Cavilaciones del Rey Bonsái

I. En mono

El Rey Bonsái reflexiona.
Te he elegido la mejor de las piezas.
Voy hacia ti.

No sabes cómo hacer estimaciones,
pero creo que es superior en mono.
Lo que importa no es el valor.
Así pues, en mono por el momento.

Te lo recortas regularmente.
El precio podría parecer alto,
pero está en lo que suele ser la norma.
Querrías que le gustara. Mucho.

Los acontecimientos van progresando
con una irisación oscilatoria.
Siempre que las bicicletas
sigan yendo hacia el futuro
cada día podría ser el día.

En otras palabras,
es una pena que la mayoría
no sepa apreciar el monoaural.

La mejor pieza. Las estimaciones.

Hay una relación ahí.

II. Futuro

¿Es el futuro suerte?
Los accidentes pueden confundirte.
Tras la curva hay un día después.

Yo estoy esperando
al próximo mes de mayo.
Al parecer los acontecimientos
alcanzan su progreso con facilidad.

O en junio próximo.
La música electrónica también
ayuda a acelerar.

Sigue recortándotelo periódicamente.
El futuro confluye en hoy.

Junio o el siguiente.
Me gusta que te guste que me guste.
La geografía lisa del delta.
Me gusta.

El Rey Bonsái sopesa
la indurabilidad del tiempo
mientras cambia otra vez de marcha.

Oh, lo juro.
Mucho. El futuro.
Estoy deseando que llegue.

Solo eso.

III. La escapada

Ese día fue el día,
pero lo callé ante todo el mundo.

Me compré unas gafas de sol
como las que había visto
en la carrera del día anterior.
Una escapada en plena ascensión.

Y fuego de iridio.
Hay una relación ahí.

De todos modos, la piel tersa
provoca un tacto suave y excitante.
Tal vez después de una pasada rápida.

Seguía estando allí, en pie
y tan absolutamente delgada
en su pálida desnudez.
Aquel día era el día.

Volví mi atención difusa
a la vibrante carrera ciclista:
decían que la escapada
se produjo en la más dura ascensión.

Alguien llevaba unas gafas de sol.

Y tomar una decisión así
es propio de muy pocos veteranos.
Brillo de iridio.

Lo decidí durante la carrera,
y aquello también fue un gran estímulo.

Ese día
me decidí a huir de la ciudad.

Hay una relación ahí.

IV. Montaña rusa

¿Dónde han ido los coches deportivos?
Hablar de coches
es lo que acostumbran a hacer los chicos.

Sin embargo el Rey Bonsái
ya no se presenta a las elecciones
y prefiere ir a las carreras.

Es lo que ocurre cuando se decide
que hay que subvencionar el deporte.
Y las carreras en primer lugar.

Existen también algunas circunstancias
que no figuran en los presupuestos.

Suele
quien acusa a los demás de hacer trampas
acabar resultando el más tramposo.

Por su parte, en realidad a él
le gusta más así. Mucho.
El Rey Bonsái no es ciertamente
un demonio de la velocidad.

Tan solo empieza a creer
que el odio es una montaña rusa,
o un circuito de carreras.

Eso solo.

V. El delta

El Rey Bonsái
ha encontrado lo siguiente:
Lo siguiente es el futuro en el pasado.

Aquel era el día
y ella apenas estaba allí,
tan absolutamente desnuda
en su pálida delgadez.
Lisa la geografía del delta.

La situación siguiente
se ha convertido en ahora.
Y no puede haber habido un futuro
en este momento definitivo.

Aunque acaso no convenga reconsiderar
el sistema de subvenciones actualmente.

Para convertirse en un ahora no hay,
además de decir adiós,
más que pensar que el pasado es cada día.

Ni un junco en el delta.
La absoluta desnudez.

Las bicicletas valen para decir incluso
que no se puede acceder a la parte delantera.
El Rey Bonsái estaba fuera de casa
y la guardó en el maletero.

Solo eso.

VI. Una elección

Tú y yo eres uno.
En la vida la fuerza de cada cual es la fricción,
y por fuera los sentimientos del otro yo
se encienden en una luz acogedora.

El rey Bonsái ha elegido
un color personalizado
aunque los modelos más populares
no sean los adecuados para su edad.

Las estimaciones son un proceso
lleno de accidentes e incertidumbre.
Así pues, por el momento,
es bastante mejor en mono.

Aquel día era el día si bien
todo esto no habría sido probablemente
una dificultad tres años antes.

Las gafas de sol fulguran
en frío fuego de iridio.
Cierto que las bicicletas solo sirven
para ir hacia adelante.

Hay respeto. Mucho.

Y una relación ahí.

VII. La roca

No desprecia el más inevitable
de los impulsos.
El pasado retransfigura el futuro.
Solo estimaciones. Y accidentes.

Ella sentía el vacío
de su bálano en los labios,
de su dura peña en la boca.
Marisma sin juncos.

El rey Bonsái constata que
la autocensura es
la más penosa de las humillaciones.

Aunque en verano la entrega
puede ser gratuita.

Y él necesitaba sentir su saliva,
su lengua, su garganta, sus dientes
devorando la roca de su debilidad.

Sí, lo juro.
Los acontecimientos han progresado
en una luz acogedora.
Porque las bicicletas
siempre van hacia el futuro.

El rey Bonsái cavila.
He ido hacia ti.

Solo eso.
.


ēgm. 2016

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