Baruc

Ubi sunt principes gentium?


.
Aprende dónde está el saber,
dónde la fuerza y dónde el conocimiento;
sabrás así donde está la larga vida
y donde la luz en los ojos y la paz.
Mas, ¿quién ha averiguado dónde se hallan
y quién ha entrado en su tesoro?

¿Dónde están los príncipes de las naciones,
y los que dominaban a las bestias de la tierra
y con las aves de cielo se gozaban?
¿Y los que la plata acumulaban y el oro,
en el que los hombres confían,
enriqueciéndose sin límites?
¿Y los que fatigosamente trabajaban la plata
sin que se conociera el secreto de su arte?

Han desaparecido y descendido al averno
y otros han surgido en su lugar.
Los jóvenes que vieron la luz
y habitaron sobre la tierra
ignoraron el camino de la sabiduría;
no discernieron sus sendas,
ni sus hijos se ocuparon de recorrerlas,
alejándose aún más de ella.

No se oyó hablar de ella en Canaán
ni fue vista en Temán.
Ni siquiera los hijos de Agar,
que indagan el saber por toda la tierra,
ni los mercaderes de Merrán y de Temán,
ni los narradores y los buscadores de conocimiento
han averiguado el camino de la sabiduría
ni recuerdan sus senderos.
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Libro de Baruc, 3, 14-23

Sylvia Plath

Persecución


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Dans le fond des forêts votre image me suit.
Racine

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Un jaguar viene siguiendo mis pasos;
él será quien un día me dé muerte:
su avidez ha incendiado los bosques,
merodeando más altivo que el sol.
Muy suave, muy blandamente se desliza,
avanzando siempre detrás de mí;
en la lúgubre cicuta los grajos graznan el desastre:
la caza ha comenzado y está armada la trampa.
Despellejada por las espinas cruzo entre peñas,
ojerosa en el blanco y ardiente  mediodía.
Por la roja red de sus venas,
¿qué fuego corre, qué ansia se despierta?

Insaciable, escudriña el terreno
condenado por nuestro yerro ancestral,
gritando: sangre, dejad que la sangre se derrame;
la carne debe saciar la herida abierta de su boca.
Afilados los dientes que desgarran y dulce
la requemada furia de su pelaje,
sus besos abrasan, cada garra una zarza;
el hado consuma su apetito.
En la estela del salvaje felino,
quemadas como teas para su regocijo,
yacen mujeres renegridas y calcinadas,
convertidas en cebo de su voraz cuerpo.

Ya las colinas incuban amenaza, engendran sombra;
la medianoche envuelve a la sofocante arboleda;
el merodeador oscuro, al que el amor lleva
sobre fluidas ancas, se mantiene a distancia.
Entre los enredados matorrales de mis ojos
se esconde ágil; en la emboscada del sueño
brillan esas zarpas que destrozan la carne
y hambrientos, hambrientos, los tensos muslos.
Su ardor me atrapa, ilumina los árboles,
y voy corriendo con la piel en llamas;
¿qué respiro, qué frescor puede calmarme
cuando quema y marca esa mirada amarilla?

Arrojo mi corazón para cortarle el paso,
para aplacar su sed derrocho sangre;
él come, y aun así su necesidad busca alimento,
impone un sacrificio absoluto.
Su voz me acecha, presagia un trance,
el bosque destruido cae en cenizas;
aterrada por el secreto deseo, me precipito
desde un gran ataque de luminosidad.
Al entrar en la torre de mis miedos,
cierro mis puertas a esa culpa oscura,
atranco la puerta, cada puerta la atranco.
La sangre se acelera, tintineando en mis oídos:

Las pisadas del jaguar están en la escalera,
subiendo, subiendo por la escalera.
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Sylvia Plath. Pursuit
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Pursuit

Dans le fond des forêts votre image me suit.
Racine

There is a panther stalks me down:
One day I’ll have my death of him;
His greed has set the woods aflame,
He prowls more lordly than the sun.
Most soft, most suavely glides that step,
Advancing always at my back;
From gaunt hemlock, rooks croak havoc:
The hunt is on, and sprung the trap.
Flayed by thorns I trek the rocks,
Haggard through the hot white noon.
Along red network of his veins
What fires run, what craving wakes?

Insatiate, he ransacks the land
Condemned by our ancestral fault,
Crying: blood, let blood be spilt;
Meat must glut his mouth’s raw wound.
Keen the rending teeth and sweet
The singeing fury of his fur;
His kisses parch, each paw’s a briar,
Doom consummates that appetite.
In the wake of this fierce cat,
Kindled like torches for his joy,
Charred and ravened women lie,
Become his starving body’s bait.

Now hills hatch menace, spawning shade;
Midnight cloaks the sultry grove;
The black marauder, hauled by love
On fluent haunches, keeps my speed.
Behind snarled thickets of my eyes
Lurks the lithe one; in dreams’ ambush
Bright those claws that mar the flesh
And hungry, hungry, those taut thighs.
His ardor snares me, lights the trees,
And I run flaring in my skin;
What lull, what cool can lap me in
When burns and brands that yellow gaze?

I hurl my heart to halt his pace,
To quench his thirst I squander blood;
He eats, and still his need seeks food,
Compels a total sacrifice.
His voice waylays me, spells a trance,
The gutted forest falls to ash;
Appalled by secret want, I rush
From such assault of radiance.
Entering the tower of my fears,
I shut my doors on that dark guilt,
I bolt the door, each door I bolt.
Blood quickens, gonging in my ears:

The panther’s tread is on the stairs,
Coming up and up the stairs.


Fernando Pessoa

Miro lo que no veo


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Miro lo que no veo.
Es tarde, es casi oscuro.
Y cuanto en mí deseo
está parado ante el muro.

Encima el cielo es grande;
lejos árboles se ven;
pero aunque el viento ablande,
hay hojas en vaivén.

Todo está del otro lado,
en lo que hay y en lo que pienso.
Ni hay tallo agitado
que al cielo no sea inmenso.

Se confunde lo que existe
con lo que duermo y soy.
No siento, no soy triste,
pero triste es lo que estoy.
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Fernando Pessoa. Contemplo o que não vejo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Contemplo o que não vejo

Contemplo o que não vejo.
É tarde, é quase escuro,
E quanto em mim desejo
Está parado ante o muro.

Por cima o céu é grande;
Sinto árvores além;
Embora o vento abrande,
Há folhas em vaivém.

Tudo é do outro lado,
No que há e no que penso.
Nem há ramo agitado
Que o céu não seja imenso.

Confunde-se o que existe
Com o que durmo e sou
Não sinto, não sou triste,
Mas triste é o que estou.


Antero de Quental

Solemnia verba


.
Dije a mi corazón: «¡Mira por cuántos
caminos vanos fuimos! Considera
hoy, desde esta altura fría y austera,
los yermos que regaron nuestros llantos…

¡Polvo y ceniza son ya flor y encantos!
¡Noche lo que fue luz de primavera!
Mira a tus pies el mundo y desespera,
¡oh sembrador de angustias y quebrantos!»

Con todo, el corazón, hecho valiente
al son de la tortura repetida
y del penar continuo, y aún creyente,

dijo: «¡De esta altura veo el Amor!
Vivir no fue en vano, si esto es la vida,
ni sobró el desengaño y el dolor».
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Antero de Quental. Solemnia Verba
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Solemnia Verba

Disse ao meu coração: Olha por quantos
Caminhos vãos andámos! Considera
Agora, desta altura, fria e austera,
Os ermos que regaram nossos prantos…

Pó e cinzas, onde houve flor e encantos!
E a noite, onde foi luz a Primavera!
Olha a teus pés o mundo e desespera,
Semeador de sombras e quebrantos!

Porém o coração, feito valente
Na escola da tortura repetida,
E no uso do pensar tornado crente,

Respondeu: Desta altura vejo o Amor!
Viver não foi em vão, se isto é vida,
Nem foi demais o desengano e a dor.