Jorge Luis Borges

All our yesterdays


Me pesan los ejércitos de Atila,
las lanzas del desierto y sus batallas,
de Nínive, ahora polvo, las murallas
y la gota de tiempo que vacila

y cae en la clepsidra silenciosa,
y el árbol secular en que clavada
fue por Odín la hoja de la espada
y cada primavera y cada rosa

de Nishapur. Me abruman las auroras
que fueron y que son, y los ponientes,
Tiresias y el amor de las serpientes
y las noches, los días y las horas.

Sobre la sombra que yo soy gravita
la carga del pasado. Es infinita.


Notas
All our yesterdays: ‘Todos nuestros ayeres’, Shakespeare, Macbeth, acto 5, escena 5.
Atila: rey de los hunos que asoló Europa en el siglo V.
Nínive: ciudad asiria con murallas de 12 km de circunferencia que floreció en el siglo V a. C., hoy ruinas.
Clepsidra: reloj de agua.
Odín: dios supremo en la mitología nórdica que permaneció nueve días colgado del fresno Yggdrasil, el árbol del mundo, atravesado por su propia espada para adquirir sabiduría.
Nishapur: ciudad de Irak donde vivieron Omar Khayyam y Farid Al-Din Attar, autor de El lenguaje de los pájaros (ver el capítulo El ruiseñor).
Tiresias: adivino ciego de la mitología griega; se convirtió en mujer al contemplar a unas serpientes apareándose y de nuevo en hombre al ver lo mismo siete años más tarde.

四 Montaña rusa

¿Dónde han ido los coches deportivos?
Hablar de coches
es lo que acostumbran a hacer los chicos.

Sin embargo el Rey Bonsái
ya no se presenta a las elecciones
y prefiere ir a las carreras.

Es lo que ocurre cuando se decide
que hay que subvencionar el deporte.
Y las carreras en primer lugar.

Existen también algunas circunstancias
que no figuran en los presupuestos.

Suele
quien acusa a los demás de hacer trampas
acabar resultando el más tramposo.

Por su parte, en realidad a él
le gusta más así. Mucho.
El Rey Bonsái no es ciertamente
un demonio de la velocidad.

Tan solo empieza a creer
que el odio es una montaña rusa,
o un circuito de carreras.

Eso solo.

(Cavilaciones del Rey Bonsái, 4)
egm.2014

Celso Emilio Ferreiro

El atraco


Manos arriba y boca abajo el pueblo.
Venimos a instalar el silencio,
cero preguntas,
cero movimientos.
Porque esto es un atraco,
estáis viendo
las pistolas alegres
y los índices propensos
capaces de asumir
muertos a cientos.
Pun, pun, al que se mueva,
pun, pun al que reclame derechos,
sea hombre o mujer,
pun, pun, todos interfectos.
No hay cosa mejor
para imponer la ley del retroceso,
el orden equidistante,
la paz del cementerio,
la misa del domingo,
el salario del miedo
y el culto a los jerárquicos
estamentos.

Manos arriba y boca abajo el pueblo.
No perdamos mas tiempo.
Le pondremos control
a las mariposas y al viento,
a los coitos y las preces,
a la luz y el alimento.
Con tricornios de nieve
y látigos domésticos
degollaremos las gargantas
oblicuas del pensamiento,
y la rosa azul de los sueños
injertaremos.
Serán para siempre nuestros
vuestros esqueletos.

Los ojos para llorar
tan solo os dejaremos.


Celso Emilio Ferreiro. O atraco (gavieira.blogspot.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda