John Betjeman

Progreso asequible


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Enfunda tus piernas en medias de nailon,
cubre tus cerros con torres de alta tensión,
oh, época desalmada;
que se lleven los apacibles sauces
y todas las ondas de olmos
que en tus valles se mecen.

Digamos adiós a los setos
y a los caminos de orillas de hierba
y a los sinuosos senderos rurales;
que todo marche más rápido
y que el automóvil sea el amo
hasta que solo quede la Velocidad.

Destruyamos los antiguos carteles
para llenar las carreteras con placas metálicas:
“Siga el carril”, “M-4”, “Prohibido”,
orden, instrucción, advertencia,
adornando repetitivamente
la empedrada rotonda.

Por cada cruda indecencia
debe haber su pequeña “amenidad”,
su mancha de cesped cortado,
donde las vallas maravillan
en los parterres floridos de rosas
con focos en el centro.

Que no quede ni un viejo pueblo en pie
pues podrán proporcionar aterrizaje
a los rugientes aviones,
pero sí esas fealdades baratas
como casetas de rotas ventanas
deshabitadas desde la guerra.

Que ninguna calle mayor,
que podrían ser tu calle o mi calle,
se mantenga como solía,
pero que las grandes superficies planten aquí
sus kilómetros de paneles de vidrio negro
y que el trueno del tráfico pase por medio.

Y si hay un cierto paisaje,
algunas zonas verdes sin pretensiones,
sobreviviendo en cualquier lugar,
no es necesario protegerlo
ya que pronto habremos erigido
una central eléctrica en él.

Cuando todas las carreteras estén iluminadas
por monstruos de hormigón situados
como horcas por encima,
bañándolas en vómito amarillo
eructado por cada uno de ellos,
sabremos que estamos muertos.
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John Betjeman. Inexpensive Progress
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Inexpensive Progress

Encase your legs in nylons,
Bestride your hills with pylons
O age without a soul;
Away with gentle willows
And all the elmy billows
That through your valleys roll.

Let’s say goodbye to hedges
And roads with grassy edges
And winding country lanes;
Let all things travel faster
Where motor car is master
Till only Speed remains.

Destroy the ancient inn-signs
But strew the roads with tin signs
‘Keep Left,’ ‘M4,’ ‘Keep Out!’
Command, instruction, warning,
Repetitive adorning
The rockeried roundabout;

For every raw obscenity
Must have its small ‘amenity,’
Its patch of shaven green,
And hoardings look a wonder
In banks of floribunda
With floodlights in between.

Leave no old village standing
Which could provide a landing
For aeroplanes to roar,
But spare such cheap defacements
As huts with shattered casements
Unlived-in since the war.

Let no provincial High Street
Which might be your or my street
Look as it used to do,
But let the chain stores place here
Their miles of black glass facia
And traffic thunder through.

And if there is some scenery,
Some unpretentious greenery,
Surviving anywhere,
It does not need protecting
For soon we’ll be erecting
A Power Station there.

When all our roads are lighted
By concrete monsters sited
Like gallows overhead,
Bathed in the yellow vomit
Each monster belches from it,
We’ll know that we are dead.