Eduardo Pondal

Muchas veces en los bosques nativos


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Muchas veces en los bosques nativos,
en el crepúsculo hosco y callado,
se oye de las aves
el rápido paso;
las aves aquellas,
del pico elevado,
que suelen guardarse
del rudo trabajo
de escollos y playas
del Océano bravo
y van en hilera,
gritando y volando,
en demanda de las islas Sisargas,
sabido reparo.

¡Ah! ¡Quién fuera como ellas tan libre!
¡Cautivo del barro,
con honda tristeza,
se diría del bardo
que sueña entre brezos
con el tiempo pasado,
en que era tan libre,
huyendo del trato
falaz, inseguro,
de necios humanos!
¡Quién pudiera vivir como ellas,
en playas y bancos,
en simas y grutas,
bajíos y faros,
en los senos esquivos
de los fieros peñascos!
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Nota: Las islas Sisargas en wikipedia.

Eduardo Pondal. Muitas veces nos matos nativos (Queixumes dos pinos, 4)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Muitas veces nos matos nativos

Muitas veces nos matos nativos,
No crepúsculo fusco e calado,
S’ escuita das aves,
O rápido paso;
Das aves aquelas,
Do pico tamaño,
Que sóon retirarse
Dos rudos traballos,
D’ escollos e prayas
Do fero Oceáno;
E van en ringleira,
Gritando e voando;
En demanda das illas Sisárgas,
Seu noto reparo.

Ah! quen fora com’ elas tan libre!
Cautivo do barro,
Con fonda tristura,
Dixérase o bardo,
Que soña antr’ as uces,
Co tempo pasado,
Quen fora tan libre,
Fugindo do trato,
Falaz, inseguro,
Dos nécios humanos!
Quen poidera vivir coma elas,
Nas prayas e bancos,
Nos baixos e furnas,
Nas sirtes e fachos,
Nos seos esquivos
Dos feros peñascos!


B. T. Joy

Días de océano


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Un perfume de cálidas telas desciende
de las tiendas de ropa en el pulso azul de la orilla
y no se oye sonido más fuerte que el sonido
del carrizo envolviendo al carrizo en la playa.
Esto no es verdad ni metáfora: Yo seré alzado
en las mismas breves olas que alzaban mi cuerpo de niño
y, estómago abajo en el agua, arrastrado
a través del brillo de la arena y de vuelta otra vez.

Y así no debería temer nadie añorar el refugio de una cala
que ha visto a las blancas gaviotas flotando en la marea,
o mirado a los barcos inquietos cambiando de rumbo,
los motores zumbando como alas de abejas,
desde islas como individuales colmenas
hacia las profundas, radiantes flores del mar.
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B. T. Joy. Ocean Days
B.T. Joy
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda