Guillaume Apollinaire

Las colinas


.
Por encima de París un día
combatían dos grandes aviones
uno era rojo y el otro negro
mientras en el cenit llameaba
el eterno avión solar

Uno era toda mi juventud
y el otro era mi porvenir
se combatían con gran fiereza
igual que hizo contra Lucifer
el Arcángel de alas radiantes

Al igual que el cálculo al problema
igual que la noche contra el día
igual que ataca a lo que yo amo
mi amor igual que hace el huracán
que desarraiga al árbol que grita

Pero mira toda esta dulzura
París como una joven muchacha
ya se despierta lánguidamente
sacude su larga cabellera
y canta su bonita canción

¿Dónde ha ido pues mi juventud?
ves que llamea el porvenir
has de saber que yo hablo hoy
para anunciar al mundo que el arte
de predecir al fin ha nacido

Hay ciertos hombres que son colinas
que se elevan de entre los hombres
y a lo lejos ven el porvenir
aun mejor que si fuera el presente
más claro que si fuera el pasado

Ornamento del tiempo y las rutas
pasa y perdura sin detenerte
dejad sibilar a las serpientes
en vano contra el viento del sur
perecieron la onda y los psilos

Orden de los tiempos si las máquinas
se pusieran por fin a pensar
sobre las playas de pedrerías
romperían las olas de oro
la espuma sería otra vez madre

Más bajo que el hombre van las águilas
es él quien da alegría a los mares
igual que disipa por los aires
sombras y tedios vertiginosos
donde al sueño se une el espíritu

Estos son los tiempos de la magia
que de nuevo se vuelve una cita
con tantos millones de prodigios
que no crearon fábula alguna
ni nadie los habrá imaginado

Profundidades de la conciencia
mañana habréis de ser exploradas
y quién sabe qué seres vivientes
se extraerán de esos abismos
junto a más universos completos

Van elevándose los profetas
cual lejanas colinas azules
ellos sabrán cosas muy precisas
como los sabios creen saber
y nos transportarán más allá

Es el deseo la mayor fuerza
y ven que yo te bese en la frente
oh tan ligera como una llama
pues tienes todo el sufrimiento
y todo el brillo y todo el fulgor

Llega la era en que se estudiará
todo lo que es del sufrimiento
no tanto lo que es del coraje
ni tampoco lo de la renuncia
ni aquello que podamos hacer

Se buscará en el hombre mismo
mucho más de lo que se ha buscado
y se escrutará en su voluntad
y qué fuerza nacerá de ella
sin máquinas y sin instrumentos

Los serviciales manes aún vagan
confundiéndose entre nosotros
desde el tiempo en que se nos unieron
nada acaba ni nada comienza
observa el anillo de tu dedo

Tiempos de encrucijadas desiertos
tiempos de plazas y de colinas
he venido aquí a hacer un truco
en el que se utiliza un talismán
muerto aunque más sutil que la vida

Yo me he desprendido finalmente
de todas las cosas naturales
puedo morir pero no pecar
y aquello que jamás fue tocado
yo lo he tocado lo he palpado

Y yo he escrutado lo que nadie
puede tan siquiera imaginar
y he sopesado incontables veces
incluso la vida imponderable
puedo morir con una sonrisa

A menudo he planeado tan alto
tanto que adiós a todas las cosas
las anomalías los fantasmas
y no quiero seguir admirando
al muchacho con cara de miedo

Juventud adiós jazmín del tiempo
yo respiré tu fresco perfume
en Roma en los carruajes floridos
cargados de máscaras guirnaldas
y campanillas de carnaval

Adiós juventud Navidad blanca
cuando la vida era tan solo
una estrella que yo contemplaba
reflejada en el Mediterráneo
más radiante que los meteoros

Plumosa como un nido de arcángeles
o como una guirnalda de nubes
y más luminosa que los halos
las emanaciones y esplendores
dulzura única armonías

Me detengo aquí para observar
sobre ese césped incandescente
vaga una serpiente soy yo mismo
que la flauta soy en la que toco
y el látigo que a otros castiga

Llegan tiempos para el sufrimiento
llegan tiempos para la bondad
juventud adiós será este el tiempo
para conocer el porvenir
pero sin morir al conocerlo

Es el tiempo de la gracia ardiente
la voluntad sola logrará
siete años de pruebas increíbles
el hombre será divinizado
y más puro más vivo y más sabio

El hombre descubrirá otros mundos
decae el espíritu cual las flores
de las que nacen frutas sabrosas
a las que veremos madurar
sobre la soleada colina

Yo digo qué es en verdad la vida
solo yo puedo cantar así
mis cantos caen como los granos
callad vosotros los que cantáis
no mezcléis la cizaña y el trigo

Un barco ha arribado al puerto
es un gran navío engalanado
pero en él no encontramos a nadie
más que a una mujer hermosa y roja
que yacía allí asesinada

En otra ocasión yo mendigaba
me dieron solamente una llama
que hasta los labios me abrasó
y siquiera pude decir gracias
antorcha que nada apagará

Dónde estás ahora amigo mío
que te metías tanto en ti mismo
que un abismo solo ha quedado
al que me he lanzado yo mismo
hasta incoloras profundidades

Escucho regresar a mis pasos
a través de senderos que nadie
ha recorrido oigo mis pasos
a todas horas están pasando
lentos o rápidos van o vienen

Invierno tú que sueles burlarte
nieva y yo me siento desdichado
he cruzado el espléndido cielo
donde la vida es como una música
el suelo harto blanco ante mis ojos

Acostumbraos tal como yo
a estos prodigios que os anuncio
a la bondad que ha de reinar
al sufrimiento que yo soporto
y conoceréis el porvenir

Es de bondad y de sufrimiento
de lo que la belleza se hará
más perfecta de lo que era aquella
que venía de las proporciones
nieva y yo ardo y me estremezco

Ahora estoy sentado a mi mesa
escribo lo que he experimentado
y lo que he cantado allá arriba
un alto árbol que balancea
el viento y sus cabellos se elevan

Hay un sombrero de copa encima
de una mesa llena de frutas
guantes muertos junto a la manzana
una dama se retuerce el cuello
ante un caballero que se engulle

El baile gira al fondo del tiempo
maté al guapo director de orquesta
y yo mondo para mis amigos
la naranja de maravilloso
sabor de fuegos artificiales

Todos han muerto y el mayordomo
les sirve de un champán irreal
que espumea como un caracol
o como el cerebro de un poeta
mientras está cantando a una rosa

El esclavo sostiene una espada
semejante a las fuentes y ríos
y que de cada vez que desciende
queda destripado un universo
del que van saliendo mundos nuevos

El conductor sostiene el volante
y cada vez que en la carretera
pita al ir a tomar una curva
parece que se pierde de vista
un universo aún virgen

Y el tercer número es la dama
que siempre sube en el ascensor
que sube sube continuamente
y la luz se despliega y son estas
claridades que la transfiguran

Mas estos son pequeños secretos
existen otros aún más profundos
que muy pronto serán revelados
y os convertirán en cien fragmentos
del siempre único pensamiento

Pero llora llora y relloremos
y tanto si está llena la luna
o si no es nada más que un cruasán
¡ay! llora llora y relloremos
nos hemos reído tanto al sol

Brazos de oro soportan la vida
penetra en el dorado secreto
todo es tan solo una llama rápida
que florece a la rosa adorable
y que exhala un perfume exquisito
.


Guillaume Apollinaire. Les collines
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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