Manoel de Barros

Mariposas


Las mariposas me invitaron a ellas.
El privilegio insectal de ser una mariposa me atrajo.
Seguro que yo tendría una visión diferente de los hombres y de las cosas.
Imaginaba que el mundo visto por una mariposa sería,
por supuesto, un mundo abierto a los poemas.
Desde aquel punto de vista:
Vi que los árboles son más competentes en auroras que los hombres.
Vi que las tardes están más aprovechadas por las garzas que por los hombres.
Vi que las aguas tienen más calidad para la paz que los hombres.
Vi que las golondrinas saben más de lluvias que los científicos.
Podría contar aún muchas cosas que pude ver desde el punto de vista de una mariposa.
Allí incluso mi fascinación era azul.


Manoel de Barros. Borboletas (antologiasborboletas.blogspot.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Borboletas

Borboletas me convidaram a elas.
O privilégio insetal de ser uma borboleta me atraiu.
Por certo eu iria ter uma visão diferente dos homens e das coisas.
Eu imaginava que o mundo visto de uma borboleta
Seria, com certeza, um mundo livre aos poemas.
Daquele ponto de vista:
Vi que as árvores são mais competentes em auroras do que os homens.
Vi que as tardes são mais aproveitadas pelas garças do que pelos homens.
Vi que as águas têm mais qualidades para a paz do que os homens.
Vi que as andorinhas sabem mais das chuvas do que os cientistas.
Poderia narrar muitas coisas ainda que pude ver do ponto de vista de uma borboleta.
Ali até o meu fascínio era azul.

Arthur Rimbaud

La eternidad


Ella ha regresado.
—¿Quién? —La eternidad.
Es el mar que lejos
con el sol se va.

Alma centinela,
di la confesión
de la noche ausente
y el día que ardió.

Del humano impulso,
del común pensar
así te desprendes,
vuelas más allá.

Solo de vosotras,
brasas de satén,
el Deber emana,
mas nadie lo ve.

No hay allí esperanza
ni luz de ilusión.
Ciencia con paciencia,
seguro dolor.

Ella ha regresado.
—¿Quién? —La eternidad.
Es el mar que lejos
con el sol se va.


Nota
El verso ‘Nul orietur’ ha sido traducido por ‘ni luz de ilusión’. La palabra latina orietur procede de Isaías, 58.10: “Orietur in tenebris lux tua” (En la oscuridad nacerá tu luz).

Arthur Rimbaud. L’Éternité (rimbaudexplique.free.fr)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

L’Éternité

Elle est retrouvée.
Quoi ? – L’Eternité.
C’est la mer allée
Avec le soleil.

Ame sentinelle,
Murmurons l’aveu
De la nuit si nulle
Et du jour en feu.

Des humains suffrages,
Des communs élans
Là tu te dégages
Et voles selon.

Puisque de vous seules,
Braises de satin,
Le Devoir s’exhale
Sans qu’on dise : enfin.

Là pas d’espérance,
Nul orietur.
Science avec patience,
Le supplice est sûr.

Elle est retrouvée.
Quoi ? – L’Eternité.
C’est la mer allée
Avec le soleil.

Un libro

Como aquel libro viejo,
descubierto en la cueva de un trapero
entre añejas fotonovelas

y junto a extenuadas revistas porno,
ya deteriorado
y al que le faltan las tapas

y parte del principio y del final,
no podrás leer nunca
las primeras páginas de tu tiempo,

las que cuentan lo ocurrido
antes de tu nacimiento
y tus remotos años infantiles,

–apenas sabes lo que te han dicho
de vez en cuando los abuelos–
ni llegarás a conocer siquiera,

si la memoria te falla,
o bien la agotada razón,
cómo serán los postreros,

ni puedes vislumbrar
qué sucederá después del momento
en que tu cuerpo vencido,

rechazado por la vida,
se retuerza en un último temblor.
¿Arderás quizá en un incendio

en la autopista, un día de niebla,
te pudrirás en el cieno de un río
o entre las algas profundas,

en los brazos de una torva sirena,
o serás tal vez inhumado
con los ritos funerarios propicios?

Ese viejo tomo incoherente
que solo tú entiendes, y solo en parte,
y nadie más ha leído

permanecerá por siempre incompleto
para todos, y, sí,
inacabado también para ti.

egm.2015

Carlos Drummond de Andrade

La máquina del mundo


Y como yo anduviera vagamente
un sendero de Minas, pedregoso,
y una campana ronca al caer la tarde

al ruido se mezclara de mis pasos,
que era calmo y seco; y aves pendieran
del cielo de plomo, y sus negras formas

lentamente se fueran diluyendo
en más oscuridad, la de los montes
y de mi propio ser desengañado,

la máquina del mundo se entreabrió
para quien de romperla se rehuía
y ya haberlo pensado lamentaba.

Se abrió majestuosa y circunspecta,
sin un sonido hacer que fuese impuro
ni un destello mayor que el tolerable

por las pupilas mustias del examen
continuo y doloroso del desierto,
y por la mente exhausta de evocar

toda una realidad que aun trasciende
la propia imagen suya dibujada
en la faz del misterio, en los abismos.

Se abrió en calma pura, e invitando
a cuanto sentido e intuición quedasen
a quien de usarlos ya los ha perdido

y nunca deseara recobrarlos,
si en vano repetimos para siempre
sin rumbo un similar triste periplo,

a todos invitando, y en cohorte,
a allí aplicarse sobre el pasto inédito
de la esencia mítica de las cosas,

así me dijo, empero voz alguna
o soplo o eco o simple percusión
probase que alguien, sobre la montaña,

a otro alguien, nocturno y miserable,
en diálogo se estaba dirigiendo:
«Lo que has buscado en ti o fuera de

tu ser restricto y nunca se ha mostrado,
incluso afectando darse o rendirse,
y más en cada instante retrayéndose,

mira, repara, ausculta: esa riqueza
que excede a toda perla, esa ciencia
sublime y formidable, aunque hermética,

esa entera explicación de la vida,
ese nexo primero y singular,
que ni concibes ya, pues tan esquivo

se revela ante la búsqueda ardiente
en que te has consumido… nota, observa,
abre tu pecho para recibirlo».

Los más soberbios puentes y edificios,
o lo que en los talleres se elabora,
lo que pensado fue y pronto alcanza

distancia superior al pensamiento,
domados los recursos de la tierra,
las pasiones, impulsos y tormentos,

todo cuanto define al ser terrestre
o se prolonga hasta en los animales
y llega a las plantas para embeberse

del sueño rencoroso mineral,
rodea el mundo y vuelve a sumergirse
al raro orden geométrico de todo,

y el absurdo original, sus enigmas
y sus verdades más altas que tantos
monumentos a la verdad erguidos;

y el rastro de los dioses, y el solemne
sentimiento de muerte, que florece
del tallo del existir más glorioso,

todo se presentó en ese atisbo
y me llamó hacia su reino augusto,
al fin sometido a la vista humana.

Mas, como resistiera responder
yo a la llamada tan maravillosa,
pues la fe se ablandaba, e incluso el ansia,

la esperanza más mínima —ese anhelo
de que se aclare la densa tiniebla
que entre los rayos del sol aún se filtra—;

como difuntas creencias convocadas
presto y vibrante no se persuadieran
a de nuevo teñir la neutra cara

que voy por los caminos enseñando,
y como si otro ser, que no aquel
habitante de mí hace tantos años,

pasase a gobernar mi voluntad
que, ya de sí voluble, se plegaba
semejante a esas flores reticentes

en sí mismas abiertas y cerradas;
como si un don tardío ya no fuera
apetecible, más bien desdeñable,

bajé los ojos, incurioso, laso,
rehusando coger la cosa ofrecida
que gratuita se abría a mi intelecto.

Tiniebla inexorable ya bajaba
al sendero de Minas, pedregoso…
la máquina del mundo, repelida,

fue minuciosamente restaurándose,
mientras que yo, evaluando lo perdido,
seguí vagando, flácidas las manos.


Carlos Drummond de Andrade. A Máquina do Mundo (letras.com.br)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

A Máquina do Mundo

E como eu palmilhasse vagamente
uma estrada de Minas, pedregosa,
e no fecho da tarde um sino rouco

se misturasse ao som de meus sapatos
que era pausado e seco; e aves pairassem
no céu de chumbo, e suas formas pretas

lentamente se fossem diluindo
na escuridão maior, vinda dos montes
e de meu próprio ser desenganado,

a máquina do mundo se entreabriu
para quem de a romper já se esquivava
e só de o ter pensado se carpia.

Abriu-se majestosa e circunspecta,
sem emitir um som que fosse impuro
nem um clarão maior que o tolerável

pelas pupilas gastas na inspeção
contínua e dolorosa do deserto,
e pela mente exausta de mentar

toda uma realidade que transcende
a própria imagem sua debuxada
no rosto do mistério, nos abismos.

Abriu-se em calma pura, e convidando
quantos sentidos e intuições restavam
a quem de os ter usado os já perdera

e nem desejaria recobrá-los,
se em vão e para sempre repetimos
os mesmos sem roteiro tristes périplos,

convidando-os a todos, em coorte,
a se aplicarem sobre o pasto inédito
da natureza mítica das coisas,

assim me disse, embora voz alguma
ou sopro ou eco ou simples percussão
atestasse que alguém, sobre a montanha,

a outro alguém, noturno e miserável,
em colóquio se estava dirigindo:
“O que procuraste em ti ou fora de

teu ser restrito e nunca se mostrou,
mesmo afetando dar-se ou se rendendo,
e a cada instante mais se retraindo,

olha, repara, ausculta: essa riqueza
sobrante a toda pérola, essa ciência
sublime e formidável, mas hermética,

essa total explicação da vida,
esse nexo primeiro e singular,
que nem concebes mais, pois tão esquivo

se revelou ante a pesquisa ardente
em que te consumiste… vê, contempla,
abre teu peito para agasalhá-lo.”

As mais soberbas pontes e edifícios,
o que nas oficinas se elabora,
o que pensado foi e logo atinge

distância superior ao pensamento,
os recursos da terra dominados,
e as paixões e os impulsos e os tormentos

e tudo que define o ser terrestre
ou se prolonga até nos animais
e chega às plantas para se embeber

no sono rancoroso dos minérios,
dá volta ao mundo e torna a se engolfar,
na estranha ordem geométrica de tudo,

e o absurdo original e seus enigmas,
suas verdades altas mais que todos
monumentos erguidos à verdade:

e a memória dos deuses, e o solene
sentimento de morte, que floresce
no caule da existência mais gloriosa,

tudo se apresentou nesse relance
e me chamou para seu reino augusto,
afinal submetido à vista humana.

Mas, como eu relutasse em responder
a tal apelo assim maravilhoso,
pois a fé se abrandara, e mesmo o anseio,

a esperança mais mínima — esse anelo
de ver desvanecida a treva espessa
que entre os raios do sol inda se filtra;

como defuntas crenças convocadas
presto e fremente não se produzissem
a de novo tingir a neutra face

que vou pelos caminhos demonstrando,
e como se outro ser, não mais aquele
habitante de mim há tantos anos,

passasse a comandar minha vontade
que, já de si volúvel, se cerrava
semelhante a essas flores reticentes

em si mesmas abertas e fechadas;
como se um dom tardio já não fora
apetecível, antes despiciendo,

baixei os olhos, incurioso, lasso,
desdenhando colher a coisa oferta
que se abria gratuita a meu engenho.

A treva mais estrita já pousara
sobre a estrada de Minas, pedregosa,
e a máquina do mundo, repelida,

se foi miudamente recompondo,
enquanto eu, avaliando o que perdera,
seguia vagaroso, de mãos pensas.

Algo sabes

Improviso un verso liso,
fluctuante,
sin contornos ni figuras,

juego a un juego donde el todo
busca el modo
de agarrarse a las fisuras

inseguras de la vida
mareante y dividida,
volitante,

juego al juego,
nado en esta vaga nada
vagilante

donde nadie
juega a nada,
sé que alguien sabe algo

de las algas,
de la arena y las mareas
volitantes,

mido en brazas
la profundidad del viento
inextenso,

yo no sé si intuyes algo,
frío brasas
en aceite frío y denso

mientras miro el tiro y pienso
que me abrasas
si me abrazas,

quizá alguien sepa algo
de los túneles hadales
abisales,

pierdo el juego,
yo no sé si sabes algo
de las nalgas,

de sus órbitas fluctuantes,
de los lóbregos algares
irrigantes,

por si hay caso
eyaculo un verso inverso,
terso y laso,

sin arrugas ni verrugas,
nado en ángstroms,
mido en micras

las corrientes subcutáneas,
trazo líneas tangenciales
y abismadas,

lanzo lanzas erectantes,
deleznantes,
crasa espuma,

a tus labios vagimales,
quizá alguien sepa algo,
juego al fuego,

timo rimas arrimadas
a los límites adversos
de los versos,

juego a un juego
en que nadie paga nada
de hadal modo,

pero el todo es todo el pero
que asegura la fisura
tersa y dura

de la vida revivida,
erectante y desabrida,
volitante,

pierdo en pársecs
la altitud de tu reflujo,
especulo,

vuelvo y salgo,
sé que tú sabías algo,
eyaculo

versos tersos,
volitantes, erectantes,
indiversos

en tus labios expectantes,
algo intuyes,
vaginantes,

aunque no es nada moderno
–sabes algo–
ni tan tierno.

egm.2015

Moushegh Ishkhan

La lengua armenia


La lengua armenia es el hogar
y refugio donde el caminante puede tener
techo, pared y alimento.
En su interior puede encontrar amor y orgullo,
dejando fuera a la hiena y la tormenta.
Durante siglos sus arquitectos se han esforzado
en dar altura a su techos.
Cuántos campesinos han trabajado
día y noche manteniendo sus cajones llenos,
sus lámparas encendidas, sus hornos calientes.
Siempre rejuvenecida, siempre antigua, perdura
siglo a siglo en el camino en el que todo armenio
puede hallarla cuando se ha perdido
en el yermo de su futuro, o su pasado.


Moushegh Ishkhan. The Armenian Language (aegean-okra.tumblr.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

The Armenian Language

The Armenian language is the home
and haven where the wanderer can own
roof and wall and nourishment.
He can enter to find love and pride,
locking the hyena and the storm outside.
For centuries its architects have toiled
to give its ceilings height.
How many peasants working
day and night have kept
its cupboards full, lamps lit, ovens hot.
Always rejuvenated, always old, it lasts
century to century on the path
where every Armenian can find it when he’s lost
in the wilderness of his future, or his past.

Roberto Piva

Poema eléctrico del culo


músculo de terciopelo en la boca de todos los feriantes
torpederos chicas de internado
negociantes panaderos domingueros
hinchadas ejércitos de humanocultura
donde tú habitas alucinante como
promesa postrera

culo boquiabierta entrada franca de los demonios
pesadilla de los adolescentes hoguera de la
solterona en vacaciones árbol genealógico
de la Clueca Máter donde fue incubado
el huevo humano a una temperatura
de 300 soles

culo fuente de energía kundalini hostia de los
grandes libertinos fogón de los
cocainómanos boca azulada de la
verdad corpórea diagramada en el
infinito del deseo culo grande iniciador
de tempestades amorosas vértigo verdadero
donde los amantes se deslizan

culo vaporizador de la Edad Media del cuerpo
onda bioenergética de metales coloridos
omóplatos cargados de hidrógeno
leopardos alucinados de tan velludo

culo de pelos negros rubios pelirrojos castaños
matorral de intrigas donde el carajo
se pierde se desorienta desmaya de gozo
en la contracción del espasmo de la alegría erótica

culo selvático asaltante nocturno diurno pandillero
fanfarrón de los caminos que llevan
al Gran Precipicio anunciador de Pasiones

culo de las pelusas suaves & sustanciosas flor carnívora
llamarada reprimida por la civilización
ave loca solitaria perdida borracha
amorosa

culo proletario del cuerpo gran escorpión sublevado
tu vuelo de libertad empieza a suceder


Roberto Piva. Poema elétrico do cu (claudiowiller.wordpress.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Poema elétrico do cu

músculo de veludo na boca de todos os feirantes
torpedeiros meninas de internato
negociantes padeiros farofeiros
torcidas exércitos de humanocultura
onde você habita alucinante como
promessa derradeira
cu boquiaberta entrada franca dos demônios
pesadelo dos adolescentes fogueira da
solteirona em férias árvore genealógica
da Cloca Mater onde foi chocado
o ovo humano numa temperatura
de 300 sóis
cu fonte de energia kundalini hóstia dos
grandes libertinos fornalha dos
cocainômanos boca azulada da
verdade corpórea diagramada no
infinito do desejo cu grande iniciador
de tempestades amorosas vertigem verdadeira
onde os amantes deslizam
cu vaporizador da Idade Média do corpo
onda bioenergética de metais coloridos
omoplatas carregadas de hidrogênio
leopardos alucinados de tanto veludo
cu de cabelos negros loiros ruivos castanhos
cipoal de intrigas onde o caralho
se perde se desnorteia desmaia de gozo
na contração do espasmo da alegria erótica
cu selvagem assaltante noturno diurno trombadinha
espadachim das estradas que levam
ao Grande Precipício anunciador de Paixões
cu das penugens suaves & sumarentas flor carnívora
labareda policiada pela civilização
ave louca solitária perdida bêbada
amorosa
cu proletário do corpo grande escorpião revoltado
teu vôo de liberdade começa a acontecer