Simon Armitage

Esto no es el juego de los muebles


.
Su pelo era un cuervo surgiendo de una chimenea atascada
y sus ojos eran huevos duros con los extremos aplastados
y su parpadeo era una puerta gatera
y sus dientes eran azuritas o las estatuas de Isla de Pascua
y su mordedura era una herradura perfecta.
Sus fosas nasales eran los cañones de una escopeta, cargada.
Y su boca era un pozo petrolífero desmantelado
y su sonrisa era una operación de cesárea
y su lengua era un iguanodonte
y su silbido era un rayo láser
y su risa era un caso agudo de tos perruna.
Si tosía, aquello era whisky de malta.
Y sus jaquecas eran Incendios Provocados en los Astilleros de Su Majestad
y sus argumentos eran motores fueraborda agarrotados por un sedal de pesca
y su cuello era un quiosco de música
y su nuez era la bola de corcho de una cisterna
y sus brazos eran leche derramándose de una botella rota.
Sus codos eran bumeranes o tijeras de esquilar.
Y sus muñecas eran tobillos
y sus apretones de manos eran víboras bufadoras en la caja del regalo
y sus dedos eran astronautas hallados muertos en sus trajes espaciales
y las palmas de sus manos eran cuadros abstractos
y los dos pulgares eran carcasas de explosivos.
Y su sombra era una mina a cielo abierto.
Y su perro era una garita sin nadie dentro
y su corazón era una granada de la primera guerra mundial encontrada por unos niños
y sus pezones eran temporizadores para dispositivos incendiarios
y sus omóplatos eran dos carniceros en un concurso de cortar carne
y su ombligo era las Islas Malvinas
y sus partes privadas eran el triángulo de las Bermudas
y su trasero era una cámara secreta
y sus estrías eran la bajada de la marea.
Todo su sistema sanguíneo era la grafiosis del olmo.
Y sus piernas eran cargas de profundidad
y sus rodillas eran fósiles esperando ser desenterrados
y sus tendones eran fusiles envueltos en hule bajo el entarimado
y sus pantorrillas eran el tren de aterrizaje de un avión de reconocimiento.
Las plantas de sus pies eran donde habían caído los meteoritos
y los dedos de sus pies eran un nido de ratones bajo la segadora.
Y sus pisadas eran Vietnam
y sus promesas eran globos aerostáticos fluctuando sobre los árboles
y sus chistes eran balones atravesando las ventanas de los demás
y su mueca era la Gran Muralla china vista desde la Luna
y la última vez que hablaron, fue del segregacionismo.

Ella era una silla, inclinada hacia atrás
con la chaqueta de trabajo de él sobre los hombros.

Se lo dijeron,
y su cara era un agujero
donde el hielo no había sido lo bastante grueso para sostenerla.
.


Simon Armitage. Not The Furniture Game
simonarmitage.com
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s