Oswald de Andrade

Manifiesto Antropófago


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Solo la antropofagia nos une. Socialmente. Económicamente. Filosóficamente.

Única ley del mundo. Expresión enmascarada de todos los individualismos, de todos los colectivismos. De todas las religiones. De todos los tratados de paz.

Tupi or not tupi, that is the question.

Contra todas las catequesis. Y contra la madre de los Gracos.

Solo me interesa lo que no es mío. Ley del hombre. Ley del antropófago.

Estamos cansados de todos los maridos católicos suspicaces llevados al drama. Freud acabó con el enigma mujer y con otros sustos de la psicología impresa.

Lo que atropellaba la verdad era la ropa, el impermeable entre el mundo interior y el mundo exterior. La reacción contra el hombre vestido. El cine americano informará.

Hijos del sol, madre de los vivientes. Encontrados y amados ferozmente, con toda la hipocresía de la nostalgia, por los inmigrados, por los traficados y por los turistas. En el país de la gran cobra.

Fue porque nunca tuvimos gramáticas, ni colecciones de viejos vegetales. Y nunca supimos lo que era urbano, suburbano, fronterizo ni continental. Perezosos en el mapamundi de Brasil.
Una conciencia participante, una rítmica religiosa.

Contra todos los importadores de conciencia enlatada. La existencia palpable de la vida. Y la mentalidad prelógica, que la estudie el sr. Lévi-Bruhl.

Queremos la Revolución Caribe. Más grande que la Revolución Francesa. La unificación de todas las revueltas eficaces en la dirección del hombre. Sin nosotros Europa no tendría siquiera su pobre declaración de los derechos del hombre.
La edad de oro anunciada por América. La edad de oro. Y todas las girls.

Filiación. El contacto con el Brasil caribe. Où Villegaignon prit terre. Montaigne. El hombre natural. Rousseau. De la Revolución Francesa al Romanticismo, a la Revolución Bolchevique, a la Revolución Surrealista y al bárbaro tecnificado de Keyserling. Caminamos.

Nunca fuimos catequizados. Vivimos a través de un derecho sonámbulo. Hicimos que Cristo naciera en Bahía. O en Belém do Pará.

Pero nunca hemos admitido el nacimiento de la lógica entre nosotros.

Contra el Padre Vieira. Autor de nuestro primer empréstito, para ganar comisión. El rey analfabeto le había dicho: “Ponga eso en el papel pero sin mucha labia”. Se hizo el empréstito. Se gravó el azúcar brasileño. Vieira dejó el dinero en Portugal y nos trajo la labia.

El espíritu rehúsa concebir el espíritu sin cuerpo. El antropomorfismo. Necesidad de la vacuna antropofágica. Para el equilibrio contra las religiones de meridiano. Y las inquisiciones exteriores.

Solo podemos atender al mundo oracular.

Teníamos la justicia codificación de la venganza. La ciencia codificación de la Magia. Antropofagia. La transformación permanente del Tabú en tótem.

Contra el mundo reversible y las ideas objetivadas. Cadaverizadas. El stop del pensamiento que es dinámico. El individuo víctima del sistema. Fuente de las injusticias clásicas. De las injusticias románticas. Y el olvido de las conquistas interiores.

Trayectos. Trayectos. Trayectos. Trayectos. Trayectos. Trayectos. Trayectos.

El instinto Caribe.

Muerte y vida de las hipótesis. De la ecuación yo parte del Cosmos al axioma Cosmos parte del yo. Subsistencia. Conocimiento. Antropofagia.

Contra las élites vegetales. En comunicación con la tierra.

Nunca fuimos catequizados. Lo que hicimos fue el Carnaval. El indio vestido de Senador del Imperio. Haciendo de Pitt. O figurando en las óperas de Alencar lleno de buenos sentimientos portugueses.

Ya teníamos el comunismo. Ya teníamos la lengua surrealista. La edad de oro.
Catiti Catiti
Imara Notiá
Notiá Imara
Ipejú.

La magia y la vida. Teníamos la relación y la distribución de los bienes físicos, de los bienes morales, de los bienes dignarios. Y sabíamos transponer el misterio y la muerte con la ayuda de algunas formas gramaticales.

Pregunté a un hombre qué era el Derecho. Él me respondió que era la garantía del ejercicio de la posibilidad. Ese hombre se llamaba Gali Matías. Me lo comí.

Únicamente no hay determinismo donde hay misterio. ¿Pero qué conseguimos con eso?

Contra las historias del hombre que comienzan en el Cabo Finisterre. El mundo no fechado. No rubricado. Sin Napoleón. Sin César.

La fijación del progreso por medio de catálogos y aparatos de televisión. Solo la maquinaria. Y los transfusores de sangre.

Contra las sublimaciones antagónicas. Traídas en las carabelas.

Contra la verdad de los pueblos misioneros, definida por la sagacidad de un antropófago, el Vizconde de Cairu: “Es la mentira muchas veces repetida.”

Pero no fueron cruzados quienes vinieron. Fueron fugitivos de una civilización que nos estamos comiendo, porque somos fuertes y vengativos como el Jabuti.

Si Dios es la conciencia del Universo Increado, Guaraci es la madre de los vivientes. Jaci es la madre de los vegetales.

No tuvimos especulación. Pero teníamos adivinación. Teníamos Política que es la ciencia de la distribución. Y un sistema social planetario.

Las migraciones. La fuga de los estados tediosos. Contra las esclerosis urbanas. Contra los Conservatorios, y el tedio especulativo.

De William James a Voronoff. La transfiguración del Tabú en tótem. Antropofagia.

El pater familias y la creación de la Moral de la Cigüeña: Ignorancia real de las cosas + falta de imaginación + sentimiento de autoridad ante la prole curiosa.

Es preciso partir de un profundo ateísmo para llegar a la idea de Dios. Pero el caribe no lo necesitaba. Porque tenía a Guaraci.

El objetivo creado reacciona como los Ángeles de la Caída. Después Moisés divaga. ¿Qué conseguimos con eso?

Antes de que los portugueses descubrieran Brasil, Brasil ya había descubierto la felicidad.

Contra el indio de candelabro. El indio hijo de María, ahijado de Catalina de Médicis y yerno de don Antonio de Mariz.

La alegría es la prueba del nueve.

En el matriarcado de Pindorama.

Contra la Memoria fuente de la costumbre. La experiencia personal renovada.

Somos concretistas. Las ideas dominan, reaccionan, queman gente en las plazas públicas. Suprimamos las ideas y las otras parálisis. Por los trayectos. Creer en las señales, creer en los instrumentos y en las estrellas.

Contra Goethe, la madre de los Gracos, y la corte de don Juan VI.

La alegría es la prueba del nueve.

La lucha entre lo que se llamaría Increado y la Criatura, ilustrada por la contradicción permanente del hombre y su Tabú. El amor cotidiano y el modus vivendi capitalista. Antropofagia. Absorción del enemigo sagrado. Para transformarlo en tótem. La humana aventura. La terrena finalidad. Sin embargo, solo las puras élites han conseguido realizar la antropofagia carnal, que trae consigo el más alto sentido de la vida y evita todos los males identificados por Freud, males catequistas. Lo que aparece no es una sublimación del instinto sexual. Es la escala termométrica del instinto antropofágico. De carnal, se convierte en electivo y crea la amistad. Afectivo, el amor. Especulativo, la ciencia. Se desvía y se transfiere. Llegamos al envilecimiento. La baja antropofagia aglomerada en los pecados de catecismo: la envidia, la usura, la calumnia, el asesinato. Peste de los llamados pueblos cultos y cristianizados, es contra ella que estamos actuando. Antropófagos.

Contra Anchieta cantando a las once mil vírgenes del cielo, en la tierra de Iracema, el patriarca João Ramalho fundador de São Paulo.

Nuestra independencia aún no ha sido proclamada. Frase típica de don Juan VI: “¡Hijo mío, ponte esa corona en la cabeza, antes de que algún aventurero lo haga!” Expulsamos a la dinastía. Es preciso expulsar el espíritu bragantino, las ordenaciones y el rapé de Maria da Fonte.

Contra la realidad social, vestida y opresora, registrada por Freud; la realidad sin complejos, sin locura, sin prostituciones y sin cárceles del matriarcado de Pindorama.

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OSWALD DE ANDRADE
En Piratininga.
Año 374 de la Deglución del Obispo Sardinha.

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Notas
Alencar, José de, 182-1877. Crítico, novelista y dramaturgo prerromántico brasileño.
Anchieta, José de. 1534-1597, jesuita y misionero español formado en Coimbra, llamado el Apóstol de Brasil, autor de la primera gramática tupi y de un Poema à Virgem de más de 4.000 versos; cofundador de São Paulo y fundador de Iritiba, actual Anchieta; beatificado en 1980.
Antonio de Mariz Loureiro. 1644-?, sacerdote brasileño, prelado de Río de Janeiro e inspector de minas en São Paulo; defendió los derechos de los indígenas lo que le causó grandes enemistades y le llevó a la locura.
Caribes o caraíbas. Pueblo indígena de las Pequeñas Antillas y la costa norte de América del Sur.
Catiti… Invocación tupi a la luna nueva, recogida por José Vieira Couto de Magalhães en su obra O selvagem, 1876, parte 2, pág. 142, PDF pag. 478: “A invocação á lua nova é a siguinte: ‘Catíti Catíti Iamára Notiá / Notiá Iamára, / Epejú (fulano) / Emú manuára / Ce rece (fulana) / Cuçucúi xa ikó / Ixé anhû i piá póra’. Não entendo o 3º e 4º verso; o 1º e os últimos dizen o siguinte: Lua Nova, o Lua Nova! assoprai em fulano lembrança de mim; eis-me aquí estou em a tua presença; fazei com que eu tão somente occupe o seu coraçao.” (Luna Nueva, ¡oh Luna Nueva! (…) Sopla en fulano añoranza de mí; heme aquí estoy en tu presencia; haz que solamente yo ocupe su corazón). [Biblioteca Digital Curt Nimuendaju]
Gali Matías. Lo mismo que Gal & Matías: galimatías.
Gracos. Influyente familia de la antigua Roma; los hermanos Tiberio Sempronio Graco y Cayo Sempronio Graco como tribunos de la plebe impulsaron leyes que favorecieron al pueblo en contra de los intereses de la aristocracia. Su madre, Cornelia Sempronia, conocida como “la madre de los Gracos”, fue un importante personaje en la vida pública romana.
Gran cobra, Cobra-grande o Boiuna. Ser mitológico amazónico de origen amerindio; es una gran cobra oscura, llamada madre del río o señora de las aguas, capaz de asumir la forma de una mujer o de una embarcación para atraer a los náufragos al fondo del río.
Guaraci. Dios del sol en la mitología tupi-guarani.
Iracema. Protagonista india tabajara de la novela histórico-indianista Iracema de José de Alencar; Iracema es anagrama de América.
Jaci. Diosa de la luna en la mitología tupi-guarani.
Jabuti (Chelonoidis carbonaria y Chelonoidis denticulata). Tortuga propia de Brasil, protagonista de varias leyendas tupi.
João Ramalho. 1493-1580, explorador portugués; naufragó en la costa de la futura São Vicente y recogido por los guaianases se casó con la hija del cacique teniendo numerosos hijos, dentro y fuera del matrimonio, con los que se dedicó al abastecimiento de naves europeas y al comercio de madera y de esclavos; fundó Santo André da Borda do Campo en Piratininga.
Juan VI. João Maria José Francisco Xavier de Paula Luís António Domingos Rafael de Bragança, 1767-1826, rey de Portugal; trasladó la corte a Río de Janeiro ante la invasión de Portugal por las tropas napoleónicas y elevó Brasil a la categoría de reino creando el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve que gobernaría desde Río, incluso después de la retirada de Napoleón.
Lévy-Bruhl, Lucien. 1857-1939, antropólogo francés.
Maria da Fonte. Semi-mítica cabecilla de una revuelta popular que partiendo del norte de Portugal acabaría extendiéndose a todo el país y culminaría con la caída del gobierno de Costa Cabral el 17 de Mayo de 1846.
Padre Vieira, António. 1608-1697, jesuita y diplomático portugués; gran orador, defendió los derechos de los indígenas de Brasil e impulsó la creación de la Companhia Geral do Comércio do Brasil que obtuvo el monopolio del comercio entre Brasil y Portugal.
Pindorama. ‘Tierra de las palmeras’, nombre que los tupi daban a su país.
Piratininga. Municipio del estado de São Paulo.
Pitt, William (el Viejo). 1708-1778, primer ministro de Gran Bretaña bajo el reinado de Jorge III; parte de su familia se unió a la “Corte Real Brasileña” en 1893.
Sardinha, Pedro Fernandes. 1496-1556, primer obispo de Brasil; tras retirarse del obispado naufragó en el litoral de Alagoas donde quizá fue devorado por los indios caetés, enemigos de los portugueses.
Tupi. Pueblo indígena que ocupaba la planicie litoral de Brasil desde Rio Grande do Sul hasta el actual estado de Bahía.
Villegagnon, Nicolas Durand de. 1510-1571, marino francés; fundó en 1555 un establecimiento colonial en la costa de Brasil, tomado en 1567 por los portugueses y sobre cuyas ruinas se fundó São Sebastião do Rio de Janeiro, la actual Río. (Respecto a la frase en francés Où Villegaignon prit terre, ‘Donde Villegaignon tomó tierra’, en el original hay dos erratas: el acento agudo en , que debería ser grave, y print en lugar de prit. En algunos casos se reproduce como Ori Villegaignon print terre lo que carece de sentido).
Vizconde de Cairu. José da Silva Lisboa, 1756-1835, economista y político brasileño, partidario de Juan VI y contrario a la separación de Brasil y Portugal.
Voronoff o Woronow. Georg Juri Nikolajewitsch, 1874-1931, botánico ruso que en la década de 1920 exploró el norte de Sudamérica identificando numerosas especies.

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Oswald de Andrade. Manifesto Antropofago, 1928
Reproducción del Manifiesto en la Revista de Antropofagia, mayo de 1928
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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