Fermín Bouza Brey

Nao señera


¡Quién fuera nao señera
de aquel mar no presentido
en las sumergidas tierras!

Sin cielo ni astros, sin viento,
siempre al azar de las olas
tendido al arrobamiento;

sin andar ni desandar,
sin otro cuidado amargo
que dejarse ir por el mar…

¡Quién fuera nao señera!
Sin hito —estrella ni puerto—
¡ser yo la propia ribera!

¡Quién fuera…!


Fermín Bouza Brey. Nao senlleira (blogoteca.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Nao senlleira

¡Quen dera ser nao senlleira
n-aquel mar non presentido
das ja mergulladas terras!

Sen ceo, sen astros, sen vento,
sempre á toa pol-as ondas
deitado no esquecimento,

nin andar nin desandar,
nin ter outro coido acedo
que leijarse ir pol-o mar…

¡Quen dera ser nao senlleira!
Sen fito —estrela nin porto—
ser eu a propia ribeira!!

¡Quen dera…!

Algún alguien

Nadie te ha de salvar,
todas las cosas que debo saber,
alguien que se parece a mí,
todas las noches voy,
todas las cosas que hay que entender,
alguien como una imagen
en un espejo empañado,
un extraño en un asteroide extraño,
tan aburrido en la orilla del río,
no digas mi nombre,
no grites en la oscuridad,
o una caricatura, o un dibujo
de una artista callejera,
pagazas, fumareles y charranes
van chillando hacia el final del mar,

bastante parecido
pero ligeramente deformado,
todas las noches vengo,
vuelvo a mentir un poco más,
una gota de semen sobre
el brazo izquierdo de esta otra galaxia,
algún alguien con mis gestos
o un remedo de ellos,
todo lo dijo la bruja en la cueva
y la zorra en su madriguera,
alguien que imita mi acento
como un humorista televisivo,
no demasiado bien pero con éxito,
risas, ja ja ja!
carcajadas del público
que asiste en directo al plató,

qué hora es
en el brazo izquierdo de mi galaxia?
estos son días muy extraños
en la fría cosmología,
y en los evos, raras horas,
alguien que usa ropa como la mía,
vaqueros y cazadoras
pero no de las mismas marcas,
cuando era niño ya solía
jugar con hielo turbio en la mirada
y cambiar de amigos como de novias,
puertas, puertecillas, puertas,
continentes en colisión,
al fúlgido crepúsculo del río,
puertas que tú nunca abrirás,

alguien que pretende saber
lo mismo que yo sé
pero que no sabe ni apenas briznas,
e non si, Perceval?
mal le pesara saber,
sucio río que no navegarás,
todas las noches creo
que ya jamás volverá a amanecer,

quién tú eres?
valor para enfrentarse a las tinieblas
en la fatal fascinación
de la más abyecta abominación,
mecago en la sombra de mis cojones,
alguien que dice lo contrario
de lo que él cree que está diciendo
pero que piensa aquello
que se supone que debe pensar,
durante tanto tiempo que no puede
ser verdad, chica,
qué hora es?
eso depende de donde tú estés
y de lo que tengas bajo los pies,
más risas en directo, ja ja ja,
todas las cosas que debo olvidar
perdido en la lobreguez del eclipse
de mis cojones, chica,
y nadie me salvará,

Enrique, te has pasado una vez más,
un alguien que sí que parece
que quizá se parezca a mí
sin ser en realidad
más que una caricatura en la acera
cuando está empezando a llover,
un trozo de cartón mojado
donde el desierto se convierte en mar,
sobre la cúspide de la marea
con que sueñan las hadas afeitadas,
parece que recrece
la masa del universo irreal,
alguien que ya ha tomado mi lugar,
no con mi consentimiento
pero sí con mi distante aquiescencia,
solo por la pura pereza
de no decirle: oye, ya te vale,

mas nadie te salvará,
ay, Perceval,
y Úther sobre el aliento del dragón
―corre, jinete, cabalga!―
va hacia la gruta del cañaveral,

confuso y aturdido tanto tiempo,
chica, todas las noches veo
un fusil que apunta al vacío,
alguien que con su mala imitación,
crees que aún puede amanecer?
risotadas, ja ja ja,
ha convencido a unos cuantos
torpes y desorientados
de que es lo que no es,
cómeme, bébeme, escúpeme,
algo que empieza con una erección
y en el bosque del crepúsculo gris
solo mi subrazón subsiste,
y está ya convenciéndose a sí mismo,
igualmente torpe y desorientado,
más risas en el plató, ja ja ja,
Enrique, eres genial,
de que es quien realmente no es,

todas las cosas que yo sé ignorar,
el tiempo y su gravedad,
todo lo dijo la bruja en su cueva,
y el reptil en su cubil,
mengua la luna antes de medrar,
muérdeme, cómeme, trágame,
muévelo para mí, nena,
nada es tan violento como el amor,
camelia obriza, ñipe opalescente,
nadie escucha, nadie oirá
al viejo perro traidor,
mueve la bicha, miente, monta y ficha,
azul la vela en los ojos del hada
trasquilada,
jugando al más perverso de los juegos
que se han podido llegar a jugar,
fatal fascinación de la abyección,

sí, Perceval,
la sirena del arrecife
susurra su suave canto a la sal
mientras la bruja en la gruta
recita el conjuro abisal,

alguien que camina absorto
y en fila por los pasillos del tiempo,
llaves equivocadas,
puertas que nunca se abrirán,
río de oscuridad, quién es
un exiliado de otro universo
cautivo en la densidad mineral,
por el sur la luz ya vuelve a cambiar
y con lúgubre resplandor
sella un misterio sin revelación,
―corre, jinete, sin descabalgar!―
aunque no te salvará nadie
cuando el mundo comience a arder
y tus huesos a crepitar,
mon Perceval

egm.2013
→Las habitaciones polares (versión con hipertexto)

Tomas Tranströmer

Después de una muerte


Hubo una vez un choque
que dejó tras de sí una larga cola de cometa, pálida y brillante.
En ella vivimos. Vuelve borrosas las imágenes de televisión.
Se acumula en heladas gotas sobre los cables aéreos.

Todavía se puede esquiar despacio bajo el sol de invierno
por entre las arboledas a las que aún se aferran las hojas del pasado año.
Son como páginas arrancadas de una vieja guía telefónica,
los nombres de los abonados engullidos por el frío.

Es agradable aún sentir el propio corazón latiendo.
Pero a menudo la sombra parece más real que el cuerpo.
Un insignificante samurái
junto a su armadura de negras escamas de dragón.


Tomas Tranströmer. Efter någons död (blogs.elespectador.com)
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda a partir de la traducción de Ricardo Bada

Efter någons död

Es war einmal ein Schock
der einen langen, bleichschimmernden Kometenschweif hinterließ.
Wir wohnen in ihm. Die Fernsehbilder verschwimmen in ihm, und
er setzt sich als Eistropfen an der Überlandleitung ab.

In der Wintersonne kann man unaufhörlich auf Skiern gleiten,
zwischen Sträuchern, an denen das Laub von Vorjahr hängt.
Blättern ähnlich aus alten Telefonbüchern –
die Namen der Teilnehmer von der Kälte verschluckt.

Es ist noch immer schön, mein klopfendes Herz zu hören.
Aber manchmal ist der Schatten wirklicher als der Körper.
Der Samurai sieht unbedeutend aus
Neben seiner Rüstung aus schwarzen Drachenschuppen.

Álvaro Cunqueiro

En la más ardua cumbre


En la más ardua cumbre, donde hadas y destinos
liberan sus anhelos en la noche al holgar,
tengo un hato de brezos que guardan veinte pinos,
vigías solitarios hacia la luz lunar.

Y allí, al lado, ceñida de aurifloridos tojos,
muy cerca de una fuente, besada de espadaña,
—¡Santa consagración de mis vagos antojos!—
tengo una ermita blanca tendida en la montaña.

Y ya son mis amigas las aves de rapiña
y tengo por amada un águila muy niña
que en un vuelo los rayos del sol sabe cortar.

Se me unen las urracas, comadres de la cumbre,
y cuando cae la nieve yo enciendo una gran lumbre
y estamos de tertulia en torno de mi lar…


Álvaro Cunqueiro. No máis esvío cume (books.google.es)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

No máis esvío cume

No máis esvío cume, onde as fadas dos sinos
ceiban os seus anceios nas tebras a vagar,
teño un rabaño de urces, que gardan vinte pinos,
vixías isolados cara á luz do luar.

E alí, ao carón, cinguida de aurifloridos toxos,
pretiño dunha fonte, bicada da espadaña,
—Santa consagración dos meus vagos antoxos!—
teño unha ermida branca no colo da montaña.

Xa fixen amizade coas aves de rapiña,
e teño, por amada, unha aguia pequeniña
que nun voo a raiola do sol sabe cortar.

Véñenme as pegas, as comadres do cume;
e cando cae a neve eu acendo un gran lume,
e facemos fiada ao redor do meu lar…

Ezra Pound

Alba


Mientras el ruiseñor a su pareja
trinando día y noche la corteja,
mi amada y yo, sin queja,
aquí nos ocultamos
entre flores y ramos,
cuando al guardián de la torre escuchamos
que grita:

«¡Arriba, bribón! ¡Rebulle!
¡Pues veo en verdad
que la claridad
llega y la oscuridad
se escabulle!»


Ezra Pound. Alba (poemhunter.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Alba

When the nightingale to his mate
Sings day-long and night late
My love and I keep state
In bower,
In flower,
”Till the watchman on the tower
Cry:
‘Up! Thou rascal, Rise,
I see the white
Light
And the night
Flies:

Calímaco

A los lenguaraces


.
Marchad en mala hora
funestos hijos de la envidia
y juzgad mi destreza
por mi arte y no por viejas medidas;
no esperéis que yo produzca
el gran poema retumbante
pues no es mío el trueno, sino de Zeus.

Ya cuando por vez primera
apoyé sobre mis rodillas
la cérea tablilla de escribir
dijo Apolo, mi Apolo Licio:
«Es preciso, oh poeta, que me traigas
el incienso bien espeso
pero la musa, amigo, muy ligera;
te ordeno también que evites
los senderos trillados por los carros
y no conduzcas el tuyo
por las vulgares huellas de los otros
ni por prolijos caminos
sino busca con recio empeño
siempre tu propio sendero,
aunque sea el más áspero y difícil».

Le obedecí, pues yo canto
para aquellos que disfrutan del son
melodioso de las aves
y nunca del rebuzno de los asnos.
Que otros rebuznen cual las bestias
de alargadas orejas
mas sea yo el etéreo, el ser alado.
.


Calímaco. A los lenguaraces
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda basada en la traducción de M.E. Del Río y M.T. Forero, con el título de “Respuesta a los Telquinos”, en Calímaco, Himnos, Editorial Aguilar, Madrid 1972.

Sujata Bhatt

Shérdi (Caña de azúcar)


De esta forma aprendí
a comer la caña de azúcar en Sanosra:
Utilizo los dientes
para desgarrar el duro chaal exterior,
luego muerdo en tiras
el fibroso corazón blanco y
chupo fuerte con los dientes, apretando hacia abajo
y el jugo se derrama.

En las mañanas de enero
el granjero corta la verde y tierna caña de azúcar
y la trae a nuestra puerta.
Por la tarde, mientras los mayores duermen,
nos escabullimos con los suaves y largos tallos.
El sol nos calienta, los perros bostezan,
nuestros dientes crecen fuertes,
nuestras mandíbulas se adormecen
de horas chupando el russ, el jugo
________________________pegajoso por toda la mano.

Así que esta noche
cuando me dices que utilice los dientes
para chupar más fuerte, más fuerte,
entonces, huelo la hierba de caña de azúcar
_____________________en tu pelo
e imagino que te gustaría ser
sherdi___ sherdi___ afuera en los campos
______los tallos se balancean
____________abriendo un camino ante nosotros.


Sujata Bhatt. Shérdi (Sugar cane) (books.google.es)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Shérdi (Sugar cane)

The way I learned Sujata Bhatt
to eat sugar cane in Sanosra:
I use my teeth
to tear the outer hard chaal
then, bite off strips
of the white fibrous heart ―
suck hard with my teeth, press down
and the juice spills out.

January mornings
the farmer cuts tender green sugar-cane
and brings it to our door.
Afternoons, when the elders are asleep
we sneak outside carrying the long smooth stalks.
The sun warms us, the dogs yawn,
our teeth grow strong
our jaws are numb ;
for hours we suck out the russ, the juice
sticky all over our hand.

So tonight
when you tell me to use my teeth
to suck harder, harder,
then, i smell sugar cane grass
in your hair
and imagine you’d like to be
sherdi sherdi out in the fields
the stalks sway
opening a path before us.