T. S. Eliot

[Ajo y  zafiros en el fango]


.
Ajo y  zafiros en el fango
cuajan el árbol-eje encastrado.
Gorjeante el alambre en la sangre
canta bajo curtidas cicatrices
aplacando guerras ya muy olvidadas.
La danza por toda la arteria
la circulación de la linfa están
trazadas en el rumbo de las estrellas
ascienden al verano en el árbol
nos movemos por el árbol que se mueve
iluminados sobre la hoja trazada
y sobre el suelo mojado oímos
abajo, al podenco y al jabalí
persiguiendo su pauta de siempre
pero reconciliados entre las estrellas.

En el punto inmóvil del mundo que gira. No de carne ni descarnado;
no desde ni hacia; en el punto inmóvil, ahí existe la danza,
pero sin detención ni movimiento. Y no lo llames quietud,
donde se aúnan pasado y futuro. Sin movimiento desde ni hacia,
sin subida ni descenso. Excepto por el punto, el punto inmóvil,
no existiría la danza, y solo ahí la danza existe.
Yo solo puedo decir: hemos estado ahí,  pero no sé decir dónde.
Ni sé decir por cuánto, pues es situarlo en el tiempo.
La liberación interior del deseo práctico,
la liberación de la acción y el sufrimiento, de la interior
y exterior compulsión, aun así envuelta
en una gracia del sentido, una luz blanca quieta y móvil,
ascenso sin movimiento, concentración
sin eliminación, tanto un mundo nuevo
como el viejo ya explícitos, entendidos
en la conclusión de su parcial éxtasis,
la resolución de su parcial horror.
Así el encadenamiento de pasado y futuro
entrelazados en la debilidad del cuerpo cambiante,
protege a la humanidad del cielo y de la condenación
que la carne no puede soportar.
____________________________________ Tiempo pasado y tiempo futuro
permiten solo un poco de consciencia.
Ser consciente no es ser en el tiempo
pero solo en el tiempo pueden el momento en la rosaleda,
el momento en el pabellón azotado por la lluvia,
el momento en la ventosa iglesia al caer del humo
ser recordados; imbricados con pasado y futuro.
Solo a través del tiempo el tiempo es conquistado.
.


(T. S. Eliot. The Four Quartets / Burnt Norton, II)
T. S. Eliot Poems: The Four Quartets
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Garlic and sapphires in the mud
Clot the bedded axle-tree.
The trilling wire in the blood
Sings below inveterate scars
Appeasing long forgotten wars.
The dance along the artery
The circulation of the lymph
Are figured in the drift of stars
Ascend to summer in the tree
We move above the moving tree
In light upon the figured leaf
And hear upon the sodden floor
Below, the boarhound and the boar
Pursue their pattern as before
But reconciled among the stars.

At the still point of the turning world. Neither flesh nor fleshless;
Neither from nor towards; at the still point, there the dance is,
But neither arrest nor movement. And do not call it fixity,
Where past and future are gathered. Neither movement from nor towards,
Neither ascent nor decline. Except for the point, the still point,
There would be no dance, and there is only the dance.
I can only say, there we have been: but I cannot say where.
And I cannot say, how long, for that is to place it in time.
The inner freedom from the practical desire,
The release from action and suffering, release from the inner
And the outer compulsion, yet surrounded
By a grace of sense, a white light still and moving,
Erhebung without motion, concentration
Without elimination, both a new world
And the old made explicit, understood
In the completion of its partial ecstasy,
The resolution of its partial horror.
Yet the enchainment of past and future
Woven in the weakness of the changing body,
Protects mankind from heaven and damnation
Which flesh cannot endure.
Time past and time future
Allow but a little consciousness.
To be conscious is not to be in time
But only in time can the moment in the rose-garden,
The moment in the arbour where the rain beat,
The moment in the draughty church at smokefall
Be remembered; involved with past and future.
Only through time time is conquered.


 

Lentejas con setas y algas

(Romance de las lentejas tristes)

Ingredientes

  • 250 g de las lentejas que más te gusten
  • 100/200 g de setas variadas
  • 10 g de algas secas ‘espaguetis de mar’
  • un pimiento verde o medio pimiento rojo
  • una cebolla
  • un puerro pequeño
  • dos zanahorias
  • una o media guindilla
  • tres dientes de ajo
  • una rama de perejil
  • una hoja de laurel
  • una cucharadita de pimentón
  • aceite de oliva, agua y sal

Preparación

Lentejas, lentejas tristes,
lentejas sin alegría,
no se vieron en las lumbres
de Aragón ni de Castilla,
ni en las Asturias de Oviedo
ni en León ni Andalucía,
lentejas tan sin sustancia,
tan cansadas y vencidas.
Os guisaban sin tajada
de chorizo ni morcilla,
sin un algo de tocino,
de jamón ni de costilla;
lentejas, lentejas tristes,
lentejas sin alegría.
Os echaban a la olla
remojadas y escurridas,
donde antes en aceite
las verduras sofreían:
mal picado un triste puerro
tristemente allí caía,
la zanahoria en rodajas,
el pimiento en tristes tiras,
la cebolla muy picada
sollozando le añadían,
y picado un diente de ajo
al aceite triste iba;
de unas setas de los montes
tristes trozos le traían,
además de, con gran saña,
agregar media guindilla,
y después de hecho el sofrito
en tan triste compañía,
aún encima le regaban
más de un litro de agua fría.
Allí os echaban, lentejas,
pues el tiempo ya os venía
de cocer a fuego lento
una hora bien cumplida,
cuece triste que te cuece
en tan triste compañía;
lentejas, lentejas tristes,
lentejas sin alegría.
Mientras el guiso en el fuego,
ya caliente, aún no hervía,
por poner alguna cosa
unas algas le ponían,
como espaguetis de mar
en la tierra conocidas,
con las manos troceadas,
con los dedos mal partidas,
también dos dientes de ajo
con sus pieles le añadían,
y un ramín de perejil,
de laurel triste una hojita,
y después de pimentón
triste una cucharadita
y, por terminar el duelo,
un quebranto de sal fina,
y allí os dejaban al fuego
malcociendo de tal guisa,
lentejas, lentejas tristes,
con muy gran melancolía.
No se vieran en Navarra
ni en Aragón ni en Castilla,
ni en los puertos de Vizcaya
ni en las rías de Galicia,
ni en las huertas de Valencia
ni en la mora Andalucía,
lentejas tan sin sustancia,
lentejas tan chuchurrías,
ni se viera allí gran chef
con tan grande valentía,
sin deconstrucción que valga
ni reducción ni pamplina,
que entre el pecho y las espaldas
comistrajo así metía.
Ay, lentejas sin ventura,
desgraciadas a porfía,
mal haya quien os guisaba,
mal haya quien os comía,
mal haya quien os hallaba
y un romance tal paría.
.


Marmitón Miranda

Matsuo Bashō

En Kioto


.
Aunque esté en Kioto,
oigo el canto del cuco
y añoro Kioto.
.


Matsuo Bashō. 京にても. Traducción al inglés de Robert HassTraducción al inglés de Jane Hirshfield
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda

京にても
京なつかしや
時鳥

Even in Kyōto—
hearing the cuckoo’s cry—
I long for Kyōto
(Translation Robert Hass)

In Kyoto,
hearing the cuckoo,
I long for Kyoto.
(Translation Jane Hirshfield)

Bird of time –
in Kyoto, pining
for Kyoto.
(Translation Lucien Stryk)


Dan Chiasson

El elefante


.
¿Cómo explicar mi heroica  cortesía? Siento
________ que mi cuerpo hubiera sido inflado por un niño travieso.

Una vez yo era del tamaño de un halcón, del tamaño de un león,
________ una vez que no era el elefante que resulta que soy.

Mi pellejo cuelga, y mi amo me regaña por fallar
________ un truco. Lo ensayé toda la noche en mi carpa, por eso estaba

algo somnoliento. La gente me relaciona con la tristeza
________ y, a menudo, con la racionalidad. Randall Jarrell me comparó

a Wallace Stevens, el poeta estadounidense. Puedo verlo
________ en los premiosos tercetos, pero en mi mente

________ soy más como Eliot, un hombre de Europa, un hombre
cultivado. Cualquiera que sea tan ceremonioso padece

________ desajustes. No me gustan los experimentos espectaculares
de equilibrio, el número de la cuerda floja ni los conos.

________ Nosotros los elefantes somos imágenes de humildad, como cuando
emprendemos nuestras taciturnas migraciones para morir.

________ ¿Sabías, sin embargo, que se enseñaba a los elefantes
a escribir el alfabeto griego con las pezuñas?

________ Agotados de sufrimiento, yacemos sobre nuestras grandes espaldas,
lanzando hierba hacia el cielo, para distraernos, no como oración.

________ No es humildad lo que se ve en nuestros largos viajes finales:
es aplazamiento. Me duele el pesado cuerpo al acostarme.
.


Dan Chiasson. The Elephant
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

The Elephant

How to explain my heroic courtesy? I feel
that my body was inflated by a mischievous boy.

Once I was the size of a falcon, the size of a lion,
once I was not the elephant I find I am.

My pelt sags, and my master scolds me for a botched
trick. I practiced it all night in my tent, so I was

somewhat sleepy. People connect me with sadness
and, often, rationality. Randall Jarrell compared me

to Wallace Stevens, the American poet. I can see it
in the lumbering tercets, but in my mind

I am more like Eliot, a man of Europe, a man
of cultivation. Anyone so ceremonious suffers

breakdowns. I do not like the spectacular experiments
with balance, the high-wire act and cones.

We elephants are images of humility, as when we
undertake our melancholy migrations to die.

Did you know, though, that elephants were taught
to write the Greek alphabet with their hooves?

Worn out by suffering, we lie on our great backs,
tossing grass up to heaven—as a distraction, not a prayer.

That’s not humility you see on our long final journeys:
it’s procrastination. It hurts my heavy body to lie down.


Rabindranath Tagore

En mi cumpleaños


.
Hoy me imagino las palabras de incontables
lenguajes súbitamente desencadenadas,
después de un largo confinamiento
en el presidio de la gramática, súbitamente en rebeldía.
Enloquecidas por la estampación del cuño
de la implacable formalización reglamentada.
Se han saltado las coacciones de la oración
para buscar la libre expresión en un mundo carente de inteligencia,
rompiendo con sarcasmo las cadenas del sentido
y el ridículo de la corrección literaria.
Así liberadas, sus extrañas
posturas y gritos apelan únicamente al oído.
Nos dicen: «Quienes hemos nacido de la tempestuosa afinación
del primer aliento de la tierra, venimos por nosotras mismas,
raudas como el latido de la sangre, para impulsar
a la absurda vitalidad del hombre a que rompa a bailar en su garganta.
Hinchamos su voz infantil con el parloteo
del primer poema del mundo, el balbuceo original
de la existencia. Somos parientes de los torrentes salvajes
que brotan de las montañas para anunciar
la primavera: traemos a las moradas humanas
los conjuros de la Naturaleza».
El festivo sonido de las hojas susurrando en los bosques,
el sonido que mide el ritmo de las tempestades que se acercan,
el gran sonido del final de la noche cuando abre el día.
De estos campos sonoros el hombre capturó las palabras, las refrenó
como a un potro desbocado en complejas redes de orden que
le permitieran transmitir sus mensajes a las lejanas tierras del futuro.
Montado en palabras embridadas y con riendas
el hombre aceleró
el paso del tiempo en los lentos relojes:
la velocidad de su razón atravesó obstáculos materiales,
explorando recalcitrantes misterios;
con ejércitos de palabras formadas
en líneas de batalla resistió el continuo asalto de la imbecilidad.
Pero a veces se deslizan como ladrones en reinos de fantasía,
llevadas sobre aguas que descienden
del sueño, salvando escollos,
amarrando a la métrica toda clase de restos flotantes y desechos.
A partir de ellas, la mente vagando libre modela
creaciones artísticas
de un tipo que no se ajusta a ningún universo
ordenado y cuyos hilos son tenues, sueltos, arbitrarios,
como una camada de cachorros que se pelean
agarrándose del cuello unos a otros sin propósito ni sentido:
cada uno muerde al otro,
chillan y gañen con estruendo,
pero sus mordiscos y gañidos no significan real enemistad,
su violencia es ampulosidad, furia hueca.
En mi mente imagino palabras tan alejadas de su significado,
multitudes de ellas corriendo frenéticas todo el día,
como si en el cielo hubiera disparatados silabarios escolares resonando,
córcelum, riéndalum, móntalum, en la refriega.
.


Rabindranath Tagore. On My Birthday
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda a partir de la traducción del bengalí al inglés de William Radice

On My Birthday

Today I imagine the words of countless
Languages to be suddenly fetterless–
After long incarceration
In the fortress of grammar, suddenly up in rebellion.
Maddened by the stamp-stamping
Of unmitigated regimented drilling.
They have jumped the constraints of sentence
To seek free expression in a world rid of intelligence,
Snapping the chains of sense in sarcasm
And ridicule of literary decorum.
Liberated thus, their queer
Postures and cries appeal only to the ear.
They say, “We who were born of the gusty tuning
Of the earth’s first outbreathing
Came into our own as soon as the blood’s beat
Impelled man’s mindless vitality to break into dance in his throat.
We swelled his infant voice with the babble
Of the world’s first poem, the original prattle
Of existence. We are kin to the wild torrents
That pour from the mountains to announce
The month of Sraban: we bring to human habitations
Nature’s incantations–”
The festive sound of leaves rustling in forests,
The sound that measures the rhythm of approaching tempests,
The great night-ending sound of daybreak–
From these sound-fields man has captured words, curbed them like a breakneck
Stallion in complex webs of order
To enable him to pass on his messages to the distant lands of the future.
By riding words that are bridled and reined
Man has quickened
The pace of time’s slow clocks:
The speed of his reason has cut through material blocks,
Explored recalcitrant mysteries;
With word-armies
Drawn into battle-lines he resists the perpetual assault of imbecility.
But sometimes they slip like robbers into realms of fantasy,
Float on ebbing waters
Of sleep, free of barriers,
Lashing any sort of flotsam and jetsam into metre.
From them, the free-roving mind fashions
Artistic creations
Of a kind that do not conform to an orderly
Universe–whose threads are tenuous, loose, arbitrary,
Like a dozen puppies brawling,
Scrambling at each other’s necks to no purpose or meaning:
Each bites another–
They squeal and yelp blue murder,
But their bites and yelps carry no true import of enmity,
Their violence is bombast, empty fury.
In my mind I imagine words thus shot of their meaning,
Hordes of them running amuck all day,
As if the sky were nonsense nursery syllables booming–
Horselum, bridelum, ridelum, into the fray.


 

Robert Desnos

Tres estrellas


.
He perdido el arrepentimiento del mal con los años.
He ganado la simpatía de los peces.
Lleno de algas, el palacio que abriga mis sueños es un arrecife
y también un  territorio de cielo tormentoso
y no del cielo tan pálido de la divinidad melancólica.
He perdido sin embargo la gloria que desprecio,
lo he perdido todo excepto el amor, el amor del amor,
el amor de las algas, el amor de la reina de las catástrofes.
Una estrella me habla al oído:
Creedme, es una hermosa dama,
las algas la obedecen y el mismo mar se transforma
en un vestido de cristal cuando ella aparece en la playa.
Bonito vestido de cristal, resuenas en mi nombre.
Las vibraciones, oh campana sobrenatural, se perpetúan en su carne,
los senos se estremecen.
El vestido de cristal sabe mi nombre,
el vestido de cristal me ha dicho:
«Furia en ti, amor en ti,
niño de las estrellas sin número,
dueño del único viento y la única arena,
dueño de los carillones del destino y de la eternidad,
dueño de todo excepto del amor de su amada,
dueño de todo lo que ha perdido y esclavo de lo que aún guarda.
Serás el último convidado en la mesa redonda del amor.
Los convidados, los otros, ladrones, se han llevado los cubiertos de plata.
El bosque se rasga, la nieve se funde.
Dueño de todo excepto del amor de su dama.
Tú que mandas en los ridículos dioses de la humanidad
y no te sirves del  poder que se te ha sometido.
Tú, dueño, dueño de todo excepto de amor de tu amada».
Esto me ha dicho el vestido de cristal.
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Robert Desnos. Trois Étoiles
Recitado por Eve Griliquez en YouTube
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Trois Étoiles

J’ai perdu le regret du mal passé les ans.
J’ai gagné la sympathie des poissons.
Plein d’algues, le palais qui abrite mes rêves est un récif
et aussi un territoire du ciel d’orage
et non du ciel trop pâle de la mélancolique divinité.
J’ai perdu tout de même la gloire que je méprise.
J’ai tout perdu hormis l’amour, l’amour de l’amour,
l’amour des algues, l’amour de la reine des catastrophes.
Une étoile me parle à l’oreille :
Croyez-moi, c’est une belle dame
Les algues lui obéissent et la mer elle-même se transforme en robe de cristal
quand elle paraît sur la plage.
Belle robe de cristal tu résonnes à mon nom.
Les vibrations, ô cloche surnaturelle, se perpétuent dans sa chair
Les seins en frémissent.
La robe de cristal sait mon nom
La robe de cristal m’a dit :
« Fureur en toi, amour en toi
Enfant des étoiles sans nombre
Maître du seul vent et du seul sable
Maître des carillons de la destinée et de l’éternité
Maître de tout enfin hormis de l’amour de sa belle
Maître de tout ce qu’il a perdu et esclave de ce qu’il garde encore.
Tu seras le dernier convive à la table ronde de l’amour
Les convives, les autres larrons ont emporté les couverts d’argent.
Le bois se fend, la neige fond.
Maître de tout hormis de l’amour de sa dame.
Toi qui commandes aux dieux ridicules de l’humanité
et ne te sers pas de leur pouvoir qui t’es soumis.
Toi, maître, maître de tout hormis de l’amour de ta belle »
Voilà ce que m’a dit la robe de cristal.