六 Una elección

Tú y yo eres uno.
En la vida la fuerza de cada cual es la fricción,
y por fuera los sentimientos del otro yo
se encienden en una luz acogedora.

El rey Bonsái ha elegido
un color personalizado
aunque los modelos más populares
no sean los adecuados para su edad.

Las estimaciones son un proceso
lleno de accidentes e incertidumbre.
Así pues, por el momento,
es bastante mejor en mono.

Aquel día era el día si bien
todo esto no habría sido probablemente
una dificultad tres años antes.

Las gafas de sol fulguran
en frío fuego de iridio.
Cierto que las bicicletas solo sirven
para ir hacia adelante.

Hay respeto. Mucho.

Y una relación ahí.

(Cavilaciones del Rey Bonsái, 6)
egm.2015

Alfred Tennyson

El Kraken


Bajo los truenos de la profunda superficie,
muy lejos por debajo del mar abisal,
un antiguo e imperturbado sueño sin sueños
duerme el Kraken: palidísimos reflejos huyen
de sus tenebrosos flancos; por encima de él crecen
altas e inmensas esponjas de milenaria edad;
y aún más lejos, a la macilenta luz
de maravillosas grutas y cavidades secretas
innumerables pólipos gigantescos
con grandes tentáculos agitan el adormecido verdor.
Yace allí desde muchos evos, y ha de yacer
cebándose en su dormir de enormes gusanos de mar,
hasta que el último fuego caliente las profundidades
y por única vez de humanos y ángeles sea visto,
cuando se alce rugiente para en la superficie morir.


Alfred Tennyson. The Kraken (wikisource.org)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

The Kraken

Below the thunders of the upper deep,
Far, far beneath in the abysmal sea,
His ancient, dreamless, uninvaded sleep
The Kraken sleepeth: faintest sunlights flee
About his shadowy sides; above him swell
Huge sponges of millennial growth and height;
And far away into the sickly light,
From many a wondrous grot and secret cell
Unnumber’d and enormous polypi
Winnow with giant arms the slumbering green.
There hath he lain for ages, and will lie
Battening upon huge sea-worms in his sleep,
Until the latter fire shall heat the deep;
Then once by man and angels to be seen,
In roaring he shall rise and on the surface die.

Jacques Prévert

La guerra


Los taláis
imbéciles
los taláis
Todos esos jóvenes árboles con la vieja hacha
os los lleváis
Los taláis
imbéciles
los taláis
Y esos viejos árboles con sus viejas raíces
sus viejas muescas
los guardáis
Y les colgáis un cartel
Árboles del bien y del mal
Árboles de la Victoria
Árboles de la Libertad
Y el bosque desierto hiede a vieja madera caída
y los pájaros se van
Y vosotros seguís cantando
Seguís ahí
Imbéciles
cantando y desfilando


Jacques Prévert. La guerre (francais.agonia.net)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

La guerre

Vous déboisez
imbéciles
vous déboisez
Tous les jeunes arbres avec la vieille hache
vous les enlevez
Vous déboisez
imbéciles
vous déboisez
Et les vieux arbres avec leurs vieilles racines
leurs vieux dentiers
vous les gardez
Et vous accrochez une pancarte
Arbres du bien et du mal
Arbres de la Victoire
Arbres de la Liberté
Et la forêt déserte pue le vieux bois crevé
et les oiseaux s’en vont
et vous restez à chanter
Vous restez là
imbéciles
à chanter et à défiler.

Xu Lizhi

El último cementerio


Incluso la máquina va adormilándose
Talleres sellados almacenan el metal defectuoso
El salario a escondidas tras la cortina
Los jóvenes obreros entierran el amor en el fondo de sus corazones
Sin tiempo para expresarla, la emoción se desvanece en el polvo
Tienen estómagos de hierro
Llenos de denso ácido sulfúrico y ácido nítrico
La industria atrapa sus lágrimas antes de que puedan derramarlas
El tiempo pasa, sus mentes se desperdician
Rinden menos cada vez, duele trabajar horas extras día y noche
No son aún viejos, pero sufren mareos habitualmente
La piel se desprende por la fuerza de las láminas
Cubiertos con capas de aleación de aluminio
Algunos aún resisten y otros caen enfermos
Yo me adormezco entre ellos, mientras aguardo
El último cementerio de nuestra juventud


Xu Lizhi. 最后的墓地 / The Last Graveyard (libcom.org)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

最后的墓地

机台的鸣叫也打着瞌睡
密封的车间贮藏疾病的铁
薪资隐藏在窗帘后面
仿似年轻打工者深埋于心底的爱情
没有时间开口,情感徒留灰尘
他们有着铁打的胃
盛满浓稠的硫酸,硝酸
工业向他们收缴来不及流出的泪
时辰走过,他们清醒全无
产量压低了年龄,疼痛在日夜加班
还未老去的头晕潜伏生命
皮肤被治具强迫褪去
顺手镀上一层铝合金
有人还在坚持着,有人含病离去
我在他们中间打盹,留守青春的
最后一块墓地


The Last Graveyard

Even the machine is nodding off
Sealed workshops store diseased iron
Wages concealed behind curtains
Like the love that young workers bury at the bottom of their hearts
With no time for expression, emotion crumbles into dust
They have stomachs forged of iron
Full of thick acid, sulfuric and nitric
Industry captures their tears before they have the chance to fall
Time flows by, their heads lost in fog
Output weighs down their age, pain works overtime day and night
In their lives, dizziness before their time is latent
The jig forces the skin to peel
And while it’s at it, plates on a layer of aluminum alloy
Some still endure, while others are taken by illness
I am dozing between them, guarding
The last graveyard of our youth.

 

Xu Lizhi

Un tornillo cayó al suelo


un tornillo cayó al suelo
en la noche de horas extras
vertical y tintineante
sin llamar la atención de nadie
igual que aquella vez
una noche parecida
en que un hombre cayó al suelo


Xu Lizhi. 颗螺丝掉在地上 / A Screw Fell to the Ground (libcom.org)
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda

一颗螺丝掉在地上

一颗螺丝掉在地上
在这个加班的夜晚
垂直降落,轻轻一响
不会引起任何人的注意
就像在此之前
某个相同的夜晚
有个人掉在地上


A Screw Fell to the Ground

A screw fell to the ground
In this dark night of overtime
Plunging vertically, lightly clinking
It won’t attract anyone’s attention
Just like last time
On a night like this
When someone plunged to the ground

 

Manuel Núñez González

El siglo XIX


Endiosada, la razón borra del espíritu
el tesoro de la fe que en él ardía.
No hay misterios para las ciencias; la herejía
niega el alma inmortal, niega el infinito.

De la conciencia sin Dios nace el delito,
de la razón sin moral surge la anarquía;
e inmoral y sin Dios la turba impía
tiene de las bestias feroces el apetito…

―¿Sembraste la impiedad, siglo imprudente?
Pues contén el desorden que desbarata,
rompe, hiere, acuchilla, atruena, mata,

y en la sangre se ensucia del inocente:
¡Quien los vientos escoge para semilla,
recoja la tempestad que se desata!

 

O século XIX

Endeusada, a razón borra do espírito
o tesouro da fe que nel ardía.
Non hai misterios pra as ciencias; a herexía
nega a alma inmortal, nega o infinito.

Da conciencia sen Deus nace o delito,
da razón sen moral xorde a anarquía;
e inmoral e sen Deus a turba impía
ten das bestas feroces o apetito…

―¿Sementaches a impiedade, século imprudente?
Pois contén a desorde que esbarata,
rompe, fire, acoitela, estronda, mata,

e no sangue se enfouza do inocente:
¡Quen os ventos escolle pra semente,
recolla a tempestade que se desata!


Traducción al español y adaptación al gallego actual de Enrique Gutiérrez Miranda

 

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Imagen de galiciana.bibliotecadegalicia.xunta.es

Manuel Núñez González

La nieve


Sopla una fina ventisca de la montaña
que ahoga y hiere y entumece y quema;
se corta el aliento sin salir de la boca,
y se hiela la sangre en las arterias.
Un instante de calma: se detiene el frío,
se queda la atmósfera silenciosa y tibia,
los ojos parpadean, en el espacio
la oscura claridad tirita,
y cual lluvia de flores, nubla los aires
ejército sin fin de mariposas.
Nevar y más nevar; el blanco armiño
va envolviendo el pedregal de la sierra;
poquito a poco hacia los montes baja,
borra los caminos, y el lugar entierra.
Van a la madriguera los conejos; los pájaros
tiemblan de frío y hasta las chimeneas llegan;
ronda las chozas el lobo y aunque lo siente
no se mueve el mastín de junto a la cancela.
La calma de los sepulcros, esa honda,
vaga, sublime, misteriosa pena
en que el alma al sufrir, sin entenderlo,
siente algo en que es grande la complacencia,
por cualquier lado al que se alargue la vista
con majestad portentosa reina.
Cubierto el mundo con el glacial sudario
en la triste soledad y en la grandeza
un mar sin playas, un desierto inmenso…
¡el cementerio universal parece!

¡A cuántos pobres la nevada encuentra
sin pan en los arcones, en el corral sin leña!

A neve

Sopra un fino corisco da montaña
que abafa e tolle e aterece e queima;
trállase o alento sen saír da boca,
e axeádase o sangue nas arterias.
Un instante de calma: para o frío,
queda a atmosfera silenciosa e tépeda,
os ollos esmuxícanse, no espazo
a escura claridade tremelexa,
e cal chuvia de flores, nubra os aires
exército sen fin de bolboretas.
Nevar e máis nevar; o branco armiño
vai envolvendo o pedregal da serra;
pouquiño a pouco cara aos montes baixa,
borra as congostras, e o lugar enterra.
Entóbanse os coellos; os paxaros
treman co frío e ás lareiras chegan;
rolda as chozas o lobo e malia o sinte
non se muda o mastín de onda a cancela.
A calma dos sepulcros, esa fonda,
vaga, sublime, misteriosa pena
en que a alma ao sufrir, sen entendelo,
sinte de algo que é grande a compracencia,
por calquera lado que se alargue a vista
con maxestade portentosa reina.
Cuberto o mundo co glacial sudario
na triste soidade e na grandeza
un mar sen praias, un deserto inmenso…
o cemiterio universal semella!

 A cantos pobres a nevada encontra
sen pan nas huchas, no curral sen leña!


Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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