nosotras, muchachas, bailaremos allí.
II.─Por Dios, amiga: intentad alejar/ a mi amigo de quererme bien./ ─No me lo digáis, pues no os vale de nada,/ ni me mandéis ir a eso allá,/ pues me hace tanto provecho hablarle,/ a buena fe, como callarme.// ─Decidle ahora que se aleje ya/ de mi amor, en donde siempre halló mal./ ─Dejemos eso y hablemos de otra cosa;/ que confunda mucho Dios a quien se lo diga,/ pues me hace tanto provecho hablarle,/ a buena fe, como callarme.// ─Decidle ahora que no puede tener/ nunca mi bien y que ni siquiera piense en ello./ ─No me lo digáis, pues no os hace provecho;/ confunda Dios a la que vaya a decírselo,/ pues me hace tanto provecho hablarle,/ a buena fe, como callarme.

Pero Viviaez. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Pero Gómez Barroso

Trovador portugués establecido en Castilla, nacido entre 1220 y 1225 y muerto a finales del siglo XIII, participó en la conquista de Sevilla y en las campañas de Murcia y Orihuela. En los manuscritos Pero Barroso, en portugués Pero Gomes Barroso.
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Cantigas de amigo


I. Amiga, quero vos eu ja dizer

Amiga mía: yo os quiero contar
lo que ahora me ha dicho mi amigo:
que muere cuando él no está conmigo,
en mi belleza metido en pensar;
mas no pienso yo que si él pensara
en mí, que tanto sin mí morara.

Ninguna cosa le creeré a quien
ya tanto tarda, Dios me dé perdón,
y dice que muere, y es la razón
que piensa en cómo Dios me hizo de bien;
mas no pienso yo que si él pensara
en mí, que tanto sin mí morara.

Pues mucho esta vez tarda, os digo a vos
que poco a poco así se va perdiendo
de mí, y dice que yace muriendo,
pensando en qué hermosa me hizo Dios;
mas no pienso yo que si él pensara
en mí, que tanto sin mí morara.

Y no sé por qué allá se quedara,
sin venir, si él de mí se acordara.

II. O meu amigo que é con el rei

A mi amigo, que junto al Rey está,
quieren hacerle bien, mas yo sé ya
que nunca mayor bien él ha de hallar,
pues soy yo hermosa y gran bien él tendrá,
que estar conmigo cuanto quiera estar.

Quiera el Rey ahora ya hacerle bien,
y cuanto él quisiera, tanto le den,
que nunca mayor bien él ha de hallar,
Dios me valga, que le valga un amén,
que estar conmigo cuanto quiera estar.

Si no mora conmigo, denle en don
lo que él quisiera, Dios me dé perdón,
que nunca mayor bien él ha de hallar,
ni placer alguno en su corazón,
que estar conmigo cuanto quiera estar.

Ni pesar, de los que en el mundo son,
tendrá si yo placer le puedo dar.

III. Direi verdade, se Deus mi perdón

Diré la verdad, Dios me dé perdón:
a mi amigo, si él me quiere con bien
no se lo agradezco, sino que a quien
le agradezco es a Dios, de corazón,
que Él tan hermosa me hizo y me dio
todo cuanto bien pude pedir yo.

Si él me quiere bien, cual dice querer,
hace lo justo, y yo, por así hacer,
no le agradezco, que he de agradecer
a Dios por siempre, cuanto he de poder,
que Él tan hermosa me hizo y me dio
todo cuanto bien pude pedir yo.

Si él me quiere bien, no lo quiero mal,
ni tampoco nunca le agradecí,
nada, pues cuanto en el espejo vi
lo agradezco a Dios, y agradezco igual
que Él tan hermosa me hizo y me dio
todo cuanto bien pude pedir yo.
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Nota
Cantiga II: Se ha perdido parte del verso segundo de la primera estrofa. Cohen propone la reconstrucción [punhen de lhi fazer ben, mais] ben sei, (tratan de hacerle bien, mas bien sé).

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Paráfrasis
I. Amiga: yo quiero deciros ya/ lo que me dijo mi amigo:/ que muere cuando no está conmigo,/ pensando siempre en hermosura;/ pero yo no pienso, si él pensara/ en mí, que viviera tanto sin mí.// Ya nunca le creeré ninguna cosa,/ pues tarda tanto, si Dios me perdona,/ y dice que muere por esto, que no por otra cosa,/ pensando en cuanto bien me hizo Dios;/ pero yo no pienso, si él pensara/ en mí, que viviera tanto sin mí.// Porque tarda tanto de esta vez/ él poco a poco va perdiéndose/ conmigo, y dice él que yace muriendo,/ pensando en cuán hermosa me Dios hizo;/ pero yo no pienso, si él pensara/ en mí, que viviera tanto sin mí.// Y no sé nada por lo que él se quedara allá/ y no viniera, si se acordara de mí.
II. Mi amigo, que está con el rey,/ […] bien sé/ que nunca en el mundo puede tener bien,/ pues yo, hermosa, tengo tanto bien,/ sino vivir conmigo mientras yo viviera.// Intente ahora el rey hacerle bien/ y cuanto él quisiera, tanto le den,/ que nunca en el mundo puede tener bien,/ si Dios me valga, que le valga nada,/ sino vivir conmigo mientras yo viviera.// Háganle ahora cuanto él quisiera, y no/ viva conmigo, si Dios me perdona,/ que nunca en el mundo puede tener bien,/ ni gran placer en su corazón,/ sino vivir conmigo mientras yo viviera.// Ni gran pesar, de cuantos hay en el mundo,/ nadie le hará, si yo le diera placer.
III. Diré la verdad, si Dios me perdona:/ mi amigo, si me quiere gran bien/ no se lo agradezco, y otra cosa más:/ agradezco a Dios en mi corazón/ que Él me hizo tan hermosa y me dio/ tanto bien como yo le pedí.// Si él me quiere bien, como dice que me quiere,/ él hace lo apropiado, y yo, por hacerlo,/ no se lo agradezco, y he de agradecer/ a Dios ya siempre, lo más que pudiera,/ que Él me hizo tan hermosa y me dio/ tanto bien como yo le pedí.// Si él me quiere bien, yo no lo quiero mal/ ni tampoco tengo nada que agradecerle por ello,/ pero de cuanto yo vi hoy en mi espejo/ agradezco mucho a Dios y le agradezco otra cosa:/ que Él me hizo tan hermosa y me dio/ tanto bien como yo le pedí.

Pero Gómez Barroso. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Afonso Méndez de Besteiros

Trovador portugués, nacido probablemente en São Cosme de Besteiros, en Paredes, Sousa), activo hacia 1245. En los manuscritos Affonso Meendez de Besteyro, en portugués Afonso Mendes de Besteiros.
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Cantigas de amigo


I. Fals’ amigo, per boa fe

Amigo falso, a fe, escuchad:
sé yo que vos mucho queréis
a otra mujer, y no podéis
pensar en mí, mas, si es verdad,
en adelante haced aquí
burla de otra, mas no de mí.

Cuando el otro día os hallé
hablando como desleal
con otra, me sentí muy mal,
pero, pues que es así ya sé,
en adelante haced aquí
burla de otra, mas no de mí.

Y desde que os vi hablar
con otra, allí pronto vi yo
que ya erais suyo y mío no;
mas yo os quiero desengañar:
en adelante haced aquí
burla de otra, mas no de mí.

II. Mía madre, venho vos rogar

Madre: os vengo yo a rogar
como ruega hija a señor:
al que muere por mí de amor,
dejadme con él ir a hablar;
cuanta pena él consigo tiene
sé que toda por mí le viene.

Y aun sois vos tan despiadada
que no os queréis compadecer
de mi amigo, al que puedo ver
yo morir, y estoy apenada;
cuanta pena él consigo tiene
sé que toda por mí le viene.

Lo veré hoy, en verdad pues,
y le diré tan gran placer
que él me lo ha de agradecer,
porque su mal ya el mío es;
cuanta pena él consigo tiene
sé que toda por mí le viene.
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Paráfrasis
I. Falso amigo, a buena fe,/ yo sé que queréis gran bien/ a otra mujer, y yo nada/ os importo, pero, ya que es así,/ en adelante haced desde ahora/ mofa de otra, pero no de mí.// Pues el otro día os encontré/ hablando de lo vuestro y de nada más/ con otra, y me vino mal de eso,/ pero, ya que sé la verdad,/ en adelante haced desde ahora/ mofa de otra, pero no de mí.// Y cuando yo os vi hablar/ con otra, yo pronto vi allí/ que erais suyo, y no mío;/ pero yo quiero desengañaros:/ en adelante haced desde ahora/ mofa de otra, pero no de mí.
II. Mi madre: vengo a rogaros/ como ruega hija a señora:/ el que por mí muere de amor,/ dejadme ir a hablar con él;/ cuanta pena tiene él consigo,/ sé que toda le viene por mí.// Y sois despiadada/ pues no queréis doleros/ de mi amigo, al que morir/ veo, y yo ando infeliz;/ cuanta pena tiene él consigo,/ sé que toda le viene por mí.// Yo he de verlo, a buena fe,/ y le diré tan gran placer/ que él debe agradecérmelo,/ pues su mal pronto es el mío;/ cuanta pena tiene él consigo,/ sé que toda le viene por mí.

Afonso Méndez de Besteiros. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Rodrigo Anes de Vasconcelos

Trovador portugués, originario de Santa Maria dos Ferreiros, Amares, activo en la segunda mitad del siglo XIII y muerto antes de 1297. En los manuscritos Rodrigue Anes de Vasconcelos, en portugués Rodrigo Anes de Vasconcelos.
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Cantigas de amigo


I. O voss’ amig’, amiga, foi sazón

Vuestro amigo, amiga, en otra ocasión
sí que deseaba en su corazón
a otra mujer, mas en vuestra prisión
hoy está, libre de ningún vaivén,
y, pues no quiere si no es vuestro don,
bueno sería que le tratéis bien.

Él a otra dama solía querer
mucho, amiga, mas él os llegó a ver
y ahora no puede tener placer
si no es de vos, y a todo hace desdén,
y, pues está así en vuestro poder,
bueno sería que le tratéis bien.

Él de otra dama tenía el favor,
y ahora Dios, por hacerle mayor
pena sufrir mientras viva, o peor,
le hizo perder el juicio también,
y, pues lo fuerza así vuestro amor,
bueno sería que le tratéis bien.

II. Se eu, amiga, quero fazer ben

Si yo, amiga, deseo hacerle bien
a mi amigo, que no quiere a otra tal
más que a mí, me dicen que eso está mal
mis amigas y un error allí ven;
mas no las creo, y algo sé también:
ya que mi amigo muere por querer
morir por mí, bien está a él bien hacer.

Ellas no saben qué gusto tendré
de hacerle yo bien en mi corazón
y puedo hacérselo con gran razón,
y aún dicen que un error cometeré
mis amigas, pero una cosa sé:
ya que mi amigo muere por querer
morir por mí, bien está a él bien hacer.

Mas yo le haré bien y ellas vendrán
a preguntarme por qué lo hice así
y yo les diré: «¿Quién lo dice ahí?»
Y al oírme me lo concederán,
pues les diré: «Mis amigas: verán,
ya que mi amigo muere por querer
morir por mí, bien está a él bien hacer».

Y antes le quiero algún bien yo hacer
que dejarle estar muriendo querer;
por no hablarle bien o no irle a ver
no quiero dejarle muerte tener.

III. O meu amigo non á de mí al

Mi amigo no tiene de mí señal
más que gran dolor, que no lo hay igual,
y, amiga, en el corazón ansia tal
tiene en verme, que decidme, o quien
sepa: si él me quiere, aunque le haga mal,
¿qué haría si yo le hiciera bien?

Desde que nací no le di placer
y todo el mal que yo le pude hacer
se lo hice, amiga, y quiero saber
de vos, si este mal le causa desdén,
y le doy mal y muere por mi ser,
¿qué haría si yo le hiciera bien?

Libre es de otra dama obtener favor
y lo trato cada día peor,
mas él, amiga, me quiere mejor
que a nadie, y, si así es, decidme también,
si yo mal le hago y él me tiene amor,
¿qué haría si yo le hiciera bien?

IV. Aquestas coitas que de sofrer ei

Estas mis penas que yo sufriré,
mi amigo, muchas y muy graves son
e igual vos hace tiempo, y sin razón,
penas sufrís, y por eso no sé
quién, yo por vasallo y vos por señor,
de ambos cuál sufre más pena de amor.

Penas sufrimos, así yo también
por vos, amigo, como vos por mí
y Dios de los dos sabe que es así,
y de estas penas no sé yo muy bien
quién, yo por vasallo y vos por señor,
de ambos cuál sufre más pena de amor.

Seguros están que no han de perder
pena mis ojos y mi corazón,
y estas penas, señor, bien mías son,
mas de este asunto no puedo entender
quién, yo por vasallo y vos por señor,
de ambos cuál sufre más pena de amor.
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Paráfrasis
I. Vuestro amigo, amiga, hace tiempo/ que deseaba en su corazón/ a otra mujer, pero en vuestra prisión/ está ahora, libre por vos de cualquier otra cosa,/ y, pues otra cosa no desea sino a vos,/ bien estaría que le hicierais bien.// Él a otra dama solía querer/ gran bien, amiga, y fue a veros/ y ahora ya no puede tener placer/ de sí ni de otra cosa, si no le viene por vos,/ y, pues otra cosa no desea sino a vos,/ bien estaría que le hicierais bien.// Él tenía por señora a otra dama,/ y ahora Dios, por hacerle sufrir/ mayor pena mientras ya vivo esté,/ le mostró a vos, para que él pierda el sentido,/ y, pues otra cosa no desea sino a vos,/ bien estaría que le hicierais bien.
II. Si yo, amiga, quiero hacer bien/ a mi amigo, que no quiere bien otra cosa/ sino a mí, me dicen que está mal/ mis amigas y que tengo mal juicio;/ pero no las creo, pues sé una cosa:/ ya que mi amigo muere por morir/ por mí, mi bien es el hacerle bien.// Ellas no saben qué gusto tengo yo/ de hacerle bien en mi corazón/ y puedo hacérselo con mucha razón,/ pero dicen luego que tendré mal juicio/ mis amigas, pero una cosa sé:/ ya que mi amigo muere por morir/ por mí, mi bien es el hacerle bien.// Yo le haré bien y ellas vendrán/ a preguntarme ante vos por qué lo hice/ y yo diré: «¿Cuál es la que lo dice?»/ Y, después de que me oyeran, me lo consentirán,/ pues les diré: «Mis amigas, de seguro,/ ya que mi amigo muere por morir/ por mí, mi bien es el hacerle bien».// Y quiero hacerle algún bien antes/ que dejarlo morir como muere;/ por hablarle bien o por verlo/ yo no quiero dejarle morir.
III. Mi amigo no tiene de mí otra cosa/ sino gran pena, que nunca le falta,/ y amiga, el corazón se le sale/ por verme, y decid una cosa:/ pues él me quiere bien, aunque yo le haga mal,/ ¿qué haría si yo le hiciera bien?// Desde que nací nunca le di placer/ y el mayor mal que yo le pude hacer/ se lo hice, amiga, y quiero saber/ de vos, pues este mal no lo tiene por mal,/ pues él me quiere bien, aunque yo le haga mal,/ ¿qué haría si yo le hiciera bien?// Él es libre por mí de otra señora/ y yo le hago cada día peor,/ pero, amiga, me quiere a mí mejor/ casi que a otra cosa, y, pues le sucede así,/ pues él me quiere bien, aunque yo le haga mal,/ ¿qué haría si yo le hiciera bien?
IV. Estas penas que he de sufrir,/ mi amigo, son muchas y graves,/ y para vos muy graves, hace mucho tiempo/ sufrís penas, y por ello no sé,/ de, yo por vasallo y vos por señor,/ cuál de nosotros sufre más pena de amor.// Penas sufrimos, y así nos sucede,/ yo por vos, amigo, y vos por mí,/ y de nosotros sabe Dios que es así,/ y de estas penas yo no sé muy bien,/ de, yo por vasallo y vos por señor,/ cuál de nosotros sufre más pena de amor.// Decidido tienen de no perder nunca/ pena mis ojos y mi corazón,/ y estas penas, señor, son mías,/ y de este hecho no puedo entender,/ de, yo por vasallo y vos por señor,/ cuál de nosotros sufre más pena de amor.

Rodrigo Anes de Vasconcelos. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Estevan Travanca

Trovador portugués, quizá originario de Travanca, en Amarante, Porto, activo hacia 1250. En los manuscritos Stevam Travanca, en portugués Estêvão Travanca.
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Cantigas de amigo


I. Por Deus, amiga, que preguntedes

Os ruego, amiga, que preguntéis
por mi amigo que no viene aquí,
y siempre yo os querré bien si así
por Dios, amiga, vos eso hacéis,
pues no oso hoy yo por él preguntar
por miedo a que me causen pesar.

Enseguida, amiga, por mi amor,
preguntad a los que aquí llegaron
cómo o de qué forma lo dejaron
y decidme, por Nuestro Señor,
pues no oso hoy yo por él preguntar
por miedo a que me causen pesar.

Y preguntad vos a vuestro amigo,
pues sé yo muy bien que él os dirá
si está muerto o vivo o dónde está,
y, por Dios, luego habladlo conmigo,
pues no oso hoy yo por él preguntar
por miedo a que me causen pesar.

II. Amigas, quando se quitou

Amigas: cuando se marchó
mi amigo aquel día de aquí,
pese a que yo triste lo vi
y él antes mucho me rogó
que lo perdonara, no lo hice,
y porque no quise, mal hice.

Temo que se pueda alejar
de aquí, que Dios me dé perdón,
y lo hará con mucha razón
pues me vino antes a rogar
que lo perdonara, no lo hice,
y porque no quise, mal hice.

Me llamaba luz de sus dos
ojos y su bien y su mal,
y si no hago cosa tal
por él, que lo hiciera por Dios,
que lo perdonara, no lo hice,
y porque no quise, mal hice.

Y si así perdido lo he
nunca mayor derecho vi,
pues vino a llorar ante mí
y me dijo lo que os diré:
que lo perdonara, no lo hice,
y porque no quise, mal hice.

Y así mal yo siempre estaré
porque a él no lo perdoné,
pues si lo perdonase allí
no hubiera partido de aquí.

III. Se eu a meu amigo dissesse

Si a mi amigo ya le dijera
todo lo que por él yo quise hacer
aquella vez que él me vino a ver,
cuando él la verdad de esto supiera,
no tendría queja alguna de mí,
como hoy tiene, ni se iría de aquí.

Y si supiera cuán sin agrado
no hice lo que él entonces quería,
amiga, y Dios me perdonaría,
por cómo pienso, y pienso acertado,
no tendría queja alguna de mí,
como hoy tiene, ni se iría de aquí.

IV. Dizen mi, amiga, se non fezer ben

Me dicen, amiga, que si bien
no trato a mi amigo, él sufrirá
muerte por mí, y aunque él tiene ya
por mí gran pena y me quiere bien,
más le valdrá, por no morir aquí,
no hacerle yo bien que hacérselo así.

Pero, amiga, una cosa bien sé
de mi amigo: que él pronto tendrá
muerte, si mi bien no gana ya,
mas, por lo que hoy de mí misma sé,
más le valdrá, por no morir aquí,
no hacerle yo bien que hacérselo así.
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Paráfrasis
I. Por Dios, amiga: preguntad/ por mi amigo, que aquí no llega,/ y yo por ello siempre os querré bien,/ por Dios, amiga, si lo hacéis,/ pues yo no oso hoy preguntar por él/ por miedo a que me causen pesar.// Pronto hoy, amiga, por mi amor,/ preguntad a los que aquí han llegado/ cómo o de qué manera lo dejaron/ y decídmelo, por Nuestro Señor,/ pues yo no oso hoy preguntar por él/ por miedo a que me causen pesar.// Preguntad vos a vuestro amigo,/ pues yo sé muy bien que os lo dirá,/ si estaba muerto o vivo o qué será,/ y, por Dios, habladlo conmigo,/ pues yo no oso hoy preguntar por él/ por miedo a que me causen pesar.
II. Amigas: cuando se marchó/ mi amigo un día de aquí,/ aunque yo lo vi infeliz/ y él antes mucho me rogó/ que le perdonara, no quise,/ e hice mal porque no lo hice.// Y tengo temor de que se aleje/ de aquí, así Dios me perdone,/ y lo hará con mucha razón,/ pues vino antes rogarme/ que le perdonara, no quise,/ e hice mal porque no lo hice.// Él me llamaba luz de los sus/ ojos y su bien y su mal,/ y si no lo hacía por nada más/ que lo hiciera yo por Dios,/ que le perdonara, no quise,/ e hice mal porque no lo hice.// Y si por ello lo he perdido/ nunca vi mayor razón,/ pues vino a llorar ante mí/ y me dijo lo que os diré:/ que le perdonara, no quise,/ e hice mal porque no lo hice.// Y siempre hallaré mal en ello/ porque no le perdoné entonces,/ pues, si yo le hubiera perdonado allí,/ él nunca hubiera partido de aquí.
III. Si yo a mi amigo le hubiera dicho/ cuánto yo querría hacer ya por él/ la vez que él vino a verme,/ cuando él supiera la verdad de eso,/ no tendría queja de mí,/ como él tiene hoy, ni se iría de aquí.// Y si supiera cuán sin mi agrado/ no hice por él cuanto yo querría entonces/ hacer, amiga, si Dios me perdona,/ por cómo yo pienso, y pienso lo correcto,/ no tendría queja de mí,/ como él tiene hoy, ni se iría de aquí.
IV. Me dicen, amiga, si no hiciera bien/ a mi amigo, que él recibirá/ la muerte por mí, pero, aunque él tiene/ gran pena por mí y me quiere gran bien,/ más le valiera, para no morir,/ no hacerle yo bien que hacérselo.// Pero, amiga, una cosa sé bien/ de mi amigo: que él obtendrá/ la muerte muy pronto, si no tiene mi bien,/ y, por lo que hoy yo sé de mi situación,/ más le valiera, para no morir,/ no hacerle yo bien que hacérselo.

Estevan Travanca. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Estevan Coelho

Trovador portugués, originario quizá de Riba Homem (Terras de Bouro), activo alrededor de 1310 y fallecido antes de 1330. En los manuscritos Stevam Coelho, en portugués Estevão Coelho.
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Cantigas de amigo


I. Sedía la fremosa seu sirgo torcendo

Estaba la hermosa la seda tejiendo
con voz muy suave hermoso diciendo
cantigas de amigo.

Estaba la hermosa la seda labrando
con voz muy suave hermoso cantando
cantigas de amigo.

—Por Dios santo, dama, yo sé que sufrís
amor desdichado, que tan bien decís
cantigas de amigo.

Por Dios santo, dama, yo bien sé que andáis
de amor desdichada, que tan bien cantáis
cantigas de amigo.

—Buitre comisteis, pues adivináis.

II. Se oj’ o meu amigo

Si hoy esto mi amigo
supiera, iba conmigo:
al río me voy a bañar,
al mar.

Si hoy, en este día,
supiera, aquí vendría;
al río me voy a bañar,
al mar.

Quién le dijera tanto,
pues ya me puse el manto:
al río me voy a bañar,
al mar.
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Nota. Cantiga I: Era creencia popular, al parecer, que quien comía carne de buitre adquiría el don de la adivinación..


Paráfrasis
I. Estaba la hermosa su hilo de seda torciendo,/ su voz suavecita hermoso diciendo/ cantigas de amigo.// Estaba la hermosa su hilo de seda labrando,/ su voz suavecita hermoso cantando/ cantigas de amigo.// ─Por Dios de la cruz, dama, yo sé que tenéis/ un amor muy infeliz, pues tan bien decís/ cantigas de amigo.// Por Dios de la cruz, dama, yo sé que estáis/ muy infeliz de amor, pues tan bien cantáis/ cantigas de amigo.// ─Buitre habéis comido, pues adivináis.
II. Si hoy mi amigo/ supiera, iría conmigo;/ yo al río me voy a bañar,/ al mar.// Si hoy él este día/ supiera, conmigo iría;/ yo al río me voy a bañar,/ al mar.// Quién le dijera tal cosa:/ pues ya cogí el manto/ yo al río me voy a bañar,/ al mar.

Estevan Coelho. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Men Rodríguez Tenoiro

Trovador castellano, activo en la segunda mitad del siglo XIII y muerto en 1290 o 1295; participó en la toma de Jerez de la Frontera y quizá también en la de Vejer de la Frontera. En los manuscritos Meen Rodriguez Tenoyro, en portugués Mem Rodrigues Tenoiro.
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Cantigas de amigo


I. Pois que vos eu quero mui gran ben

Pues os quiero mucho y con bien,
amigo, y os quiero cumplir
cuanto vos me roguéis, decir
quiero algo y rogaros también:
que vos nunca, amigo, tengáis
amigo al que se lo digáis,
ni yo quiero tener amiga,
amigo, a la que se lo diga.

Cuanto me quisierais mandar
que por vos haga, bien sabed
que así lo haré, y vos haced
por mí lo que os voy a rogar:
que vos nunca, amigo, tengáis
amigo al que se lo digáis,
ni yo quiero tener amiga,
amigo, a la que se lo diga.

Pues yo os tengo tan grande amor
que no sé en lo mío pensar,
os quiero antes suplicar,
amigo, por Nuestro Señor,
que vos nunca, amigo, tengáis
amigo al que se lo digáis,
ni yo quiero tener amiga,
amigo, a la que se lo diga.

II. Amigo, pois mi dizedes

—Amigo: pues que me queréis,
según decís, vos tanto a mí,
cuando ahora partáis de aquí,
decidme ¿qué es lo que haréis?
Señora hermosa, os lo diré:
volveré pronto o moriré.

—Si, y Nuestro Señor salve a vos,
ya que aquí sois apenado,
cuando ya estéis alejado,
¿qué haréis entonces, por Dios?
Señora hermosa, os lo diré:
volveré pronto o moriré.

III. Ir vos queredes, amigo, d’ aquén

Que os marcháis, amigo, de aquí por bien
me decís, y que yo con vos queréis
que arregle que antes conmigo habléis,
y, amigo, una cosa diréis también:
¿cómo le haré yo un tan gran placer
a quien tan gran pesar me quiere hacer?

Vos me rogáis, y muy de corazón,
que os hable, y nada más pase allí,
y queréis, amigo, iros de aquí;
mas decid ya, y Dios os dé perdón:
¿cómo le haré yo un tan gran placer
a quien tan gran pesar me quiere hacer?

Me decís que hable con vos, de poder
yo hacerlo, pero vos queréis partir,
mas, y Dios os deje pronto venir,
decidme, amigo, si pudiera ser:
¿cómo le haré yo un tan gran placer
a quien tan gran pesar me quiere hacer?

IV. Quiso m’ oj’ un cavaleiro dizer

Un caballero hoy me quiso decir,
amigas, que me quería con bien,
y se lo prohibí, y sé algo también,
por lo que yo de él pude advertir:
se quedó muy triste, y yo le entendí
que le pesó porque se lo prohibí.

Quiso decirme, y Dios me dé perdón,
lo bien que me quiere con gran temor
y quiso entonces hablar de su amor,
y se lo prohibí, y él con razón
se quedó muy triste, y yo le entendí
que le pesó porque se lo prohibí.

Hablaba conmigo y me quiso hablar
de cuanto él me decía querer,
y le dije que no era menester
que me hablara más, y él con gran pesar
se quedó muy triste, y yo le entendí
que le pesó porque se lo prohibí.

Y sé que gran crueldad le hice allí
porque de aquello nada respondí.
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Paráfrasis
I. Pues yo os quiero muy gran bien,/ amigo, y quiero hacer por vos/ cuanto vos me rogáis, deciros/ quiero yo y rogar una cosa:/ que nunca vos, amigo, tengáis/ amigo al que se lo digáis,/ ni yo quiero tener amiga,/ mi amigo, a la que se lo diga.// Cuanto vos quisierais mandarme/ que por vos haga, sabed bien/ que lo haré, y vos haced/ por mí lo que quiero rogaros:/ que nunca vos, amigo, tengáis/ amigo al que se lo digáis,/ ni yo quiero tener amiga,/ mi amigo, a la que se lo diga.// Pues yo os tengo tan gran amor/ que no quiero mirar por lo mío,/ quiero antes rogaros mucho,/ mi amigo, por Nuestro Señor,/ que nunca vos, amigo, tengáis/ amigo al que se lo digáis,/ ni yo quiero tener amiga,/ mi amigo, a la que se lo diga.
II. ─Amigo: pues me decís/ que me queréis muy gran bien,/ cuando ahora os vayáis de aquí,/ decidme, ¿qué haréis?/ ─Señora hermosa, yo os lo diré:/ regresaré pronto o moriré.// ─Si, Nuestro Señor os perdone,/ pues aquí sois infeliz,/ cuando estéis alejado,/ por Dios, ¿qué haréis entonces?/ ─Señora hermosa, yo os lo diré:/ regresaré he pronto o moriré.
III. Queréis iros, amigo, de aquí/ y vos me decís que os arregle yo/ que habléis antes conmigo, y, mi/ amigo, decid ahora una cosa:/ ¿cómo haré yo tan gran placer/ a quien tan gran pesar quiere hacerme?// Vos me rogáis muy de corazón/ que hable con vos y ninguna otra cosa,/ y queréis, amigo, iros de aquí;/ pero decid ahora, si Dios os perdona,/ ¿cómo haré yo tan gran placer/ a quien tan gran pesar quiere hacerme?// Queréis que os hable, si pudiera,/ y decís que queréis iros,/ pero, así Dios os deje venir pronto,/ decid, amigo, si lo yo hiciese,/ ¿cómo haré yo tan gran placer/ a quien tan gran pesar quiere hacerme?
IV. Un caballero quiso decirme hoy,/ amigas, que me quería gran bien,/ y yo se lo prohibí, y una cosa/ sé, por lo que yo allí pude conocer de él:/ volvió muy triste, y yo bien le entendí/ que le pesó porque se lo prohibí.// Él quiso decirme, así Dios me perdone,/ lo bien que me quiere con muy gran temor/ y luego quiso llamarme señora,/ y yo se lo prohibí, y él entonces/ volvió muy triste, y yo bien le entendí/ que le pesó porque se lo prohibí.// Hablaba conmigo y quiso hablarme/ del muy gran bien con que él me dijo que me quiere,/ y le dije yo que no le era menester/ hablar allí, y él con gran pesar/ volvió muy triste, y yo bien le entendí/ que le pesó porque se lo prohibí.// Y creo que allí le hice descortesía/ porque de eso no le respondí cosa alguna.

Men Rodríguez Tenoiro. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Roi Queimado

Trovador portugués, originario de São Salvador de Sabadim, Valdevez, activo a mediados del siglo XIII. En los manuscritos Roy Queymado, en portugués Rui Queimado.
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Cantigas de amigo


I. O meu amigo, que me mui gran ben

Mi amigo, que con bien me quiere, a fe,
se enojó el otro día contra mí
muy en vano; pero de aquel que así
se enoja conmigo una cosa sé:
si supiera él cuán poco daría
yo por su enojo, no se enojaría.

Y porque no quise con él hablar
cuando él quiso, pues no me coincidió,
se enojó él; mas en verdad pensó
que me mataba, pero, a mi pensar,
si supiera él cuán poco daría
yo por su enojo, no se enojaría.

Porque me quiere muy de corazón,
se enojó, y pensó que me iba a hacer
un gran pesar; pero debéis creer
que quien se enoja, Dios me dé perdón,
si supiera él cuán poco daría
yo por su enojo, no se enojaría.

II. O meu amig’, ai amiga

Mi amigo a quien, ay amiga,
tanto favor le buscasteis
cuando por él me rogasteis,
aunque una vez más os diga
que por él vos me roguéis,
nunca por él me roguéis.

Él vendrá, bien lo sepáis,
a decir que está apenado,
mas, que ni os sea pensado,
aunque morir lo veáis,
que por él vos me roguéis,
nunca por él me roguéis.

Que él cuanto quiera more
mi amigo en lejana tierra
y que ande conmigo en guerra,
mas, aunque ante vos llore,
que por él vos me roguéis,
nunca por él me roguéis.

III. Quando meu amigo souber

Cuando mi amigo conociera
que me enojé por él tardar
tanto y, pues aquí ha de llegar,
cuando yo hablarle no quiera,
entenderá pronto que actuó
muy mal porque tanto tardó.

No sabe ahora él muy bien
el gran enojo que tendré;
cuando él vea como estaré
enojada, y bella también,
entenderá pronto que actuó
muy mal porque tanto tardó.

Cuando él vea mi mirar cruel
y vea mi buen figurar
y que no le quiera mirar
ni que ose mirarme él,
entenderá pronto que actuó
muy mal porque tanto tardó.

Si él me ve hermosa venir,
como hoy yo sé que me verá,
de la gran pena que tendrá
no me osará nada decir:
entenderá pronto que actuó
muy mal porque tanto tardó.

IV. Dizen mi ora que non verrá

Me dicen hoy que no vendrá
mi amigo, por el gran querer
que le tiene a otra mujer;
pero esto nadie lo creerá:
que mucho a otra mujer amó
de corazón, pero a mí no.

Puede mi amigo hacer
que ama a otra más casi aquí
que a cosa alguna, y más que a mí,
pero esto no es de creer:
que mucho a otra mujer amó
de corazón, pero a mí no.

Jactancia hace él, bien lo sé,
de morir por otra de amor
y que no es mi servidor,
pero yo esto no lo creeré:
que mucho a otra mujer amó
de corazón, pero a mí no.
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Paráfrasis
I. Mi amigo, que muy gran bien/ me quiere, se enojó un día contra mí/ muy en vano; pero de él, que así/ se enoja conmigo, yo sé una cosa:/ si supiera él cuán poco daría yo/ por su enojo, no se enojaría.// Y, porque yo no quise hablar con él,/ cuando él quisiera, ni tuve ocasión,/ él se enojó; pero de seguro bien pensó/ que me mataba, pero, yo pienso que/ si supiera él cuán poco daría yo/ por su enojo, no se enojaría.// Porque me quiere gran bien de corazón,/ él se enojó, y pensó causarme/ muy gran pesar; pero debéis creer/ de él, que se enoja, si Dios me perdona,/ si supiera él cuán poco daría yo/ por su enojo, no se enojaría.
II. Mi amigo, ay amiga,/ al que mucho provecho buscasteis/ cuando me rogasteis por él,/ aunque os diga otra vez / que vos me roguéis por él,/ nunca me roguéis por él.// Él vendrá, sabedlo bien,/ a deciros que está afligido,/ pero ni siquiera penséis,/ aunque lo veáis morir,/ que vos me roguéis por él,/ nunca me roguéis por él.// Que viva tanto como quisiera / mi amigo en otra tierra/ y ande conmigo en guerra,/ pero, aunque llore ante vos/ que vos me roguéis por él,/ nunca me roguéis por él.
III. Cuando mi amigo sepa/ que me enojé porque él tardó/ tanto, cuando llegue aquí/ y que yo no quiera hablarle,/ entenderá bien que procedió/ mal porque tardó tanto.// Él ahora no tiene en nada/ el gran enojo que yo tengo con él;/ cuando él vea cómo yo estaré/ de enojada, y muy hermosa,/ entenderá bien que procedió/ mal porque tardó tanto.// Y cuando él vea mis ojos/ y vea mi hermosura/ y que yo no lo quiera mirar/ ni él ose mirarme con los suyos,/ entenderá bien que procedió/ mal porque tardó tanto.// Cuando él vea mi hermosura,/ como yo sé que hoy él me verá,/ y, de la pena que tiene por mí,/ no ose decirme ninguna cosa:/ entenderá bien que procedió/ mal porque tardó tanto.
IV. Me dicen ahora que no vendrá/ mi amigo, porque quiere/ muy bien a otra mujer,/ pero esto quién lo creerá:/ que él de corazón nunca/ ame mucho a una mujer, sino a mí.// Mi amigo puede decir/ que ama a otra más casi/ que a otra cosa y que a mí,/ pero esto no es de creer:/ que él de corazón nunca/ ame mucho a una mujer, sino a mí.// Él se jacta, yo lo sé,/ de que muere de amor por otra/ y que no me tiene a mí por señora,/ pero yo no creeré esto:/ que él de corazón nunca/ ame mucho a una mujer, sino a mí.

Roi Queimado. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Gonzalo Anes do Vinhal

Trovador portugués, nacido en la segunda década del siglo XIII, en la zona de Braga, y muerto en 1285 en Granada, al servicio del rey Sancho IV de Castilla, después de haber servido a Afonso X, de quien recibió la villa y castillo de Aguilar, en Córdoba. En los manuscritos Gonçalo Anes do Vinhal.
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Cantigas de amigo


I. Que leda que oj’ eu sejo

Qué alegre que hoy me veo
porque me mandó decir
que no viene, y con deseo,
de allá adonde fue a vivir,
ay damas, ya mi amigo,
sino por hablar conmigo,
ni viene por más mi amigo
sino por hablar conmigo.

Él me envió su recado
decir, y gran razón tiene,
pues él no vendrá, apenado,
de tan lejos como viene,
ay damas, ya mi amigo,
sino por hablar conmigo,
ni viene por más mi amigo
sino por hablar conmigo.

Otra pena no tenía,
ninguna, y creedme a mí,
ni a otra cosa él venía,
pues, por qué vendría aquí,
ay damas, ya mi amigo,
sino por hablar conmigo,
ni viene por más mi amigo
sino por hablar conmigo.

II. Par Deus, amiga, quant’ eu receéi

Por Dios, amiga, lo que recelé
de mi amigo, hoy sucede y lo ven;
pues recelé que me quisiera bien,
como él me quiere, por lo que os diré:
yo, desde que nací, no tuve amor
ni quise amigo en tal modo tener,
y porque a la fuerza me tomó por
señora, él ha de morir también.

Y no se puede alejar, yo lo sé,
de los que a mí me hablan, ni fingir
que no les habla solo por oír
lo que dicen de mí, y ya me enojé
con él por hacerlo, y nunca mayor
pesar oyó, y más no puede hacer,
pero, mientras vivo esté, aún peor
le haré yo de lo que él me hace sentir.

Y Dios sabe el dolor que yo pasé,
mas no se puede nadie de un pesar
guardar, si no es que él se quiera guardar;
y siempre de tal cosa me guardé
cuanto pude, mas me causó dolor,
y él me mata por de verdad querer
morir por mí y, lo que me es peor,
no puede el corazón de esto apartar.

Y con tan gran ansia me quiere ver
que todos este asunto han de saber.

III. Quand’ eu sobí nas torres sobe’ lo mar

Cuando subí a las torres sobre el mar
y vi donde solía bohordar
mi amigo, ay amigas, tan gran pesar
tuve entonces de él en mi corazón,
cuando vi a los otros por allí andar,
que yo por él muriera con razón.

Cuando desde allí miré en derredor
y no vi a mi amigo y mi señor,
que hoy vive por mí en tan gran dolor,
tuve así tal pena en mi corazón,
cuando me acordé de él y de su amor,
que yo por él muriera con razón.

Cuando vi esta cinta que él me dejó
llorando muy triste, y me recordó
el cordón de mi blusa que él llevó,
tuve de él tal pena en mi corazón,
pues me recuerda cuando me nombró,
que yo por él muriera con razón.

Nunca tan gran pena sufrió mujer
como yo al recordar el gran placer
que tuvo al poder mi cinta traer,
y creció tal pena en mi corazón,
cuando subí a las torres por lo ver,
que yo por él muriera con razón.

IV. O meu amigo, que me quer gran ben

Mi amigo, que me quiere con gran bien,
ya nunca de mí tendrá sino mal;
y morirá, y así será al final,
y que él muera, amiga, es mi placer
y os diré por qué esto así ha de ser:
no piensa en que le trato con desdén
y tan solo en que soy bella de ver.

Y a ese hombre, amigas, ¿yo qué le haré?
Pues así muere y quiere así morir
por un bien que no puede conseguir
ni conseguirá, pues se le impidió,
porque lo que le mandé no cumplió:
no piensa en el mal que le causaré
y tan solo en lo bella que él me vio.

Y de amores tantas penas le dan
por mí que muy cerca a la muerte está
y de él sé yo que pronto morirá,
y si muere yo no tendré pesar
pues no supo de la muerte escapar:
no piensa en cuál es su verdadero afán
y solo en que soy bella de mirar.

V. Amiga, por Deus, vos venh’ ora rogar

Amiga: por Dios, os vengo hoy a rogar
que no pidáis que quiera perdonar
a mi amigo, que me dio gran pesar,
y no me lo roguéis, pues no lo haré
hasta que él venga ante mí a llorar,
pues se enojó, no lo perdonaré.

Pues ya sabéis que me quiere servir
más que a nada, se lo quiero cumplir,
mas no lo quiero aun así consentir,
y no me lo roguéis, pues no lo haré
hasta que él me venga a merced pedir;
pues se enojó, no lo perdonaré.

Gran pesar le haré, no se vio peor,
pues no me cuidó, ni a mí ni a mi amor,
y enojarme fue mi placer mayor,
y no me lo roguéis, pues no lo haré
hasta que él sienta de señora el furor;
pues se enojó, no lo perdonaré.

Y, pues nunca vivir ha de saber
donde él no pudiera mis ojos ver,
haré que entienda cuál es mi poder,
y no me lo roguéis, pues no lo haré
hasta que él muere pueda yo creer;
pues se enojó, no lo perdonaré.

Mas, si todo esto él llegara a hacer,
haré yo por vos cuanto haya de ser,
si no, por nada lo perdonaré.

VI. O meu amigo quéixase de mí

Mi amigo dice gran queja de mí,
amiga, y que yo no le hago bien
y que por mí perdió el juicio y también
que yo lo puedo desenloquecer,
y no sé si él dice verdad aquí,
mas no quiero por él mi mal hacer.

Se queja él mucho porque no le hice
bien, amiga, y aun le da temor
que me culpen, si muere por mi amor,
pues de morir lo puedo proteger,
y no sé si él aquí verdad dice,
mas no quiero por él mi mal hacer.

VII. Meu amig’ e d’ aquend’ ido

Mi amigo de aquí se ha ido,
amiga, mi buen amigo:
me dicen, esto os lo digo,
que de mí ya se ha partido;
mas, qué caso tan logrado.

Aunque visteis que lloraba
cuando de mí se partía,
me dijeron que moría
por otra con quien tornaba;
mas, qué caso tan logrado.

Y no me traiciona, y corre
tras de mí, lo sé de cierto:
ya me dicen que está muerto
si la otra no le socorre;
mas, qué caso tan logrado.
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Paráfrasis
I. Qué alegre que estoy yo hoy/ porque me envió decir/ que no viene, por el gran deseo/ infeliz, de donde fue a vivir,/ ay damas, mi amigo,/ sino por hablar conmigo,/ ni viene por nada más mi amigo/ sino por hablar conmigo.// Me envió decir su recado,/ el cual yo creo bien,/ pues no viene por otra cosa, infeliz,/ de tan lejos como él viene,/ ay damas, mi amigo,/ sino por hablar conmigo,/ ni viene por nada más mi amigo/ sino por hablar conmigo.// No tenía ninguna otra pena,/ creed totalmente en mí,/ ni él vendría,/ pero, por qué vendría aquí,/ ay damas, mi amigo,/ sino por hablar conmigo,/ ni viene por nada más mi amigo/ sino por hablar conmigo.
II. Por Dios, amiga, cuanto yo recelé/ de mi amigo, todo me sucede hoy,/ pues recelé que me quisiera gran bien,/ como él me quiere, por esto que os diré:/ yo, desde que he nacido, nunca tuve amor/ ni quise tener amigo de esa manera,/ y él me tomo a la fuerza por señora,/ a mi pesar, y morirá por ello.// Y no se puede apartar, yo lo sé,/ de los que hablan conmigo, ni evitar/ hablarles de ninguna otra cosa para oír/ hablar de mí, y ya me enojé con él/ por lo que hizo, y nunca él mayor/ pesar oyó, pero no puede hacer nada más,/ pero, en lo poco que él esté vivo,/ yo le haré lo mismo que él me hace sentir.// Y sabe Dios el pesar que tengo por esto,/ pero no puede evitar un gran pesar,/ a no ser que él lo quiera evitar;/ pero yo siempre evité ese acuerdo / lo más que pude y no tuve placer en ello,/ pero él me mata porque quiere morir/ por mí de seguro y, lo que me es peor,/ ya no puede apartar el corazón de esto.// Y tiene tan gran ansia de verme/ que le habrán de saber este asunto.
III. Cuando yo subí a las torres sobre el mar/ y vi donde solía bohordar/ mi amigo, amigas, tan gran pesar/ tuve yo entonces por él en el corazón,/ cuando vi a los otros andar por allí,/ que hubiera de morir por él entonces.// Cuando yo miré de las torres en derredor/ y no vi a mi amigo y mi señor,/ que hoy por mí vive tan sin gusto,/ tuve yo entonces tal pena en el corazón,/ cuando me acordé de él y de su amor,/ que hubiera de morir por él entonces.// Cuando yo vi esta cinta que él me dejó/ llorando con gran pena, y me recordó/ el cordón de mi blusa que él se llevó,/ tuve allí por él tal pena en el corazón,/ pues me recuerda, hermosa, cuando me mencionó,/ que hubiera de morir por él entonces.// Nunca mujer tal pena hubo de sufrir/ como yo cuando recuerdo el gran placer/ que yo le hice cuando mi cinta le veo ceñir,/ y me creció tal pena en el corazón,/ cuando yo subí a las torres por verlo,/ que hubiera de morir por él entonces.
IV. Mi amigo, que me quiere gran bien,/ nunca puede tener de mí sino mal;/ y morirá, pues no puede tener nada más,/ y a mí me place, amiga, que el muera/ por esto que os quiero decir:/ deja de pensar en el mal que le viene/ y piensa siempre en mi buena apariencia.// Y a tal hombre, amigas, ¿qué le haré?/ pues así muere y así quiere morir/ por aquel bien que nunca puede tener/ ni tendrá, pues ya se le impidó,/ porque así mi mandato no siguió:/ deja de pensar en el mal que le viene/ y piensa siempre en mi buena apariencia.// Y los amores tantas penas le dan/ por mí que ya está muy cerca de la muerte/ y yo sé que él pronto morirá,/ y si muriera ello no me causa pesar/ pues no se supo guardar de la muerte:/ deja de pensar en el mal que le viene/ y piensa siempre en mi buena apariencia.
V. Amiga: por Dios, ahora vengo a rogaros/ que no queráis hacer que perdone/ a mi amigo que me causó pesar,/ y no me lo roguéis, pues no lo haré/ hasta que él venga a llorar ante mí;/ porque se enojó, no le perdonaré.// Por cuánto sabéis que me quiere servir/ más que otra cosa, yo quiero agradecérselo,/ pero por ello no quiero consentírselo,/ y no me lo roguéis, pues no lo haré/ hasta que él venga a llorar ante mí;/ porque se enojó, no le perdonaré.// Le causaré mucho pesar, como no visteis mayor,/ porque no me respetó a mí ni mi amor/ y tuvo gran gusto en enojarse,/ y no me lo roguéis, pues no lo haré/ hasta que él venga a llorar ante mí;/ porque se enojó, no le perdonaré.// Y, porque sé bien que no puede vivir/ donde él no pudiera ver mis ojos,/ yo haré que vea cuál es mi poder,/ y no me lo roguéis, pues no lo haré/ hasta que él venga a llorar ante mí;/ porque se enojó, no le perdonaré.// Aunque, después de que él todo esto hiciera,/ haré yo por vos cuanto hubiera de hacer,/ pero antes, por nada, no le perdonaré.
VI. Mi amigo se queja de mí,/ amiga, porque no le hago bien/ y dice que ya ha perdido el sentido por mí/ y que yo le puedo devolver la cordura,/ y yo no sé si él dice en eso la verdad,/ pero no quiero hacer mi mal por él.// Él se Queja mucho porque no le hice/ bien, amiga, y dice que tiene temor/ de causarme mal, si por mí se muriera,/ pues yo lo puedo salvar de la muerte,/ y yo no sé si él dice en eso la verdad,/ pero no quiero hacer mi mal por él.
VII. Mi amigo se ha ido de aquí,/ amiga, muy mi amigo:/ me dicen, bien os lo digo,/ que de mí ya se ha alejado;/ pero, qué caso tan adecuado.// Aunque visteis que lloraba/ cuando de mí se alejaba,/ me dijeron que moría/ por otra a la que volvía;/ pero, qué caso tan adecuado.// El que sé de seguro que muere/ por mí, el que no me hace agravio,/ me dicen ahora que se muere/ si otra no le socorre;/ pero, qué caso tan adecuado.

Gonzalo Anes do Vinhal. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Fernán Fernández Cogominho

Trovador portugués, originario de Trás-os-Montes, señor de Chaves y de Coimbra y privado de Afonso III de Portugal, nacido hacia 1200 y muerto en 1277; está sepultado, junto a su esposa, en la catedral de Coimbra. Aunque menos probable también podría tratarse de su hijo del mismo nombre, que murió joven, en 1290, en la batalla de Chinchilla de Albacete. En los manuscritos Fernan Fernandez Cogominho, en portugués Fernão Fernandes Cogominho.
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Cantigas de amigo


I. Amig’, e non vos nembrades

Amigo: no os acordáis
de mí y agravio me hacéis,
mas, ya nunca en mí creáis
si muy pronto no volvéis,
pues estáis equivocado
si no hacéis lo que he mandado.

Vos no dais ahora nada
por mí, y acaso partierais
de aquí, mas muy bien vengada
yo seré cuando vinierais,
pues estáis equivocado
si no hacéis lo que he mandado.

No queréis vivir conmigo
y muero de soledades,
mas comprobaréis, amigo,
que yo os digo las verdades,
pues estáis equivocado
si no hacéis lo que he mandado.

II. Ir quer’ oj’ eu, madre, se vos prouguer

Ir quiero hoy yo, madre, si os placiera
donde está mi amigo, y, si lo pudiera
ver, yo veré allí muy gran placer.

Tiempo hace, madre, desde que lo vi,
mas, si Dios quiere que lo pueda allí
ver, yo veré allí muy gran placer.

III. Amiga, muit’ á que non sei

Amiga: hace ya que no sé,
ni me vinisteis a contar,
las nuevas que quiero escuchar
de las gentes del Rey: qué fue,
si es que vienen o si ya están
o en qué tiempo aquí vendrán.

En cuanto vos habléis conmigo,
decidme, y de ello obtengáis bien,
si os dijeron nuevas también
de los que el Rey llevó consigo:
si es que vienen o si ya están
o en qué tiempo aquí vendrán.

Yo daría de corazón
todo cuanto tener pudiera
a quien las nuevas me dijera
del Rey y los que con él son:
si es que vienen o si ya están
o en qué tiempo aquí vendrán.

Mas yo sé muy bien lo que harán,
porque me pesa: tardarán.

IV. Meu amigo, se vejades

Amigo, y así tengáis
de cuanto amáis placer:
cuando tan lejos moráis
que ya no podéis tener,
amigo, de mí recado,
¿sois entonces apenado?

Decídmelo pues, amigo,
y por Dios no lo neguéis:
cuando vos no estáis conmigo
y ya hace que no tenéis,
amigo, de mí recado,
¿sois entonces apenado?

Pues, si hace que vos andáis,
desde que de mí partís,
gran tiempo que no tornáis,
entonces cuando no oís,
amigo, de mí recado,
¿sois entonces apenado?
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Paráfrasis
I. Amigo: no os acordáis/ de mí y agravio hacéis,/ pero nunca me creáis/ si muy pronto no venís,/ pues estáis mal aconsejado/ al desobedecer mi mandato.// No dais ahora nada/ por mí y, pues os alejáis/ de aquí, pero muy bien vengada/ de vos seré cuando vinierais,/ pues estáis mal aconsejado/ al desobedecer mi mandato.// No queréis vivir conmigo/ y muero de soledad,/ pero veréis, amigo,/ después que yo os digo la verdad,/ pues estáis mal aconsejado/ al desobedecer mi mandato.
II. Yo quiero ir hoy, madre, si os placiera/ adonde está mi amigo y, si pudiera/ verlo, tendré allí muy gran placer.// Hace mucho tiempo, madre, que no lo he visto,/ pero, pues Dios me dispone ir allí a/ verlo, tendré allí muy gran placer.
III. Amiga: hace mucho que no sé/ ni siquiera vinisteis vos a darme/ noticias que querría saber/ de los que están ahora con el Rey:/ si se vienen o si ya están/ o en qué tiempo vendrán.// En cuanto hablarais conmigo,/ decid, si os viniera bien,/ si alguien os dio noticias/ de los que el Rey llevó consigo:/ si se vienen o si ya están/ o en qué tiempo vendrán.// Daría muy de corazón/ lo que quiera que pudiera tener/ a quien me diera noticias/ del Rey y de los que están con él:/ si se vienen o si ya están/ o en qué tiempo vendrán.// Pero bien sé yo lo que harán,/ porque me pesa: tardarán.
IV. Mi amigo, así tengáis/ placer de cuanto amáis:/ cuando vivís mucho en otro lugar/ donde no podéis saber,/ amigo, de mí noticia,/ ¿si estáis entonces afligido?// Decídmelo, mi amigo,/ y por Dios no me lo neguéis:/ cuando no estáis conmigo/ y hace mucho que no sabéis,/ amigo, de mí noticia,/ ¿si estáis entonces afligido?// Pues, si hace que vos andáis,/ cuando de mí os alejáis,/ mucho tiempo que no volvéis,/ entonces, cuando no oís,/ amigo, de mí noticia,/ ¿si estáis entonces afligido?

Fernán Fernández Cogominho. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Joan López de Ulhoa

Trovador gallego establecido en Portugal, nacido quizá en la zona de Monterroso, entre Santiago y Lugo, perteneció a una orden militar, la de Malta o a los Templarios, activo en la segunda mitad del siglo XIII. En los manuscritos Joham Lopes Dulhoa, en portugués João Lopes de Ulhoa.
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Cantigas de amigo


I. Oí ora dizer que ven

Oí decir que viene quien
es mi amigo, y al que le haré
muy gran queja, y más tendré
si me miente, pues no sé bien
cómo puede esto hacer:
tanto tiempo sin mí morar
donde no me podía hablar.

Yo no creí que, a la sazón,
pudiera por nada vivir
sin mí, y me deberá decir
cuando lo vea, y en razón,
cómo puede esto hacer:
tanto tiempo sin mí morar
donde no me podía hablar.

Él muy pronto me ha de perder
si no dice qué tierra halló
donde sin mí tanto moró,
de verdad, o no he de creer
cómo puede esto hacer,
tanto tiempo sin mí morar
donde no me podía hablar.

II. Ai Deus, u é meu amigo

Ay Dios, ¿dónde está mi amigo
que no me envía recado?
Acuerdo hizo conmigo
que de no estar lastimado
de muerte, que él viniera
lo más pronto que pudiera.

Cuando él de mí se partía,
llorando juró este hecho
y dijo cuándo y qué día,
si no estuviera maltrecho
de muerte, que él viniera
lo más pronto que pudiera.

Y ya el plazo ha pasado
en que él dijo que vendría
y en que me había jurado,
de no sufrir agonía
de muerte, que él viniera
lo más pronto que pudiera.

Y, si otra cosa supiera,
yo nunca más le quisiera.

III. Que trist’ oj’ eu and’ e faço gran razón

Qué triste estoy, y con mucha razón:
se marchó mi amigo y mi corazón,
damas, a fe, allá
va adonde él está.

De pena el juicio perderé también:
se marchó mi amigo y todo mi bien,
damas, a fe, allá
va adonde él está.

Perderé el juicio, damas, o moriré:
se marchó mi amigo y el bien que hallé,
damas, a fe, allá
va adonde él está.

De mí apartó sus ojos sombríos:
se fue mi amigo y la luz de los míos,
damas, a fe, allá
va adonde él está.

IV. Eu fiz mal sen qual nunca fez molher

Hice un mal juicio, cual no hizo mujer,
aunque creí hacer buen juicio de quien
como mi amigo me quiere con bien,
y malo fue, pues tal es su querer,
pues le tuve en desconsideración
y nada él sabe de mi corazón.

Pues nunca de mí pudo entender tal
desdén y con pena se fue de aquí,
y este juicio nunca tan malo vi,
por lo que hice, y por eso estoy mal,
pues le tuve en desconsideración
y nada él sabe de mi corazón.

Por darle pena, al querer conocer
su corazón, que conocía ya,
fingí demasiado, y siempre vendrá
mal para mí, pues muy mal lo fui a hacer,
pues le tuve en desconsideración
y nada él sabe de mi corazón.

V. Ja eu sempre, mentre viva for, viverei mui coitada

Ya, mientras viva, por siempre viviré muy apenada,
ya que se marchó mi amigo, y yo estuve equivocada;
porque me enojé con él cuando de mí se partía,
por Dios, si ahora llegara, muy alegre yo estaría.

Por enojarme sin causa sé que le hice desdichado,
aunque no lo merecía, y así se marchó apenado;
porque me enojé con él cuando de mí se partía,
por Dios, si ahora llegara, muy alegre yo estaría.

Él en verdad que esto cree, que a mí ya me ha perdido,
pues, si no, pronto vendría, mas por esto está afligido;
porque me enojé con él cuando de mí se partía,
por Dios, si ahora llegara, muy alegre yo estaría.

VI. Eu nunca dormho nada, cuidand’ en meu amigo

Yo nunca duermo nada, recordando a mi amigo,
el que allá tanto tarda; si hay otro amor consigo
y no el mío, querría
morir ya en este día.

Y pienso en esto siempre, no sé qué de mí sea;
el que allá tanto tarda, si otro bien desea
y no el mío, querría
morir ya en este día.

Si lo hace, me agravia, y, por Dios, me matara
el que allá tanto tarda, si a otro rostro mirara
y no el mío, querría
morir ya en este día.

Porque mi mal sería
vivir ya más de un día.

VII. Qué mi queredes, ai madr’, e senhor

Qué queréis, madre y señora, mejor
de mí, pues no tengo gusto mayor
sino mirar a donde ha de llegar
mi amigo, pues yo me muero de amor
y mis ojos no sé de allí apartar.

Me pegasteis, madre, por ello cien
veces, pero yo no tengo otro bien
sino mirar a donde ha de llegar
mi amigo, pues pierdo el juicio también
y mis ojos no sé de allí apartar.

Por aquel Dios que os hizo nacer,
dejadme, que no puedo más hacer
sino mirar a donde ha de llegar
mi amigo, pues morir he de querer,
y mis ojos no sé de allí apartar.
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Paráfrasis
I. Oí ahora decir que viene/ mi amigo, del que yo tengo/ muy gran queja, y la tendré/ si me él mintiera, por una razón:/ cómo puede hacer esto,/ poder vivir tanto sin mí/ donde no puede hablarme.// No pensé que tanto tiempo/ pudiera él, por nada, vivir/ sin mí, y, cuando yo lo vea,/ si entonces no me dijera en seguida / cómo puede hacer esto,/ poder vivir tanto sin mí/ donde no puede hablarme.// Me perderá, si yo no supiera/ qué tierra fue la que halló/ donde él sin mí tanto ha vivido,/ si no me dijera la verdad,/ cómo puede hacer esto,/ poder vivir tanto sin mí/ donde no puede hablarme.
II. Ay Dios, ¿dónde está mi amigo,/ que no me envía recado?/ Pues tenía trato conmigo,/ excepto si fuera herido/ de muerte, que vendría/ lo más pronto que pudiera.// Cuando él de mí se alejaba,/ llorando me hizo ese trato/ y dijo cuándo y qué día,/ excepto si fuera maltrecho/ de muerte, que vendría/ lo más pronto que pudiera.// Y ya ha pasado el plazo/ en que él me dijo que vendría/ y que me había jurado,/ a toda costa, sin gran pena/ de muerte, que vendría/ lo más pronto que pudiera.// Y, si yo otra cosa supiera,/ que nunca bien le quisiera.
III. Qué triste ando yo hoy y tengo una gran razón:/ se fue mi amigo, y mi corazón,/ damas, a buena fe,/ allá está donde él está.// Con tan gran pena perderé el sentido:/ se fue mi amigo, y todo mi bien,/ damas, a buena fe,/ allá está donde él está.// Perderé el sentido, damas, o moriré:/ se fue mi amigo, y cuanto bien tengo,/ damas, a buena fe,/ allá está donde él está.// Qué difícilmente apartó de mis ojos los suyos:/ se fue mi amigo, y la luz de los míos,/ damas, a buena fe,/ allá está donde él está.
IV. Yo hice mal juicio, cual nunca hizo mujer,/ aunque pensé que hacía buen juicio/ de mi amigo que me quiere gran bien,/ y mal juicio fue, pues él tan gran bien me quiere,/ que lo tuve siempre en desdén, y él no/ puede saber nada de mi corazón.// Pues nunca de mí pudo entender otra cosa,/ y con esa pena se fue de aquí,/ e hice mal juicio, nunca tan mal juicio vi,/ porque lo hice, y por eso me encuentro mal,/ que lo tuve siempre en desdén, y él no/ puede saber nada de mi corazón.// Por darle pena, por saber bien de su/ corazón, que yo sabía ya,/ siempre me oculté demasiado, y ya vendrá/ mal para mí, pues yo lo hice muy mal,/ que lo tuve siempre en desdén, y él no/ puede saber nada de mi corazón.
V. Ya siempre, mientras viva esté, yo viviré muy apenada,/ porque se fue mi amigo, y yo estuve ahí muy errada;/ por cuanto le estuve enojada cuando de mí se alejaba,/ por Dios, si ahora llegara, con él muy alegre estaría.// Y pienso que le hice agravio al enojarme con él sin motivo/ porque no lo había merecido, y por ello se fue afligido;/ por cuanto le estuve airada cuando de mí se alejaba,/ por Dios, si ahora llegara, con él muy alegre estaría.// Él de seguro que esto cree, que esté conmigo perdido,/ pues, si no, pronto vendría, pero por esto me está enojado;/ por cuanto le estuve airada cuando de mí se alejaba,/ por Dios, si ahora llegara, con él muy alegre estaría.
VI. Yo nunca duermo nada pensando en mi amigo,/ el que tanto tarda; si otro amor tiene consigo/ y no el mío, querría/ morir hoy mismo.// Y pienso en esto siempre, no sé qué será de mí;/ el que tanto tarda, si otro bien desea/ y no el mío, querría/ morir hoy mismo.// Si lo hace, me hace agravio, y, por Dios, mal me mata,/ el que tanto tarda, si mira a otro rostro/ y no el mío, querría/ morir hoy mismo.// Pues mi daño sería/ vivir un día más.
VII. Qué queréis de mí, ay madre y señora,/ pues yo no tengo en el mundo otro gusto/ sino mirar allí por donde ha de venir/ mi amigo, por el que muero de amor,/ y yo no puedo apartar mis ojos de allí.// Ya me pegasteis cien veces por ello/ y yo, mi madre, no tengo otro bien/ sino mirar allí por donde ha de venir/ mi amigo, por el que muero de amor,/ y yo no puedo apartar mis ojos de allí.// Por aquel Dios que os hizo nacer,/ dejadme, que no puedo hacer nada más/ sino mirar allí por donde ha de venir/ mi amigo, por el que muero de amor,/ y yo no puedo apartar mis ojos de allí.

Joan López de Ulhoa. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Estevan Reimondo

Trovador portugués de identificación incierta, probablemente activo entre 1250 y 1300. En los manuscritos Stevam Rreimondo, en portugués Estêvão Reimondo.
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Cantigas de amigo


I. Amigo, se ben ajades

Amigo, así bien tengáis:
os ruego que me digáis
¿por qué no vivís conmigo
vos, mi socorro y mi amigo,
por qué no vivís conmigo?

Si tan bien vos me queréis,
amigo, cual pretendéis,
¿por qué no vivís conmigo
vos, mi socorro y mi amigo,
por qué no vivís conmigo?

Pues ya nada yo deseo
sino a vos cuando no os veo,
¿por qué no vivís conmigo
vos, mi socorro y mi amigo,
por qué no vivís conmigo?

Pues no deseo yo nada
sino a vos esta jornada,
¿por qué no vivís conmigo
vos, mi socorro y mi amigo,
por qué no vivís conmigo?

II. Anda triste o meu amigo

Está muy triste mi amigo,
madre, y tiene por mí despecho
porque no puede hablar conmigo,
no otra cosa, y tiene derecho
de estar tan triste mi amigo
porque no puede hablar conmigo.

Está muy triste mi amigo,
madre, y temo que haya muerto
porque no puede hablar conmigo,
no otra cosa, y no hace entuerto
de estar tan triste mi amigo
porque no puede hablar conmigo.

Está muy triste mi amigo,
madre, y además apenado,
porque no puede hablar conmigo,
no otra cosa, y está acertado
de estar tan triste mi amigo
porque no puede hablar conmigo.
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Paráfrasis
I. Amigo: así bien tengáis,/ os ruego que me digáis/ ¿por qué no vivís conmigo,/ mi socorro y mi amigo,/ por qué no vivís conmigo?// Si vos tan bien me queréis,/ amigo, como me decís,/ ¿por qué no vivís conmigo,/ mi socorro y mi amigo,/ por qué no vivís conmigo?// Pues yo no deseo nada/ sino a vos cuando no os veo,/ ¿por qué no vivís conmigo,/ mi socorro y mi amigo,/ por qué no vivís conmigo?// Pues yo no deseo nada más/ sino a vos por esta vez,/ ¿por qué no vivís conmigo,/ mi socorro y mi amigo,/ por qué no vivís conmigo?
II. Anda triste mi amigo,/ mi madre, y tiene de mí gran despecho/ porque no puede hablar conmigo/ y no por otra cosa, y tiene mucho derecho/ de andar triste mi amigo/ porque no puede hablar conmigo.// Anda triste mi amigo,/ mi madre, y temo que esté muerto/ porque no puede hablar conmigo/ y no por otra cosa, y no hace gran agravio/ de andar triste mi amigo/ porque no puede hablar conmigo.// Anda triste mi amigo,/ mi madre, y anda por ello afligido/ porque no puede hablar conmigo/ y no por otra cosa, y hace muy correctamente/ de andar triste mi amigo/ porque no puede hablar conmigo.

Estevan Reimondo. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Si vis pacem

En el hemiciclo sus señorías
se comen las lenguas,
en los despachos los rateros limpian
sus guantes blancos
y en las calles policías de negro
juegan al tiro al rojo;
si quieres paz
haz el amor y prepara la guerra.

Las ondas repiten necias el mantra
de la deuda a cero,
los diarios ríen el advenimiento
del nuevo régimen
y en los programas los especialistas
se chupan las pollas:
si quieres paz
haz el amor y no olvides la guerra.

Las marionetas mostrencas se ahorcan
en sus propios hilos,
el loco hace limpios trucos de magia
con su gorra de béisbol,
y el payaso está enterrando a las víctimas
de la gran broma.
Si quieres paz
haz el amor y disponte a la guerra.

egm.2012

Joan Soárez Coelho

Trovador portugués, nacido hacia 1210 y muerto después de 1279, formó parte de las cortes de Castilla y Portugal, abuelo del trovador Estevan Perez Coelho. En los manuscritos Dom Joham Soarez Coelho, en portugués João Soares Coelho.
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Cantigas de amigo


I. Per boa fe, mui fremosa sanhuda

A fe, hermosa y muy enojada yo
estoy, e infeliz y triste también
por mi amigo, que es mi luz y mi bien,
al que perdí, y él a mí me perdió,
pues se fue contra mi gusto de aquí.

Creyó él que me causaba muy fuerte
pesar al irse, pues yo no le hablé,
pero muy bien sabe Dios que no osé,
mas hoy mejor le sería la muerte
pues se fue contra mi gusto de aquí.

Tan duramente se lo he de vedar
que bien mil veces en su corazón
rogará a Dios que le dé mi perdón,
o morir, si no lo sé perdonar,
pues se fue contra mi gusto de aquí.

II. Foiss’ o meu amigo d’ aquí noutro día

Se fue mi amigo de aquí el otro día
muy triste y no supe yo que partía,
mas lo sé ahora, por santa María,
¿y qué haré yo, lozana?

Quiso hablarme y no le fue otorgado
y partió de aquí triste y enojado
y yo no lo vi, ni me envió recado,
¿y qué haré yo, lozana?

Quién le diga qué desgraciada creo
ser, y cómo, muy hermosa, deseo
hablarle y verlo, porque no lo veo,
¿y qué haré yo, lozana?

III. Amigo, queixum’ avedes

Amigo: queja tenéis
de que yo con vos no hablé,
mas, por lo que de vos sé,
poco en verdad conocéis
de cuánto dolor, amigo,
sufriré si habláis conmigo.

Ni de cómo amenazada
fui yo por ir escondida
a veros, y aun herida,
pero vos no sabéis nada
de cuánto dolor, amigo,
sufriré si habláis conmigo.

Cuando hayáis vos comprobado
el mal tan grande y tan feo
que me causarán si os veo,
me estaréis muy obligado
de cuánto dolor, amigo,
sufriré si habláis conmigo.

Por eso, si vos quisierais
que yo os hablara y que os vea,
no penséis nunca que sea
sin que antes no supierais
de cuánto dolor, amigo,
sufriré si habláis conmigo.

IV. Ai madr’, o que eu quero ben

Madre: a aquel que me quiere bien
no le oso ante vos hablar
y le causa tanto pesar
que se muere y todos lo ven,
y si él muriera por mí,
madre, perderé yo así.

Desde hace tiempo me sirvió
y a verlo no me dejáis ir,
y me vienen hoy a decir,
que muere porque no me vio,
y si él muriera por mí,
madre, perderé yo así.

Si muere, apenada estaré,
y me pesa no verlo ya
pues si no, él no vivirá,
bien os lo juro yo, a fe,
y si él muriera por mí,
madre, perderé yo así.

V. Oje quer’ eu meu amigo veer

Hoy quiero yo a mi amigo ir a ver,
aunque me dice que no osaré
verlo mi madre; mas yo lo veré
y quiero todo a la suerte poner,
y después, lo que Dios quiera ha de ser.

Pese a que ella me impide también
que yo lo vea, en mi corazón
hoy decidí, y Dios me dé perdón,
ir ahora a verlo y quererle bien
y después, lo que Dios quiera ha de ser.

Aunque no me lo quiera permitir,
he de ir a verlo a donde él me mandó
y por las penas que por mí pasó
esto haré y lo que él me quiera pedir
y después, lo que Dios quiera ha de ser.

Pues dice el refrán que nunca sembró
trigo quien a los gorriones temió.

VI. Falei un día por me baralhar

A otro hablé un día, por enfadar
a mi amigo, mientras él me veía,
y yo le dije, cuando me decía
por qué le causaba tan gran pesar:
«Amigo: si os causé pesar aquí
fue tan solo porque lo quise así.»

Por enfadarlo en aquella ocasión
hablé con otro y que lo probara,
y le pesó como si lo matara,
y preguntó, y le di esta razón:
«Amigo: si os causé pesar aquí
fue tan solo porque lo quise así.»

Cuando con otro ante él hablé
me preguntó por qué yo le causaba
tan gran pesar o si se lo explicaba,
y os diré cómo con él me excusé:
«Amigo: si os causé pesar aquí
fue tan solo porque lo quise así.»

VII. Amigo, pois me vós aquí

Amigo: pues a vos aquí
me mostró hoy Nuestro Señor,
os diré cuánto hace que el menor
placer tuve en nada, ni en mí,
desde que, en verdad, amigo,
ya no hablasteis más conmigo.

Y os diré otra cosa también:
yo nunca más pude saber
lo que era pesar ni placer,
ni lo que estaba mal ni bien,
desde que, en verdad, amigo,
ya no hablasteis más conmigo.

Ni nunca con mi corazón
ni con mis ojos ya dejé
de llorar, y tanto lloré
que entonces perdí la razón,
desde que, en verdad, amigo,
ya no hablasteis más conmigo.

VIII. Amigas, por nostro senhor

Amigas: por Nuestro Señor,
sed alegres conmigo
pues he puesto con buen amor
a mi madre y mi amigo,
y por eso estoy alegre,
con motivo estaré alegre
y vos conmigo alegres.

Aunque mi madre no irá allí,
me mandó que yo fuera;
tan bien mandar nunca le oí
como de esta manera,
y por eso estoy alegre,
con motivo estaré alegre
y vos conmigo alegres.

Y le mandó conmigo hablar,
ved cuánto bien me ha dado,
y de ello me vengo a alabar
pues así lo he arreglado,
y por eso estoy alegre,
con motivo estaré alegre
y vos conmigo alegres.

IX. Vedes, amigas, meu amigo ven

Amigas: que viene mi amigo veis,
y me ha enviado a decir y a rogar
que yo arregle cómo conmigo hablar,
y de esto nada sé, vos lo sabéis,
y me duele que él dijo querer
que haga lo que yo no sé hacer.

Pues, aunque gusto pudiera tener
y muy gran afán en mi corazón
por arreglarlo, y Dios me dé perdón,
no lo arreglaré, pues no he de saber,
y me duele que él dijo querer
que haga lo que yo no sé hacer.

Pues yo nunca con ningún hombre hablé,
y así no me valga Nuestro Señor,
desde que nací, ni nadie el menor
hablar supo, ni lo hice ni sé,
y me duele que él dijo querer
que haga lo que yo no sé hacer.

X. Filha, direi vos unha ren

—Hija: os diré algo que de quien
sé que es vuestro amigo entendí,
y aceptad un consejo aquí:
yo os digo que no os quiere bien.
Madre: en todo os he de creer

mas nunca lo haré en esto, a fe,
pues yo bien sé que más que a sí
mismo me quiere, y que yo a mí.
—Si eso es así, que un mal me dé.
Madre: en todo os he de creer

mas no en esto, porque le place
verme, y, desde que yo nací,
tanto placer en nadie vi.
—Hija, yo sé que no lo hace.
Madre: en todo os he de creer

mas por nada creeré que haya quien
en el mundo me quiera tan bien.

XI. Ai meu amigo, se vejades

Ay, amigo: que así veáis
placer de cuanto en el mundo amáis,
llevadme con vos, amigo.

Y así no me dejéis, agraciada,
vivir como hoy vivo apenada,
llevadme con vos, amigo.

Por Dios, pena de mí tendréis;
mejor conmigo que solo iréis:
llevadme con vos, amigo.

XII. Fui eu, madre, lavar meus cabelos

Fui yo, madre, a lavar mis cabellos
a la fuente y me complací de ellos,
y de mí, lozana.

Fui, madre, a lavar mis trenzas bellas
a la fuente y me complací de ellas,
y de mí, lozana.

A la fuente y me complací de ellos
y allí encontré, madre, al dueño de ellos,
y de mí, lozana.

Y fui yo, antes de mi partida,
de lo que él dijo muy complacida,
y de mí, lozana.

XIII. Ai deus, a vó’ lo digo

Ay Dios, a vos os digo:
se fue ahora mi amigo,
¿si lo veré, tan bella?

Si alguien de él supiera
verdad y me dijera
¿si lo veré, tan bella?

Se fue muy sin mi agrado
y no sé de su estado;
¿si lo veré, tan bella?

Qué hermosa yo me veo
muriendo con deseo;
¿si lo veré, tan bella?

XIV. Fremosas, a Deus louvado

Hermosas: Dios es loado,
con tanto bien que hoy logré,
y cuanto es de mi agrado:
pues todo cuanto deseé
vi cuando vi a mi amigo.

XV. Agora me foi mía madre melhor

Fue mi madre mejor para mí ahora
que nunca lo fue desde que nací,
Nuestro Señor le agradezca por mí,
y hoy ya es mi madre y mi señora,
pues dejó que hablara conmigo
cuanto él quisiera mi amigo.

Ya madre y señora la llamaré
y bien siempre la intentaré servir
porque no quiso dejarme morir,
y muriera, mas ya no moriré,
pues dejó que hablara conmigo
cuanto él quisiera mi amigo.
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Paráfrasis
I. A buena fe, muy hermosa enojada/ estoy yo, y triste y afligida por ello,/ por mi amigo y mi luz y mi bien,/ al que he perdido y él a mí perdido/ porque se fue sin mi gusto de aquí.// Se creyó él que me causaba muy fuerte/ pesar al irse, porque no le hablé,/ pero bien sabe Dios que no osé,/ pero hoy le sería mejor la muerte/ porque se fue sin mi gusto de aquí.// Tan crudamente pienso vedarlo/ que bien mil veces en su corazón/ ruegue él a Dios que le dé mi perdón/ o su muerte, si yo no le perdonara,/ porque se fue sin mi gusto de aquí.
II. Se fue mi amigo de aquí el otro día/ afligido y enojado y no supe yo que se iba,/ pero ya que lo sé, y por santa María,/ ¿y qué haré yo, lozana?// Él quiso hablar conmigo y no hubo oportunidad/ y él se fue de aquí enojado y muy afligido/ y nunca después lo vi a él ni su recado,/ ¿y qué haré yo, lozana?// Quién ahora le dijera cuán triste estoy yo hoy/ y cuánto hoy yo, muy hermosa, deseo/ hablarle y verlo y, pues que no lo veo,/ ¿y qué haré yo, lozana?
III. Amigo: tenéis queja/ de mí, que no hablo con vos,/ y, en lo que yo de vos conozco,/ no sabéis ninguna parte/ de cuán gran mal, amigo,/ sufro si hablarais conmigo.// Ni de cómo amenazada/ fui un día por haber ido/ junto a vos, y golpeada;/ vos no sabéis nada de ello,/ de cuán gran mal, amigo,/ sufro si hablarais conmigo.// Desde que supierais noticia/ del mucho mal y muy excesivo,/ que me hacen si os veo,/ entonces me tendréis gratitud/ de cuán gran mal, amigo,/ sufro si hablarais conmigo.// Y sin embargo, si vos quisieseis/ que os hable y que os vea,/ nunca penséis que sea/ si vos antes no supierais/ de cuán gran mal, amigo,/ sufro si hablarais conmigo.
IV. Ay madre: al que yo quiero bien/ no oso yo ante vos hablarle/ y él tiene por eso tan gran pesar/ que dicen que muere por ello,/ y si así muriera por mí,/ ay madre, perderé yo ahí.// Hace mucho tiempo que me sirve/ y no me dejasteis verlo,/ y han venido a decirme ahora/ que muere porque no me ve,/ y si así muriera por mí,/ ay madre, perderé yo ahí.// Si por mí muriera, me es pérdida,/ y me pesará, si no lo viera,/ pues por otra cosa no puede vivir,/ bien os lo juro, a buena fe,/ y si así muriera por mí,/ ay madre, perderé yo ahí.
V. Hoy yo quiero ver a mi amigo,/ aunque me dice que no osaré/ verlo mi madre; lo veré de seguro/ y quiero poner todo a la ventura,/ y después salga por donde Dios quisiera.// Pese a que mi madre tiene cuidado/ de que no lo vea, en mi corazón/ hoy yo he puesto, si Dios me perdona,/ que lo vea y que le haga bien/ y después salga por donde Dios quisiera.// Aunque ella no me lo quiere otorgar,/ iré a verlo allí donde él me mandó/ y por cuanta pena tuvo por mí/ yo le haré esto y cualquier otra cosa que me rogara/ y después salga por donde Dios quisiera.// Pues dice el refrán que no sembró/ mijo quien de pajarillos receló.
VI. Hablé el otro día, por discutir/ con mi amigo, con otro, donde él me viese,/ y os diré qué le dije cuando él me dijo/ por qué le había causado tan gran pesar:/ «Si aquí, mi amigo, pesar os causé,/ no fue por nada más sino porque quise.»// Por discutir con él, y no por otra cosa,/ hablé con otro, porque lo probara,/ y le pesó más que si lo matara/ y me preguntó, y le dije yo entonces:/ «Si aquí, mi amigo, pesar os causé,/ no fue por nada más sino porque quise.»// Allí donde yo con otro ante él hablé,/ me preguntó él y por qué le causaba/ tan gran pesar o si lo entendía,/ y os diré cómo me excusé allí:/ «Si aquí, mi amigo, pesar os causé,/ no fue por nada más sino porque quise.»
VII. Amigo: pues a vos aquí/ ahora me mostró Nuestro Señor,/ os diré cuánto hace que gusto/ no tuve más, ni de otra cosa ni de mí,/ a buena fe, mi amigo,/ desde que no hablasteis conmigo.// Y además os diré otra cosa:/ tampoco yo nunca pude saber/ ya qué era pesar ni placer/ ni ya qué era mal ni qué bien,/ a buena fe, mi amigo,/ desde que no hablasteis conmigo.// Ni nunca mi corazón/ ni mis ojos tampoco quité/ de llorar, y tanto lloré/ que perdí el sentido desde entonces,/ a buena fe, mi amigo,/ desde que no hablasteis conmigo.
VIII. Amigas: por Nuestro Señor,/ andad alegres conmigo/ pues puse amor entre mi madre/ y mi amigo,/ y por esto ando alegre,/ gran razón tengo de andar alegre/ y andad alegres conmigo.// Aunque mi madre no vaya allí,/ me mandó que lo viera:/ nunca tan buen mandado oí/ como cuando me lo dijo,/ y por esto ando alegre,/ gran razón tengo de andar alegre/ y andad alegres conmigo.// Y le mandó hablar conmigo:/ veis qué bien me ha hecho,/ y os vengo a alabarme de eso/ pues ya puse así el asunto/ y por esto ando alegre,/ gran razón tengo de andar alegre/ y andad alegres conmigo.
IX. Ved, amigas: mi amigo viene/ y envió a decirme y rogar/ que yo se lo arregle de hablar conmigo/ y de tal asunto yo no sé en ello nada,/ y me pesa que envió a decirme/ que le haga lo que no sé hacer.// Pues, aunque de eso yo hubiera gran gusto,/ y muy gran pena en mi corazón,/ de arreglárselo, si Dios me perdona,/ no se lo arreglaré, pues no lo sabría,/ y me pesa que envió a decirme/ que le haga lo que no sé hacer.// Pues yo nunca con ningún hombre hablé,/ tanto no me valga Nuestro Señor,/ desde que nací, ni siquiera conocí/ de tal hablar, ni lo hice ni lo sé,/ y me pesa que envió a decirme/ que le haga lo que no sé hacer.
X. ─Hija: os diré una cosa/ que de vuestro amigo entendí/ y tomad algún consejo en esto:/ os digo que no os quiere bien./ ─Madre: yo os creeré en todo lo demás// pero no en esto, a buena fe,/ pues sé que mucho mejor que a sí/ me quiere, y que yo me quiero mí./ ─Mal me venga si así es./ ─Madre: yo os creeré en todo lo demás// pero no en esto, pues sí le place/ de verme, que, desde que nací,/ nunca tal placer en hombre vi./ ─Hija, yo sé que no lo hace./ ─Madre: yo os creeré en todo lo demás// pero no os creeré por nada/ que en el mundo hay quien quiera tan gran bien.
XI. Ay, mi amigo: así veáis/ placer de cuanto en el mundo amáis,/ llevadme con vos, amigo.// Por no dejarme, bien formada,/ vivir como hoy yo vivo afligida,/ llevadme con vos, amigo.// Por Dios, tened compasión de mí,/ mejor iréis conmigo que solo:/ llevadme con vos, amigo.
XII. Fui yo, madre, a lavar mis cabellos/ a la fuente y yo me ufané de ellos,/ y de mí, lozana.// Fui, madre, a lavar mis trenzas/ a la fuente y yo me ufané de ellas,/ y de mí, lozana.// A la fuente y yo me ufané de ellos;/ allá hallé, madre, el señor de ellos,/ y de mí, lozana.// Antes de que yo de allí me apartara/ fui complacida de lo que él me dijo,/ y de mí, lozana.
XIII. Ay Dios, a vos lo digo:/ se fue ahora mi amigo;/ ¿y si lo veré, hermosa?// Quién de eso ahora supiera/ la verdad y me la dijera;/ ¿y si lo veré, hermosa?// Se fue él muy sin mi agrado/ y no sé yo noticia;/ ¿y si lo veré, hermosa?// Qué hermosa que estoy,/ muriendo con deseo;/ ¿y si lo veré, hermosa?
XIV. Hermosas: sea Dios loado,/ con tanto bien como hoy tengo,/ y de lo que estoy más contenta:/ pues todo cuanto yo deseé/ vi cuando vi a mi amigo.
XV. Ahora me fue mi madre mejor/ que nunca me fue desde que nací;/ Nuestro Señor se lo agradezca por mí,/ y ahora es mi madre y mi señora,/ pues me mandó que hablara conmigo/ cuanto él quisiera mi amigo.// Siempre yo madre y señora la llamaré/ e intentaré hacerle placer/ por cuanto no me quiso dejar morir;/ y muriera, pero ya no moriré,/ pues me mandó que hablara conmigo/ cuanto él quisiera mi amigo.

Joan Soárez Coelho. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Joan Pérez de Avoín

Trovador portugués nacido en Aboim da Nóbrega, en Ponte da Barca, Entre-Douro-e-Minho, hacia 1213 y muerto en 1285, ostentó importantes cargos en la corte portuguesa. En los manuscritos Don Joham Davoym, en portugués João Peres de Aboim.
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Cantigas de amigo


I. Quando se foi noutro día d’ aquí*

Cuando el otro día de aquí se fue
mi amigo, llorando de estos mis dos
ojos, yo le rogué mucho por Dios
que no tardara, y él me dijo, a fe,
que Dios no le dé ningún bien de mí
si no viene pronto; y no viene aquí.

Cuando el otro día se fue, pues no
lo pudo evitar, que si allí tardase
mucho, le dije que ya nunca hablase
más conmigo, y entonces afirmó
que Dios no le dé ningún bien de mí
si no viene pronto; y no viene aquí.

No sé qué es esto o qué cosa fuera,
por qué no viene, si se lo rogué,
pues él me dijo como yo os conté,
y nada mentó de que no pudiera,
que Dios no le dé ningún bien de mí
si no viene pronto; y no viene aquí.

No sé qué diga, tan grande es mi mal,
de mi amigo, y de cómo me falló,
pues él me dijo, cuando se ausentó,
y no habló de muerte ni nada igual,
que Dios no le dé ningún bien de mí
si no viene pronto; y no viene aquí.

II. Cuidades vós, meu amigo, unha ren

Vos creéis, amigo, a mi parecer,
que no me he de enojar sin razón yo
contra vos igual que vos; ¿por qué no?
Lo que creéis de mí no ha de ser,
que podré siempre enojarme yo así,
igual contra vos que vos contra mí.

Y, amigo, si acaso con vos si creéis
que no he de llegarme a enojar,
como vos conmigo, vais a pensar
mal, pues en seguida entenderéis
que podré siempre enojarme yo así,
igual contra vos que vos contra mí.

Y, si creéis que yo nunca podré
enojarme con vos cuando yo quiera,
como conmigo vos, cuando os placiera,
de todas formas yo me enojaré,
que podré siempre enojarme yo así,
igual contra vos que vos contra mí.

Mas, pues Dios a vos me dio por amigo
y a mí a vos por amiga, tiempo ha,
deberéis dejar vos de creer ya
lo que creéis, porque que yo bien os digo
que podré siempre enojarme yo así,
igual contra vos que vos contra mí.

III. Vistes, madre, quando meu amigo

Visteis, madre, cuando allí mi amigo
prometió venir a hablar conmigo;
¿creéis que en el día de hoy venga?

Visteis que juró que no obtuviera
ningún bien de mí si no viniera;
¿creéis que en el día de hoy venga?

Visteis sus juras, pues allí juró
venir, o muerto o en prisión si no;
¿creéis que en el día de hoy venga?

Visteis sus juras, pues juró allí
que vendría, y las juró por mí;
¿creéis que en el día de hoy venga?

IV. Que boas novas que oj’ oirá

Qué buenas nuevas hoy mi amigo oirá
cuando le diga que le quiero bien,
aún más que él a mí me quiere también,
y entonces él, del gozo que tendrá,
no sabrá cómo me ha de agradecer
ni qué decirme, con tan gran placer.

Pues le diré que mejor que él a mí
le quiero yo, más que a mi corazón,
más que a mis ojos, Dios me dé perdón,
y, pues le explicaré todo esto allí,
no sabrá cómo me ha de agradecer
ni qué decirme, con tan gran placer.

Y otro placer os diré aún mayor
que el que os hablé: que hoy le pediré
que viva conmigo, o yo moriré;
y, pues le hablaré de tan gran amor,
no sabrá cómo me ha de agradecer
ni qué decirme, con tan gran placer.

Lo que él desea, y ya nada más,
tan pronto lo vea yo le diré
y que, si no, yo vivir no podré,
tanto lo quiero, y él además
no sabrá cómo me ha de agradecer
ni qué decirme, con tan gran placer.

V. Par Deus, amigo, nunca eu cuidéi

Por Dios, amigo, yo nunca creí
que os perdiera, como os perdí, por quien
no es más hermosa que yo, y ni aun bien
vale más, y tal queja tengo así
que, amigo, en verdad yo a todos diré
cómo es de hermosa, su nombre y quién fue.

Si por tal dama yo os fuera a perder
que en hermosura no fuera inferior
a mí, yo lo aceptaría mejor,
mas tan sin gusto lo fuisteis a hacer
que, amigo, en verdad yo a todos diré
cómo es de hermosa, su nombre y quién fue.

En todo lo que os lo pueda buscar,
mientras yo viva, os buscaré mal,
pues me dejasteis por señora tal
que bien os digo, con muy gran pesar
que, amigo, en verdad yo a todos diré
cómo es de hermosa, su nombre y quién fue.

Y, en verdad, porque a todos lo diré,
os pesará, pues sabrán bien quién fue.

VI. Dized’, amigo, en que vos merecí

Decid, amigo, en qué esto merecí,
pues vos no queréis conmigo vivir,
y sabréis que, si vos llegáis a partir,
no viviré si os vais de junto a mí,
y, ya que sin vos vivir no podré,
vivid conmigo, amigo, y viviré.

Vivid conmigo y bueno os será
pues yo por siempre os lo he de agradecer,
y, si os fuerais y yo no os puedo ver,
no viviré, amigo, y más no habrá,
y, ya que sin vos vivir no podré,
vivid conmigo, amigo, y viviré.

Si vos queréis que os complazca también,
ay mi amigo, en cualquier ocasión,
vivid conmigo, y que Dios dé perdón,
pues de otro modo no he de vivir bien,
y, ya que sin vos vivir no podré,
vivid conmigo, amigo, y viviré.

Pues vos la entendéis, amigo, mirad
mi situación, y, por Nuestro Señor,
vivid conmigo, pues nada es peor
que estar viviendo sin vos, en verdad,
y, ya que sin vos vivir no podré,
vivid conmigo, amigo, y viviré.

VII. Disseron mi ora de vós unha ren

Me han dicho hace poco algo de vos,
amigo, que me causa gran pesar,
mas yo creo que lo he de mejorar
si yo pudiera, y podré bien, por Dios,
que el poder que siempre tuve, tendré,
pues yo os hice y yo os desharé.

Dicen que tomasteis señora tal
por la que pensasteis de mí partir;
bien esté si bien os ha de salir,
mas de este bien yo os haré un mal,
que el poder que siempre tuve, tendré,
pues yo os hice y yo os desharé.

Señora tomasteis, oí ayer,
a mi pesar, y perderéis ahí
si yo pudiera, y podré bien, así
como siempre hice y he de poder,
que el poder que siempre tuve, tendré,
pues yo os hice y yo os desharé.

Y he de volveros a como os hallé;
ha de pesarme, mas me vengaré.

VIII. Pero vos ides, amigo

Aunque que vos os marcháis, amigo,
sin mi gusto, a lejos vivir,
me agrada que no os queráis ir
para no hablar más conmigo,
que esto lo puedo soportar,
sino por causarme pesar.

Y, aunque os marcháis de aquí, sé yo
que no es, de eso tengo placer,
por no hacer lo que una mujer
hace por quien siempre ella amó,
que esto lo puedo soportar,
sino por causarme pesar.

Iros podéis, mas sé también
que nunca diréis con razón
que no hago yo de corazón
por vos lo que he de hacer bien,
que esto lo puedo soportar,
sino por causarme pesar.

Y, aunque iros vos podréis,
no habréis de decir nunca, a fe,
con derecho, que por mí fue
pues hago yo cuanto queréis,
que esto lo puedo soportar,
sino por causarme pesar.

IX. Amigo, pois me leixades

Amigo: pues me dejáis
y vais a lejos morar,
ruego yo a Dios, si tornáis
aquí por conmigo hablar,
que ya no podáis, amigo,
nunca vos hablar conmigo.

Y, pues vos iros queréis
y no me queréis creer,
ruego a Dios, si así lo hacéis
y me venís luego a ver,
que ya no podáis, amigo,
nunca vos hablar conmigo.

Pues no miráis con cordura
a cuanto yo os hice bien,
ruego a Dios, si por ventura
volvéis a hablarme, también,
que ya no podáis, amigo,
nunca vos hablar conmigo.

Puesto que os vais sin mi agrado
y no dais nada por mí,
ruego yo a Dios, si apenado
fuerais a volver aquí,
que ya no podáis, amigo,
nunca vos hablar conmigo.

X. Amig’ ouv’ eu a que quería ben

Amigo yo tuve hace tiempo, a quien
quise mucho, mas conmigo no sé
a quién yo quiera ni si lo tendré
mientras viva, ya nunca por mi bien,
pues me mintió el que me solía
decir verdad y no mentía.

Y hace muy poco que le oí jurar
que no quería a ninguna mujer
más que a mí, y sé que tiene otro querer,
y por esto en nadie podré confiar,
pues me mintió el que me solía
decir verdad y no mentía.

Más confiaba yo en él que en mí
o en nada que en el mundo hubiera igual,
y ahora me mintió de forma tal
que ya en nadie más confiaré así,
pues me mintió el que me solía
decir verdad y no mentía.

Y, si otro tuviera, me mentiría,
pues me mintió el que no mentía.

XI. O por que sempre mia madre roguei

Lo que a mi madre, amigo, le rogué,
poder veros, no me lo deja hacer;
mas mucho le pesará al saber
que yo os digo esto que os diré:
cuando conmigo vos queráis hablar,
conmigo hablad, pese a quien dé pesar.

Pese a quien sea, y se mate también,
porque está decidido lo que ha de ser:
he de veros, cuando yo os quiera ver,
y yo lo haré, pues, mi luz y mi bien,
cuando conmigo vos queráis hablar,
conmigo hablad, pese a quien dé pesar.

Pues sé que busca mi muerte y mi mal,
pues nada quiere que me plazca a mí
y es el motivo de que lo haga así,
esto haced, que lo otro se hará igual:
cuando conmigo vos queráis hablar,
conmigo hablad, pese a quien dé pesar.

Siempre intenté a mi madre servir,
por esto, amigo, y sin mala acción,
por veros, y no por otra razón;
mas, pues no me lo quiere consentir,
cuando conmigo vos queráis hablar,
conmigo hablad, pese a quien dé pesar.

XII (Pastorela). Cavalgava noutro día

Cabalgaba el otro día
por el camino francés
y una pastora había,
cantando con otras tres
pastoras, y sabed pues
que yo os diré, a fe mía,
lo que a las otras decía
en consejo y sin testigo:
«Ninguna mujer crea a su amigo,
pues se fue el mío y no habló conmigo».

«Pastora, eso no es nada,»
dijo una de ellas al son,
«si se marchó, de tornada
lo veréis otra ocasión
y os dirá por qué razón
no os habló, ay agraciada,
y es la cosa adecuada
que digáis como yo digo:
¡Dios, si ahora viniera mi amigo,
tendría gran placer conmigo!»
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* La cantiga I es atribuida también a Vasco Gil


Paráfrasis
I. Cuando se fue el otro día de aquí/ mi amigo, le rogué yo por Dios,/ llorando mucho de estos ojos míos,/ que no tardara, y él me dijo así:/ que nunca Dios le diese bien de mí / si no viniera muy pronto, y no viene.// Cuando se fue el otro día, que no/ pudo hacer otra cosa, yo le dije, si tardar/ quisiera mucho, que nunca hablar/ podría conmigo, y él me dijo entonces/ que nunca Dios le diese bien de mí / si no viniera muy pronto, y no viene.// No sé ya qué es o qué puede ser,/ por qué no viene, pues yo se lo rogué,/ porque él me dijo como os diré/ y ni siquiera habló allí de no poder;/ que nunca Dios le diese bien de mí / si no viniera muy pronto, y no viene.// No sé qué diga, tan grande es mi mal,/ de mi amigo, de cómo me falló,/ pues él me dijo, cuando de mí se apartó,/ y no habló allí de muerte ni otra cosa;/ que nunca Dios le diese bien de mí / si no viniera muy pronto, y no viene.
II. Vos creéis, mi amigo, una cosa:/ que no puedo enojarme sin razón/ yo contra vos como vos; ¿por qué no?/ Respecto a mí estáis ahí equivocado,/ que tengo poder de enojarme así,/ yo contra vos como vos contra mí.// Y, si creéis que no tengo poder,/ mi amigo, de enojarme con vos/ igual que vos conmigo, vais a estar/ equivocado, pues pronto os haré ver/ que tengo poder de enojarme así,/ yo contra vos como vos contra mí.// Y, si pensáis que no tengo poder/ de enojarme con vos, si yo quisiera,/ igual que vos conmigo, si os place,/ bien igualmente me enojaré con vos,/ que tengo poder de enojarme así,/ yo contra vos como vos contra mí// Pero, ya que Dios me dio a vos por amigo / y a mí a vos por amiga, hace mucho,/ dejad vos de pensar ya/ lo que pensáis, pues bien os digo yo/ que tengo poder de enojarme así,/ yo contra vos como vos contra mí.
III. Visteis, madre, cuando mi amigo/ prometió que vendría a hablar conmigo;/ ¿creéis que venga hoy?// Visteis cuando juró que no tuviese/ nunca bien de mí, si no viniera;/ ¿creéis que venga hoy?// Visteis las juras que me juró entonces:/ que vendría, si no muerto o en prisión;/ ¿creéis que venga hoy?// Visteis las juras que juró allí,/ que vendría, y las juró por mí;/ ¿creéis que venga hoy?
IV. Qué buenas nuevas que hoy oirá/ mi amigo, cuando yo le diga/ que le quiero mayor bien que él me quiere,/ y él entonces, con el bien que tendrá,/ no sabrá cómo agradecerme/ ni que me diga, con tan gran placer.// Pues le diré que mucho más que a mí/ ya le quiero yo, y que a mi corazón,/ y que a mis ojos, si Dios me perdona,/ y, cuando yo todo esto le hable allí,/ no sabrá cómo agradecerme/ ni qué decirme, con tan gran placer.// Y otro placer os diré mayor/ que os dije: que hoy yo le diré/ que viva conmigo, así no moriré;/ y, cuando yo le diga tan gran amor,/ no sabrá cómo agradecerme/ ni qué decirme, con tan gran placer.// Lo que él desea, más que otra cosa,/ le diré hoy, en cuanto lo vea:/ pues le diré que no puedo vivir,/ tan bien le quiero, y él entonces con bien/ no sabrá cómo agradecerme/ ni qué decirme, con tan gran placer.
V. Por Dios, amigo, yo nunca pensé/ que os perdiese, como os perdí,/ por quien no es más hermosa que yo/ ni tampoco vale más, y tengo tal queja de eso/ que diré, amigo, a buena fe,/ cuánto es hermosa, y su nombre y quién es.// Si fuese yo a perderos por una dama / que me venciera hoy en ser hermosa/ o en otra cosa que quiera, placer tendría en ello,/ pero tan sin manera fuisteis a hacerlo/ que diré, amigo, a buena fe,/ cuánto es hermosa, y su nombre y quién es.// En toda cosa que pueda buscaros/ mal, os lo buscaré, mientras yo viva esté,/ pues me dejasteis por señora tal/ que, bien os digo con este pesar/ que diré, amigo, a buena fe,/ cuánto es hermosa, y su nombre y quién es.// Y, cuando yo lo dijera, a buena fe,/ os pesará, pues sabrán quién es.
VI. Decid, amigo, en qué os merecí/ que no queráis vivir conmigo,/ y sabréis que no podré/ vivir, pues os apartáis de mí,/ y, pues no podré vivir sin vos,/ vivid conmigo, amigo, y viviré.// Vivid conmigo y bien os estará/ y siempre tendré que agradeceros,/ pues, si os fuerais y yo no os viera,/ no viviré, amigo, que otra cosa no hay,/ y, pues no podré vivir sin vos,/ vivid conmigo, amigo, y viviré.// Si queréis que yo os haga bien,/ ay mi amigo, en alguna ocasión,/ vivid conmigo, si Dios os perdona,/ pues yo no puedo vivir por otra cosa/ y, pues no podré vivir sin vos,/ vivid conmigo, amigo, y viviré.// Pues entendéis, amigo, cómo es/ mi situación, por Nuestro Señor,/ vivid conmigo, que, si estuviera sin vos,/ no podré vivir, a buena fe,/ y, pues no podré vivir sin vos,/ vivid conmigo, amigo, y viviré.
VII. Me dijeron ahora de vos una cosa,/ mi amigo, por lo que tengo gran pesar,/ pero yo pienso muy bien mejorarlo/ si yo pudiera, y podré muy bien,/ pues el poder que yo siempre tuve, lo tengo,/ y yo os hice y yo os desharé.// Me dicen que tomasteis señora tal/ por la que pensasteis apartaros de mí;/ y bien os está, si os ha de salir bien,/ pero de este bien yo os haré en ello mal,/ pues el poder que yo siempre tuve, lo tengo,/ y yo os hice y yo os desharé.// Señora tomasteis, como oí decir,/ a mi pesar, y perderéis ahí/ si yo pudiera, y podré así/ como hice siempre y puedo poder,/ pues el poder que yo siempre tuve, lo tengo,/ y yo os hice y yo os desharé.// Y, cuando yo os volviera cual os hallé;/ de ello me pesará, pero aun así me vengaré.
VIII. Aunque os vais, amigo,/ sin mi gusto, a vivir a otro lugar,/ no os vais, por lo que tengo placer,/ por no hablar conmigo,/ pues eso yo lo puedo arreglar,/ sino por causarme pesar.// Y, aunque os vais de aquí,/ no os vais, lo que me place,/ por no hacer yo cuanto hace/ mujer por hombre al que quiere bien,/ pues eso yo lo puedo arreglar,/ sino por causarme pesar.// Podéis iros, mas sé bien/ que no diréis con razón/ que no hago yo de corazón/ por vos cuanto he de hacer,/ pues eso yo lo puedo arreglar,/ sino por causarme pesar.// Y, aunque queréis iros,/ no diréis, a buena fe,/ con derecho, que es por mí,/ pues yo hago cuanto deseáis,/ pues eso yo lo puedo arreglar,/ sino por causarme pesar.
IX. Amigo: pues me dejáis/ y os vais a morar a otro lugar,/ yo ruego a Dios, si volvéis/ aquí para hablar conmigo,/ que no tengáis, amigo,/ ocasión de hablar conmigo.// Y, pues vos queréis iros/ y no queréis creerme,/ ruego a Dios, si lo hacéis/ y volvierais por verme,/ que no tengáis, amigo,/ ocasión de hablar conmigo.// Pues no miráis cortesía/ ni cuanto yo os hice de bien,/ ruego a Dios, si por ventura/ volvierais por decirme algo,/ que no tengáis, amigo,/ ocasión de hablar conmigo.// Pues os vais sin mi gusto/ y no dais nada por mí,/ yo ruego a Dios, si afligido/ estuvierais y volvierais aquí,/ que no tengáis, amigo,/ poder de hablar conmigo.
X. Amigo tuve yo a quien quería bien,/ esa situación fue, pero ya no tengo conmigo/ a quien quiera bien ni lo tendré/ ya en cuanto viva, por una cosa,/ pues me mintió el que solía/ decirme la verdad y nunca mentía.// Y hace muy poco que yo le oí jurar/ que no quería bien a otra mujer/ sino a mí, y yo sé bien que la quiere,/ y por esto no puedo confiar en nada,/ pues me mintió el que solía/ decirme la verdad y nunca mentía.// Me fiaba más de él que de mí/ y que de nada más que en el mundo viera,/ y me mintió ahora tan sin manera y mal/ que no confiaré en nada desde ahora,/ pues me mintió el que solía/ decirme la verdad y nunca mentía.// Y, si otro tuviera, me mentiría,/ pues me mintió el que no mentía.
XI. Lo que siempre rogué a mi madre:/ que os viera, mi amigo, no quiere;/ pero le pesará mucho cuando sepa/ que yo os digo esto que os diré:/ cada vez que conmigo quisierais hablar,/ hablad conmigo, y pese a quien pesara.// Pese a quien quiera, y mátese por ello,/ pues ya está decidido lo que ha de ser:/ os veré, si pudiera veros,/ y podré, pues, mi luz y mi bien,/ cada vez que conmigo quisierais hablar,/ hablad conmigo, y pese a quien pesara.// Pues entiendo que mi muerte y mi mal/ quiere, pues no quiere nada de cuanto a mí me place/ y pues ella lo hace por esto,/ haced esto, y después se hará otra cosa:/ cada vez que conmigo quisierais hablar,/ hablad conmigo, y pese a quien pesara.// Yo siempre intenté servir a mi madre,/ más por esto que por otra razón:/ por veros, amigo, y no por otra cosa;/ pero, pues ella no quiere consentírmelo,/ cada vez que conmigo quisierais hablar,/ hablad conmigo, y pese a quien pesara.
XII. Cabalgaba el otro día/ por un camino francés/ y una pastora estaba,/ cantando con otras tres/ pastoras, y no os pese/ y os diré todavía/ lo que la pastora decía/ a las otras en consejo:/ «Ninguna mujer crea a un amigo,/ pues el mío se fue y no habló conmigo».// «Pastora, no decís nada,»/ dijo una de ellas, entonces;/ «si se fue esta vez,/ de nuevo vendrá en otra ocasión/ y os dirá por qué no/ habló con vos, ay bien tallada,/ y es cosa más adecuada/ que digáis como yo digo:/ Dios, ahora viniera mi amigo/ y tendría gran placer conmigo».

Joan Pérez de Avoín. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Vasco Gil

Trovador portugués activo a mediados del siglo XIII, exiliado en Castilla participó en la conquista de Sevilla. En los manuscritos Vaasco Gil.
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Cantiga de amigo


Irmaa, o meu amigo, que mi quer ben de coraçón

Hermana: a mi amigo, que me quiere bien de corazón
y que está triste por mí, Nuestro Señor os dé perdón,
venid a verlo conmigo;
hermana, a mi amigo.

Hermana: a mi amigo, que sé que me quiere con bien,
como a su corazón casi, haced esto por mí también:
venid a verlo conmigo;
hermana, a mi amigo.

Hermana: a mi amigo, que me quiere más que a sus dos
ojos y que muere por mí, que al vuestro os lo muestre Dios,
venid a verlo conmigo;
hermana, a mi amigo.
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Paráfrasis
Hermana: a mi amigo, que me quiere bien de corazón/ y que está afligido por mí, si Nuestro Señor os perdona,/ venid a verlo conmigo; hermana, a mi amigo.// Hermana: a mi amigo, que sé que me quiere el mayor bien,/ casi más que a su corazón, haced por mí una cosa:/ venid a verlo conmigo; hermana, a mi amigo.// Hermana: a mi amigo, que me quiere mejor que a sus/ ojos y que muere por mí, que Dios os muestre al vuestro,/ venid a verlo conmigo; hermana, a mi amigo.

Vaasco Gil. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Airas Carpancho

Trovador gallego, nacido probablemente en Santiago de Compostela hacia 1170 y muerto sobre 1240. En los manuscritos Ayras Carpancho.
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Cantigas de amigo


I. Chegades, amiga, d’ u é meu amigo

Amiga: llegáis, de junto a mi amigo
y con él hablasteis; así bien os digo
que hoy hablaré con vos todo el día,
pues hablasteis con quien hablar yo quería.

De junto a mi amigo bien sé que llegáis
y con él hablasteis; mas, por mí, creáis
que hoy hablaré con vos todo el día,
pues hablasteis con quien hablar yo quería.

Gran dicha me dais, dejadme que os diga;
pues con él hablasteis, creedme aquí, amiga,
que hoy hablaré con vos todo el día,
pues hablasteis con quien hablar yo quería.

II. Tanto sei eu de mi parte quanto de meu coraçón

Tanto sé yo de mí misma como de mi corazón
pues de mi madre estoy presa, y, mientras en su prisión
yo esté, no veré a mi amigo.

Y es por eso que alejada quiero, y mejor me será,
estar de junto a mi madre, pues, mientras donde ella va
yo esté, no veré a mi amigo.

Porque yo sin su permiso una vez con él me vi,
me guarda de él a porfía, y ahora, mientras así
yo esté, no veré a mi amigo.

Ni de mí ni de mis cosas puedo yo nada entender,
pues ya bien sé de mi madre que, mientras en su poder
yo esté, no veré a mi amigo.

III. Madre velida, meu amigo vi

Madre querida: a mi amigo yo vi
no quise hablarle y así lo perdí,
y muero ahora, queriéndole bien;
yo no le hablé, y le hice un desdén;
muero yo, madre, queriéndole bien.

Le hice un agravio y lo sufriré,
con gran motivo pues yo no le hablé
y muero ahora, queriéndole bien;
yo no le hablé, y le hice un desdén;
muero yo, madre, queriéndole bien.

Madre querida: idle vos a rogar
que haga el favor y me venga a hablar,
y muero ahora, queriéndole bien;
yo no le hablé, y le hice un desdén;
muero yo, madre, queriéndole bien.

IV. A maior coita que eu no mundei

La mayor pena que nunca tendré
a mi amigo no se la oso hablar:
es un amigo que nunca desear
supo a otra excepto a mí, yo lo sé,
y si por mí lo dejara morir,
será mi culpa, y no lo he de sufrir.

Como mi amigo a mí, de corazón,
ojalá le quisiera yo también,
mas no recibió de mí ningún bien
y está afligido por esta razón,
y si por mí lo dejara morir,
será mi culpa, y no lo he de sufrir.

Como mi amigo a mí, yo le querría
a él, que hace tiempo que deseaba
mi amor tener, y jamás lo lograba,
pues si no le ayudo él moriría,
y si por mí lo dejara morir,
será mi culpa, y no lo he de sufrir.

La mayor culpa que puede existir:
dejar la dama a su amigo morir.

V. Qué me mandades, ai madre, fazer

—¿Qué me mandaréis vos, ay madre, hacer
al que sé que bien me sabe querer
y a nadie más?
—Por Dios, hija, te lo mando ir a ver
y bien harás.

—¿Qué le haré, madre, si lo viera ahora
y él fuera a servirme como a señora
y nada más?
—Haz, hija, por servirlo en buena hora
y bien harás.

—¿Qué le haré, si junto a mí venía
y como a señora hablarme quería,
o algo más?
—Dile, hija, lo que a él le apetecía
y bien harás.

—Y el que de gran pena de amor moría,
no sufre más.

VI. Madre, pois vos desamor avedes

Madre: aunque desamor le tenéis
a mi amigo, porque vos ya sabéis
que él me quiere bien, le veré;
y, si el bien, madre, para mí queréis,
me lo alabaréis, yo lo sé.

Aunque desamor siempre le tuvisteis,
madre querida, desde que supisteis
que él me quiere bien, le veré;
y, si el bien, madre, para mí queréis,
me lo alabaréis, yo lo sé.

Por la gran pena que tiene consigo,
madre querida, yo ahora os digo
que, cuando pueda, le veré;
y, si el bien, madre, para mí queréis,
me lo alabaréis, yo lo sé.

VII. Molher com’ eu non vive coitada

Mujer cual yo no hay tan apenada:
me tratan mal y estoy encerrada,
por vos, amigo.

Para mi pena no hay salida;
me trata mal mi madre querida,
por vos, amigo.

Me trata mal y estoy encerrada,
y hace poco que fui maltratada,
por vos, amigo.

Me trata mal mi madre querida,
y hace poco que fui malherida,
por vos, amigo.

VIII. Por fazer romaría puj’ en meu coraçón

Por hacer romería pensé de corazón
a Santiago algún día ir a hacer oración
y por ver pronto a mi amigo allí.

Y, si hiciera buen tiempo, y mi madre no va,
querré andar muy alegre y hermosa lucir ya,
y por ver pronto a mi amigo allí.

Quiero ahora temprano probar si podré
ir a poner las velas por la pena que sé
y por ver pronto a mi amigo allí.
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Notas
Cantiga IV: Los especialistas puntúan esta cantiga como ata a finda, no separando las estrofas con punto y aparte, como es habitual, sino con comas, haciendo de ella una larga frase ininterrumpida, debido, parece ser, a los ‘que’ con que comienzan la 2ª y 3ª estrofas; estas conjunciones sin embargo podrían ser entendidas como ‘ojalá que’. De acuerdo con Rip Cohen la cantiga trataría de que la dama no se atreve a decirle a su amigo que tiene un segundo amigo que padece por ella y al que sería un error dejar morir de amor, de ahí que “tanto sentido como sintaxis serían intencionadamente enigmáticos”.
Cantiga V
: En la segunda estrofa la reconstrucción de Cohen es: Que lhi farei, madre, se o eu vir, / e m’ el quiser, com’ a senhor, servir / mais doutra ren? / Doede vos, filha, polo guarir / e será ben. La última estrofa, la finda, puede ir tanto en boca de la madre como de la hija.
Cantiga VII: La primera estrofa de esta cantiga aparece incompleta en los manuscritos y algunos especialistas consideran que, además, basándose en la falta de sujeto de ‘trátame’ en la primera, hay un error en el orden de las estrofas, por lo que lo cambian a 2ª, 1ª, 4ª, 3ª. No parece que así sea más claro el sentido y, por otra parte, resulta más emotivo y poético el ambivalente final de los manuscritos: pouc’ á que fui mal ferida por vós: “hace poco que fui malherida (castigada, golpeada) por vuestra culpa” que también puede entenderse como “que fui malherida (de amor) por vos”.
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Paráfrasis
I. Llegáis, amiga, de donde está mi amigo/ y con él hablasteis; mas yo bien os digo/ que hablaré con vos todo este día,/ pues hablasteis con quien yo quería hablar.// De donde está mi amigo bien sé que llegáis/ y con él hablasteis; pero por mí creed/ que hablaré con vos todo este día,/ pues hablasteis con quien yo quería hablar.// Gran bien me viene de vos, mucho os tengo que decir;/ pues con él hablasteis, creed, amiga,/ que hablaré con vos todo este día,/ pues hablasteis con quien yo quería hablar.
II. Tanto sé yo de mí misma como de mi corazón/ pues mi madre me tiene presa, y, mientras yo en su prisión/ esté, no veré a mi amigo.// Y por esto, alejada querría, por buena fe,/ estar de donde está mi madre, pues, mientras yo donde ella está/ esté, no veré a mi amigo.// Por cuanto otra vez sin su permiso con él me vi,/ me guarda de él a porfía, y en adelante, y en cuanto así/ esté, no veré a mi amigo.// De mí ni de mi situación yo no puedo nada saber,/ pues sé bien de mi madre que, mientras yo en su poder/ esté, no veré a mi amigo.
III. Madre hermosa: a mi amigo vi,/ no le hablé y con él me perdí,/ y muero ahora, queriéndole bien;/ no le hablé, pues lo tuve en desdén;/ muero yo, madre, queriéndole bien.// Si yo le hice agravio, he de sufrirlo/ con gran razón pues no le hablé,/ y muero ahora, queriéndole bien;/ no le hablé, pues lo tuve en desdén;/ muero yo, madre, queriéndole bien.// Madre hermosa: id a decirle/ que haga bien y venga a verme,/ y muero ahora, queriéndole bien;/ no le hablé, pues lo tuve en desdén;/ muero yo, madre, queriéndole bien.
IV. La mayor pena que yo en el mundo tengo/ a mi amigo no oso hablarla:/ es un amigo que nunca desear/ supo otra cosa sino a mí, yo lo sé,/ y si yo por mí lo dejara morir/ será un gran error, y no he de hacerlo.// Que yo le quisiera, bien de corazón,/ como me quiere el mío, desde que me vio;/ y ningún amor nunca de mí sintió/ y estuvo afligido por mí desde entonces,/ y si yo por mí lo dejara morir/ será un gran error, y no he de hacerlo.// Que le quisiera bien, como me quiere/ el mío, que tanto hace que deseó/ mi bien hacer, y nunca le sirvió,/ y será muerto si yo no le ayudara;/ y si yo por mí lo dejara morir/ será un gran error, y no he de hacerlo.// El mayor agravio que puede haber:/ dejar morir una dama a su amigo.
V. ─¿Qué me mandáis, ay madre, hacer/ al que sé que nunca querer bien/ supo otra cosa?/ ─Por Dios, hija, os mando ir a verlo/ y estará bien.// ─¿Qué le haré, […]/ […]/ […] cosa?/ ─[…] vos, hija, por curarlo / y estará bien.// ─¿Qué le haré, si viniera donde yo fuera/ y quisiera hablarme como a señora/ alguna cosa?/ ─Decid, hija, cuanto a él le diera gusto/ y estará bien.// ─Y el que vive en gran pena de amor/ curará por ello.
VI. Madre: aunque vos tenéis desamor/ a mi amigo, porque sabéis/ que me quiere bien, lo veré;/ y, si vos, madre, algún bien me queréis,/ habéis de alabármelo, yo lo sé.// Aunque siempre le tuvisteis desamor,/ madre hermosa, desde que supisteis/ que me quiere bien, lo veré;/ y, si vos, madre, algún bien me queréis,/ habéis de alabármelo, yo lo sé.// Por la gran pena que tiene consigo,/ madre hermosa, bien os lo digo/ que si pudiera, lo veré;/ y, si vos, madre, algún bien me queréis,/ habéis de alabármelo, yo lo sé.
VII. Mujer como yo no vive afligida:/ me tratan mal y estoy guardada,/ por vos, amigo.// A mi pena no le conozco remedio;/ me trata mal mi madre hermosa,/ por vos, amigo.// Me trata mal y estoy guardada,/ y hace muy poco que fui mal juzgada,/ por vos, amigo.// Me trata mal mi madre hermosa,/ y hace muy poco que fui mal golpeada,/ por vos, amigo.
VIII. Por hacer romería puse en mi corazón/ ir a Santiago un día a hacer oración/ y por ver pronto a mi amigo allí.// Y, si hiciera buen tiempo, y mi madre no fuera,/ querré andar muy alegre y aparecer más bella,/ y por ver pronto a mi amigo allí.// Quiero yo ahora muy temprano probar si podré/ ir a encender mis velas con gran la pena que tengo/ y por ver pronto a mi amigo allí.

Ayras Carpancho. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Joan Núnez Camanés

Trovador quizá gallego y originario de Camán, en Crecente, provincia de Pontevedra. En los manuscritos Joan Nunez Camanez, en portugués João Nunes Camanês.
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Cantigas de amigo


I. Se eu, mía filha, for

—Hija: si a lo mejor
a vuestro amigo a ver
voy, pues muere de amor
por vuestro buen querer,
¿vendréis conmigo allí?
—Por Dios, madre, iré, sí.

—Pues os quiere tan bien,
que no puede vivir,
decidme algo también,
pues yo allá quiero ir:
¿vendréis conmigo allí?
—Por Dios, mi madre, iré, sí.

—Siempre penar lo vi
por vos y muerto es ya,
hija, y pues allí
nadie conmigo va,
¿vendréis conmigo allí?
—Por Dios, mi madre, iré, sí.

II. Vistes, filha, noutro día

Visteis, hija, que el otro día
os dije yo qué gran placer
tendría en que fuerais a ver
a vuestro amigo que moría;
no os lo decía por su bien,
sino porque me dijo quien
lo vio que ya no sanaría.

Si no, jamás os mandaría
a verlo, mas oí decir
a quien así lo vio sufrir
que tan afligido yacía
que nada lo iba a curar;
por eso os lo quise mandar,
porque algún mal de ello os vendría.

Y, porque ya nunca podría
él hablaros ni os conocer
ni vuestro consuelo tener,
aunque tanto y bien os quería,
os mandé ir a verlo yo,
y por otro motivo no,
ay hija, por santa María.

III. Par Deus, amigo, muit’ á gran sazón

Por Dios, amigo, ya tiempo pasó
sin que yo os viera, y sabed porque no:
porque mi madre no os quiso ver.

Me prohibió que por causa alguna aquí
os viera nunca, y por esto no os vi,
porque mi madre no os quiso ver.

Yo os vería, no habría nada igual,
pues lo rogué, mas me iría muy mal,
porque mi madre no os quiso ver.

Rogué por veros, pero que estos dos
mis ojos os vieran no quiso Dios,
porque mi madre no os quiso ver.

No me debierais vos culpa poner,
amigo, porque yo no os osé ver.

IV. Id’, ai mía madre, vee’ lo meu amigo

Id, ay madre, pronto a ver a mi amigo
que está afligido pues no habla conmigo,
e iré yo con vos, si vos lo quisierais.

Afligido y sin verme muere ya;
ay madre, id a verlo, y él sanará,
e iré yo con vos, si vos lo quisierais.

Pues muere y me quiere de corazón,
madre, id y sanará su aflicción,
e iré yo con vos, si vos lo quisierais.

V. Par Deus, donas, quando venher

Por Dios, damas, cuando pueda ver
a mi amigo, y él conmigo hablar,
nunca en el mundo, a mi pensar,
fue tan alegre alguna mujer;
cual yo, cuando él pueda venir,
aunque triste cuando se haya de ir.
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Paráfrasis
I. ─Si yo, hija mía, fuera/ a ver a vuestro amigo,/ porque muere de amor/ y no puede vivir,/ ¿iréis conmigo allí?/ ─Por Dios, mi madre, iré.// ─Pues os quiere tan gran bien,/ y no puede vivir,/ decidme una cosa,/ pues yo allá quiero ir:/ ¿iréis conmigo allí?/ ─Por Dios, mi madre, iré.// ─Siempre yo pena le vi/ por vos, y muerto, ay,/ hija, pues yo voy allí/ y no va nadie conmigo,/ ¿iréis conmigo allí?/ ─Por Dios, mi madre, iré.
II. Visteis, hija, el otro día/ cuando os dije qué gran placer/ yo tenía en que fuerais a ver/ a vuestro amigo que moría;/ no os lo dije yo por su bien,/ sino porque me había dicho quien/ lo vio que ya no viviría.// Por otra cosa no os mandaría/ verlo, pero oí decir/ a quien lo vio así yacer/ que tan afligido yacía/ que ya no sanara por nada;/ os mandé verlo por ello/ por el mal que de él os sería.// Y, porque no podría/ hablaros ni conoceros/ ni de vos consuelo tener,/ aunque muy bien os quería,/ os lo mandé ver entonces,/ por esto, que por otra cosa no,/ hija, por santa María.
III. Por Dios, amigo, hace mucho tiempo/ que os no vi, y veis por qué no:/ porque no os quiso mi madre ver.// Me prohibió que por ninguna cosa/ nunca os viese, ni os vi por ello,/ porque no quiso mi madre veros.// Os vería yo, no hiciera en ello nada más,/ pues lo rogué, pero me iba a ir mal,/ porque no quiso mi madre veros.// Le rogué yo que os viese, y no quiso Dios/ que os viesen estos ojos míos,/ porque no quiso mi madre veros.// No debéis vos echarme culpa,/ amigo, pues no osé veros.
IV. Id, ay mi madre, a ver a mi amigo/ que está afligido porque no habla conmigo,/ e iré yo con vos, si vos quisierais.// Tan afligido está que morirá si no me viera;/ id, ay mi madre, a verlo, para curarlo,/ e iré yo con vos, si vos quisierais.// Porque él muere y me quiere bien de corazón/ id a verlo, mi madre, y sanará entonces/ e iré yo con vos, si vos quisierais.
V. Por Dios, damas, cuando viniera/ mi amigo, y conmigo hablara,/ nunca en el mundo, a mi entender,/ fue tan alegre otra mujer/ como yo lo seré, cuando lo viera,/ mas aunque triste estaré de ir.

Joan Núnez Camanés. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Pero García Burgalés

Trovador o juglar castellano, nacido en Burgos, o quizá en Santo Domingo de la Calzada, activo a mediados del siglo XIII. En los manuscritos Pero Garcia Burgales, en portugués Pero Garcia Burgalês.
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Cantigas de amigo


I. Ai, madre, ben vos digo

Ay madre, yo os lo digo:
me ha mentido mi amigo;
furiosa estoy con él.

Pues lo había jurado
y él mintió de grado,
furiosa estoy con él.

No fue a donde debía,
y así, desde ese día,
furiosa estoy con él.

Él de mí no se ha ido,
mas, porque me ha mentido,
furiosa estoy con él.

II. Non vos nembra, meu amigo

¿Ya no os acordáis, amigo,
del agravio que me hicisteis?
Jurasteis hablar conmigo,
y yo fui y vos no vinisteis;
¿y queréis hablar conmigo?
Pues no querré yo, amigo.

Prometisteis que, a porfía,
vendríais muy de seguro
antes de acabar el día;
me mentisteis, ay perjuro,
¿y queréis hablar conmigo?
Pues no querré yo, amigo.

¿Y aun así me rogaréis
que os hable en buena fe?
Yo, por todo lo que hacéis,
que no os conozco diré;
¿y queréis hablar conmigo?
Pues no querré yo, amigo.
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Paráfrasis
I. Ay madre, bien os digo:/ me mintió mi amigo;/ furiosa le ando yo.// De lo que me hubo jurado,/ pues mintió por su gusto,/ furiosa le ando yo.// No fue adonde había de ir,/ pero bien desde aquel día,/ furiosa le ando yo.// No está de mí apartado,/ pero, porque me ha mentido,/ furiosa le ando yo.
II. ¿No os acuerda, mi amigo,/ el agravio que me hicisteis?/ Pusisteis de hablar conmigo,/ fui yo y vos no vinisteis;/ ¿y queréis hablar conmigo?/ Y no querré yo, amigo.// Jurasteis que, a toda costa,/ vendríais de buen grado/ antes que llegase el día;/ me mentisteis, ay perjuro,/ ¿y queréis hablar conmigo?/ Y no querré yo, amigo.// ¿Y aún me rogaréis/ que hable en algún lugar con vos?/ Y, por cuanto me hacéis,/ diré que no os conozco;/ ¿y queréis hablar conmigo?/ Y no querré yo, amigo.

Pero García Burgalés. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda