Kama Kamanda

El astro perdido


.
Pienso en la estrella caída en el mar,
brillante y misteriosa,
oscilando entre las olas y agitándose,
buscando la salida hacia el distante cielo
donde de los millares de astros indiferentes
se alejan de nuestra galaxia.
¡Su vida ha cambiado!
El exilio, semejante a una mala pesadilla,
consuma su soledad.
La pobre extraviada
sobre sus alas convulsivas y doradas
enderezando su espalda
iba enredándose,
como un inmigrante,
en la extraña fatalidad
donde mi alma hastiada pierde su heroísmo.
Una tarde, mientras los espectros
merodeaban por la ciudad
en la que los espíritus lúcidos
permanecían colgados de las ramas,
un viejo batidor de tam-tam,
lleno de embriaguez y desmesura
junto a su mujer inanimada
muerta de hambre y pesadumbre,
entonaba notas
más pesadas en su voz
que bloques de piedra.
Pienso en los hombres sin tierra,
errabundos y ansiosos, viviendo en el miedo
y arrastrando sus heridas,
con el corazón agotado, que acechan el orgullo
como un sueño prohibido.
.


Kama Kamanda. L’astre égaré
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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