Joan Soárez Coelho

Trovador portugués, nacido hacia 1210 y muerto después de 1279, formó parte de las cortes de Castilla y Portugal, abuelo del trovador Estevan Perez Coelho. En los manuscritos Dom Joham Soarez Coelho, en portugués João Soares Coelho.
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Cantigas de amigo


I. Per boa fe, mui fremosa sanhuda

A fe, hermosa y muy enojada yo
estoy, e infeliz y triste también
por mi amigo, que es mi luz y mi bien,
al que perdí, y él a mí me perdió,
pues se fue contra mi gusto de aquí.

Creyó él que me causaba muy fuerte
pesar al irse, pues yo no le hablé,
pero muy bien sabe Dios que no osé,
mas hoy mejor le sería la muerte
pues se fue contra mi gusto de aquí.

Tan duramente se lo he de vedar
que bien mil veces en su corazón
rogará a Dios que le dé mi perdón,
o morir, si no lo sé perdonar,
pues se fue contra mi gusto de aquí.

II. Foiss’ o meu amigo d’ aquí noutro día

Se fue mi amigo de aquí el otro día
muy triste y no supe yo que partía,
mas lo sé ahora, por santa María,
¿y qué haré yo, lozana?

Quiso hablarme y no le fue otorgado
y partió de aquí triste y enojado
y yo no lo vi, ni me envió recado,
¿y qué haré yo, lozana?

Quién le diga qué desgraciada creo
ser, y cómo, muy hermosa, deseo
hablarle y verlo, porque no lo veo,
¿y qué haré yo, lozana?

III. Amigo, queixum’ avedes

Amigo: queja tenéis
de que yo con vos no hablé,
mas, por lo que de vos sé,
poco en verdad conocéis
de cuánto dolor, amigo,
sufriré si habláis conmigo.

Ni de cómo amenazada
fui yo por ir escondida
a veros, y aun herida,
pero vos no sabéis nada
de cuánto dolor, amigo,
sufriré si habláis conmigo.

Cuando hayáis vos comprobado
el mal tan grande y tan feo
que me causarán si os veo,
me estaréis muy obligado
de cuánto dolor, amigo,
sufriré si habláis conmigo.

Por eso, si vos quisierais
que yo os hablara y que os vea,
no penséis nunca que sea
sin que antes no supierais
de cuánto dolor, amigo,
sufriré si habláis conmigo.

IV. Ai madr’, o que eu quero ben

Madre: a aquel que me quiere bien
no le oso ante vos hablar
y le causa tanto pesar
que se muere y todos lo ven,
y si él muriera por mí,
madre, perderé yo así.

Desde hace tiempo me sirvió
y a verlo no me dejáis ir,
y me vienen hoy a decir,
que muere porque no me vio,
y si él muriera por mí,
madre, perderé yo así.

Si muere, apenada estaré,
y me pesa no verlo ya
pues si no, él no vivirá,
bien os lo juro yo, a fe,
y si él muriera por mí,
madre, perderé yo así.

V. Oje quer’ eu meu amigo veer

Hoy quiero yo a mi amigo ir a ver,
aunque me dice que no osaré
verlo mi madre; mas yo lo veré
y quiero todo a la suerte poner,
y después, lo que Dios quiera ha de ser.

Pese a que ella me impide también
que yo lo vea, en mi corazón
hoy decidí, y Dios me dé perdón,
ir ahora a verlo y quererle bien
y después, lo que Dios quiera ha de ser.

Aunque no me lo quiera permitir,
he de ir a verlo a donde él me mandó
y por las penas que por mí pasó
esto haré y lo que él me quiera pedir
y después, lo que Dios quiera ha de ser.

Pues dice el refrán que nunca sembró
trigo quien a los gorriones temió.

VI. Falei un día por me baralhar

A otro hablé un día, por enfadar
a mi amigo, mientras él me veía,
y yo le dije, cuando me decía
por qué le causaba tan gran pesar:
«Amigo: si os causé pesar aquí
fue tan solo porque lo quise así.»

Por enfadarlo en aquella ocasión
hablé con otro y que lo probara,
y le pesó como si lo matara,
y preguntó, y le di esta razón:
«Amigo: si os causé pesar aquí
fue tan solo porque lo quise así.»

Cuando con otro ante él hablé
me preguntó por qué yo le causaba
tan gran pesar o si se lo explicaba,
y os diré cómo con él me excusé:
«Amigo: si os causé pesar aquí
fue tan solo porque lo quise así.»

VII. Amigo, pois me vós aquí

Amigo: pues a vos aquí
me mostró hoy Nuestro Señor,
os diré cuánto hace que el menor
placer tuve en nada, ni en mí,
desde que, en verdad, amigo,
ya no hablasteis más conmigo.

Y os diré otra cosa también:
yo nunca más pude saber
lo que era pesar ni placer,
ni lo que estaba mal ni bien,
desde que, en verdad, amigo,
ya no hablasteis más conmigo.

Ni nunca con mi corazón
ni con mis ojos ya dejé
de llorar, y tanto lloré
que entonces perdí la razón,
desde que, en verdad, amigo,
ya no hablasteis más conmigo.

VIII. Amigas, por nostro senhor

Amigas: por Nuestro Señor,
sed alegres conmigo
pues he puesto con buen amor
a mi madre y mi amigo,
y por eso estoy alegre,
con motivo estaré alegre
y vos conmigo alegres.

Aunque mi madre no irá allí,
me mandó que yo fuera;
tan bien mandar nunca le oí
como de esta manera,
y por eso estoy alegre,
con motivo estaré alegre
y vos conmigo alegres.

Y le mandó conmigo hablar,
ved cuánto bien me ha dado,
y de ello me vengo a alabar
pues así lo he arreglado,
y por eso estoy alegre,
con motivo estaré alegre
y vos conmigo alegres.

IX. Vedes, amigas, meu amigo ven

Amigas: que viene mi amigo veis,
y me ha enviado a decir y a rogar
que yo arregle cómo conmigo hablar,
y de esto nada sé, vos lo sabéis,
y me duele que él dijo querer
que haga lo que yo no sé hacer.

Pues, aunque gusto pudiera tener
y muy gran afán en mi corazón
por arreglarlo, y Dios me dé perdón,
no lo arreglaré, pues no he de saber,
y me duele que él dijo querer
que haga lo que yo no sé hacer.

Pues yo nunca con ningún hombre hablé,
y así no me valga Nuestro Señor,
desde que nací, ni nadie el menor
hablar supo, ni lo hice ni sé,
y me duele que él dijo querer
que haga lo que yo no sé hacer.

X. Filha, direi vos unha ren

—Hija: os diré algo que de quien
sé que es vuestro amigo entendí,
y aceptad un consejo aquí:
yo os digo que no os quiere bien.
Madre: en todo os he de creer

mas nunca lo haré en esto, a fe,
pues yo bien sé que más que a sí
mismo me quiere, y que yo a mí.
—Si eso es así, que un mal me dé.
Madre: en todo os he de creer

mas no en esto, porque le place
verme, y, desde que yo nací,
tanto placer en nadie vi.
—Hija, yo sé que no lo hace.
Madre: en todo os he de creer

mas por nada creeré que haya quien
en el mundo me quiera tan bien.

XI. Ai meu amigo, se vejades

Ay, amigo: que así veáis
placer de cuanto en el mundo amáis,
llevadme con vos, amigo.

Y así no me dejéis, agraciada,
vivir como hoy vivo apenada,
llevadme con vos, amigo.

Por Dios, pena de mí tendréis;
mejor conmigo que solo iréis:
llevadme con vos, amigo.

XII. Fui eu, madre, lavar meus cabelos

Fui yo, madre, a lavar mis cabellos
a la fuente y me complací de ellos,
y de mí, lozana.

Fui, madre, a lavar mis trenzas bellas
a la fuente y me complací de ellas,
y de mí, lozana.

A la fuente y me complací de ellos
y allí encontré, madre, al dueño de ellos,
y de mí, lozana.

Y fui yo, antes de mi partida,
de lo que él dijo muy complacida,
y de mí, lozana.

XIII. Ai deus, a vó’ lo digo

Ay Dios, a vos os digo:
se fue ahora mi amigo,
¿si lo veré, tan bella?

Si alguien de él supiera
verdad y me dijera
¿si lo veré, tan bella?

Se fue muy sin mi agrado
y no sé de su estado;
¿si lo veré, tan bella?

Qué hermosa yo me veo
muriendo con deseo;
¿si lo veré, tan bella?

XIV. Fremosas, a Deus louvado

Hermosas: Dios es loado,
con tanto bien que hoy logré,
y cuanto es de mi agrado:
pues todo cuanto deseé
vi cuando vi a mi amigo.

XV. Agora me foi mía madre melhor

Fue mi madre mejor para mí ahora
que nunca lo fue desde que nací,
Nuestro Señor le agradezca por mí,
y hoy ya es mi madre y mi señora,
pues dejó que hablara conmigo
cuanto él quisiera mi amigo.

Ya madre y señora la llamaré
y bien siempre la intentaré servir
porque no quiso dejarme morir,
y muriera, mas ya no moriré,
pues dejó que hablara conmigo
cuanto él quisiera mi amigo.
.


Paráfrasis
I. A buena fe, muy hermosa enojada/ estoy yo, y triste y afligida por ello,/ por mi amigo y mi luz y mi bien,/ al que he perdido y él a mí perdido/ porque se fue sin mi gusto de aquí.// Se creyó él que me causaba muy fuerte/ pesar al irse, porque no le hablé,/ pero bien sabe Dios que no osé,/ pero hoy le sería mejor la muerte/ porque se fue sin mi gusto de aquí.// Tan crudamente pienso vedarlo/ que bien mil veces en su corazón/ ruegue él a Dios que le dé mi perdón/ o su muerte, si yo no le perdonara,/ porque se fue sin mi gusto de aquí.
II. Se fue mi amigo de aquí el otro día/ afligido y enojado y no supe yo que se iba,/ pero ya que lo sé, y por santa María,/ ¿y qué haré yo, lozana?// Él quiso hablar conmigo y no hubo oportunidad/ y él se fue de aquí enojado y muy afligido/ y nunca después lo vi a él ni su recado,/ ¿y qué haré yo, lozana?// Quién ahora le dijera cuán triste estoy yo hoy/ y cuánto hoy yo, muy hermosa, deseo/ hablarle y verlo y, pues que no lo veo,/ ¿y qué haré yo, lozana?
III. Amigo: tenéis queja/ de mí, que no hablo con vos,/ y, en lo que yo de vos conozco,/ no sabéis ninguna parte/ de cuán gran mal, amigo,/ sufro si hablarais conmigo.// Ni de cómo amenazada/ fui un día por haber ido/ junto a vos, y golpeada;/ vos no sabéis nada de ello,/ de cuán gran mal, amigo,/ sufro si hablarais conmigo.// Desde que supierais noticia/ del mucho mal y muy excesivo,/ que me hacen si os veo,/ entonces me tendréis gratitud/ de cuán gran mal, amigo,/ sufro si hablarais conmigo.// Y sin embargo, si vos quisieseis/ que os hable y que os vea,/ nunca penséis que sea/ si vos antes no supierais/ de cuán gran mal, amigo,/ sufro si hablarais conmigo.
IV. Ay madre: al que yo quiero bien/ no oso yo ante vos hablarle/ y él tiene por eso tan gran pesar/ que dicen que muere por ello,/ y si así muriera por mí,/ ay madre, perderé yo ahí.// Hace mucho tiempo que me sirve/ y no me dejasteis verlo,/ y han venido a decirme ahora/ que muere porque no me ve,/ y si así muriera por mí,/ ay madre, perderé yo ahí.// Si por mí muriera, me es pérdida,/ y me pesará, si no lo viera,/ pues por otra cosa no puede vivir,/ bien os lo juro, a buena fe,/ y si así muriera por mí,/ ay madre, perderé yo ahí.
V. Hoy yo quiero ver a mi amigo,/ aunque me dice que no osaré/ verlo mi madre; lo veré de seguro/ y quiero poner todo a la ventura,/ y después salga por donde Dios quisiera.// Pese a que mi madre tiene cuidado/ de que no lo vea, en mi corazón/ hoy yo he puesto, si Dios me perdona,/ que lo vea y que le haga bien/ y después salga por donde Dios quisiera.// Aunque ella no me lo quiere otorgar,/ iré a verlo allí donde él me mandó/ y por cuanta pena tuvo por mí/ yo le haré esto y cualquier otra cosa que me rogara/ y después salga por donde Dios quisiera.// Pues dice el refrán que no sembró/ mijo quien de pajarillos receló.
VI. Hablé el otro día, por discutir/ con mi amigo, con otro, donde él me viese,/ y os diré qué le dije cuando él me dijo/ por qué le había causado tan gran pesar:/ «Si aquí, mi amigo, pesar os causé,/ no fue por nada más sino porque quise.»// Por discutir con él, y no por otra cosa,/ hablé con otro, porque lo probara,/ y le pesó más que si lo matara/ y me preguntó, y le dije yo entonces:/ «Si aquí, mi amigo, pesar os causé,/ no fue por nada más sino porque quise.»// Allí donde yo con otro ante él hablé,/ me preguntó él y por qué le causaba/ tan gran pesar o si lo entendía,/ y os diré cómo me excusé allí:/ «Si aquí, mi amigo, pesar os causé,/ no fue por nada más sino porque quise.»
VII. Amigo: pues a vos aquí/ ahora me mostró Nuestro Señor,/ os diré cuánto hace que gusto/ no tuve más, ni de otra cosa ni de mí,/ a buena fe, mi amigo,/ desde que no hablasteis conmigo.// Y además os diré otra cosa:/ tampoco yo nunca pude saber/ ya qué era pesar ni placer/ ni ya qué era mal ni qué bien,/ a buena fe, mi amigo,/ desde que no hablasteis conmigo.// Ni nunca mi corazón/ ni mis ojos tampoco quité/ de llorar, y tanto lloré/ que perdí el sentido desde entonces,/ a buena fe, mi amigo,/ desde que no hablasteis conmigo.
VIII. Amigas: por Nuestro Señor,/ andad alegres conmigo/ pues puse amor entre mi madre/ y mi amigo,/ y por esto ando alegre,/ gran razón tengo de andar alegre/ y andad alegres conmigo.// Aunque mi madre no vaya allí,/ me mandó que lo viera:/ nunca tan buen mandado oí/ como cuando me lo dijo,/ y por esto ando alegre,/ gran razón tengo de andar alegre/ y andad alegres conmigo.// Y le mandó hablar conmigo:/ veis qué bien me ha hecho,/ y os vengo a alabarme de eso/ pues ya puse así el asunto/ y por esto ando alegre,/ gran razón tengo de andar alegre/ y andad alegres conmigo.
IX. Ved, amigas: mi amigo viene/ y envió a decirme y rogar/ que yo se lo arregle de hablar conmigo/ y de tal asunto yo no sé en ello nada,/ y me pesa que envió a decirme/ que le haga lo que no sé hacer.// Pues, aunque de eso yo hubiera gran gusto,/ y muy gran pena en mi corazón,/ de arreglárselo, si Dios me perdona,/ no se lo arreglaré, pues no lo sabría,/ y me pesa que envió a decirme/ que le haga lo que no sé hacer.// Pues yo nunca con ningún hombre hablé,/ tanto no me valga Nuestro Señor,/ desde que nací, ni siquiera conocí/ de tal hablar, ni lo hice ni lo sé,/ y me pesa que envió a decirme/ que le haga lo que no sé hacer.
X. ─Hija: os diré una cosa/ que de vuestro amigo entendí/ y tomad algún consejo en esto:/ os digo que no os quiere bien./ ─Madre: yo os creeré en todo lo demás// pero no en esto, a buena fe,/ pues sé que mucho mejor que a sí/ me quiere, y que yo me quiero mí./ ─Mal me venga si así es./ ─Madre: yo os creeré en todo lo demás// pero no en esto, pues sí le place/ de verme, que, desde que nací,/ nunca tal placer en hombre vi./ ─Hija, yo sé que no lo hace./ ─Madre: yo os creeré en todo lo demás// pero no os creeré por nada/ que en el mundo hay quien quiera tan gran bien.
XI. Ay, mi amigo: así veáis/ placer de cuanto en el mundo amáis,/ llevadme con vos, amigo.// Por no dejarme, bien formada,/ vivir como hoy yo vivo afligida,/ llevadme con vos, amigo.// Por Dios, tened compasión de mí,/ mejor iréis conmigo que solo:/ llevadme con vos, amigo.
XII. Fui yo, madre, a lavar mis cabellos/ a la fuente y yo me ufané de ellos,/ y de mí, lozana.// Fui, madre, a lavar mis trenzas/ a la fuente y yo me ufané de ellas,/ y de mí, lozana.// A la fuente y yo me ufané de ellos;/ allá hallé, madre, el señor de ellos,/ y de mí, lozana.// Antes de que yo de allí me apartara/ fui complacida de lo que él me dijo,/ y de mí, lozana.
XIII. Ay Dios, a vos lo digo:/ se fue ahora mi amigo;/ ¿y si lo veré, hermosa?// Quién de eso ahora supiera/ la verdad y me la dijera;/ ¿y si lo veré, hermosa?// Se fue él muy sin mi agrado/ y no sé yo noticia;/ ¿y si lo veré, hermosa?// Qué hermosa que estoy,/ muriendo con deseo;/ ¿y si lo veré, hermosa?
XIV. Hermosas: sea Dios loado,/ con tanto bien como hoy tengo,/ y de lo que estoy más contenta:/ pues todo cuanto yo deseé/ vi cuando vi a mi amigo.
XV. Ahora me fue mi madre mejor/ que nunca me fue desde que nací;/ Nuestro Señor se lo agradezca por mí,/ y ahora es mi madre y mi señora,/ pues me mandó que hablara conmigo/ cuanto él quisiera mi amigo.// Siempre yo madre y señora la llamaré/ e intentaré hacerle placer/ por cuanto no me quiso dejar morir;/ y muriera, pero ya no moriré,/ pues me mandó que hablara conmigo/ cuanto él quisiera mi amigo.

Joan Soárez Coelho. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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