El vals watutsi

Venid y oíd: Ahora,
bajo cíclicos chatos
días, en foscos grises

hesitantes (idiotas
jodiendo kilobites),
la llamarada mítica,

nívea ñora opalina,
permite que repunte
sin tiempo un vaporoso

—o pavoroso—
vals watutsi, xilóvago
y zurumbateante.

egm.2014

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