John Betjeman

Progreso asequible


Enfunda tus piernas en medias de nailon,
cubre tus cerros con torres de alta tensión,
oh, época desalmada;
que se lleven los apacibles sauces
y todas las ondas de olmos
que en tus valles se mecen.

Digamos adiós a los setos
y a los caminos de orillas de hierba
y a los sinuosos senderos rurales;
que todo marche más rápido
y que el automóvil sea el amo
hasta que solo quede la Velocidad.

Destruyamos los antiguos carteles
para llenar las carreteras con placas metálicas:
“Siga el carril”, “M-4”, “Prohibido”,
orden, instrucción, advertencia,
adornando repetitivamente
la empedrada rotonda.

Por cada cruda indecencia
debe haber su pequeña “amenidad”,
su mancha de césped cortado,
donde las vallas maravillan
en los parterres floridos de rosas
con focos en el centro.

Que no quede ni un viejo pueblo en pie
pues podrán proporcionar aterrizaje
a los rugientes aviones,
pero sí esas fealdades baratas
como casetas de rotas ventanas
deshabitadas desde la guerra.

Que ninguna calle mayor,
que podrían ser tu calle o mi calle,
se mantenga como solía,
pero que las grandes superficies planten aquí
sus kilómetros de paneles de vidrio negro
y que el trueno del tráfico pase por medio.

Y si hay un cierto paisaje,
algunas zonas verdes sin pretensiones,
sobreviviendo en cualquier lugar,
no es necesario protegerlo
ya que pronto habremos erigido
una central eléctrica en él.

Cuando todas las carreteras estén iluminadas
por monstruos de hormigón situados
como horcas por encima,
bañándolas en vómito amarillo
eructado por cada uno de ellos,
sabremos que estamos muertos.


John Betjeman. Inexpensive Progress (famouspoetsandpoems.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Inexpensive Progress

Encase your legs in nylons,
Bestride your hills with pylons
O age without a soul;
Away with gentle willows
And all the elmy billows
That through your valleys roll.

Let’s say goodbye to hedges
And roads with grassy edges
And winding country lanes;
Let all things travel faster
Where motor car is master
Till only Speed remains.

Destroy the ancient inn-signs
But strew the roads with tin signs
‘Keep Left,’ ‘M4,’ ‘Keep Out!’
Command, instruction, warning,
Repetitive adorning
The rockeried roundabout;

For every raw obscenity
Must have its small ‘amenity,’
Its patch of shaven green,
And hoardings look a wonder
In banks of floribunda
With floodlights in between.

Leave no old village standing
Which could provide a landing
For aeroplanes to roar,
But spare such cheap defacements
As huts with shattered casements
Unlived-in since the war.

Let no provincial High Street
Which might be your or my street
Look as it used to do,
But let the chain stores place here
Their miles of black glass facia
And traffic thunder through.

And if there is some scenery,
Some unpretentious greenery,
Surviving anywhere,
It does not need protecting
For soon we’ll be erecting
A Power Station there.

When all our roads are lighted
By concrete monsters sited
Like gallows overhead,
Bathed in the yellow vomit
Each monster belches from it,
We’ll know that we are dead.

Guillaume Apollinaire

El músico de Saint-Merry


Tengo por fin derecho a saludar a seres que no conozco.
Pasan ante mí y se amontonan a lo lejos
mientras todo lo que en ellos veo me es desconocido
y su esperanza no es menos fuerte que la mía.

No canto a este mundo ni a los demás astros;
canto a todas las posibilidades de mí mismo fuera de este mundo y de los  astros,
canto a la alegría de errar y al placer de morir.

El 21 de mayo de 1913,
barquero de los muertos y las marías mordonantes,
millones de moscas aventaban un esplendor,
cuando un hombre sin ojos, sin nariz y sin orejas
dejando el Sebastopol entró en la calle Aubry-le-Boucheur.
Joven, el hombre era moreno, y ese color de fresa en las mejillas.
Hombre. ¡Ah, Ariene!
Tocaba la flauta y la música dirigía sus pasos.
Se detuvo en la esquina de la calle Saint-Martin
tocando la tonada que yo canto y que yo inventé.

Las mujeres al pasar se detenían junto a él,
venían de todas partes,
cuando de súbito las campanas de Saint-Merry rompieron a sonar.
El músico dejó de tocar y bebió de la fuente
que se encuentra en la esquina de la calle Simon-Le-Franc.
Luego Saint-Merry calló.
El desconocido reanudó su tonada en la flauta
y volviendo sobre sus pasos fue hasta la calle de la Verrerie
en la que entró seguido por la multitud de mujeres
que salían de las casas,
que venían por las calles adyacentes, idos los ojos,
las manos tendidas hacia el melodioso raptor.
Él se iba indiferente, tocando su tonada;
se iba terriblemente.

Luego, en otro sitio,
¿a qué hora sale el tren de París?

En ese momento
las palomas de las Molucas excretaban nueces moscadas.
Al mismo tiempo,
misión católica de Bôma, ¿qué has hecho con el escultor?

En otro lugar
ella cruza el puente que enlaza Bonn con Beuel y desaparece por Pützchen.

En el mismo instante
una muchacha enamorada del alcalde.

En otro barrio…
Rivaliza pues, poeta, con las etiquetas de los perfumistas.

En resumen, oh reidores, no habéis sacado gran cosa de los hombres
y apenas habéis obtenido un poco de manteca de su miseria.
Pero nosotros, que morimos de vivir lejos uno del otro,
extendemos nuestros brazos y sobre estos raíles rueda un largo tren de mercancías.

Tú llorabas sentada junto mí en el fondo de un taxi.

Y ahora
te pareces a mí, te pareces a mí desgraciadamente.

Nosotros nos parecemos, como en la arquitectura del siglo pasado
esas altas chimeneas semejantes a torres.
Ahora vamos más arriba y ya no tocamos el suelo.

Y mientras, el mundo vivía y variaba.

La comitiva de mujeres, larga como un día sin pan,
seguía por la calle de la Verrerie al músico feliz.

¡Comitivas, oh, comitivas!
Como cuando antaño el rey marchaba a Vincennes,
cuando los embajadores llegaban a París,
cuando el flaco Suger se apresuraba hacia el Sena,
cuando el motín se apagaba en torno a Saint-Merry.

¡Comitivas, oh, comitivas!
Las mujeres desbordaban, tan grande era su número,
por todas las calles colindantes
y se apresuraban, tensas como balas,
para poder seguir al músico.
¡Ah, Ariane! y tú Pâquette y tú Amina
y tú Mia y tú Simone y tú Mavise
y tú Colette y tú la bella Geneviève.
Pasaron temblorosas y ausentes
y sus pasos ligeros y prestos se movían según la cadencia
de la música pastoril que guiaba
sus ávidos oídos.

El desconocido se detuvo un momento ante una casa en venta.
Casa abandonada,
con los cristales rotos;
es una vivienda del siglo dieciséis,
el patio sirve de cochera para vehículos de reparto.
Allí entró el músico.
Su música, alejándose, se volvió lánguida.
Las mujeres lo siguieron a la casa abandonada
y allí entraron todas confundidas en tropel.
Todas, todas entraron sin mirar atrás,
sin añorar lo que dejaban,
lo que abandonaban;
sin añorar el día, la vida y la memoria.
Pronto no quedó ya nadie en la calle de la Verrerie
salvo yo mismo y un sacerdote de Saint-Merry.
Entramos en la vieja casa
pero allí no encontramos a nadie.

Cae la tarde,
en Saint-Merry es el Ángelus lo que suena.
¡Comitivas, oh, comitivas!
Como cuando antaño el rey regresaba de Vincennes.
Llegó un grupo de sombrereros,
llegaron los vendedores de plátanos,
llegaron soldados de la Guardia Republicana.
¡Oh, noche!
Bandada de lánguidas miradas de mujeres.
¡Oh, noche!
Tú, mi dolor y mi vana espera.
Oigo morir el eco de una flauta lejana.


Guillaume Apollinaire. Le musicien de Saint-Merry (poetica.fr)
Le Musicien de Saint-Merry [article]
Parcours du « Musicien de Saint-Merry » (Apollinaire) comme initiation à la lecture de l’Hymne homérique à Hermès
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Le musicien de Saint-Merry

J’ai enfin le droit de saluer des êtres que je ne connais pas
Ils passent devant moi et s’accumulent au loin
Tandis que tout ce que j’en vois m’est inconnu
Et leur espoir n’est pas moins fort que le mien

Je ne chante pas ce monde ni les autres astres
Je chante toutes les possibilités de moi-même hors de ce monde et des astres
Je chante le joie d’errer et le plaisir d’en mourir

Le 21 du mois de mai 1913
Passeur des morts et les mordonnantes mériennes
Des millions de mouches éventaient une splendeur
Quand un homme sans yeux sans nez et sans oreilles
Quittant le Sébasto entra dans la rue Aubry-le-Boucher
Jeune l’homme était brun et de couleur de fraise sur les joues
Homme Ah! Ariane
Il jouait de la flûte et la musique dirigeait ses pas
Il s’arrêta au coin de la rue Saint-Martin
Jouant l’air que je chante et que j’ai inventé
Les femmes qui passaient s’arrêtaient près de lui
Il en venait de toutes parts
Lorsque tout à coup les cloches de Saint-Merry se mirent à sonner
Le musicien cessa de jouer et but à la fontaine
Qui se trouve au coin de la rue Simon-Le-Franc
Puis saint-Merry se tut
L’inconnu reprit son air de flûte
Et revenant sur ses pas marcha jusqu’à la rue de la Verrerie
Où il entra suivi par la troupe des femmes
Qui sortaient des maisons
Qui venaient par les rues traversières les yeux fous
Les mains tendues vers le mélodieux ravisseur
Il s’en allait indifférent jouant son air
Il s’en allait terriblement

Puis ailleurs
À quelle heure un train partira-t-il pour Paris

À ce moment
Les pigeons des Moluques fientaient des noix muscades
En même temps
Mission catholique de Bôma qu’as-tu fait du sculpteur

Ailleurs
Elle traverse un pont qui relie Bonn à Beuel et disparait à travers Pützchen
Au même instant
Une jeune fille amoureuse du maire
Dans un autre quartier
Rivalise donc poète avec les étiquettes des parfumeurs

En somme ô rieurs vous n’avez pas tiré grand-chose des hommes
Et à peine avez-vous extrait un peu de graisse de leur misère
Mais nous qui mourons de vivre loin l’un de l’autre
Tendons nos bras et sur ces rails roule un long train de marchandises

Tu pleurais assise près de moi au fond d’un fiacre

Et maintenant
Tu me ressembles tu me ressembles malheureusement
Nous nous ressemblons comme dans l’architecture du siècle dernier
Ces hautes cheminées pareilles à des tours
Nous allons plus haut maintenant et ne touchons plus le sol

Et tandis que le monde vivait et variait

Le cortège des femmes long comme un jour sans pain
Suivait dans la rue de la Verrerie l’heureux musicien

Cortèges ô cortèges
C’est quand jadis le roi s’en allait à Vincennes
Quand les ambassadeurs arrivaient à Paris
Quand le maigre Suger se hâtait vers la Seine
Quand l’émeute mourait autour de Saint-Merry

Cortèges ô cortèges
Les femmes débordaient tant leur nombres était grand
Dans toutes les rues avoisinantes
Et se hâtaient raides comme balle
Afin de suivre le musicien
Ah! Ariane et toi Pâquette et toi Amine
Et toi Mia et toi Simone et toi Mavise
Et toi Colette et toi la belle Geneviève
Elles ont passé tremblantes et vaines
Et leurs pas légers et prestes se mouvaient selon la cadence
De la musique pastorale qui guidait
Leurs oreilles avides

L’inconnu s’arrêta un moment devant une maison à vendre
Maison abandonnée
Aux vitres brisées
C’est un logis du seizième siècle
La cour sert de remise à des voitures de livraisons
C’est là qu’entra le musicien
Sa musique qui s’éloignait devint langoureuse
Les femmes le suivirent dans la maison abandonnée
Et toutes y entrèrent confondues en bande
Toutes toutes y entrèrent sans regarder derrière elles
Sans regretter ce qu’elles ont laissé
Ce qu’elles ont abandonné
Sans regretter le jour la vie et la mémoire
Il ne resta bientôt plus personne dans la rue de la Verrerie
Sinon moi-même et un prêtre de saint-Merry
Nous entrâmes dans la vieille maison
Mais nous n’y trouvâmes personne

Voici le soir
À Saint-Merry c’est l’Angélus qui sonne
Cortèges ô cortèges
C’est quand jadis le roi revenait de Vincennes
Il vint une troupe de casquettiers
Il vint des marchands de bananes
Il vint des soldats de la garde républicaine
O nuit
Troupeau de regards langoureux des femmes
O nuit
Toi ma douleur et mon attente vaine
J’entends mourir le son d’une flûte lointaine

Linton Kwesi Johnson

Si yo fuera un poeta de categoría


si yo fuera un poeta de categoría
como Chris Okigbo
Derek Walcott
o T. S. Elliot

escribiría un poema
tan condenadamente profundo
tan agridulce
como un precioso
recuerdo
te haría llorar
te haría sentir incompleto

como cuando tu amante te deja
y aunque aceptes la derrota
aún ruegas y suplicas
hasta obtener su perdón
y ya estás listo para el baile
pero la música ha terminado

aun así
mientras tanto
con mi ritmo
con mi rima
con mi áspera línea de bajo
con mi propio sentido del tiempo

el poeta imbécil tiene que seguir la corriente
porque Bootahlazy pudo tener unos miles
pero Mandela para él
miles y miles y miles y miles

si yo fuera un poeta de categoría
como Kamau Brathwaite Martin Carter
Jayne Cortez o Amiri Baraka

escribiría un poema
tan burdo
y tan arraigado
y tan subversivo
que haría que el poeta imbécil
se volviera blanco de envidia

como un canto candomblé / vudú / kumina
un calipso de los viejos tiempos o un son de esclavos
que fue prohibido pero
desde la abuela

directo
llega
hasta
cada
nieto

y todos y cada uno
pueden recitar lo que quieran

aún así
mientras tanto
con mi ritmo
con mi rima
con mi áspera línea de bajo
con mi propio sentido del tiempo

el poeta imbécil tiene que seguir la corriente
porque Bootahlazy pudo tener unos miles
pero Mandela para él
miles y miles y miles y miles

si yo fuera un poeta de categoría
como Tchikaya U’tamsi
Nicolás Guillén
o Lorna Goodison

escribiría un poema
tan hermoso que fuera sencillo
como una chica normal
con la cabeza bien puesta
y agradables modales
con actitud sexy
y con mucha compasión
con una dulce sonrisa
y un estilo sutil

aun así
no voy a inclinarme ni a rascarme
ni a aullar como un mono
ni a vender un pueril pergamino de etnicidad
con solo una vaga y fugaz señal de autenticidad
como un negro Lance Percival al revés
o peor aún
un babeante bufón con la lengua suelta

no señor
de ningún modo
yo tengo mi ritmo
yo tengo mi rima
yo tengo mi áspera línea de bajo
yo tengo mi propio sentido del tiempo

el poeta imbécil tiene que seguir la corriente
porque Bootahlazy pudo tener unos miles
pero Mandela para él
miles y miles y miles y miles


Notas
Christopher Okigbo: Poeta nigeriano, 1930-1967, muerto en la lucha por la independencia de Biafra.
Derek Walcott: Poeta y escritor caribeño, nacido en 1930, Premio Nobel de Literatura en 1992.
T. S. Eliot: Poeta anglo-estadounidense, 1188-1965,  Premio Nobel de Literatura en 1948.
Bootahlazy: Jefe de los zulúes durante la lucha anti-apartheid, opuesto al Congreso Nacional Africano, liderado por Mandela.
Nelson Mandela: Líder anti-apartheid sudafricano, presidente de Sudáfrica entre 1994 y 1999, Premio Nobel de la Paz en 1993.
Kamau Brathwaite: Poeta de Barbados, 1930-2020, profesor de literatura en la Universidad de Nueva York.
Martin Carter: Poeta y político guyanés, 1927-1997.
Jayne Cortez: Poeta afroamericano, 1934-2012, activista y artista de performance.
Amiri Baraka (Everett LeRoi Jones): Poeta, escritor y crítico musical estadounidense, 1934-2014, convertido al islam, profesor en las universidades de Yale, Columbia y Nueva York.
Tchikaya U’tamsi (Gérald-Félix Tchicaya): Poeta y activista político congolés, 1931-1988.
Nicolás Guillén: Poeta, periodista y activista político cubano, 1902-1989, considerado el poeta nacional de Cuba.
Lorna Goodison: Poeta jamaicana, nacida en 1947, profesora en la Universidad de Michigan.
Lance Percival: Actor y cantante inglés, 1933-2015, conocido por improvisar calipsos cómicos sobre la actualidad.
candomblé (no confundir con candombe): Culto de los orixás, de origen totémico y familiar, una de las religiones afrobrasileñas practicada principalmente en Brasil, aunque también en Argentina, Colombia, Paraguay, Uruguay, Venezuela o México.
vudú: Variante caribeña de la religión africana del mismo nombre originada en el área del Caribe a partir del sincretismo entre las creencias de los esclavos llegados de África Occidental y la religión cristiana católica.
kumina: Religión afro-jamaicana desarrollada entre los esclavos bantúes de la región del Congo.

Linton Kwesi Johnson. If I Was a Top-Notch Poet (lyricstranslate.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

If I Was a Top-Notch Poet

If I was a top-notch poet
Like Chris Okigbo
Derek Walcott
Or T.S.Eliot

I would write a poem
So damn deep
That it bitter-sweet
Like a precious
Memory
Will make you weep
Will make you feel incomplete

Like when your lover leaves
And though defeat you concede
Still you beg and you plead
Till you win a reprieve
And you’re ready for rock steady
But the music is done already

Still
In the meantime
With my rythm
With my rhyme
With my rough base line
With my own sense of time

Goon poets have to step in line
‘Cause Buthelezi might get a couple of thousands
But Mandela for him
Thousands and thousands and thousands and thousands

If I was a top-notch poet
Like Kamau Brathwaite
Martin Carter
Jayne Cortez or Amiri Baraka

I would write a poem
So rude
And rootsy
And subversive
That it will make the goon poets
Turn white with envy

Like a candomblé/ voodoo/ kumina chant
An old time calypso or a slave song
That got banned
But from granny

Right
Done
To
Gran,
Child

Each and every one
Can recite that—if they want

Still
In the meantime
With my rhythm
With my rhyme
With my rough base line
With my own sense of time

Goon poets have to step in line
‘Cause Buthelezi might get a couple of thousands
But Mandela for him
Thousands and thousands and thousands and thousands

If I was a top-notch poet
Like Tchikaya U’tamsi
Nicholas Guillen
Or Lorna Goodison

I would write a poem
So beautiful that it’s simple
Like a plain girl
With good brains
And nice ways
With a sexy disposition
And plenty compassion
With a sweet smile
And a subtle style

Still
I will not bow and scrape
And groan like a ape
Peddling no puerile parchment of ethnicity
With only a vague fleeting hint of authenticity
Like a black Lance Percival in reverse
Or even worse
A babbling buffoon will loose his tongue

No, Sir
Not at all
I’ve got my rhythm
I’ve got my rhyme
I’ve got my rough base line
I’ve got my own sense of time

Goon poets better step in line
‘Cause Buthelezi might get a couple of thousands
But Mandela for him
Thousands and thousands and thousands and thousands

Diego Moraes

La literatura no es competición


El primer puñetazo acertó en la nariz. El segundo me cerró el ojo izquierdo. El tercero abrió un reguero de sangre en mi boca que resbalaba por la imagen de John Fante dibujada en mi camiseta blanca. Permanecí tirado en el asfalto durante horas. El agua de la lluvia llevándose un trozo de mí por el riachuelo. Alguien apareció en el apogeo del temporal y me cargó en brazos. Lanzó mi cuerpo gordo en una cama y cuidó de mí varias semanas. Pasaron años hasta que vi a mi oponente bebiendo solo en el bar de la esquina de la casa de mi ex-mujer. Tenía el pecho hinchado y pomposo, como un pavo real, exhibiéndose al sol de la tarde de domingo. Abrí mi cuaderno de notas y comencé a leer a pocos metros de distancia. Él se echó a reír de manera burlona. Las miradas de los borrachos de las mesas del local se volvieron hacia mí, estupefactos con la narrativa de mi cuento lleno de caballos, esclavos y prostitutas húngaras desnudas corriendo de felicidad en una hacienda de Eslovaquia. Yo leía, la brisa estallaba las cristaleras de las confiterías y las rosas de la floristería comenzaron a ponerse moradas como el rostro de mi enemigo que se convulsionaba en el suelo convertido en un adolescente epiléptico. Había perdido el conocimiento. Estaba medio muerto cuando cerré el cuaderno y le dije bajito que la literatura no tiene nada a ver con la competición. Que la literatura abraza a quien mejor cultiva la soledad. Los aplausos se hicieron pájaros a mis espaldas. Antes de girarme y ver a mi oponente por última vez, una lluvia de papeles triturados cae del cielo. Subo al tranvía que Lima Barreto cogía para morir todos los días en la secretaría y cierro los ojos hasta volverme un poema amarillento dentro de un libro usado en el último estante de una librería de viejo de Río de Janeiro.


Diego Moraes. Literatura não é competição (ursocongelado.tumblr.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Literatura não é competição

O primeiro soco acertou o nariz. O segundo fechou meu olho esquerdo. O terceiro abriu um riacho de sangue na minha boca que escorria pela imagem de John Fante desenhada na minha camiseta branca. Fiquei jogado por horas no asfalto. A água da chuva levando um pedaço de mim pelo córrego. Alguém apareceu no auge do temporal e me botou nos braços. Jogou meu corpo gordo numa cama e cuidou de mim por semanas. Passaram-se anos até que vi meu opositor bebendo sozinho num bar da esquina da casa da minha ex-mulher. Ele estava de peito inflado e pomposo feito um pavão exibindo-se para o sol da tarde de domingo. Abri meu caderno de anotações e comecei a ler a poucos metros de distância. Ele começou a rir de maneira debochada. Os olhares dos bêbados das mesas do recinto se voltaram para mim, estupefatos da narrativa do meu conto cheio de cavalos, escravos e prostitutas húngaras nuas correndo de felicidade numa fazenda da Eslováquia. Eu lia, a brisa estalava as vidraças das confeitarias e as rosas da floricultura começaram a ficar roxas como o rosto do meu inimigo que convulsionava no chão feito um adolescente epilético. Ele tinha perdido a noção. Estava semi-morto quando fechei o caderno e disse baixinho que a literatura não tinha nada a ver com competição. Que a literatura abraça quem cultiva melhor a solidão. Aplausos viraram pássaros nas minhas costas. Antes de virar e ver meu opositor pela última vez, uma chuva de papéis picotados caem do céu. Subo no bonde que Lima Barreto pegava para morrer todos os dias na repartição e fecho os olhos até virar um poema amarelado dentro de um livro velho na última prateleira de um sebo do Rio de janeiro.

António Botto

Pasé el día oyendo lo que el mar decía


Ayer yo pasé el día
oyendo lo que el mar decía.

Lloramos, reímos, cantamos.

Él me habló de su destino,
de su hado…

Después, para alegrarse,
se alzó y, bailando y riendo,
se puso  a cantar
un canto  mojado y bello.

Su hálito perfuma,
¡y su perfume hace daño!

Desierto de aguas sin fin.

Oh sepultura de mi  raza,
¿cuándo  me esperas a mí…?

Él se  alejó callado;
yo me alejé  más triste,
más doliente, más cansado…

A lo lejos el sol en agonía
de malva el agua teñía.

«¡Voz del mar, misteriosa;
voz del amor  y la verdad!
¡Oh, voz moribunda y dulce
de mi añoranza grande!
Voz amarga del que se queda,
trémula voz de quien parte…»

…   …    …

¡Y los poetas al cantar
ecos son de  la voz del mar!


António Botto. Passei o dia ouvindo o que o mar dizia (citador.pt)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Passei o dia ouvindo o que o mar dizia

Eu hontem passei o dia
Ouvindo o que o mar dizia.

Chorámos, rimos, cantámos.

Fallou-me do seu destino,
Do seu fado…

Depois, para se alegrar,
Ergueu-se, e bailando, e rindo,
Poz-se a cantar
Um canto molhádo e lindo.

O seu halito perfuma,
E o seu perfume faz mal!

Deserto de aguas sem fim.

Ó sepultura da minha raça
Quando me guardas a mim?…

Elle afastou-se calado;
Eu afastei-me mais triste,
Mais doente, mais cansado…

Ao longe o Sol na agonia
De rôxo as aguas tingia.

«Voz do mar, mysteriosa;
Voz do amôr e da verdade!
– Ó voz moribunda e dôce
Da minha grande Saudade!
Voz amarga de quem fica,
Trémula voz de quem parte…»
. . . . . . . . . . . . . . . .

E os poetas a cantar
São echos da voz do mar!

Kama Kamanda

El cielo vacío


El cielo está falto de ternura,
La tierra, de ofrendas espirituales.
Crepúsculo de ideas vacías en el horizonte cruzado,
el terror anexiona tu reino
al universo de los muertos.
El predicador entonaba:
«¡Muerte a los poetas! ¡Muerte a los hombres libres!
¡Que los cuelguen! ¡Que los amordacen!
Que les corten la lengua, los nervios.
¡Que les quiten el pensamiento, el sexo y la palabra
para privarlos de identidad!»
Oh gusto de lo absurdo, apagado el sol,
la esperanza se entierra en la arena.


Kama Kamanda. Le ciel vide (lupitovi.tumblr.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Le ciel vide

Le ciel est en manque de tendresse,
La terre, d’offrandes spirituelles.
Crépuscule d’idées vacantes à l’horizon croisé,
La terreur annexe ton royaume
À l’univers de morts.
Le prédicateur scandait :
“Mort aux poètes ! Mort aux hommes libres !
Qu’on les pende ! Qu’on les muselle !
Qu’on leur coupe la langue, les nerfs.
Qu’on leur enlève la pensée, le sexe et la parole
Pour les priver d’identité !”
Ô goût de l’absurde, le soleil éteint,
L’espoir s’ensevelit dans les sables.

Phillip Larkin

Este es el verso


Te joden bien, tu mamá y tu papá.
Tal vez no quieran, pero lo hacen.
Te cargan con sus propios defectos
y añaden otros más, para ti solo.

Pero ellos fueron a su vez jodidos
por tontos con sombreros y abrigos anticuados,
que a medias eran bobos sentimentales
y a medias se agarraban uno al otro del cuello.

Transmite el hombre su miseria al hombre
y va hundiéndose como plataforma marina.
Sal de ahí lo antes que puedas,
y no quieras tú también tener hijos.


Phillip Larkin. This Be the Verse (clc.sllf.qmul.ac.uk)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

This Be the Verse

They fuck you up, your mum and dad.
They may not mean to, but they do.
They fill you with the faults they had
And add some extra, just for you.

But they were fucked up in their turn
By fools in old-style hats and coats,
Who half the time were soppy-stern
And half at one another’s throats.

Man hands on misery to man.
It deepens like a coastal shelf.
Get out as early as you can,
And don’t have any kids yourself.