Bruno Galluccio

Los núcleos nerviosos


los núcleos nerviosos tienen ramificaciones sensibles
y permanecer quieto significa descender
incluso si alguien hubiera escalado la montaña
y para él la perspectiva cambiara
en carrusel de movimientos circulares

el poco más allá significa ser móvil
y mover las palancas del lenguaje
como si con los ojos cerrados en la oscuridad
te abandonas a las imágenes que comienzan
a aparecer fragmentadas bajo los párpados
y entonces se inicia el viaje totalmente terrestre
de residuos y sintaxis silenciosa

la materia oscura es el sueño vivo de cada noche
como de cada cálculo gravitacional en el cielo
dotado de coherencia


Bruno Galluccio. I nuclei nervosi hanno diramazioni sensibile
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

La circunvolución

La luz se va. El mar se va.
La flor se va.

El sol se va. La marea se va.
El pez se va.

El ser se va. El no ser se va.
La evolución se va.

El sonido se va. El ruido se va.
El semen se va.

El eco se va. La voz se va.
La velocidad se va.

El coño se va. —¿Qué coño?
—El puto coño se va.

El olor se va. El color se va.
La transmutación se va.

El amor se va. La ilusión se va.
La transmigración se va.

El mal se va. La furia se va.
El desamor se va.

El dolor se va. —¿El dolor?
—Sí. Se va.

El hadrón se va. El bosón se va.
La involución se va.

La revolución se va. La religión se va.
La metafísica se va.

El universo se va. El infinito se va.
La singularidad se va.

El vómito se va. La meada se va.
La eternidad se va.

La muerte se va. —¿La muerte?
—También se va.

La circunvolución se va. La materia se va.
La verdad se va.

Mi yo se va. La luz… —¿La luz?
—La luz se irá.

egm.2015

Carlos Drummond de Andrade

Oficina irritada


Yo quiero escribir un soneto duro
cual poeta alguno osó componer.
Yo quiero pintar un soneto oscuro,
seco, ahogado, difícil de leer.

Quiero que mi soneto, en el futuro,
no despierte en nadie ningún placer.
Y que, en su maligno aire inmaduro,
al mismo tiempo sepa ser, no ser.

Este mi verbo antipático e impuro
ha de hacer sufrir, tiene que doler,
tendón de Venus bajo el pedicuro.

Nadie lo recordará: tiro al muro,
perro meando el caos, mientras Arturo,
claro Enigma, se deja sorprender.


Carlos Drummond de Andrade. Oficina irritada (falandoemliteratura.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Oficina irritada

Eu quero compor um soneto duro
como poeta algum ousara escrever.
Eu quero pintar um soneto escuro,
seco, abafado, difícil de ler.

Quero que meu soneto, no futuro,
não desperte em ninguém nenhum prazer,
E que, no seu maligno ar imaturo,
ao mesmo tempo saiba ser, não ser.

Esse meu verbo antipático e impuro
há de pungir, há de fazer sofrer,
tendão de Vênus sob o pedicuro.

Ninguém o lembrará: tiro no muro,
cão mijando no caos, enquanto Arcturo,
claro enigma, se deixa surpreender.

Otras fotos

En esta sombra, lluvia;
en esta noche, acero.

En este albor me alumbro,
en este día espero.

En este viento, lluvia;
en esta calma, acero.

En este gris me alumbro,
en este azul espero.

En este charco, lluvia;
en este hierro, acero.

En esta luz me alumbro,
en este cable espero.

En este pico, lluvia;
en este ojo, acero.

egm.2015

Fernando Pessoa

(Ricardo Reis)

Ven a sentarte conmigo, Lidia


Ven a sentarte conmigo, Lidia, a la orilla  del río.
Sosegadamente miremos su curso y aprendamos
que la vida pasa, y no tenemos las manos enlazadas.
_____________ (Enlacemos las manos).

Después pensemos, niños adultos, que la vida
pasa y no se queda, nada deja y nunca regresa.
Va hacia un mar muy lejano, hacia el pie del Hado,
_____________ más lejos que los dioses.

Desenlacemos las manos, porque no vale la pena cansarnos.
Ya gocemos, ya no gocemos, pasamos como el río.
Más vale saber pasar silenciosamente
_____________ y sin  grandes desasosiegos.

Sin amores ni odios, ni pasiones que levanten la voz,
ni envidias que den demasiado movimiento a los ojos,
ni cuidados, porque si los tuviera el río siempre correría,
_____________ y siempre se dirigiría al mar.

Amémonos tranquilamente, pensando que podríamos,
si quisiéramos, intercambiar besos, abrazos y caricias,
pero que más nos vale estar sentados uno junto al otro,
_____________ escuchando correr el río y viéndolo.

Recojamos flores, cógelas tú y déjalas
en el regazo, y que su perfume suavice el momento.
Este momento en que sosegadamente no creemos en nada,
_____________ paganos inocentes de la decadencia.

Al menos, si yo fuera sombra antes, te acordarás de mí después,
sin que mi recuerdo te duela o te hiera o te mueva,
porque nunca enlazamos nuestras manos, ni nos besamos
_____________ ni fuimos más que niños.

Y si antes que yo llevaras el óbolo al barquero sombrío,
nada tendré que sufrir al acordarme de ti.
Me serás suave a la memoria recordándote así, a la orilla del río,
_____________ pagana triste y con flores en el regazo.


Fernando Pessoa. Vem sentar-te comigo, Lídia, à beira do rio (arquivopessoa.net)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Vem sentar-te comigo, Lídia, à beira do rio

Vem sentar-te comigo, Lídia, à beira do rio.
Sossegadamente fitemos o seu curso e aprendamos
Que a vida passa, e não estamos de mãos enlaçadas.
(Enlacemos as mãos).

Depois pensemos, crianças adultas, que a vida
Passa e não fica, nada deixa e nunca regressa,
Vai para um mar muito longe, para ao pé do Fado,
Mais longe que os deuses.

Desenlacemos as mãos, porque não vale a pena cansarmo-nos.
Quer gozemos, quer não gozemos, passamos como o rio.
Mais vale saber passar silenciosamente
E sem desassossegos grandes.

Sem amores, nem ódios, nem paixões que levantam a voz,
Nem invejas que dão movimento demais aos olhos,
Nem cuidados, porque se os tivesse o rio sempre correria,
E sempre iria ter ao mar.

Amemo-nos tranquilamente, pensando que podíamos,
Se quiséssemos, trocar beijos e abraços e caricias,
Mas que mais vale estarmos sentados ao pé um do outro
Ouvindo correr o rio e vendo-o.

Colhamos flores, pega tu nelas e deixa-as
No colo, e que o seu perfume suavize o momento —
Este momento em que sossegadamente não cremos em nada,
Pagãos inocentes da decadência.

Ao menos, se for sombra antes, lembrar-te-ás de mim depois
Sem que a minha lembrança te arda ou te fira ou te mova,
Porque nunca enlaçamos as mãos, nem nos beijamos
Nem fomos mais do que crianças.

E se antes do que eu levares o óbolo ao barqueiro sombrio,
Eu nada terei que sofrer ao lembrar-me de ti.
Ser-me-ás suave à memória lembrando-te assim — à beira-rio,
Pagã triste e com flores no regaço.

Hart Crane

Travesía


Donde las hojas del cedro separan el cielo
escuché el mar.
En los zafíreos ámbitos de las colinas
me fue prometida una infancia mejor.

Hosca, sancionando al sol,
dejé mi memoria en un barranco,
—ocasional gorgojo que roe el cereal—
rocas proscenio, congrega peras
en fanegas de luz de luna
y despierta callejas con una tos profunda.

El verano ardió peligrosamente
(yo me había unido a la atracción del viento).
Las sombras de las peñas se alargaron a mi espalda:
En los gongs de bronce de mis mejillas
la lluvia se secaba sin olor.

«No hace mucho, no hace mucho;
mira a los rojos y negros
valles ceñidos de viñas». Pero el viento
murió hablando en las edades que tú conoces
y abrazas, ¡fuliginoso corazón del hombre!
Fui así arrastrado arriba y abajo, igual que tu humo
compendia una biografía ya muy conocida.

La noche era una lanza en el barranco
que prosperó cual roble. ¿Y yo he caminado
los doce particulares decimales del tiempo?
Al tocar un laurel abierto, encontré
un ladrón allí debajo, con mi libro robado en la mano.

«¿Por qué has vuelto, sonriendo a un ataúd de hierro?»
«Para discutir con el laurel», le contesté,
«justificándome en lo efímero, huyendo
bajo el constante asombro de tus ojos».

Cerró el libro. Y a partir de los Ptolomeos
la arena nos engulló en un resplandeciente abismo.
Una serpiente nadó en un vértice hacia el sol
—en intransitadas playas ladeó su lengua y tamborileó—.
¿Qué fuentes he oído? ¿Qué helados discursos?
La memoria, encomendada a la página, se rompió.


Hart Crane. Passage (terresdefemmes.blogs.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Passage

Where the cedar leaf divides the sky
I heard the sea.
In sapphire arenas of the hills
I was promised an improved infancy.

Sulking, sanctioning the sun,
My memory I left in a ravine,—
Casual louse that tissues the buckwheat,
Aprons rocks, congregates pears
In moonlit bushels
And wakens alleys with a hidden cough.

Dangerously the summer burned
(I had joined the entrainments of the wind).
The shadows of boulders lengthened my back:
In the bronze gongs of my cheeks
The rain dried without odour.

“It is not long, it is not long;
See where the red and black
Vine-stanchioned valleys—”: but the wind
Died speaking through the ages that you know
And bug, chimney-sooted heart of man!
So was I turned about and back, much as your smoke
Compiles a too well-known biography.

The evening was a spear in the ravine
That throve through very oak. And had I walked
The dozen particular decimals of time?
Touching an opening laurel, I found
A thief beneath, my stolen book in hand.

“Why are you back here—smiling an iron coffin?”
“To argue with the laurel,” I replied:
“Am justified in transience, fleeing
Under the constant wonder of your eyes—.”

He closed the book. And from the Ptolemies
Sand troughed us in a glittering, abyss.
A serpent swam a vertex to the sun
—On unpaced beaches leaned its tongue and drummed.
What fountains did I hear? What icy speeches?
Memory, committed to the page, had broke.

El tal Carl

era un tipillo muy desagradable
que decía que estaba trabajando
en aquel matadero;

bebía continuamente, comía
porquería y miraba demasiado
a las niñas pequeñas.

Brunowski creo que
me dijo que se llamaba, o algo
así, pero ese no era su nombre.

Y escribía un libro de poesía…
Sí, qué fulano tan desagradable.

egm.2015

José Régio

Cántico negro


“Ven por aquí”,  me dicen algunos con ojos dulces,
tendiéndome los brazos, y seguros
de que haría bien en escucharles
cuando me dicen: “¡ven por aquí!”
Yo los miro con ojos lasos,
(hay, en mis ojos, ironías y cansancios)
y cruzo los brazos,
y nunca voy por allí…
Mi gloria es esta:
¡crear inhumanidades!
No acompañar a nadie.
Que yo vivo con la misma sin-voluntad
con que rasgué el vientre de mi madre.
¡No, no voy por ahí! Solo iré por donde
me lleven mis propios pasos…
Si a lo que busco saber ninguno de vosotros responde,
¿por qué me repetís: “¡ven por aquí!”?

Prefiero resbalar en las callejas fangosas,
arremolinarme al viento,
como harapos, arrastrar los pies ensangrentados,
que ir por ahí…
¡Si vine al mundo fue
solo para desflorar selvas vírgenes
y dibujar mis propios pies en la arena inexplorada!
Lo más de lo que hago no vale nada.

¿Cómo, pues, seréis vosotros
quienes me deis impulso, herramientas y coraje
para que derribe mis obstáculos…?
Corre por vuestras venas sangre vieja de los abuelos,
¡y vosotros amáis lo fácil!
Yo amo la Lejanía y el Espejismo,
amo los abismos, los torrentes, los desiertos…

¡Id! Tenéis caminos,
tenéis jardines, tenéis parterres,
tenéis patria, tenéis techos,
y tenéis reglas, y tratados, y filósofos, y sabios…
¡Yo tengo mi Locura!
La alzo, como una antorcha, ardiendo en la noche oscura,
y siento espuma, y sangre, y cantos en los labios…
Dios y el Diablo me guían, ¡nadie más!
Todos han tenido padre, han tenido madre;
pero yo, que nunca comienzo ni acabo,
nací del amor que hay entre Dios y el Diablo.

¡Ah, que nadie me dé piadosas intenciones,
nadie me pida definiciones!
Nadie me diga: “¡ven por aquí!”
Mi vida es un vendaval que se soltó,
es una ola que se levantó,
es un átomo de más que se animó…
No sé por dónde voy,
no sé hacia dónde voy.
¡Sé que no voy por ahí!


José Régio. Cântico negro (releituras.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Cântico negro

“Vem por aqui” — dizem-me alguns com os olhos doces
Estendendo-me os braços, e seguros
De que seria bom que eu os ouvisse
Quando me dizem: “vem por aqui!”
Eu olho-os com olhos lassos,
(Há, nos olhos meus, ironias e cansaços)
E cruzo os braços,
E nunca vou por ali…
A minha glória é esta:
Criar desumanidades!
Não acompanhar ninguém.
— Que eu vivo com o mesmo sem-vontade
Com que rasguei o ventre à minha mãe
Não, não vou por aí! Só vou por onde
Me levam meus próprios passos…
Se ao que busco saber nenhum de vós responde
Por que me repetis: “vem por aqui!”?

Prefiro escorregar nos becos lamacentos,
Redemoinhar aos ventos,
Como farrapos, arrastar os pés sangrentos,
A ir por aí…
Se vim ao mundo, foi
Só para desflorar florestas virgens,
E desenhar meus próprios pés na areia inexplorada!
O mais que faço não vale nada.

Como, pois, sereis vós
Que me dareis impulsos, ferramentas e coragem
Para eu derrubar os meus obstáculos?…
Corre, nas vossas veias, sangue velho dos avós,
E vós amais o que é fácil!
Eu amo o Longe e a Miragem,
Amo os abismos, as torrentes, os desertos…

Ide! Tendes estradas,
Tendes jardins, tendes canteiros,
Tendes pátria, tendes tetos,
E tendes regras, e tratados, e filósofos, e sábios…
Eu tenho a minha Loucura !
Levanto-a, como um facho, a arder na noite escura,
E sinto espuma, e sangue, e cânticos nos lábios…
Deus e o Diabo é que guiam, mais ninguém!
Todos tiveram pai, todos tiveram mãe;
Mas eu, que nunca principio nem acabo,
Nasci do amor que há entre Deus e o Diabo.

Ah, que ninguém me dê piedosas intenções,
Ninguém me peça definições!
Ninguém me diga: “vem por aqui”!
A minha vida é um vendaval que se soltou,
É uma onda que se alevantou,
É um átomo a mais que se animou…
Não sei por onde vou,
Não sei para onde vou
Sei que não vou por aí!

Abraham Sutzkever

¿Cómo?


¿Cómo?
¿Cómo vas a llenar tu copa
el día de la liberación? ¿Y con qué?
¿Estás preparado, en tu alegría, para soportar
el oscuro lamento que has oído
donde los cráneos de los días brillan
en un pozo sin fondo?

Buscarás una llave que introducir
en tus atascadas cerraduras. Morderás
las aceras como el pan,
pensando: Solía ser mejor.
Y el tiempo te carcomerá como un grillo
atrapado en un puño.

Entonces tu memoria se asemejará
a una antigua ciudad enterrada.
Y tus ojos distanciados escarbarán hacia abajo
como un topo, un topo…


Abraham Sutzkever. How? (poemhunter.com)
Versión de la traducción inglesa de Chana Bloch por Enrique Gutiérrez Miranda

How?

How will you fill your goblet
On the day of liberation? And with what?
Are you prepared, in your joy, to endure
The dark keeing you have heard
Where skulls of days glitter
In a bottomless pit?

You will search for a key to fit
You jammed locks. You will bite
The sidewalks like bread,
Thinking: It used to be better.
And time will gnaw at you like a cricket
Caught in a fist.

Then your memory will resemble
And ancient buried town
And your estranged eyes will burrow down
Like a mole, a mole….

Arena arisca

Tú crees ver el mismo río bajo
el que crees que es el mismo puente…
Sabes —deberías saber— que el río

no es, ni nunca ha sido, el que ahora ves.
El puente, la hoja que fluye, el sauce,
la garza, no son, sino fueron, cuando

los miras; la ausencia, e incluso la herida,
que te parecen hoy irreparables,
fingen solo formas huidizas desde

las que la realidad se transfigura
—lo sabes— en una realidad otra…
y aun tú, que crees subsistir varado

en la ficticia inercia de los días,
apenas eres aquel que ayer eras,
ni el que creías ser.

egm.2015

Max Jacob

Cementerio


Si tú buscas a mi marido
lo encontrarás en el cementerio,
rosa blanca, rosa blanca y rosa roja.

Mi tumba es como un jardín,
como un jardín, roja y blanca.
El domingo tú irás, rosa blanca,
tú irás a pasear,
rosa blanca y lirio blanco,

La tía Yvonne en Difuntos
una corona de hierro pintado
le trae de su jardín,
hierro pintado con perlas de satén,
rosa roja y lirio blanco.

Si Dios me quiere resucitar
al Paraíso subiré, rosa blanca,
con un halo dorado,
rosa blanca y lirio blanco.

Si mi marido volviera,
rosa blanca y rosa blanca,
vendrá a cerca de mi tumba,
rosa blanca y lirio blanco.

Recuerda nuestra infancia, rosa blanca,
cuando jugábamos en el muelle,
rosa blanca y lirio blanco.


Max Jacob. Cimetière
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Cimetière

Si mon marin vous le chassez,
Au cimetière vous me mettrez,
Rose blanche, rose blanche et rose rouge.

Ma tombe, elle est comme un jardin,
Comme un jardin, rouge et blanche,
Le dimanche vous irez, rose blanche,
Vous irez vous promener,
Rose blanche et blanc muguet,

Tante Yvonne à la Toussaint
Une couronne en fer peint
Elle apporte de son jardin
En fer peint avec des perles de satin,
Rose blanche et blanc muguet.

Si Dieu veut me ressusciter
Au Paradis je monterai, rose blanche,
Avec un nimbe doré,
Rose blanche et blanc muguet.

Si mon marin revenait,
Rose rouge et rose blanche,
Sur ma tombe il vient auprès,
Rose blanche et blanc muguet.

Souviens-toi de notre enfance, rose blanche,
Quand nous jouions sur le quai,
Rose blanche et blanc muguet.

Nuno Júdice

Forma


Buscaba un estilo —algo que se le pudiera poner al
poema como un sombrero para la lluvia o para el
sol—. Quería vestir el lenguaje, la estrofa, el verso,
de la insólita elegancia del equilibrista. Leía
en voz alta los poemas de otros como si fueran
suyos y, aun así, no conseguía salir de la
“aurea mediocritas”, del tono bajo que caracteriza
a los simples imitadores. Una noche aprovechó
la soledad de la calle para observarse a sí
mismo en el reflejo de una puerta de cristal. «¿Quién
eres?», le preguntó a su imagen; y no se espantó
del silencio de la respuesta. ¿No era él,
al fin y al cabo, incapaz de explicar cosa alguna
de la vida? Construía ilusiones y las dejaba que
se desvanecieran, sin preocuparse de fijar
su imagen —finalmente, aquello de lo que están hechos
los poemas—. Y el invierno pasó, con el fuego de sus
aguas; una primavera le trajo el nombre al que hacía
mucho había dejado de llamar; julio y agosto
lo postraron en la indecisión de las tardes. ¿Para qué
escribir? Sin embargo las nubes de otoño descendieron al
nivel de los tejados; los días se volvían más cortos;
el viento del norte llegaba con una dicción de
antiguas hojas. Piensa que los muertos te visitan;
ábreles la página, y descubre que eres uno de ellos,
envuelto en un sudario de niebla y retórica.


Nuno Júdice. Forma (recantodasletras.com.br)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Forma

Procurava um estilo – algo que se pusesse no
poema como um chapéu para a chuva ou para o
sol. Queria vestir a linguagem, a estrofe, o verso,
com a insólita elegância equilibrista. Lia
em voz alta os poemas dos outros como se fossem
seus; e, no entanto, não conseguia sair da
“áurea mediocritas”, do tom baixo que caracteriza
os simples imitadores. Uma noite, aproveitou
o isolamento da rua para se observar a si
próprio no reflexo de uma porta de vidro. “Quem
és?” perguntou à imagem; e não se espantou
como o silêncio que lhe respondeu. Não era ele,
afinal, incapaz de explicar fosse o que fosse
da vida? Construía ilusões; e deixava que elas
se esfumassem sem se preocupar em fixar a
sua imagem – afinal, aquilo de que os poemas são
feitos. E o inverno passou, com o fogo das suas
águas; uma primavera trouxe-lhe o nome que há
muito se desabituara de chamar; julho e agosto
prostraram-no na hesitação das tardes. Para quê
escrever? Porém, as nuvens do outono desceram ao
nível dos telhados; os dias ficavam mais curtos;
o vento do norte chegava com uma dicção de
antigas folhas. Pensa que os mortos te visitam;
abre-lhes a página; e descobre que és um deles,
envolto num lençol de névoa e de retórica.

Carlos Drummond de Andrade

Cantiga de engañar


El mundo no vale el mundo,
mi bien.
Yo planté un pie-de-sueño,
brotaron veinte rosales.
Si me corté en todos ellos
y si todos me tiñeron
de un vago chorro de sangre
a antojo de las espinas,
la culpa no fue de nadie.
El mundo,
mi bien,
no vale
la pena, y la faz serena
vale la faz torturada.
Aprendí hace tiempo a reír,
¿de qué? ¿de mí? ¿o de nada?
El mundo, valer no vale.
Tal como sombra en el valle,
la vida baja… y si sube
sonido de este declive,
no es el grito del pastor
convocando a su rebaño;
no es flauta, no es canto
de amoroso desencanto:
no es suspiro de ansiedad,
voz nocturna de corrientes,
no es madre llamando al hijo,
no es siseo de serpientes
olvidadas de morder,
como absortas en la luna.
No es el llanto de un niño
para convertirse en hombre;
tampoco respiración
de soldados y de enfermos,
de chiquillos de internado
o de monjas en clausura.
No son cuerpos sumergidos
en glaciares de entresueño
y que dejan desprenderse,
menos que simple palabra,
menos que hoja en otoño,
la partícula sonora
que la vida, y aun la muerte,
contiene, el mero registro
de energía concentrada.
No es ni esto, ni es nada.
Sonido antes de la música,
sobrante en los desencuentros
y los encuentros fortuitos,
los malencuentros y de los
espejismos condensados
o bien disueltos en otras
absurdas figuraciones.
No tiene el mundo sentido.
El mundo y sus canciones
de timbre más conmovido
están callados, y el habla
que de una a otra sala
oímos en cierto instante
es silencio que hace eco
y que vuelve a ser silencio
en el negror circundante.
Silencio: ¿qué quiere decir?
¿Qué dice la boca del mundo?
Mi bien, el mundo es cerrado,
si es que no está vacío.
El mundo es tal vez: y solo.
Tal vez ni sea tal vez.
El mundo no vale la pena,
pero la pena no existe.
Mi bien, hagamos el cuento
de sufrir y de olvidar,
de recordar y gozar,
de escoger nuestros recuerdos
y revertirlos, acaso
nos recuerden demasiado.
Hagamos, mi bien, el cuento
—pero  el cuento no existe—
de que todo es cual si fuese,
o que, si fuera, no era.
Mi bien, usemos palabras.
hagamos mundos: ideas.
Dejemos el mundo a otros
ya que lo quieren usar.
Mi bien, seamos fuertísimos
—pero la fuerza no existe—
y en la más pura mentira
del mundo que se desmiente
recortemos nuestra imagen,
más ilusoria que todo,
pues ¿habrá mayor falsedad
que imaginar a alguien vivo,
como si un sueño pudiera
darnos el gusto del sueño?
Pero el sueño no existe.
Mi bien, así despejados,
así lúcidos, severos,
o así abandonados,
dejándonos a la deriva
llevar en la palma del tiempo
—pero el tiempo no existe—,
seamos como si fuéramos
en un mundo que fuese: el Mundo.


Carlos Drummond de Andrade. Cantiga de enganar (wp.ufpel.edu.br)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Cantiga de enganar

O mundo não vale o mundo,
meu bem.
Eu plantei um pé-de-sono,
brotaram vinte roseiras.
Se me cortei nelas todas
e se todas se tingiram
de um vago sangue jorrado
ao capricho dos espinhos,
não foi culpa de ninguém.
O mundo,
meu bem,
não vale
a pena, e a face serena
vale a face torturada.
Há muito aprendi a rir,
de quê? de mim? ou de nada?
O mundo, valer não vale.
Tal como sombra no vale,
a vida baixa… e se sobe
algum som deste declive,
não é grito de pastor
convocando seu rebanho.
Não é flauta, não é canto
de amoroso desencanto.
Não é suspiro de grilo,
voz noturna de nascentes,
não é mãe chamando filho,
não é silvo de serpentes
esquecidas de morder
como abstratas ao luar.
Não é choro de criança
para um homem se formar.
Tampouco a respiração
de soldados e de enfermos,
de meninos internados
ou de freiras em clausura.
Não são grupos submergidos
nas geleiras do entressono
e que deixem desprender-se,
menos que simples palavra,
menos que folha no outono,
a partícula sonora
que a vida contém, e a morte
contém, o mero registro
da energia concentrada.
Não é nem isto, nem nada.
É som que precede a música,
sobrante dos desencontros
e dos encontros fortuitos,
dos malencontros e das
miragens que se condensam
ou que se dissolvem noutras
absurdas figurações.
O mundo não tem sentido.
O mundo e suas canções
de timbre mais comovido
estão calados, e a fala
que de uma para outra sala
ouvimos em certo instante
é silêncio que faz eco
e que volta a ser silêncio
no negrume circundante.
Silêncio: que quer dizer?
Que diz a boca do mundo?
Meu bem, o mundo é fechado,
se não for antes vazio.
O mundo é talvez: e é só.
Talvez nem seja talvez.
O mundo não vale a pena,
mas a pena não existe.
Meu bem, façamos de conta.
De sofrer e de olvidar,
de lembrar e de fruir,
de escolher nossas lembranças
e revertê-las, acaso
se lembrem demais em nós.
Façamos, meu bem, de conta
— mas a conta não existe —
que é tudo como se fosse,
ou que, se fora, não era.
Meu bem, usemos palavras.
Façamos mundos: ideias.
Deixemos o mundo aos outros,
já que o querem gastar.
Meu bem, sejamos fortíssimos
— mas a força não existe —
e na mais pura mentira
do mundo que se desmente,
recortemos nossa imagem,
mais ilusória que tudo,
pois haverá maior falso
que imaginar-se alguém vivo,
como se um sonho pudesse
dar-nos o gosto do sonho?
Mas o sonho não existe.
Meu bem, assim acordados,
assim lúcidos, severos,
ou assim abandonados,
deixando-nos à deriva
levar na palma do tempo
— mas o tempo não existe —,
sejamos como se fôramos
num mundo que fosse: o Mundo.