Tomas Tranströmer

Después de una muerte


.
Hubo una vez un choque
que dejó tras de sí una larga cola de cometa, pálida y brillante.
En ella vivimos. Vuelve borrosas las imágenes de televisión.
Se acumula en heladas gotas sobre los cables aéreos.

Todavía se puede esquiar despacio bajo el sol de invierno
por entre las arboledas a las que aún se aferran las hojas del pasado año.
Son como páginas arrancadas de una vieja guía telefónica,
los nombres de los abonados engullidos por el frío.

Es agradable aún sentir el propio corazón latiendo.
Pero a menudo la sombra parece más real que el cuerpo.
Un insignificante samurái
junto a su armadura de negras escamas de dragón.
.


Tomas Tranströmer. Efter någons död
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda a partir de la traducción de Ricardo Bada

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