Baruc

Ubi sunt principes gentium?


Aprende dónde está el saber,
dónde la fuerza y dónde el conocimiento;
sabrás así donde está la larga vida
y donde la luz en los ojos y la paz.
Mas, ¿quién ha averiguado dónde se hallan
y quién ha entrado en su tesoro?

¿Dónde están los príncipes de las naciones,
y los que dominaban a las bestias de la tierra
y con las aves de cielo se gozaban?
¿Y los que la plata acumulaban y el oro,
en el que los hombres confían,
enriqueciéndose sin límites?
¿Y los que fatigosamente trabajaban la plata
sin que se conociera el secreto de su arte?

Han desaparecido y descendido al averno
y otros han surgido en su lugar.
Los jóvenes que vieron la luz
y habitaron sobre la tierra
ignoraron el camino de la sabiduría;
no discernieron sus sendas,
ni sus hijos se ocuparon de recorrerlas,
alejándose aún más de ella.

No se oyó hablar de ella en Canaán
ni fue vista en Temán.
Ni siquiera los hijos de Agar,
que indagan el saber por toda la tierra,
ni los mercaderes de Merrán y de Temán,
ni los narradores y los buscadores de conocimiento
han averiguado el camino de la sabiduría
ni recuerdan sus senderos.


Libro de Baruc, 3, 14-23

Sylvia Plath

Persecución


Dans le fond des forêts votre image me suit.
Racine

Un jaguar viene siguiendo mis pasos;
él será quien un día me dé muerte:
su avidez ha incendiado los bosques,
merodeando más altivo que el sol.
Muy suave, muy blandamente se desliza,
avanzando siempre detrás de mí;
en la lúgubre cicuta los grajos graznan el desastre:
la caza ha comenzado y está armada la trampa.
Despellejada por las espinas cruzo entre peñas,
ojerosa en el blanco y ardiente  mediodía.
Por la roja red de sus venas,
¿qué fuego corre, qué ansia se despierta?

Insaciable, escudriña el terreno
condenado por nuestro yerro ancestral,
gritando: sangre, dejad que la sangre se derrame;
la carne debe saciar la herida abierta de su boca.
Afilados los dientes que desgarran y dulce
la requemada furia de su pelaje,
sus besos abrasan, cada garra una zarza;
el hado consuma su apetito.
En la estela del salvaje felino,
quemadas como teas para su regocijo,
yacen mujeres renegridas y calcinadas,
convertidas en cebo de su voraz cuerpo.

Ya las colinas incuban amenaza, engendran sombra;
la medianoche envuelve a la sofocante arboleda;
el merodeador oscuro, al que el amor lleva
sobre fluidas ancas, se mantiene a distancia.
Entre los enredados matorrales de mis ojos
se esconde ágil; en la emboscada del sueño
brillan esas zarpas que destrozan la carne
y hambrientos, hambrientos, los tensos muslos.
Su ardor me atrapa, ilumina los árboles,
y voy corriendo con la piel en llamas;
¿qué respiro, qué frescor puede calmarme
cuando quema y marca esa mirada amarilla?

Arrojo mi corazón para cortarle el paso,
para aplacar su sed derrocho sangre;
él come, y aun así su necesidad busca alimento,
impone un sacrificio absoluto.
Su voz me acecha, presagia un trance,
el bosque destruido cae en cenizas;
aterrada por el secreto deseo, me precipito
desde un gran ataque de luminosidad.
Al entrar en la torre de mis miedos,
cierro mis puertas a esa culpa oscura,
atranco la puerta, cada puerta la atranco.
La sangre se acelera, tintineando en mis oídos:

Las pisadas del jaguar están en la escalera,
subiendo, subiendo por la escalera.


Sylvia Plath. Pursuit (books.google.es)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Pursuit

Dans le fond des forêts votre image me suit.
Racine

There is a panther stalks me down:
One day I’ll have my death of him;
His greed has set the woods aflame,
He prowls more lordly than the sun.
Most soft, most suavely glides that step,
Advancing always at my back;
From gaunt hemlock, rooks croak havoc:
The hunt is on, and sprung the trap.
Flayed by thorns I trek the rocks,
Haggard through the hot white noon.
Along red network of his veins
What fires run, what craving wakes?

Insatiate, he ransacks the land
Condemned by our ancestral fault,
Crying: blood, let blood be spilt;
Meat must glut his mouth’s raw wound.
Keen the rending teeth and sweet
The singeing fury of his fur;
His kisses parch, each paw’s a briar,
Doom consummates that appetite.
In the wake of this fierce cat,
Kindled like torches for his joy,
Charred and ravened women lie,
Become his starving body’s bait.

Now hills hatch menace, spawning shade;
Midnight cloaks the sultry grove;
The black marauder, hauled by love
On fluent haunches, keeps my speed.
Behind snarled thickets of my eyes
Lurks the lithe one; in dreams’ ambush
Bright those claws that mar the flesh
And hungry, hungry, those taut thighs.
His ardor snares me, lights the trees,
And I run flaring in my skin;
What lull, what cool can lap me in
When burns and brands that yellow gaze?

I hurl my heart to halt his pace,
To quench his thirst I squander blood;
He eats, and still his need seeks food,
Compels a total sacrifice.
His voice waylays me, spells a trance,
The gutted forest falls to ash;
Appalled by secret want, I rush
From such assault of radiance.
Entering the tower of my fears,
I shut my doors on that dark guilt,
I bolt the door, each door I bolt.
Blood quickens, gonging in my ears:

The panther’s tread is on the stairs,
Coming up and up the stairs.

Fernando Pessoa

Miro lo que no veo


Miro lo que no veo.
Es tarde, es casi oscuro.
Y cuanto en mí deseo
está parado ante el muro.

Encima el cielo es grande;
lejos árboles se ven;
pero aunque el viento ablande,
hay hojas en vaivén.

Todo está del otro lado,
en lo que hay y en lo que pienso.
Ni hay tallo agitado
que al cielo no sea inmenso.

Se confunde lo que existe
con lo que duermo y soy.
No siento, no soy triste,
pero triste es lo que estoy.


Fernando Pessoa. Contemplo o que não vejo (arquivopessoa.net)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Contemplo o que não vejo

Contemplo o que não vejo.
É tarde, é quase escuro,
E quanto em mim desejo
Está parado ante o muro.

Por cima o céu é grande;
Sinto árvores além;
Embora o vento abrande,
Há folhas em vaivém.

Tudo é do outro lado,
No que há e no que penso.
Nem há ramo agitado
Que o céu não seja imenso.

Confunde-se o que existe
Com o que durmo e sou
Não sinto, não sou triste,
Mas triste é o que estou.

Antero de Quental

Solemnia verba


Dije a mi corazón: «¡Mira por cuántos
caminos vanos fuimos! Considera
hoy, desde esta altura fría y austera,
los yermos que regaron nuestros llantos…

¡Polvo y ceniza son ya flor y encantos!
¡Noche lo que fue luz de primavera!
Mira a tus pies el mundo y desespera,
¡oh sembrador de angustias y quebrantos!»

Con todo, el corazón, hecho valiente
al son de la tortura repetida
y del penar continuo, y aún creyente,

dijo: «¡De esta altura veo el Amor!
Vivir no fue en vano, si esto es la vida,
ni sobró el desengaño y el dolor».


Antero de Quental. Solemnia Verba (escritas.org)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Solemnia Verba

Disse ao meu coração: Olha por quantos
Caminhos vãos andámos! Considera
Agora, desta altura, fria e austera,
Os ermos que regaram nossos prantos…

Pó e cinzas, onde houve flor e encantos!
E a noite, onde foi luz a Primavera!
Olha a teus pés o mundo e desespera,
Semeador de sombras e quebrantos!

Porém o coração, feito valente
Na escola da tortura repetida,
E no uso do pensar tornado crente,

Respondeu: Desta altura vejo o Amor!
Viver não foi em vão, se isto é vida,
Nem foi demais o desengano e a dor.

Benjamin Zephaniah

Los británicos


Tomar unos cuantos pictos, celtas y siluros
y dejar que se asienten,
entonces invadir con conquistadores romanos.

Retirar a los romanos después de aproximadamente 400 años
añadir numerosos franco-normandos a algunos
anglos, sajones, jutos y vikingos, y remover enérgicamente.

Mezclar algunos cálidos chilenos, frescos jamaicanos, dominicanos,
trinitenses y barbadenses con etíopes, chinos,
vietnamitas y sudaneses.

Luego tomar una mezcla de somalíes, esrilanqueses, nigerianos
y paquistaníes,
combinar con algunos guayaneses
y subir la temperatura.

Esparcir unos cuantos hindúes nuevos, malayos, bosnios,
iraquíes y bangladesíes junto con algunos
afganos, españoles, turcos, kurdos, japoneses
y palestinos
y a continuación añadirlos al crisol.

Hervir los ingredientes a fuego lento.

A medida que se mezclan y se fusionan permitir que sus lenguas prosperen
incorporándolas al inglés.

Dejar en reposo durante un tiempo.

Añadir un poco de unión, comprensión y respeto por el futuro,
servir con justicia
y disfrutarlo.

Nota: Todos los ingredientes son igualmente importantes. Tratar a un  ingrediente mejor que a otro dejará un desagradable regusto amargo.

Advertencia: El reparto desigual de justicia perjudicará a la gente y causará dolor. Dar justicia e igualdad a todos.


Benjamin Zephaniah. The British (poemhunter.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

The British

Take some Picts, Celts and Silures
And let them settle,
Then overrun them with Roman conquerors.

Remove the Romans after approximately 400 years
Add lots of Norman French to some
Angles, Saxons, Jutes and Vikings, then stir vigorously.

Mix some hot Chileans, cool Jamaicans, Dominicans,
Trinidadians and Bajans with some Ethiopians, Chinese,
Vietnamese and Sudanese.

Then take a blend of Somalians, Sri Lankans, Nigerians
And Pakistanis,
Combine with some Guyanese
And turn up the heat.

Sprinkle some fresh Indians, Malaysians, Bosnians,
Iraqis and Bangladeshis together with some
Afghans, Spanish, Turkish, Kurdish, Japanese
And Palestinians
Then add to the melting pot.

Leave the ingredients to simmer.

As they mix and blend allow their languages to flourish
Binding them together with English.

Allow time to be cool.

Add some unity, understanding, and respect for the future,
Serve with justice
And enjoy.

Note: All the ingredients are equally important. Treating one ingredient better than another will leave a bitter unpleasant taste.

Warning: An unequal spread of justice will damage the people and cause pain. Give justice and equality to all.

Guillaume Apollinaire

Las colinas


Por encima de París un día
combatían dos grandes aviones
uno era rojo y el otro negro
mientras en el cenit llameaba
el eterno avión solar

Uno era toda mi juventud
y el otro era mi porvenir
se combatían con gran fiereza
igual que hizo contra Lucifer
el Arcángel de alas radiantes

Al igual que el cálculo al problema
igual que la noche contra el día
igual que ataca a lo que yo amo
mi amor igual que hace el huracán
que desarraiga al árbol que grita

Pero mira toda esta dulzura
París como una joven muchacha
ya se despierta lánguidamente
sacude su larga cabellera
y canta su bonita canción

¿Dónde ha ido pues mi juventud?
ves que llamea el porvenir
has de saber que yo hablo hoy
para anunciar al mundo que el arte
de predecir al fin ha nacido

Hay ciertos hombres que son colinas
que se elevan de entre los hombres
y a lo lejos ven el porvenir
aun mejor que si fuera el presente
más claro que si fuera el pasado

Ornamento del tiempo y las rutas
pasa y perdura sin detenerte
dejad sibilar a las serpientes
en vano contra el viento del sur
perecieron la onda y los psilos

Orden de los tiempos si las máquinas
se pusieran por fin a pensar
sobre las playas de pedrerías
romperían las olas de oro
la espuma sería otra vez madre

Más bajo que el hombre van las águilas
es él quien da alegría a los mares
igual que disipa por los aires
sombras y tedios vertiginosos
donde al sueño se une el espíritu

Estos son los tiempos de la magia
que de nuevo se vuelve una cita
con tantos millones de prodigios
que no crearon fábula alguna
ni nadie los habrá imaginado

Profundidades de la conciencia
mañana habréis de ser exploradas
y quién sabe qué seres vivientes
se extraerán de esos abismos
junto a más universos completos

Van elevándose los profetas
cual lejanas colinas azules
ellos sabrán cosas muy precisas
como los sabios creen saber
y nos transportarán más allá

Es el deseo la mayor fuerza
y ven que yo te bese en la frente
oh tan ligera como una llama
pues tienes todo el sufrimiento
y todo el brillo y todo el fulgor

Llega la era en que se estudiará
todo lo que es del sufrimiento
no tanto lo que es del coraje
ni tampoco lo de la renuncia
ni aquello que podamos hacer

Se buscará en el hombre mismo
mucho más de lo que se ha buscado
y se escrutará en su voluntad
y qué fuerza nacerá de ella
sin máquinas y sin instrumentos

Los serviciales manes aún vagan
confundiéndose entre nosotros
desde el tiempo en que se nos unieron
nada acaba ni nada comienza
observa el anillo de tu dedo

Tiempos de encrucijadas desiertos
tiempos de plazas y de colinas
he venido aquí a hacer un truco
en el que se utiliza un talismán
muerto aunque más sutil que la vida

Yo me he desprendido finalmente
de todas las cosas naturales
puedo morir pero no pecar
y aquello que jamás fue tocado
yo lo he tocado lo he palpado

Y yo he escrutado lo que nadie
puede tan siquiera imaginar
y he sopesado incontables veces
incluso la vida imponderable
puedo morir con una sonrisa

A menudo he planeado tan alto
tanto que adiós a todas las cosas
las anomalías los fantasmas
y no quiero seguir admirando
al muchacho con cara de miedo

Juventud adiós jazmín del tiempo
yo respiré tu fresco perfume
en Roma en los carruajes floridos
cargados de máscaras guirnaldas
y campanillas de carnaval

Adiós juventud Navidad blanca
cuando la vida era tan solo
una estrella que yo contemplaba
reflejada en el Mediterráneo
más radiante que los meteoros

Plumosa como un nido de arcángeles
o como una guirnalda de nubes
y más luminosa que los halos
las emanaciones y esplendores
dulzura única armonías

Me detengo aquí para observar
sobre ese césped incandescente
vaga una serpiente soy yo mismo
que la flauta soy en la que toco
y el látigo que a otros castiga

Llegan tiempos para el sufrimiento
llegan tiempos para la bondad
juventud adiós será este el tiempo
para conocer el porvenir
pero sin morir al conocerlo

Es el tiempo de la gracia ardiente
la voluntad sola logrará
siete años de pruebas increíbles
el hombre será divinizado
y más puro más vivo y más sabio

El hombre descubrirá otros mundos
decae el espíritu cual las flores
de las que nacen frutas sabrosas
a las que veremos madurar
sobre la soleada colina

Yo digo qué es en verdad la vida
solo yo puedo cantar así
mis cantos caen como los granos
callad vosotros los que cantáis
no mezcléis la cizaña y el trigo

Un barco ha arribado al puerto
es un gran navío engalanado
pero en él no encontramos a nadie
más que a una mujer hermosa y roja
que yacía allí asesinada

En otra ocasión yo mendigaba
me dieron solamente una llama
que hasta los labios me abrasó
y siquiera pude decir gracias
antorcha que nada apagará

Dónde estás ahora amigo mío
que te metías tanto en ti mismo
que un abismo solo ha quedado
al que me he lanzado yo mismo
hasta incoloras profundidades

Escucho regresar a mis pasos
a través de senderos que nadie
ha recorrido oigo mis pasos
a todas horas están pasando
lentos o rápidos van o vienen

Invierno tú que sueles burlarte
nieva y yo me siento desdichado
he cruzado el espléndido cielo
donde la vida es como una música
el suelo harto blanco ante mis ojos

Acostumbraos tal como yo
a estos prodigios que os anuncio
a la bondad que ha de reinar
al sufrimiento que yo soporto
y conoceréis el porvenir

Es de bondad y de sufrimiento
de lo que la belleza se hará
más perfecta de lo que era aquella
que venía de las proporciones
nieva y yo ardo y me estremezco

Ahora estoy sentado a mi mesa
escribo lo que he experimentado
y lo que he cantado allá arriba
un alto árbol que balancea
el viento y sus cabellos se elevan

Hay un sombrero de copa encima
de una mesa llena de frutas
guantes muertos junto a la manzana
una dama se retuerce el cuello
ante un caballero que se engulle

El baile gira al fondo del tiempo
maté al guapo director de orquesta
y yo mondo para mis amigos
la naranja de maravilloso
sabor de fuegos artificiales

Todos han muerto y el mayordomo
les sirve de un champán irreal
que espumea como un caracol
o como el cerebro de un poeta
mientras está cantando a una rosa

El esclavo sostiene una espada
semejante a las fuentes y ríos
y que de cada vez que desciende
queda destripado un universo
del que van saliendo mundos nuevos

El conductor sostiene el volante
y cada vez que en la carretera
pita al ir a tomar una curva
parece que se pierde de vista
un universo aún virgen

Y el tercer número es la dama
que siempre sube en el ascensor
que sube sube continuamente
y la luz se despliega y son estas
claridades que la transfiguran

Mas estos son pequeños secretos
existen otros aún más profundos
que muy pronto serán revelados
y os convertirán en cien fragmentos
del siempre único pensamiento

Pero llora llora y relloremos
y tanto si está llena la luna
o si no es nada más que un cruasán
¡ay! llora llora y relloremos
nos hemos reído tanto al sol

Brazos de oro soportan la vida
penetra en el dorado secreto
todo es tan solo una llama rápida
que florece a la rosa adorable
y que exhala un perfume exquisito


Guillaume Apollinaire. Les collines (poetica.fr)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Les collines

Au-dessus de Paris un jour
Combattaient deux grands avions
L’un était rouge et l’autre noir
Tandis qu’au zénith flamboyait
L’éternel avion solaire

L’un était toute ma jeunesse
Et l’autre c’était l’avenir
Ils se combattaient avec rage
Ainsi fit contre Lucifer
L’Archange aux ailes radieuses

Ainsi le calcul au problème
Ainsi la nuit contre le jour
Ainsi attaque ce que j’aime
Mon amour ainsi l’ouragan
Déracine l’arbre qui crie

Mais vois quelle douceur partout
Paris comme une jeune fille
S’éveille langoureusement
Secoue sa longue chevelure
Et chante sa belle chanson

Où donc est tombée ma jeunesse
Tu vois que flambe l’avenir
Sache que je parle aujourd’hui
Pour annoncer au monde entier
Qu’enfin est né l’art de prédire

Certains hommes sont des collines
Qui s’élèvent d’entre les hommes
Et voient au loin tout l’avenir
Mieux que s’il était le présent
Plus net que s’il était passé

Ornement des temps et des routes
Passe et dure sans t’arrêter
Laissons sibiler les serpents
En vain contre le vent du sud
Les Psylles et l’onde ont péri

Ordre des temps si les machines
Se prenaient enfin à penser
Sur les plages de pierreries
Des vagues d’or se briseraient
L’écume serait mère encore

Moins haut que l’homme vont les aigles
C’est lui qui fait la joie des mers
Comme il dissipe dans les airs
L’ombre et les spleens vertigineux
Par où l’esprit rejoint le songe

Voici le temps de la magie
Il s’en revient attendez-vous
À des milliards de prodiges
Qui n’ont fait naître aucune fable
Nul les ayant imaginés

Profondeurs de la conscience
On vous explorera demain
Et qui sait quels êtres vivants
Seront tirés de ces abîmes
Avec des univers entiers

Voici s’élever des prophètes
Comme au loin des collines bleues
Il sauront des choses précises
Comme croient savoir les savants
Et nous transporteront partout

La grande force est le désir
Et viens que je te baise au front
O légère comme une flamme
Dont tu as toute la souffrance
Toute l’ardeur et tout l’éclat

L’âge en vient on étudiera
Tout ce que c’est que de souffrir
Ce ne sera pas du courage
Ni même du renoncement
Ni tout ce que nous pouvons faire

On cherchera dans l’homme même
Beaucoup plus qu’on n’y a cherché
On scrutera sa volonté
Et quelle force naîtra d’elle
Sans machine et sans instrument

Les secourables mânes errent
Se compénétrant parmi nous
Depuis les temps qui nous rejoignent
Rien n’y finit rien n’y commence
Regarde la bague à ton doigt

Temps des déserts des carrefours
Temps des places et des collines
Je viens ici faire des tours
Où joue son rôle un talisman
Mort et plus subtil que la vie

Je me suis enfin détaché
De toutes choses naturelles
Je peux mourir mais non pécher
Et ce qu’on n’a jamais touché
Je l’ai touché je l’ai palpé

Et j’ai scruté tout ce que nul
Ne peut en rien imaginer
Et j’ai soupesé maintes fois
Même la vie impondérable
Je peux mourir en souriant

Bien souvent j’ai plané si haut
Si haut qu’adieu toutes les choses
Les étrangetés les fantômes
Et je ne veux plus admirer
Ce garçon qui mine l’effroi

Jeunesse adieu jasmin du temps
J’ai respiré ton frais parfum
A Rome sur des chars fleuris
Chargés de masques de guirlandes
Et des grelots du carnaval

Adieu jeunesse blanc Noël
Quand la vie n’était qu’une étoile
Dont je contemplais le reflet
Dans la mer Méditerranée
Plus nacrée que les météores

Duvetée comme un nid d’archanges
Ou la guirlande des nuages
Et plus lustrée que les halos
Émanations et splendeurs
Unique douceur harmonies

Je m’arrête pour regarder
Sur la pelouse incandescente
Un serpent erre c’est moi-même
Qui suis la flûte dont je joue
Et le fouet qui châtie les autres

Il vient un temps pour la souffrance
Il vient un temps pour la bonté
Jeunesse adieu voici le temps
Où l’on connaîtra l’avenir
Sans mourir de sa connaissance

C’est le temps de la grâce ardente
La volonté seule agira
Sept ans d’incroyables épreuves
L’homme se divinisera
Plus pur plus vif et plus savant

Il découvrira d’autres mondes
L’esprit languit comme les fleurs
Dont naissent les fruits savoureux
Que nous regarderons mûrir
Sur la colline ensoleillée

Je dis ce qu’est au vrai la vie
Seul je pouvais chanter ainsi
Mes chants tombent comme des graines
Taisez-vous tous vous qui chantez
Ne mêlez pas l’ivraie au blé

Un vaisseau s’en vint dans le port
Un grand navire pavoisé
Mais nous n’y trouvâmes personne
Qu’une femme belle et vermeille
Elle y gisait assassinée

Une autre fois je mendiais
L’on ne me donna qu’une flamme
Dont je fus brûlé jusqu’aux lèvres
Et je ne pus dire merci
Torche que rien ne peut éteindre

Où dons es-tu ô mon ami
Qui rentrais si bien en toi-même
Qu’un abîme seul est resté
Où je me suis jeté moi-même
Jusqu’aux profondeurs incolores

Et j’entends revenir mes pas
Le long des sentiers que personne
N’a parcourus j’entends mes pas
À toute heure ils passent là-bas
Lents ou pressés ils vont ou viennent

Hiver toi qui te fais la barbe
Il neige et je suis malheureux
J’ai traversé le ciel splendide
Où la vie est une musique
Le sol est trop blanc pour mes yeux

Habituez-vous comme moi
À ces prodiges que j’annonce
À la bonté qui va régner
À la souffrance que j’endure
Et vous connaîtrez l’avenir

C’est de souffrance et de bonté
Que sera faite la beauté
Plus parfaite que n’était celle
Qui venait des proportions
Il neige et je brûle et je tremble

Maintenant je suis à ma table
J’écris ce que j’ai ressenti
Et ce que j’ai chanté là-haut
Un arbre élancé que balance
Le vent dont les cheveux s’envolent

Un chapeau haut de forme est sur
Une table chargée de fruits
Les gants sont morts près d’une pomme
Une dame se tord le cou
Auprès d’un monsieur qui s’avale

Le bal tournoie au fond du temps
J’ai tué le beau chef d’orchestre
Et je pèle pour mes amis
L’orange dont la saveur est
Un merveilleux feu d’artifice

Tous sont morts le maître d’hôtel
Leur verse un champagne irréel
Qui mousse comme un escargot
Ou comme un cerveau de poète
Tandis que chantait une rose

L’esclave tient une épée nue
Semblable aux sources et aux fleuves
Et chaque fois qu’elle s’abaisse
Un univers est éventré
Dont il sort des mondes nouveaux

Le chauffeur se tient au volant
Et chaque fois que sur la route
Il corne en passant le tournant
Il paraît à perte de vue
Un univers encore vierge

Et le tiers nombre c’est la dame
Elle monte dans l’ascenseur
Elle monte monte toujours
Et la lumière se déploie
Et ces clartés la transfigurent

Mais ce sont de petits secrets
Il en est d’autres plus profonds
Qui se dévoileront bientôt
Et feront de vous cent morceaux
À la pensée toujours unique

Mais pleure pleure et repleurons
Et soit que la lune soit pleine
Ou soit qu’elle n’ait qu’un croissant
Ah! pleure pleure et repleurons
Nous avons tant ri au soleil

Des bras d’or supportent la vie
Pénétrez le secret doré
Tout n’est qu’une flamme rapide
Que fleurit la rose adorable
Et d’où monte un parfum exquis

Herménégilde Chiasson

Ultramar


Me quedaré con vosotros hasta la emotiva hora
en que vuestro corazón sea un continente helado
en el gran momento perdido de la carretera.
Cuando todo se hastía y se deforma
en la mirada de foto instantánea de los turistas.
En la tierra en la que no hemos hecho más que amar.

Me hubiera gustado tener tus ojos, padre,
para mirar el mar, para sondear el horizonte
hasta sus inefables y tortuosos refugios.
Pero tan solo me has dejado carreteras
que se entremezclan en las sinapsis
hurañas y fustigadas de mi memoria.
La sonda averiada de un viajero inquieto.

Me hubiera gustado tener tus ojos, madre, para desconfiar,
para mirar hacia el cielo misterioso
en el que se perfilan las conclusiones y los indicios.
Me hubiera gustado tener tu fuerza
para escupir a los obispos,
a sus túnicas doradas,
y a todos los que nos han cogido por el cuello
en nuestros senderos débiles y torpes.

Yo hubiera querido que mi vida fuera portadora
de la absoluta necesidad de las cosas y los seres.
De su urgencia y de su fragilidad
en el vientre de la amenaza.

Y el mar ha quedado entre nosotros
como un interminable lapsus de memoria,
una estatua de sal junto a la autopista.


Herménégilde Chiasson. Outremer (lesvoixdelapoesie.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Outremer

Je resterai avec vous jusqu’à l’heure émouvante
où votre cœur sera devenu un continent glacé
dans le grand moment perdu de la route.
Lorsque tout se blase et se déforme
dans le regard kodachrome des touristes.
Sur la terre où nous n’avons fait qu’aimer.

J’aurais aimé avoir tes yeux, mon père,
pour regarder la mer, pour sonder l’horizon
jusqu’en ses ineffables et tortueux refuges.
Mais tu ne m’as laissé que des routes
qui s’entremêlent dans les synapses
revêches et cravachées de ma mémoire.
La sonde abîmée d’un voyageur inquiet.

J’aurais aimé avoir tes yeux, ma mère, pour me méfier,
pour regarder dans le ciel mystérieux
où se profilent les conclusions et les indices.
J’aurais voulu avoir ta force
pour cracher sur les évêques,
sur leur manteau de dorure
et sur tous ceux qui nous ont pris au collet
dans nos sentiers chétifs et maladroits.
J’aurais voulu que ma vie soit porteuse
de l’absolue nécessité des choses et des êtres.
De leur urgence et de leur fragilité
dans le ventre de la menace.

Et la mer est restée entre nous
comme un blanc de mémoire interminable,
une statue de sel le long de l’autoroute.

René Char

Metales refrigerados


turista del crepúsculo
en tus parques
el filón del rayo
se pierde bajo tierra
oro nocturno

habitante de los núbiles espacios del amor
el verdín de las azadas ha florecido

liberador del círculo
justiciero de las corrientes inhumanas
después del sílex el yeso
la cabeza lejana nebulosa
minúscula en su matriz helada
esta cabeza no vale
el brazo fuerte que la desbroza
la piedra que la machaca
la ciénaga que la hunde
el lago que la ahoga
el cartucho de dinamita que la pulveriza
esta cabeza no vale
la paja que la come
el crimen que la honra
el momento que la mancha
el delirio que la denuncia
el escándalo que la recuerda
el puente que la atraviesa
la memoria que la rechaza

inencontrable sueño
árbol acostado en mi pecho
para desviar las fuentes rojas
¿deberé seguirte por mucho tiempo
en tu crecimiento eterno?


René Char. Métaux refroidis (lupitovi.tumblr.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Métaux refroidis

Touriste des crépuscules
Dans tes parcs
Le filon de foudre
Se perd sous terre
Or nocturne

Habitant des espaces nubiles de l’amour
Le vert-de-gris des bêches va fleurir

Libérateur du cercle
Justicier des courants inhumains
Après le silex le gypse
La tête lointaine nébuleuse
Minuscule dans sa matrice glacée
Cette tête ne vaut pas
Le bras de fer qui la défriche
La pierre qui la fracasse
Le marécage qui l’enlise
Le lac qui la noie
La cartouche de dynamite qui la pulvérise
Cette tête ne vaut pas
La paille qui la mange
Le crime qui l’honore
Le monument qui la souille
Le délire qui la dénonce
Le scandale qui la rappelle
Le pont qui la traverse
La mémoire qui la rejette

Introuvable sommeil
Arbre couché sur ma poitrine
Pour détourner les sources rouges
Devrai-je te suivre longtemps
Dans ta croissance éternelle ?

Hugo Claus

Diez maneras de ver a P. B. Shelley


1

Su cuerpo quedó varado en la playa
y yació allí mientras el oro se retiraba
tras las montañas.
En su pantalón de moda, sus blancos calcetines
de seda, en los versos de Keats en su bolsillo
interior, solo se movían gusanos.
Oh feroz viento oeste,
aliento del ser del otoño.

2

Su cara había sido corroída
por las criaturas del mar.
Su espíritu, que tenía ojos,
nariz y labios,
cortaba la dormida tierra
y la lamía,
respirando los olores que destruyen
y también preservan.

3

Por toda la piel y huesos, espasmos.
(En las pantomimas él siempre
hacía de bruja).
Una voz aguda. Ojos de urraca.
Niñas en sus rodillas.
Y todo el tiempo graznando
sobre ángeles de la lluvia,
ángeles del relámpago
que descenderían por la noche
sobre el planeta azul.

4

Odiaba el picadillo de cerdo,
los santos, la devoción, el rey.
Pero más que nada odiaba
a un hombre y una mujer
en su monógamo abrazo.

Lluvia negra y granizo ardiente
sacudían los revueltos cabellos
de la peluca de ménade
que se ponía.

5

En muchos espinos y muchas zarzas
había caído y sangrado.
Pero siempre llevaba arsénico encima,
porque, ¿quién sabe
si querrás sobrevivir
a la belleza de las inflexiones?
¿Quién sabe si no preferirías
hundirte sin despedidas
entre las algas, indómito?

6

Una vez le prendió fuego al señor Laker,
el mayordomo familiar. Bailó
en las llamas de un incendio forestal en Italia.
Más tarde, a la sombra, grisáceo
de frío, tras horas como carámbanos,
susurraba: «Escuchad, oh escuchad,
a las ramas del cielo y el océano
enmarañadas unas en otras».

7

Salió gritando de su habitación,
tras ver, ¡oh!, gordas mujeres de Sussex
con ojos en lugar de pezones.
Y habitualmente en su lecho invernal
veía a un bebé desnudo
surgiendo de un mar purpúreo.

Oh, álzame como una ola,
una hoja, una nube.

8

Comía bombones de desayuno y almuerzo.
Estreñido a causa del láudano.
Los riñones y la vejiga dañados.

Sus acentos y ritmos
volaban por sobre la tierra helada.
Ecos de dioses y de mirlos
y blasfemias.

9

Se negaba a llevar calcetines de lana.
La mantequilla le daba arcadas.
Con Harriet, Mary, Clare, y el resto,
introducía una esponja empapada en vino
para prevenir embarazos.

Al margen de muchos círculos,
quería proscribirse a sí mismo.
Se hundía en sus grandes gestos,
las negativas.

10

Cuando sus fragmentos murieron
y fue enterrado, como oda y panfleto
The Courier escribió: El ateo se ha ahogado;
ahora sabe si hay o no un Dios.

Hacía brincar a la puta eufonía
sobre sus rodillas.
Su paganismo: un remedio
para cuando llega el invierno
con el viento oeste.


Hugo Claus. Ten Ways of Looking at P. B. Shelley, traducción al inglés de J. M. Coetzee (theguardian.com)
Hugo Claus. Ten Ways of Looking at P. B. Shelley, traducción al inglés de David Colmer (books.google.es)
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda sobre la traducción inglesa de David Colmer

Ten Ways of Looking at P. B. Shelley

1
His body washed up on the beach
and lay there while the gold drained away
behind the mountains.
In his yellow trousers, in his white silk socks,
in Keats’s poemes in his inside pocket,
the only moving things were worms.
O wild west wind,
breath of autumn’s being.

2
His face had been eaten away
by the creatures of the sea.
His spirit which had eyes
lips and nostrils
saw the dreaming earth
and licked her,
breathing in the smells that destroy
and preserve at once.

3
All skin and bones, spastic.
(In pantomimes he always
played the witch.)
A shrill voice. A magpie’s eyes.
Girls at his knee.
And him just squawking
about angels of rain,
angels of lightning
that would come down tonight
on the blue planet.

4
He hated minced pork,
saints, devotion, the king.
But most of all he hated
one man and one woman
and their monogamous embrace.

Black rain, fiery hail
beat down on the fluttering locks
of the maenad wig
he’d put on.

5
There were many thorns, many bushes
into which he fell and bled.
But he always carried arsenic,
because who knows
if you will want to survive
the beauty of inflections?
Who knows if you wouldn’t rather
sink with no farewells
into the seaweed, untamed?

6
He once set fire to Mr. Laker,
the family butler. In Italy
he danced by the flames of a forest fire.
Later, in the shadow, grey
cold, after hours like icicles,
he whispered, “Hear, O hear,
the boughs of heaven and ocean,
tangled in each other.”

7
He ran screeching from his room,
he had seen, O, the fat women of Sussex
with eyes where the nipples should be.
Whereas usually in his wintry bed
he saw a naked baby
rising from a purple sea.

Oh, lift me as a wave,
a leaf, a cloud.

8
For breakfast and lunch he ate bonbons.
Constipated from the laudane.
Kidneys and bladder damaged.

His accents and rhythms
blow over the frozen earth.
Echoes of gods and blackbirds
and blasphemies.

9
He refused to wear woollen socks.
Butter made him gag.
Into Harriet, Mary, Clare, and the rest,
he inserted a wine-soaked sponge
to prevent pregnancy.

On the edge of many circles
he wanted to banish himself.
He sank in his grand gestures,
to refusals.

10
When his fragments died
he was interred as an ode and a pamphlet.
The Courier wrote: The infidel has drowned;
now he knows if there is a God or no.

He bonced the the bawd of euphony
on his knee.
His heathenism: a remedy
when winter comes
on the west wind.