D. H. Lawrence

Rosas de río


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Junto al Isar, en el crepúsculo
vagábamos y cantábamos;
junto al Isar, al atardecer
subimos la rústica escalera y nos sentamos
meciéndonos en el abeto que domina la marisma,
donde el río se une al río, y el tañido
de su verde pálida agua glaciar colmaba el atardecer.

Junto al Isar, en el crepúsculo
vimos las oscuras rosas silvestres
pendiendo rojas sobre el río; ardientes
las ranas cantaban, por todo el río
venía el sabor de hielo y rosas; y vacilante
el miedo se fue lejos. Y susurramos: «Nadie nos conoce.
Que sea como la serpiente ordena,
aquí, en esta ardiente marisma.»
.

Kloster Schaeftlarn

.


D. H. Lawrence. River Roses
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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