Joan López de Ulhoa

Trovador gallego establecido en Portugal, nacido quizá en la zona de Monterroso, entre Santiago y Lugo, perteneció a una orden militar, la de Malta o a los Templarios, activo en la segunda mitad del siglo XIII. En los manuscritos Joham Lopes Dulhoa, en portugués João Lopes de Ulhoa.
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Cantigas de amigo


I. Oí ora dizer que ven

Oí decir que viene quien
es mi amigo, y al que le haré
muy gran queja, y más tendré
si me miente, pues no sé bien
cómo puede esto hacer:
tanto tiempo sin mí morar
donde no me podía hablar.

Yo no creí que, a la sazón,
pudiera por nada vivir
sin mí, y me deberá decir
cuando lo vea, y en razón,
cómo puede esto hacer:
tanto tiempo sin mí morar
donde no me podía hablar.

Él muy pronto me ha de perder
si no dice qué tierra halló
donde sin mí tanto moró,
de verdad, o no he de creer
cómo puede esto hacer,
tanto tiempo sin mí morar
donde no me podía hablar.

II. Ai Deus, u é meu amigo

Ay Dios, ¿dónde está mi amigo
que no me envía recado?
Acuerdo hizo conmigo
que de no estar lastimado
de muerte, que él viniera
lo más pronto que pudiera.

Cuando él de mí se partía,
llorando juró este hecho
y dijo cuándo y qué día,
si no estuviera maltrecho
de muerte, que él viniera
lo más pronto que pudiera.

Y ya el plazo ha pasado
en que él dijo que vendría
y en que me había jurado,
de no sufrir agonía
de muerte, que él viniera
lo más pronto que pudiera.

Y, si otra cosa supiera,
yo nunca más le quisiera.

III. Que trist’ oj’ eu and’ e faço gran razón

Qué triste estoy, y con mucha razón:
se marchó mi amigo y mi corazón,
damas, a fe, allá
va adonde él está.

De pena el juicio perderé también:
se marchó mi amigo y todo mi bien,
damas, a fe, allá
va adonde él está.

Perderé el juicio, damas, o moriré:
se marchó mi amigo y el bien que hallé,
damas, a fe, allá
va adonde él está.

De mí apartó sus ojos sombríos:
se fue mi amigo y la luz de los míos,
damas, a fe, allá
va adonde él está.

IV. Eu fiz mal sen qual nunca fez molher

Hice un mal juicio, cual no hizo mujer,
aunque creí hacer buen juicio de quien
como mi amigo me quiere con bien,
y malo fue, pues tal es su querer,
pues le tuve en desconsideración
y nada él sabe de mi corazón.

Pues nunca de mí pudo entender tal
desdén y con pena se fue de aquí,
y este juicio nunca tan malo vi,
por lo que hice, y por eso estoy mal,
pues le tuve en desconsideración
y nada él sabe de mi corazón.

Por darle pena, al querer conocer
su corazón, que conocía ya,
fingí demasiado, y siempre vendrá
mal para mí, pues muy mal lo fui a hacer,
pues le tuve en desconsideración
y nada él sabe de mi corazón.

V. Ja eu sempre, mentre viva for, viverei mui coitada

Ya, mientras viva, por siempre viviré muy apenada,
ya que se marchó mi amigo, y yo estuve equivocada;
porque me enojé con él cuando de mí se partía,
por Dios, si ahora llegara, muy alegre yo estaría.

Por enojarme sin causa sé que le hice desdichado,
aunque no lo merecía, y así se marchó apenado;
porque me enojé con él cuando de mí se partía,
por Dios, si ahora llegara, muy alegre yo estaría.

Él en verdad que esto cree, que a mí ya me ha perdido,
pues, si no, pronto vendría, mas por esto está afligido;
porque me enojé con él cuando de mí se partía,
por Dios, si ahora llegara, muy alegre yo estaría.

VI. Eu nunca dormho nada, cuidand’ en meu amigo

Yo nunca duermo nada, recordando a mi amigo,
el que allá tanto tarda; si hay otro amor consigo
y no el mío, querría
morir ya en este día.

Y pienso en esto siempre, no sé qué de mí sea;
el que allá tanto tarda, si otro bien desea
y no el mío, querría
morir ya en este día.

Si lo hace, me agravia, y, por Dios, me matara
el que allá tanto tarda, si a otro rostro mirara
y no el mío, querría
morir ya en este día.

Porque mi mal sería
vivir ya más de un día.

VII. Qué mi queredes, ai madr’, e senhor

Qué queréis, madre y señora, mejor
de mí, pues no tengo gusto mayor
sino mirar a donde ha de llegar
mi amigo, pues yo me muero de amor
y mis ojos no sé de allí apartar.

Me pegasteis, madre, por ello cien
veces, pero yo no tengo otro bien
sino mirar a donde ha de llegar
mi amigo, pues pierdo el juicio también
y mis ojos no sé de allí apartar.

Por aquel Dios que os hizo nacer,
dejadme, que no puedo más hacer
sino mirar a donde ha de llegar
mi amigo, pues morir he de querer,
y mis ojos no sé de allí apartar.
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Paráfrasis
I. Oí ahora decir que viene/ mi amigo, del que yo tengo/ muy gran queja, y la tendré/ si me él mintiera, por una razón:/ cómo puede hacer esto,/ poder vivir tanto sin mí/ donde no puede hablarme.// No pensé que tanto tiempo/ pudiera él, por nada, vivir/ sin mí, y, cuando yo lo vea,/ si entonces no me dijera en seguida / cómo puede hacer esto,/ poder vivir tanto sin mí/ donde no puede hablarme.// Me perderá, si yo no supiera/ qué tierra fue la que halló/ donde él sin mí tanto ha vivido,/ si no me dijera la verdad,/ cómo puede hacer esto,/ poder vivir tanto sin mí/ donde no puede hablarme.
II. Ay Dios, ¿dónde está mi amigo,/ que no me envía recado?/ Pues tenía trato conmigo,/ excepto si fuera herido/ de muerte, que vendría/ lo más pronto que pudiera.// Cuando él de mí se alejaba,/ llorando me hizo ese trato/ y dijo cuándo y qué día,/ excepto si fuera maltrecho/ de muerte, que vendría/ lo más pronto que pudiera.// Y ya ha pasado el plazo/ en que él me dijo que vendría/ y que me había jurado,/ a toda costa, sin gran pena/ de muerte, que vendría/ lo más pronto que pudiera.// Y, si yo otra cosa supiera,/ que nunca bien le quisiera.
III. Qué triste ando yo hoy y tengo una gran razón:/ se fue mi amigo, y mi corazón,/ damas, a buena fe,/ allá está donde él está.// Con tan gran pena perderé el sentido:/ se fue mi amigo, y todo mi bien,/ damas, a buena fe,/ allá está donde él está.// Perderé el sentido, damas, o moriré:/ se fue mi amigo, y cuanto bien tengo,/ damas, a buena fe,/ allá está donde él está.// Qué difícilmente apartó de mis ojos los suyos:/ se fue mi amigo, y la luz de los míos,/ damas, a buena fe,/ allá está donde él está.
IV. Yo hice mal juicio, cual nunca hizo mujer,/ aunque pensé que hacía buen juicio/ de mi amigo que me quiere gran bien,/ y mal juicio fue, pues él tan gran bien me quiere,/ que lo tuve siempre en desdén, y él no/ puede saber nada de mi corazón.// Pues nunca de mí pudo entender otra cosa,/ y con esa pena se fue de aquí,/ e hice mal juicio, nunca tan mal juicio vi,/ porque lo hice, y por eso me encuentro mal,/ que lo tuve siempre en desdén, y él no/ puede saber nada de mi corazón.// Por darle pena, por saber bien de su/ corazón, que yo sabía ya,/ siempre me oculté demasiado, y ya vendrá/ mal para mí, pues yo lo hice muy mal,/ que lo tuve siempre en desdén, y él no/ puede saber nada de mi corazón.
V. Ya siempre, mientras viva esté, yo viviré muy apenada,/ porque se fue mi amigo, y yo estuve ahí muy errada;/ por cuanto le estuve enojada cuando de mí se alejaba,/ por Dios, si ahora llegara, con él muy alegre estaría.// Y pienso que le hice agravio al enojarme con él sin motivo/ porque no lo había merecido, y por ello se fue afligido;/ por cuanto le estuve airada cuando de mí se alejaba,/ por Dios, si ahora llegara, con él muy alegre estaría.// Él de seguro que esto cree, que esté conmigo perdido,/ pues, si no, pronto vendría, pero por esto me está enojado;/ por cuanto le estuve airada cuando de mí se alejaba,/ por Dios, si ahora llegara, con él muy alegre estaría.
VI. Yo nunca duermo nada pensando en mi amigo,/ el que tanto tarda; si otro amor tiene consigo/ y no el mío, querría/ morir hoy mismo.// Y pienso en esto siempre, no sé qué será de mí;/ el que tanto tarda, si otro bien desea/ y no el mío, querría/ morir hoy mismo.// Si lo hace, me hace agravio, y, por Dios, mal me mata,/ el que tanto tarda, si mira a otro rostro/ y no el mío, querría/ morir hoy mismo.// Pues mi daño sería/ vivir un día más.
VII. Qué queréis de mí, ay madre y señora,/ pues yo no tengo en el mundo otro gusto/ sino mirar allí por donde ha de venir/ mi amigo, por el que muero de amor,/ y yo no puedo apartar mis ojos de allí.// Ya me pegasteis cien veces por ello/ y yo, mi madre, no tengo otro bien/ sino mirar allí por donde ha de venir/ mi amigo, por el que muero de amor,/ y yo no puedo apartar mis ojos de allí.// Por aquel Dios que os hizo nacer,/ dejadme, que no puedo hacer nada más/ sino mirar allí por donde ha de venir/ mi amigo, por el que muero de amor,/ y yo no puedo apartar mis ojos de allí.

Joan López de Ulhoa. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda