Macarrones a la zumantina

Ingredientes

  • 300 / 400 g de macarrones
  • 150 g / cuatro hojas de acelga amarilla
  • 150 g / diez o doce hojas de espinaca pequeña
  • 100 g / diez o doce champiñones
  • 100 g / diez o doce setas
  • pan o queso rallado
  • sal, ajo, salvia
  • agua, aceite de oliva

Preparación

Los zumantinos fueron un pueblo que habitó la Zumantia, territorio que coincidía aproximadamente con la actual región-estado de Tolencia, conocidos en la historia por su denodada y feroz resistencia al avance del imperio colesterolio.
En la campaña de excavaciones del verano de 1919 fue hallada una vasija de barro de grandes dimensiones, casi completa, sobre la que aparecía grabada en caracteres zuminios una excepcional receta de ‘pasta de tubo’ elaborada para un ritual de invocación y propiciación de Tiznuk y Verzha, dioses respectivamente del fuego y la agricultura, enunciada por un chamán-hechicero llamado Nerike (o Nerige), cuya traducción se incluye seguidamente.

“Oh, tú, señor Tiznuk, que reinas sobre el fuego, que nos traes el calor y nos das la perfecta cochura y la pura temperatura, oh tú, señor del fuego; oh, tú, señora Verzha, que dominas sobre los huertos, los campos y los bosques; oh tú, señora del verdor de la verdura: a vos traemos, y rogamos que toméis y aceptéis, esta ofrenda elaborada en vuestro honor con la sagrada pasta de tubo; a vos aquí traemos, oh mi señor Tiznuk, oh mi señora Verzha, aquí os entregamos los santos y sagrados Macarrones a la Zumantina que el chamán Nerike, siguiendo la ancestral receta que, estación tras estación, fue legada de chamán a chamán y hasta el día de hoy, preparó del siguiente modo:

Tomó primero la hoja de la acelga del huerto, la lavó y la picó; tomó la hoja de la espinaca del huerto, la lavó y la picó; sobre el fuego puso la olla con el agua, puso la olla con la sal; cuando el señor Tiznuk la hizo bullir, echó la hoja de la acelga, echó la hoja de la espinaca, en nombre de la señora Verzha, y cuando volvió a bullir añadió la pasta de tubo de los macarrones, y allí lo dejó todo en manos del sagrado fuego, a hervir.

Entonces lavó y picó las setas de la oscuridad del monte, lavó y picó los champiñones de la oscuridad del monte. Por la gracia del señor Tiznuk puso entonces la sartén al fuego, con aceite de las olivas de los vastos campos, y agregó las setas, y agregó los champiñones; picó después ajo, aromático ajo de los huertos y los campos, y lo añadió a la sartén; le dio vueltas, le dio vueltas al contenido de la sartén hasta que las setas se doraron. Y apartó la sartén del sagrado fuego, por la gracia de la señora Verzha. Esperando.

Tomó entonces el chamán Nerike las nueces del nogal del bosque y las abrió y las picó finamente, las picó delicadamente; las nueces del nogal del bosque de la señora Verzha. Esperando.

Cuando Tiznuk, señor del fuego, hirvió la hoja de la espinaca, hirvió la hoja de la acelga, hirvió la pasta de tubo de los macarrones, el chamán los escurrió bien, volvió la sartén al fuego, y sobre las setas y los champiñones volcó las verduras con la pasta, agregó las nueces y un poco de salvia, de la picante y curativa salvia de los campos, oh Verzha, señora de la flora y del verdor de la verdura, lo removió todo y esta vez lo colocó en una fuente de horno, oh Tiznuk, señor dador de la pura temperatura.

Así pues, con los Macarrones a la Zumantina dispuestos en la fuente, los espolvoreó uniformemente con pan rallado y los introdujo, oh Tiznuk, en el horno bajo el calor del gratinador, donde permanecieron unos minutos hasta que el pan rallado, oh Verzha, se tostó y obtuvo el bonito color dorado que agrada tanto a dioses como a hombres, oh númenes que recibís las ofrendas del chamán, del brujo, del hechicero.

Y pues así lo hizo, así lo elaboró y procesó en vuestro honor, oh númenes, oh mi señora Verzha, oh mi señor Tiznuk, tomad, aceptad esta ofrenda de todo el pueblo zumantino, morador de la invicta Zumantia, para que con vuestros dones, la pura temperatura, oh Tiznuk, y el verdor de la verdura, oh Verzha, imbuidos de la fuerza y el poder que nos otorgáis, logremos derrotar por siempre y para siempre en la inmensidad de los siglos a las hordas colesterolias, la nefanda estirpe del pernicioso colesterol.

Vuestro siervo Nerike, brujo-hechicero del culto de Tiznuk, dador de la pura temperatura y de la perfecta cochura, y chamán-sacerdote del culto de Verzha, dadora de la flora y del verdor de la verdura, sobre los fragantes huertos, los amplios campos y los profundos bosques de Zumantia, así os lo suplica.”

Esta es la receta original zumantina, que admite algunas variaciones: Los macarrones se pueden comer después de salteados en la sartén sin necesidad de gratinado; en este caso el plato se puede hacer con cintas o nidos en lugar de macarrones. O bien pueden gratinarse con queso rallado, desde luego; hay queso rallado bajo en grasa. Se puede añadir fiambre de pavo o jamón cocido picado en lugar o además de las nueces. Respecto a las verduras, pueden emplearse solo espinacas o solo acelgas.
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Marmitón Miranda

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