Los pensamientos son más largos que el tiempo

Aún pienso en el susurro de los sauces,
pienso en los signos maliciosos
con que el viento escribe en la arena,

polvo de azufre rodando en las dunas,
pienso que lo que no se hace hoy
jamás podrá ser hecho, pienso

que si el río nunca es el río,
el tiempo no es el tiempo, no es el tiempo,
pienso en la lluvia que viene

y en los charcos de escarcha entre la hierba,
pienso en el semen sobre el cojín verde,
cerveza y piel blanca en la playa,

pienso en la mano insegura que baja
hasta el vello leve del pubis
donde es detenida por otra mano

aún más insegura, aun pienso
en aquel mar silencioso,
pienso en el muchacho que piensa

que solo él piensa en el mundo,
–el bigote incipiente y la duda consciente–
pienso en la sal y en el vino dorado,

pienso en el futuro inalcanzable,
y en la reina de las algas mirando
inmortalmente el mar en su ventana,

pienso en los bares trastornados
y en las calles desorientadas desde
que tú no estás, ojoazurea,

tú no estás, tú no estás, ni yo estoy,
pienso en las conchas rotas de la playa,
y pienso en la tarjeta de memoria

perdida en un bosque remoto,
pienso en los cuervos danzando en la nieve,
pienso en la bruma que escucha,

pienso en los ojos del cierzo,
pienso en el viento sin nombre que aturde
los desfiladeros de mi cerebro,

y pienso en el caballo en la sabana,
huesos de aire y olvido, pienso
en el lobo hambriento mordisqueando

roja corteza de pino en invierno,
pienso en correr tras las nubes
mientras la luna se aleja en la niebla,

pienso en el musgo buscando a los robles,
la madreselva a las zarzas,
pienso en que… #sí, espera un momento,

estoy escribiendo un poema, luego
te llamo, o te mando un guasapi,
sí, un largo y precioso poema# …pienso

que hay quien, cuando encuentra una grieta,
la sella, y que hay quien la grapa
para que no siga extendiéndose,

y también que hay quien escarba en ella
hasta que el edificio se derrumba
sobre sus sueños de imbécil,

pienso que de entre el polvo y los escombros
solo pueden surgir espectros,
pienso en la lluvia que vendría

y en el polen de las aceras, pienso,
pienso en el semen en tu malva intenso,
chocolate y birra en la librería,

pienso en los juegos de las algas,
y pienso en la chica del sushi
chupándola absorta mientras

muy suavemente la fotografío,
pienso en el mar desnortado,
pienso en el hombre que piensa

que solo él piensa en el mundo,
–una barba exultante, una duda constante–
pienso que pienso en el hombre

que cambia de nombre y de identidad
y de mente en cada ciudad,
pienso en el sabor de mi nombre,

pienso en lo poco que importa quién soy
o no soy, sino tan solo –acaso–
lo que parezco, y quizá a quién

quizá me parezco, pienso en correr
y correr, corriendo tras el
frío susurro del sauce en la niebla

mientras la luna devora la noche
escupiendo sus tripas a las nubes,
pienso en el cuarzo brillante

en hondos despeñaderos sombríos,
pienso en el semen en la piel morena
y pienso en la lluvia que no ha venido,

pienso en la vecina sodomizada
con su peinado de actriz glamurosa,
pienso que a veces la oigo masturbarse

allá, en la otra orilla de la pared,
pienso en aquel mar melancólico,
pienso en el anciano que piensa

que solo él piensa en el mundo,
–ya el pelo raleante, otra duda expectante–
pienso en las flores de las tumbas,

pienso en la vivisección del abismo
y, en la mitad del camino del río,
pienso en el dulce amargor del oxalis,

pienso en el ojo que no habla
y en la boca que me mira, ay pienso,
pienso en mi tenaz corazón de estroncio

ardiendo lentamente bajo tierra,
pienso en la sima profunda en la que
mis restos permanecen sepultados

junto a mi hacha y mi cuchillo
desde hace más de un millón de años,
pienso en cien mil millones de galaxias

y en tres neutrinos oscilantes
viajando de mi mente a tu cerebro
mientras cambia el sabor de las estrellas,

pienso en el peso del mundo, pienso en
el niño que todavía no piensa
que está solo en el universo, pienso

en los océanos de años luz,
pienso que el río no es río ni tiempo,
pienso en que pienso que pienso

un pensamiento de hiedra y veneno
que no es suficiente para existir,
pienso en los lirios de semen,

pienso, allí, en la vecina masturbándose,
pienso en la lluvia que aún vuelve,
pienso en si habrá aguardiente en el infierno.
.


ēgm. 2016

Carlos Drummond de Andrade

Necrológica de los desilusionados del amor


.
Los desilusionados del amor
se descerrajan tiros en el pecho.
Desde mi cuarto oigo la fusilería.
Las amadas se retuercen de placer.
Oh, qué material para los periódicos.

Desilusionados pero fotografiados,
han escrito cartas explicativas,
han tomado todas las disposiciones
para el remordimiento de las amadas.
Pum pum pum adiós, enojada.
Me voy, tú te quedas, pero nos veremos
sea en el claro cielo o el turbio infierno.

Los médicos hacen las autopsias
a los desilusionados que se mataron.
Qué grandes corazones poseían.
Vísceras inmensas, tripas sentimentales
y un estómago lleno de poesía…

Ahora vamos hacia el cementerio
a llevar los cuerpos de los desilusionados
encajonados competentemente
(pasiones de primera y segunda clase).
Los desilusionados siguen ilusionados,
sin corazón, sin tripas, sin amor.

Única fortuna, sus dientes de oro
no serán un lastre financiero
y cubiertos de tierra perderán el brillo
mientras las amadas bailarán una samba
brava, violenta, sobre sus tumbas.
.


Carlos Drummond de Andrade. Necrológio dos desiludidos do amor
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Necrológio dos desiludidos do amor

Os desiludidos do amor
estão desfechando tiros no peito.
Do meu quarto ouço a fuzilaria.
As amadas torcem-se de gozo.
Oh quanta matéria para os jornais.

Desiludidos mas fotografados,
escreveram cartas explicativas,
tomaram todas as providências
para o remorso das amadas.

Pum pum pum adeus, enjoada.
Eu vou, tu ficas, mas nos veremos
seja no claro céu ou turvo inferno.

Os médicos estão fazendo a autópsia
dos desiludidos que se mataram.
Que grandes corações eles possuíam.
Vísceras imensas, tripas sentimentais
e um estômago cheio de poesia…

Agora vamos para o cemitério
levar os corpos dos desiludidos
encaixotados competentemente
(paixões de primeira e de segunda classe).

Os desiludidos seguem iludidos,
sem coração, sem tripas, sem amor.
Única fortuna, os seus dentes de ouro
não servirão de lastro financeiro
e cobertos de terra perderão o brilho
enquanto as amadas dançarão um samba
bravo, violento, sobre a tumba deles.


Kenneth Rexroth

Espejos dobles


.
Hay luna nueva. Avanzada
la noche, al final del verano,
las constelaciones de otoño
fulguran en el árido cielo.
El aire huele a ganado, heno
y polvo. En el viejo huerto
las peras están maduras. Los árboles
han crecido de injertos antiguos
y la fruta no es comestible.
Al pasar junto a ellos escucho
algo que gruñe y susurra y dirijo
mi linterna hacia las ramas.
Dos mapaches babean saliva
con agrio jugo de peras
de sus bocas vueltas a mí, sus ojos
profundas esponjas de luz.
Me reconocen y no huyen.
Al llegar a lo alto del camino,
entre las sombras de los robles negros,
veo ante mí, centelleando
por todas partes en la polvorienta
grava, diminutos puntos de fría
luz azul, como destellos de
nieve y acero. Sospecho qué son
y me arrodillo a mirar. Bajo cada
guijarro y hoja de roble hay una
araña, sus ojos brillando hacia
mí, con mi luz reflejada
desde una distancia inconmensurable.
.


Kenneth Rexroth. Doubled Mirrors
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Doubled Mirrors

It is the dark of the moon.
Late at night, the end of summer,
The autumn constellations
Glow in the arid heaven.
The air smells of cattle, hay,
And dust. In the old orchard
The pears are ripe. The trees
Have sprouted from old rootstocks
And the fruit is inedible.
As I pass them I hear something
Rustling and grunting and turn
My light into the branches.
Two raccoons with acrid pear
Juice and saliva drooling
From their mouths stare back at me,
Their eyes deep sponges of light.
They know me and do not run
Away. Coming up the road
Through the black oak shadows, I
See ahead of me, glinting
Everywhere from the dusty
Gravel, tiny points of cold
Blue light, like the sparkle of
Iron snow. I suspect what it is,
And kneel to see. Under each
Pebble and oak leaf is a
Spider, her eyes shining at
Me with my reflected light
Across immeasurable distance.


Nocturno con bicicleta

Las noches de domingo son tranquilas,
aunque una brisa suave
remueve los papeles en la calle,

no han barrido hoy,
no hay tráfico.
pasa un hombre en bicicleta

mirando el teléfono móvil,
sosteniéndolo en una mano mientras
con la otra sujeta el manillar,

no hay ruido,
yo apago el cigarrillo
y lo lanzo en exquisita parábola

sobre el viento, hacia el asfalto,
las noches de domingo son tranquilas,
no hay vida.
.


ēgm. 2016