Guiso de caballa con patatas

Para dos personas necesitas:

  • dos o tres caballas (Scomber scombrus)
  • otras tantas patatas medianas
  • un tomate rojo maduro
  • medio pimiento rojo
  • una cebolla mediana
  • pimentón dulce, agua, azafrán molido, aceite de oliva y sal
  •  una olla de 20/25 centímetros ø, de las de fondo grueso, con su tapadera.

Preparación

Bien. Has ido al mercado, o al súper, y has comprado un par de caballas de ración o tres o cuatro pequeñas. Tienes también las verduras y los condimentos. Vamos pues.

En primer lugar pelas la cebolla y cortas la mitad en rodajas de un par de milímetros y las dispones de modo que cubran el fondo de la olla.

Luego pelas las patatas y las cortas en rodajas de un centímetro de grueso, y las colocas encima de las rodajas de cebolla.

Coges ahora la otra mitad de la cebolla y la picas irregularmente dejando caer los trozos sobre la patata.

Las caballas, limpias, descabezadas y sin cola, las cortas en toros de unos dos o tres centímetros, más anchos cuanto más pequeño sea el pescado, y las depositas cuidadosamente sobre las patatas.

Cortas a continuación el tomate en trozos bastos y los colocas entre el pescado. El pimiento, en trozos no muy grandes, lo pones también con el tomate y la caballa.

Ahora tomas un poco de pimentón con la punta de un cuchillo y lo espolvoreas por encima de todo.

Después, en un cuarto de vaso de agua disuelves un sobre de azafrán y lo viertes sobre la manducatoria. El azafrán molido, fuera de Galicia lo encontrarás en los grandes supermercados. Si te apañas mejor con el de hebra, úsalo; pero no uses colorante alimentario ni condimento para paella con azafrán ni cosas de esas. Sobre todo no confundas el colorante en polvo con el azafrán: tendrás el color pero no el sabor.

Luego lo salas ligeramente a tu gusto y lo riegas con un chorro de aceite de oliva de tipo suave.

Por fin llevas la olla al fuego, esperas a que hierva, la tapas y bajas el fuego al mínimo.
La dejas así durante un cuarto de hora o veinte minutos. Si la tapa cierra herméticamente, mejor. Es importante que no lleve demasiada agua, para que al final quede una salsita ligera de agua, aceite y azafrán. De modo que habrá que comprobar que no evapore demasiado y añadir un poquito de agua caliente si así fuera.

Cuando haya pasado el tiempo necesario  verificas que todo esté en orden: la patata cocida, el pescado hecho, el tomate y el pimiento en su punto y un fondito de líquido amarillito al final.

Vale. Apagas el fuego, vuelves a tapar la olla, te sirves un vasito de vino blanco bien fresco y esperas a que repose tranquilamente unos diez minutillos mientras preparas la mesa y comentas lo del partido de ayer. Qué cabrón el árbitro. Así no hay manera. Y aún se quejan los llorones esos.
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Marmitón Miranda

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