Margaret Gibson

Barca a la deriva


.
Durante el banquete,
¿qué poema podría yo decir para él
mientras la copa de vino viene
flotando por las sinuosas
aguas? Yo no soy una piedra

en el jardín, ni
un roble, ni una recia hilera
de rocas donde amarrar en la noche.
Ni un barco sujeto a su ancla
ni el tesoro buscado en el mar.

Yo soy lo que significa
el errabundo ukifune,
una barca hace tiempo a la deriva
en el sonido del agua oscura.
Fuera de la casa en Uji,

donde me colocaron, oigo
la lluvia que azota y llama a los cerros
y el bramido del ciervo,
el ímpetu del agua al caer,
el lento repique de una campana.

¿Quién está escuchando?
Suave, tan suavemente se desliza
mi barca que, si yo
me hundiera en el mar invernal,
¿produciría alguna onda?

La nieve cae en los cedros.
La nieve se derrite de la rama también.
¿Quién está escuchando
el torrencial flujo y reflujo
en el corazón? ¿En vino? ¿En la nieve?

.


Margaret Gibson. Drifting Boat
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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