Silencio

Bajo la cálida oscuridad llueve
y el tiempo es un ciclo renovador.
Ahora la distancia nos conecta.

La noche no podrá llegar a ahogarnos
cuando el semen se funde con el agua
y vuelve a las turbias alcantarillas.

El pacto establecido es no hablar
ni mostrar ningún banal sentimiento
hacia el inhóspito ajeno exterior.

Tibia y exacta lluvia de verano.
Tú quizá crees saber quién soy yo;
yo sé quién tal vez podrías ser tú.

Esta es la gran verdad superior
que resulta necesario aceptar
pero no dar jamás a conocer.

Semen sobre la delgada llovizna
y gritos de borrachos en la calle;
perfecto alimento para las ratas.

Regeneramos los usos antiguos
y sincronizamos nuestros orgasmos
en el cómplice teléfono móvil.

Llueve y va fluyendo la madrugada,
las voces difusas se desvanecen
y desciende esta calma de la lluvia

silenciosa, el rito se consuma,
y en un largo instante multicolor
vira inesperada la hesitación.

Más tarde seremos dos caminantes
que se reconocen lejanamente
en una plazuela al atardecer,

aunque fingiremos no distinguirnos
mientras miramos las flores marchitas
tras los umbríos bancos del jardín.

Todavía llueve por ti y por mí.
Y escampa. Ha transitado otra noche
y el día no será mucho peor.

Neoperros gruñen en los chat-foros,
presuntos poetas paren poéticas;
pero siempre encontraremos, tú y yo,

el secreto resorte del silencio.
Tu madre sale ahora para misa
y por fin yo apago el ordenador.
.


ēgm. Santa Rosa, BCN, enero de 2011 /APdC 2016

El daño hecho

Todo vira un jodido día
y se invierte para siempre,

y el daño hecho es perenne,
ningún salmo lo atempera,

y los recuerdos son estrellas
fugaces sobre la bruma

de los años que se derrumban,
perlas falsas deshiladas

de la memoria en desbandada,
guirnaldas en los abetos

de navidades que vencieron,
turbias sombras en los charcos,

y el presente es suelto sargazo
que el oleaje consume

mientras pájaros grises suben
cielo adentro a refugiarse

de la tormenta que se abate
al corazón de la arena,

y el futuro es fría certeza
mineral, templado mazo,

de que el hoy no aplaca el pasado
ni ha de curvar el mañana,

porque el daño hecho quebranta
crestas, farallones, muros,

y abre abismos que antes el mundo
no temía que existiesen,

pero expuestos quedan, patentes,
y el daño hecho persiste,

no se depura ni redime,
exacto sobre la vida.
.

(Inspección de Escombros. Informe nº 2011/01/1. Inspector E76512)
.


ēgm. Santa Rosa, BCN, enero de 2011 / APdC 2016

La ley del hombre

1. La ley del aire

En el viento
domo el aire
como el naire
de tu aliento;

no lamento
tal desaire
y al desgaire
ya me oriento:

desde el cielo
vuelo al suelo
con tu amor

y en el humo
libo el zumo
de tu flor.

En el viento
de tu flor.

2. La ley del fuego

Si juego a este juego
o antes o luego
me quemo en el fuego;
no escuches mi ruego
e inflames mi ego,
o pierdo a este juego.

Si pronto o bien luego
me traes tu fuego,
sopesa mi ruego:
espera a que el ego
comience su juego
y aplástalo luego.

Si prendes mi fuego
atiende a mi ruego
pensando en mi ego;
calcula tu juego
y deja que luego
se encienda en el fuego.

Si entiendes mi ruego
devasta mi ego
e inflama tu juego:
incéndiame y luego
abrasa mi fuego,
tan solo te ruego.

Remata mi ego
rompiendo este juego
más pronto que luego.

Sofoca este fuego,
no esperes el ruego
e incendia tu ego.

3. La ley del agua

¿Cuál es el rumbo
y cuál la orilla?
¿cuál es el viento,
cuál es la playa?
¿Cuál es la fuente
del agua limpia,
cuál el arroyo
del agua clara?

¿Cuál es el río
del agua clara,
cuál es la fuente
del agua limpia?

¿Para buscarme
cuál es el alba?
¿para olvidarte
cuál es el día?
¿Cuál es el río
del agua clara,
cuál es la fuente
del agua limpia?

¿Cuál es el río
del agua limpia,
cuál es la fuente
del agua clara?

¿Cuál es la trocha,
cuál el camino?
¿cuál es la línea,
cuál es la raya?
¿Cuál es el río
del agua limpia,
cuál es la fuente
del agua clara?

¿Cuál es la fuente,
cuál es el río
del agua clara,
del agua limpia?

¿De la moneda
cuál es la cara?
¿cuál es la suerte,
cuál es la vida?
¿Cuál es la fuente
del agua clara?
¿cuál es el río
del agua limpia.

¿Cuál es el río,
cuál es la raya
del agua limpia,
del agua clara?

¿Cuál es el arco,
cuál es el tiro,
cuál es la flecha
y cuál la diana?
¿Cuál es la fuente
y cuál el río
del agua limpia,
del agua clara?

¿Cuál es la playa,
cuál es la orilla
del agua pura
que sin luz brilla?

4. La ley de la tierra

I
Debajo del volcán,
ignífero volcán,
dormita el Rey Dragón,
ignívomo dragón…

Debajo del volcán
dormita el Rey Dragón
echado en un jergón
de magma y alquitrán;

de pronto, en un amén,
retumba en el confín
del mundo, y en patín
regresa con desdén.

Se duerme el holgazán
y añil semidragón
soñando en un sinfín
de hadas en caftán

de seda. En el colchón
más muelle de su harén
dormita un haragán
dragón bajo volcán.

II
Debajo del volcán
dormita el Rey Dragón
guardando los tesoros
que nunca perderás:

Reflejos de la luna
jugando en el maizal,
la sombra del eclipse,
el rayo en el cristal;

los cuervos en la orilla,
las conchas y la sal,
la playa tras la lluvia
y algares bajo el mar;

la hiedra sobre el muro,
helechos del pinar;
los besos bajo el viento,
cervezas en el bar…

Retazos y fragmentos
que añade cada edad;
trocitos muy pequeños
de la felicidad.

III
Aún duerme el Rey Dragón
debajo del volcán
soñando con sirenas
de ojos de azafrán.

Retama y madreselvas,
medusas en el mar:
los mágicos tesoros
que no te fallarán…

―¡¡Rey Dragón!!
¡¡Corre, lánzate hacia el Cielo,
Rey Dragón!!
¡¡Vuela ya detrás del Viento,
Rey Dragón,
que el Tesoro que vigilas,
Rey Dragón,
te lo va a robar el Tiempo!!
¡¡Rey Dragón!!

Ya debajo del volcán
se despierta el Rey Dragón…
El ignífero dragón
del ignívomo volcán.

5. La ley del hielo

Acaso, ¿no hago eso?
Ardo e imploro.
Acaso te busco y duelo…
Rememoro.

En donde se envuelve el viento
me demoro;
por donde se encresta el hielo
grito y lloro.

Acaso, me incendio en fuego
poro a poro;
acaso no entiendo al viento
y me azoro.

Por donde se cierra el hielo
me demoro.
En donde se hiela el hierro
grito y oro.

Acaso, te vivo y sueño
y te añoro.
Acaso me hielo en fuego
poro a poro.

Acaso, ¿no hago eso?
Poro a poro,
por donde me incendia el hielo
me devoro.

6. La ley del tiempo

I
La trampa del tiempo
dibuja espirales. Ondula en el juego
de luces difusas,
te envuelve en las líneas
de brillos oblicuos
tangentes y obtusos
y añade volutas recientes
a ritmos arcaicos.

La trampa del tiempo
te atrapa en los trazos de lazos eternos,
—geométrica trama—
te obliga a rendirte a los ritos antiguos,
usados sabidos manidos,
los viejos arcanos del sexo y los días.

La trampa del tiempo
te encierra en sus líneas quebradas
fugadas revueltas partidas,
—zigzag serpentino—
el cruel laberinto de amor y deseo
que roe los sueños:
La trampa del tiempo.

La trampa, las trampas del tiempo
que son una sola.
Fatal laberinto latiendo en la sangre.
Alzada la lanza.
Lanzada la baza; vendida la vida.
La cíclica duda;
la danza del ave en la selva;
el río de ríos; la lava en el valle…
La trampa del tiempo.

Mendaz remolino
de vueltas y pasos de baile.
Saberes infusos en mentes triviales:
geométrica magia.

El juego ondulante de saltos oblicuos,
la sangre absorbida detrás de la vida,
la búsqueda inútil e inocua
de mitos distintos atroces y nuevos,
de flores perdidas
y antiguos misterios de sexo y de muerte,
de risa y de fuego.

La trampa del tiempo en un vuelo de luna,
tan nítida y clara
geométrica y lene,
abriendo su arcano a la luz de los astros.
Geométrico trazo mintiendo el destino:
geométrica danza.
Tan nítida y leve.
Tan clara.

II
El tiempo te entrampa
jugando en la onda
de luz en la oronda
y hélica rampa;

te entrampa despacio
en vil laberinto
de sexo indistinto,
geométrico y lacio.

El tiempo te alampa
de arcaica rotonda,
renuente al instinto,

cercado en la trampa
rotunda y redonda
de punto y espacio.

El tiempo te entrampa
del sexo en la trampa.

III
La danza del ave en la selva,
—geométrico rito—
la brama del ciervo en el bosque,
el canto del grillo en la hierba,
el perro corriendo los campos,
—rituales antiguos—
la araña pisando indecisa la tela
que él no ha tejido.

Geométricos, lívidos brillos,
celestes o glaucos,
rosáceos, dorados, violetas, o níveos.
Arcanas volutas,
arcaicos designios,
antiguos dibujos de ansia y de instinto,
—geométrica magia—
cristales sangrantes pulverizados.

Tan clara.
Tan nítida y leve.
La trampa, las trampas del tiempo
que son una sola.

7. La ley del vacío

De anémonas y algas,
tu soledad, la mía;
la soledad del Homo,
la soledad del Globo,
la soledad del Cosmos,
del Universo solo.

(La soledad abstrusa
del Quark y el Homo
y al Universo romo,
la luz confusa).

Y anémonas y algas
medusas y sargazos
meciéndose en el ritmo
del sueño de la espuma
y del inerte viento
de un mar sin sal ni playas…

Y solos en la peña
tan sola en este océano,
y solo un arrecife
en la mitad de un vasto
azul sin continentes
y olas sin arena.

Y solo en este islote
tan solo entre galaxias,
entre materia oscura
y entre los solos soles
sin luz y sin planetas
ni sombras en el Cosmos.

Y solos en la roca
tan sola en nebulosas.
Y solas multitudes
en este viejo y solo
y equívoco Universo
de soledad sedienta.

Y solos y expandientes
entre materia oscura
y lóbrega energía.
Y solos en el tiempo
inalcanzable y calmo,
inextricable y cierto.

(La soledad confusa
del Cosmos romo,
y del Fermión al Homo,
la luz abstrusa).
.


ēgm. Santa Rosa, BCN, marzo 2010 / APdC, agosto 2016

Cavilaciones del Rey Bonsái

I. En mono

El Rey Bonsái reflexiona.
Te he elegido la mejor de las piezas.
Voy hacia ti.

No sabes cómo hacer estimaciones,
pero creo que es superior en mono.
Lo que importa no es el valor.
Así pues, en mono por el momento.

Te lo recortas regularmente.
El precio podría parecer alto,
pero está en lo que suele ser la norma.
Querrías que le gustara. Mucho.

Los acontecimientos van progresando
con una irisación oscilatoria.
Siempre que las bicicletas
sigan yendo hacia el futuro
cada día podría ser el día.

En otras palabras,
es una pena que la mayoría
no sepa apreciar el monoaural.

La mejor pieza. Las estimaciones.

Hay una relación ahí.

II. Futuro

¿Es el futuro suerte?
Los accidentes pueden confundirte.
Tras la curva hay un día después.

Yo estoy esperando
al próximo mes de mayo.
Al parecer los acontecimientos
alcanzan su progreso con facilidad.

O en junio próximo.
La música electrónica también
ayuda a acelerar.

Sigue recortándotelo periódicamente.
El futuro confluye en hoy.

Junio o el siguiente.
Me gusta que te guste que me guste.
La geografía lisa del delta.
Me gusta.

El Rey Bonsái sopesa
la indurabilidad del tiempo
mientras cambia otra vez de marcha.

Oh, lo juro.
Mucho. El futuro.
Estoy deseando que llegue.

Solo eso.

III. La escapada

Ese día fue el día,
pero lo callé ante todo el mundo.

Me compré unas gafas de sol
como las que había visto
en la carrera del día anterior.
Una escapada en plena ascensión.

Y fuego de iridio.
Hay una relación ahí.

De todos modos, la piel tersa
provoca un tacto suave y excitante.
Tal vez después de una pasada rápida.

Seguía estando allí, en pie
y tan absolutamente delgada
en su pálida desnudez.
Aquel día era el día.

Volví mi atención difusa
a la vibrante carrera ciclista:
decían que la escapada
se produjo en la más dura ascensión.

Alguien llevaba unas gafas de sol.

Y tomar una decisión así
es propio de muy pocos veteranos.
Brillo de iridio.

Lo decidí durante la carrera,
y aquello también fue un gran estímulo.

Ese día
me decidí a huir de la ciudad.

Hay una relación ahí.

IV. Montaña rusa

¿Dónde han ido los coches deportivos?
Hablar de coches
es lo que acostumbran a hacer los chicos.

Sin embargo el Rey Bonsái
ya no se presenta a las elecciones
y prefiere ir a las carreras.

Es lo que ocurre cuando se decide
que hay que subvencionar el deporte.
Y las carreras en primer lugar.

Existen también algunas circunstancias
que no figuran en los presupuestos.

Suele
quien acusa a los demás de hacer trampas
acabar resultando el más tramposo.

Por su parte, en realidad a él
le gusta más así. Mucho.
El Rey Bonsái no es ciertamente
un demonio de la velocidad.

Tan solo empieza a creer
que el odio es una montaña rusa,
o un circuito de carreras.

Eso solo.

V. El delta

El Rey Bonsái
ha encontrado lo siguiente:
Lo siguiente es el futuro en el pasado.

Aquel era el día
y ella apenas estaba allí,
tan absolutamente desnuda
en su pálida delgadez.
Lisa la geografía del delta

La situación siguiente
se ha convertido en ahora.
Y no puede haber habido un futuro
en este momento definitivo.

Aunque acaso no convenga reconsiderar
el sistema de subvenciones actualmente.

Para convertirse en un ahora no hay,
además de decir adiós,
más que pensar que el pasado es cada día.

Ni un junco en el delta.
La absoluta desnudez.

Las bicicletas valen para decir incluso
que no se puede acceder a la parte delantera.
El Rey Bonsái estaba fuera de casa
y la guardó en el maletero.

Solo eso.

VI. Una elección

Tú y yo eres uno.
En la vida la fuerza de cada cual es la fricción,
y por fuera los sentimientos del otro yo
se encienden en una luz acogedora.

El rey Bonsái ha elegido
un color personalizado
aunque los modelos más populares
no sean los adecuados para su edad.

Las estimaciones son un proceso
lleno de accidentes e incertidumbre.
Así pues, por el momento,
es bastante mejor en mono.

Aquel día era el día si bien
todo esto no habría sido probablemente
una dificultad tres años antes.

Las gafas de sol fulguran
en frío fuego de iridio.
Cierto que las bicicletas solo sirven
para ir hacia adelante.

Hay respeto. Mucho.

Y una relación ahí.

VII. La roca

No desprecia el más inevitable
de los impulsos.
El pasado retransfigura el futuro.
Solo estimaciones. Y accidentes.

Ella sentía el vacío
de su bálano en los labios,
de su dura peña en la boca.
Marisma sin juncos.

El rey Bonsái constata que
la autocensura es
la más penosa de las humillaciones.

Aunque en verano la entrega
puede ser gratuita.

Y él necesitaba sentir su saliva,
su lengua, su garganta, sus dientes
devorando la roca de su debilidad.

Sí, lo juro.
Los acontecimientos han progresado
en una luz acogedora.
Porque las bicicletas
siempre van hacia el futuro.

El rey Bonsái cavila.
He ido hacia ti.

Solo eso.
.


ēgm. 2016