Kenneth Rexroth

Espejos dobles


.
Hay luna nueva. Avanzada
la noche, al final del verano,
las constelaciones de otoño
fulguran en el árido cielo.
El aire huele a ganado, heno
y polvo. En el viejo huerto
las peras están maduras. Los árboles
han crecido de injertos antiguos
y la fruta no es comestible.
Al pasar junto a ellos escucho
algo que gruñe y susurra y dirijo
mi linterna hacia las ramas.
Dos mapaches babean saliva
con agrio jugo de peras
de sus bocas vueltas a mí, sus ojos
profundas esponjas de luz.
Me reconocen y no huyen.
Al llegar a lo alto del camino,
entre las sombras de los robles negros,
veo ante mí, centelleando
por todas partes en la polvorienta
grava, diminutos puntos de fría
luz azul, como destellos de
nieve y acero. Sospecho qué son
y me arrodillo a mirar. Bajo cada
guijarro y hoja de roble hay una
araña, sus ojos brillando hacia
mí, con mi luz reflejada
desde una distancia inconmensurable.
.


Kenneth Rexroth. Doubled Mirrors
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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