Gonzalo Anes do Vinhal

Trovador portugués, nacido en la segunda década del siglo XIII, en la zona de Braga, y muerto en 1285 en Granada, al servicio del rey Sancho IV de Castilla, después de haber servido a Afonso X, de quien recibió la villa y castillo de Aguilar, en Córdoba. En los manuscritos Gonçalo Anes do Vinhal.
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Cantigas de amigo


I. Que leda que oj’ eu sejo

Qué alegre que hoy me veo
porque me mandó decir
que no viene, y con deseo,
de allá adonde fue a vivir,
ay damas, ya mi amigo,
sino por hablar conmigo,
ni viene por más mi amigo
sino por hablar conmigo.

Él me envió su recado
decir, y gran razón tiene,
pues él no vendrá, apenado,
de tan lejos como viene,
ay damas, ya mi amigo,
sino por hablar conmigo,
ni viene por más mi amigo
sino por hablar conmigo.

Otra pena no tenía,
ninguna, y creedme a mí,
ni a otra cosa él venía,
pues, por qué vendría aquí,
ay damas, ya mi amigo,
sino por hablar conmigo,
ni viene por más mi amigo
sino por hablar conmigo.

II. Par Deus, amiga, quant’ eu receéi

Por Dios, amiga, lo que recelé
de mi amigo, hoy sucede y lo ven;
pues recelé que me quisiera bien,
como él me quiere, por lo que os diré:
yo, desde que nací, no tuve amor
ni quise amigo en tal modo tener,
y porque a la fuerza me tomó por
señora, él ha de morir también.

Y no se puede alejar, yo lo sé,
de los que a mí me hablan, ni fingir
que no les habla solo por oír
lo que dicen de mí, y ya me enojé
con él por hacerlo, y nunca mayor
pesar oyó, y más no puede hacer,
pero, mientras vivo esté, aún peor
le haré yo de lo que él me hace sentir.

Y Dios sabe el dolor que yo pasé,
mas no se puede nadie de un pesar
guardar, si no es que él se quiera guardar;
y siempre de tal cosa me guardé
cuanto pude, mas me causó dolor,
y él me mata por de verdad querer
morir por mí y, lo que me es peor,
no puede el corazón de esto apartar.

Y con tan gran ansia me quiere ver
que todos este asunto han de saber.

III. Quand’ eu sobí nas torres sobe’ lo mar

Cuando subí a las torres sobre el mar
y vi donde solía bohordar
mi amigo, ay amigas, tan gran pesar
tuve entonces de él en mi corazón,
cuando vi a los otros por allí andar,
que yo por él muriera con razón.

Cuando desde allí miré en derredor
y no vi a mi amigo y mi señor,
que hoy vive por mí en tan gran dolor,
tuve así tal pena en mi corazón,
cuando me acordé de él y de su amor,
que yo por él muriera con razón.

Cuando vi esta cinta que él me dejó
llorando muy triste, y me recordó
el cordón de mi blusa que él llevó,
tuve de él tal pena en mi corazón,
pues me recuerda cuando me nombró,
que yo por él muriera con razón.

Nunca tan gran pena sufrió mujer
como yo al recordar el gran placer
que tuvo al poder mi cinta traer,
y creció tal pena en mi corazón,
cuando subí a las torres por lo ver,
que yo por él muriera con razón.

IV. O meu amigo, que me quer gran ben

Mi amigo, que me quiere con gran bien,
ya nunca de mí tendrá sino mal;
y morirá, y así será al final,
y que él muera, amiga, es mi placer
y os diré por qué esto así ha de ser:
no piensa en que le trato con desdén
y tan solo en que soy bella de ver.

Y a ese hombre, amigas, ¿yo qué le haré?
Pues así muere y quiere así morir
por un bien que no puede conseguir
ni conseguirá, pues se le impidió,
porque lo que le mandé no cumplió:
no piensa en el mal que le causaré
y tan solo en lo bella que él me vio.

Y de amores tantas penas le dan
por mí que muy cerca a la muerte está
y de él sé yo que pronto morirá,
y si muere yo no tendré pesar
pues no supo de la muerte escapar:
no piensa en cuál es su verdadero afán
y solo en que soy bella de mirar.

V. Amiga, por Deus, vos venh’ ora rogar

Amiga: por Dios, os vengo hoy a rogar
que no pidáis que quiera perdonar
a mi amigo, que me dio gran pesar,
y no me lo roguéis, pues no lo haré
hasta que él venga ante mí a llorar,
pues se enojó, no lo perdonaré.

Pues ya sabéis que me quiere servir
más que a nada, se lo quiero cumplir,
mas no lo quiero aun así consentir,
y no me lo roguéis, pues no lo haré
hasta que él me venga a merced pedir;
pues se enojó, no lo perdonaré.

Gran pesar le haré, no se vio peor,
pues no me cuidó, ni a mí ni a mi amor,
y enojarme fue mi placer mayor,
y no me lo roguéis, pues no lo haré
hasta que él sienta de señora el furor;
pues se enojó, no lo perdonaré.

Y, pues nunca vivir ha de saber
donde él no pudiera mis ojos ver,
haré que entienda cuál es mi poder,
y no me lo roguéis, pues no lo haré
hasta que él muere pueda yo creer;
pues se enojó, no lo perdonaré.

Mas, si todo esto él llegara a hacer,
haré yo por vos cuanto haya de ser,
si no, por nada lo perdonaré.

VI. O meu amigo quéixase de mí

Mi amigo dice gran queja de mí,
amiga, y que yo no le hago bien
y que por mí perdió el juicio y también
que yo lo puedo desenloquecer,
y no sé si él dice verdad aquí,
mas no quiero por él mi mal hacer.

Se queja él mucho porque no le hice
bien, amiga, y aun le da temor
que me culpen, si muere por mi amor,
pues de morir lo puedo proteger,
y no sé si él aquí verdad dice,
mas no quiero por él mi mal hacer.

VII. Meu amig’ e d’ aquend’ ido

Mi amigo de aquí se ha ido,
amiga, mi buen amigo:
me dicen, esto os lo digo,
que de mí ya se ha partido;
mas, qué caso tan logrado.

Aunque visteis que lloraba
cuando de mí se partía,
me dijeron que moría
por otra con quien tornaba;
mas, qué caso tan logrado.

Y no me traiciona, y corre
tras de mí, lo sé de cierto:
ya me dicen que está muerto
si la otra no le socorre;
mas, qué caso tan logrado.
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Paráfrasis
I. Qué alegre que estoy yo hoy/ porque me envió decir/ que no viene, por el gran deseo/ infeliz, de donde fue a vivir,/ ay damas, mi amigo,/ sino por hablar conmigo,/ ni viene por nada más mi amigo/ sino por hablar conmigo.// Me envió decir su recado,/ el cual yo creo bien,/ pues no viene por otra cosa, infeliz,/ de tan lejos como él viene,/ ay damas, mi amigo,/ sino por hablar conmigo,/ ni viene por nada más mi amigo/ sino por hablar conmigo.// No tenía ninguna otra pena,/ creed totalmente en mí,/ ni él vendría,/ pero, por qué vendría aquí,/ ay damas, mi amigo,/ sino por hablar conmigo,/ ni viene por nada más mi amigo/ sino por hablar conmigo.
II. Por Dios, amiga, cuanto yo recelé/ de mi amigo, todo me sucede hoy,/ pues recelé que me quisiera gran bien,/ como él me quiere, por esto que os diré:/ yo, desde que he nacido, nunca tuve amor/ ni quise tener amigo de esa manera,/ y él me tomo a la fuerza por señora,/ a mi pesar, y morirá por ello.// Y no se puede apartar, yo lo sé,/ de los que hablan conmigo, ni evitar/ hablarles de ninguna otra cosa para oír/ hablar de mí, y ya me enojé con él/ por lo que hizo, y nunca él mayor/ pesar oyó, pero no puede hacer nada más,/ pero, en lo poco que él esté vivo,/ yo le haré lo mismo que él me hace sentir.// Y sabe Dios el pesar que tengo por esto,/ pero no puede evitar un gran pesar,/ a no ser que él lo quiera evitar;/ pero yo siempre evité ese acuerdo / lo más que pude y no tuve placer en ello,/ pero él me mata porque quiere morir/ por mí de seguro y, lo que me es peor,/ ya no puede apartar el corazón de esto.// Y tiene tan gran ansia de verme/ que le habrán de saber este asunto.
III. Cuando yo subí a las torres sobre el mar/ y vi donde solía bohordar/ mi amigo, amigas, tan gran pesar/ tuve yo entonces por él en el corazón,/ cuando vi a los otros andar por allí,/ que hubiera de morir por él entonces.// Cuando yo miré de las torres en derredor/ y no vi a mi amigo y mi señor,/ que hoy por mí vive tan sin gusto,/ tuve yo entonces tal pena en el corazón,/ cuando me acordé de él y de su amor,/ que hubiera de morir por él entonces.// Cuando yo vi esta cinta que él me dejó/ llorando con gran pena, y me recordó/ el cordón de mi blusa que él se llevó,/ tuve allí por él tal pena en el corazón,/ pues me recuerda, hermosa, cuando me mencionó,/ que hubiera de morir por él entonces.// Nunca mujer tal pena hubo de sufrir/ como yo cuando recuerdo el gran placer/ que yo le hice cuando mi cinta le veo ceñir,/ y me creció tal pena en el corazón,/ cuando yo subí a las torres por verlo,/ que hubiera de morir por él entonces.
IV. Mi amigo, que me quiere gran bien,/ nunca puede tener de mí sino mal;/ y morirá, pues no puede tener nada más,/ y a mí me place, amiga, que el muera/ por esto que os quiero decir:/ deja de pensar en el mal que le viene/ y piensa siempre en mi buena apariencia.// Y a tal hombre, amigas, ¿qué le haré?/ pues así muere y así quiere morir/ por aquel bien que nunca puede tener/ ni tendrá, pues ya se le impidó,/ porque así mi mandato no siguió:/ deja de pensar en el mal que le viene/ y piensa siempre en mi buena apariencia.// Y los amores tantas penas le dan/ por mí que ya está muy cerca de la muerte/ y yo sé que él pronto morirá,/ y si muriera ello no me causa pesar/ pues no se supo guardar de la muerte:/ deja de pensar en el mal que le viene/ y piensa siempre en mi buena apariencia.
V. Amiga: por Dios, ahora vengo a rogaros/ que no queráis hacer que perdone/ a mi amigo que me causó pesar,/ y no me lo roguéis, pues no lo haré/ hasta que él venga a llorar ante mí;/ porque se enojó, no le perdonaré.// Por cuánto sabéis que me quiere servir/ más que otra cosa, yo quiero agradecérselo,/ pero por ello no quiero consentírselo,/ y no me lo roguéis, pues no lo haré/ hasta que él venga a llorar ante mí;/ porque se enojó, no le perdonaré.// Le causaré mucho pesar, como no visteis mayor,/ porque no me respetó a mí ni mi amor/ y tuvo gran gusto en enojarse,/ y no me lo roguéis, pues no lo haré/ hasta que él venga a llorar ante mí;/ porque se enojó, no le perdonaré.// Y, porque sé bien que no puede vivir/ donde él no pudiera ver mis ojos,/ yo haré que vea cuál es mi poder,/ y no me lo roguéis, pues no lo haré/ hasta que él venga a llorar ante mí;/ porque se enojó, no le perdonaré.// Aunque, después de que él todo esto hiciera,/ haré yo por vos cuanto hubiera de hacer,/ pero antes, por nada, no le perdonaré.
VI. Mi amigo se queja de mí,/ amiga, porque no le hago bien/ y dice que ya ha perdido el sentido por mí/ y que yo le puedo devolver la cordura,/ y yo no sé si él dice en eso la verdad,/ pero no quiero hacer mi mal por él.// Él se Queja mucho porque no le hice/ bien, amiga, y dice que tiene temor/ de causarme mal, si por mí se muriera,/ pues yo lo puedo salvar de la muerte,/ y yo no sé si él dice en eso la verdad,/ pero no quiero hacer mi mal por él.
VII. Mi amigo se ha ido de aquí,/ amiga, muy mi amigo:/ me dicen, bien os lo digo,/ que de mí ya se ha alejado;/ pero, qué caso tan adecuado.// Aunque visteis que lloraba/ cuando de mí se alejaba,/ me dijeron que moría/ por otra a la que volvía;/ pero, qué caso tan adecuado.// El que sé de seguro que muere/ por mí, el que no me hace agravio,/ me dicen ahora que se muere/ si otra no le socorre;/ pero, qué caso tan adecuado.

Gonzalo Anes do Vinhal. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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