Decaigo,

me destropiezo y me yergo,
y ergo
vuelvo a excavar sin motivo,
cultivo

una utopía en tu pelo,
revelo
tu resplandor más oculto,
sepulto

mis perversiones contigo,
predigo
que he de volver a estar cuerdo,
recuerdo

que no habrá sol más profundo,
me hundo
en una nube de sarro,
desbarro

donde recaigo y tropiezo
y empiezo
otro poema sin hilo,
vacilo

ante el verdor de tu loto,
rebroto
y entre estas algas arraigo,
y caigo.

egm.2016

Hilda Hilst

Del deseo


¿Quién eres? Pregunté al deseo.
Respondió: Lava. Después polvo. Después nada.

.

I

Porque hay deseo en mí, es todo centelleo.
Antes, lo cotidiano era un pensar alturas
buscando a Aquel Otro decantado,
sordo a mi humano latido.
Viscosidad y sudor, pues nunca se hacían.
Hoy, de carne y hueso, laborioso, lascivo
tomas mi cuerpo. Y qué descanso me das
después de las luchas. Soñé peñascos
cuando tenía el jardín aquí al lado.
Pensé subidas donde no había rastros.
Extasiada, follo contigo
en vez de gemir ante la nada.

II

Verte. Tocarte. Qué fulgor de máscaras.
Qué dibujos y rictus en tu cara
como vehementes frisos en alfombras antiguas.
Que sombrío te vuelves si repito
el sinuoso camino que persigo: un deseo
sin dueño, un adorarte vívido pero libre.
Y qué oscura me hago cuando muerdes de mí
palabras y residuos. Me dan hambres,
agonías de grandes espesuras, empañadas lunas,
cuchillos, tempestad. Verte. Tocarte.
Cordura.
Crueldad.

III

Pegado a tu boca mi desorden.
Mi vasto querer.
Lo incomponible haciéndose orden.
Pegada a tu boca, pero descomedida,
ardua,
constructor de ilusiones te inspecciono ávida
como si fueras a morir pegado a mi boca.
Como si fuera a nacer
y tú fueras el día magnánimo,
yo te sorbo extremada a la luz del amanecer.

IV

Si yo dijese que he visto un pájaro
sobre tu sexo, ¿deberías creerlo?
Y si no fuese verdad, en nada cambiará el Universo.
Si yo dijese que el deseo es Eternidad
porque el instante arde interminable,
¿deberías creerlo? Y si no fuese verdad,
tantos lo han dicho que tal vez pueda ser.
En el deseo nos vienen pedanterías, adornos,
impudicia, rubor. Y ahora digo que hay un pájaro
volando sobre el Tajo. ¿Por qué no puedo
motear de inocencia y poesía,
huesos, sangre, carne, el ahora
y todo eso en nosotros que se hará disforme?

V

Existe la noche, y existe la brea.
Noche es el velado corazón de Dios,
ese que por pudor ya nunca busco.
Brea es cuando tú te alejas o dices
que viajas, y un sol de hielo
me petrifica la cara y me desobliga
de fidelidad y de conjura. El deseo
ese de la carne, a mí no me da miedo.
Así como me vino, tampoco me avasalla.
¿Sabes por qué? Luché con Aquel.
Y de Él tampoco fui lacaya.

VI

Aquel Otro no veía mi mucha amplitud.
Nada LE bastaba. Ni ígneas canciones.
Y ahora vana, te parezco soberbia, magnífica,
y follas como quien muere la última conquista
y ardes como deseé arder de santidad.
(Y hay luz en tu carne y tú palpitas).
Ay, ¿por qué me veo vasta e inflexible
deseando un deseo colindante
a un Hambre airada y obsesiva?

VII

Recuerda que hay un querer doloroso
y de hastío al que llaman amor.
Y otro de tulipas y de espejos,
licencioso, indigno, al que llaman deseo.
Tiene el caminar un descamino, un arrastrarse
en dirección a los vientos, a los azotes
y un único extraordinario torbellino.
¿Por qué me quieres siempre en los espejos,
en aquel descaminar, en el polvo de los imposibles
si solo me quiero viva en tus venas?

VIII

Si te ausentas hay paredes en mí.
Frialdad de calles duras
y un desvanecimiento trémulo de helechos.
Entonces ¿me amas? comienzas a preguntar.
Y yo repito que hay paredes, frialdad,
hay movimientos, y aun así no hay llama.
DESEO es un Todo lustroso de caricias,
una boca sin forma, en Caracol de Fuego.
DESEO es una palabra con la viveza de la sangre
y otra con la ferocidad de Un solo Amante.
DESEO es Otro. Vorágine que me habita.

IX

¿Y por qué habrías de querer mi alma
en tu cama?
Dije palabras líquidas, deleitosas, ásperas,
obscenas, porque era así como nos gustaba.
Pero no mentí gozo placer lascivia,
ni omití que el alma está más allá, buscando
a Aquel Otro. Y te repito: ¿por qué habrías
de querer mi alma en tu cama?
Retírate del recuerdo de coitos y aciertos.
O tiéntame de nuevo. Oblígame.

X

Lates como si fueran de carne las mariposas.
¿Y qué viene a ser eso? preguntas.
Digo que así tiene que empezar mi poema.
Entonces te quejas de que nunca estoy contigo,
que de improviso lanzo versos al aire
o hablo de los pinos escoceses, aquellos
que a Talleyrand le gustaba cuidar.
O incluso cuando grito o desfallezco
adivinas sonrisas, códigos, intrigas,
dices que debo tenerlos en mis reversos.
Pues puede ser.
Para pensar el Otro, yo deliro o verseo.
PensarLO es gozo. Entonces ¿no lo sabes? INCORPÓREO ES EL DESEO.


Hilda Hilst. Do desejo. Obra poética reunida (musadopoeta.files.wordpress.com, pdf)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Do desejo

Quem és? Perguntei ao desejo.
Respondeu: lava. Depois pó. Depois nada.

I
Porque há desejo em mim, é tudo cintilância.
Antes, o cotidiano era um pensar alturas
Buscando Aquele Outro decantado
Surdo à minha humana ladradura.
Visgo e suor, pois nunca se faziam.
Hoje, de carne e osso, laborioso, lascivo
Tomas-me o corpo. E que descanso me dás
Depois das lidas. Sonhei penhascos
Quando havia o jardim aqui ao lado.
Pensei subidas onde não havia rastros.
Extasiada, fodo contigo
Ao invés de ganir diante do Nada.

II
Ver-te. Tocar-te. Que fulgor de máscaras.
Que desenhos e rictus na tua cara
Como os frisos veementes dos tapetes antigos.
Que sombrio te tornas se repito
O sinuoso caminho que persigo: um desejo
Sem dono, um adorar-te vívido mas livre.
E que escura me faço se abocanhas de mim
Palavras e resíduos. Me vêm fomes
Agonias de grandes espessuras, embaçadas luas
Facas, tempestade. Ver-te. Tocar-te.
Cordura.
Crueldade.

III
Colada à tua boca a minha desordem.
O meu vasto querer.
O incompossível se fazendo ordem.
Colada à tua boca, mas descomedida
Árdua
Construtor de ilusões examino-te sôfrega
Como se fosses morrer colado à minha boca.
Como se fosse nascer
E tu fosses o dia magnânimo
Eu te sorvo extremada à luz do amanhecer.

IV
Se eu disser que vi um pássaro
Sobre o teu sexo, deverias crer?
E se não for verdade, em nada mudará o Universo.
Se eu disser que o desejo é Eternidade
Porque o instante arde interminável
Deverias crer? E se não for verdade
Tantos o disseram que talvez possa ser.
No desejo nos vêm sofomanias, adornos
Impudência, pejo. E agora digo que há um pássaro
Voando sobre o Tejo. Por que não posso
Pontilhar de inocência e poesia
Ossos, sangue, carne, o agora
E tudo isso em nós que se fará disforme?

V
Existe a noite, e existe o breu.
Noite é o velado coração de Deus
Esse que por pudor não mais procuro.
Breu é quando tu te afastas ou dizes
Que viajas, e um sol de gelo
Petrifica-me a cara e desobriga-me
De fidelidade e de conjura. O desejo
Esse da carne, a mim não me faz medo.
Assim como me veio, também não me avassala.
Sabes por quê? Lutei com Aquele.
E dele também não fui lacaia.

VI
Aquele Outro não via minha muita amplidão.
Nada LHE bastava. Nem ígneas cantigas.
E agora vã, te pareço soberba, magnífica
E fodes como quem morre a última conquista
E ardes como desejei arder de santidade.
(E há luz na tua carne e tu palpitas.)
Ah, porque me vejo vasta e inflexível
Desejando um desejo vizinhante
De uma Fome irada e obsessiva?

VII
Lembra-te que há um querer doloroso
E de fastio a que chamam de amor.
E outro de tulipas e de espelhos
Licencioso, indigno, a que chamam desejo.
Há o caminhar um descaminho, um arrastar-se
Em direção aos ventos, aos açoites
E um único extraordinário turbilhão.
Porque me queres sempre nos espelhos
Naquele descaminhar, no pó dos impossíveis
Se só me quero viva nas tuas veias?

VIII
Se te ausentas há paredes em mim.
Friez de ruas duras
E um desvanecimento trêmulo de avencas.
Então me amas? te pões a perguntar.
E eu repito que há paredes, friez
Há ,olimentos, e nem por isso há chama.
DESEJO é um Todo lustroso de carícias
Uma boca sem forma, em Caracol de Fogo.
DESEJO é uma palavra com a vivez do sangue
E outra com a ferocidade de Um só Amante.
DESEJO é Outro. Voragem que me habita.

IX
E por que haverias de querer minha alma
Na tua cama?
Disse palavras líquidas, deleitosas, ásperas
Obscenas, porque era assim que gostávamos.
Mas não menti gozo prazer lascívia
Nem omiti que a alma está além, buscando
Aquele Outro. E te repito: por que haverias
De querer minha alma na tua cama?
Jubila-te da memória de coitos e acertos.
Ou tenta-me de novo. Obriga-me.

X
Pulsas como se fossem de carne as borboletas.
E o que vem a ser isso? perguntas.
Digo que assim há de começar o meu poema.
Então te queixas que nunca estou contigo
Que de improviso lanço versos ao ar
Ou falo de pinheiros escoceses, aqueles
Que apetecia a Talleyrand cuidar.
Ou ainda quando grito ou desfaleço
Advinhas sorrisos, códigos, conluios
Dizes que os devo ter nos meus avessos.
Pois pode ser.
Para pensar o Outro, eu deliro ou versejo.
Pensá-LO é gozo. Então não sabes? INCORPÓREO É O DESEJO.

Carol Ann Duffy

 

La hermana gemela de Elvis


Are you lonesome tonight? Do you miss me tonight?
Elvis está vivo y es mujer: Madonna
.

En el convento, oigan,
cuido el huerto,
veo crecer las cosas,
rezo por el alma inmortal
del rock ‘n’ roll.

Me llaman
Hermana Presley aquí.
La Madre Superiora
cuenta que muevo las caderas
igual que mi hermano.

El canto gregoriano
se desliza sobre la hierba,
Pascha nostrum immolatus est…
Llevo un hábito sencillo
de tonos oscuros,

una toca con el ribete
de novicia, un rosario,
una cadena con llaves
y un par de buenos y robustos
zapatos de gamuza azul.

Pienso en ello como
si esto fuera Graceland,
una tierra de gracia.
Trae mi vieja sonrisa lenta y ladeada
de vuelta a mi cara.

Señor.
Estoy con vida y bien.
Hace ya tiempo que caminé
por Lonely Street
hacia el Heartbreak Hotel.


Nota
Traduzco ‘y’all’, en el primer verso, por ‘oigan’; se trata de un equivalente del pronombre vosotros propio del sur de Estados Unidos. En la última estrofa ‘Señor’ es la traducción para ‘Lawdy’, una forma de Lord; aunque aquí se hace referencia a Lawdy Miss Clawdy, canción de Lloyd Price que Elvis cantó en 1956. ‘Lonely Street’ es parte de la letra de Heartbreak Hotel: Down at the end of Lonely Street at Heartbreak Hotel. La ‘sonrisa lenta y ladeada’ (‘my trademark slow lopsided smile’ en el original) es “marca registrada” de Elvis. Y, por supuesto, ‘zapatos de gamuza azul’ es como se tradujo en su momento el título de la canción de Carl Perkins Blue Suede Shoes en la versión del grupo mexicano Teen Tops. Para más referencias en este poema, en inglés, seguir el enlace de abajo.

Carol Ann Duffy. Elvis’s Twin Sister (worldswiferchk.weebly.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Elvis’s Twin Sister

Are you lonesome tonight? Do you miss me tonight?
Elvis is alive and she’s female: Madonna

In the convent, y’all
I tend the gardens,
watch things grow,
pray for the immortal soul
of rock ‘n’ roll

They call me
Sister Presley here.
The Reverend Mother
digs the way I move my hips
just like my brother

Gregorian chant
drifts out across the herbs,
Pascha nostrum immolatus est…
I wear a simple habit,
darkish hues,

a wimple with novice-sewn
lace band, a rosary,
a chain of keys,
a pair of good and sturdy
blue suede shoes.

I think of it
as Graceland here,
a land of grace.
It puts my trademark slow lopsided smile
back on my face

Lawdy.
I’m alive and well.
Long time since I walked
down Lonely Street
towards Heartbreak Hotel.

Elizabeth Bishop

El iceberg imaginario


Preferimos el iceberg al barco,
aunque signifique el final del viaje.
Aunque él sea inmóvil roca nublada
y todo el mar movible mármol.
Preferimos el iceberg al barco;
preferimos este llano de hielo
que respira, aunque las velas del barco
se hayan desplomado sobre el mar
como el hielo al que no diluye el agua.
Oh solemne, flotante campo,
¿sabes que el iceberg descansa en ti
y puede, al despertar, pacer sobre tus hielos?

Por esta escena un marino daría
sus ojos. Olvidando el barco. Emerge
el iceberg y se hunde de nuevo;
corrigen sus cristalinos pináculos
las elípticas en el cielo.
En esta escena recorrer las tablas
es ingenua retórica. El telón
es tan leve que sube en las finísimas
cuerdas que el etéreo hielo retuerce.
Las agudezas de estas blancas cimas
fintan al sol. Macizo, el iceberg ocupa
un cambiante escenario donde espera y observa.

Talla el iceberg sus facetas desde dentro.
Como las joyas de un sarcófago
se guardan eternamente y se adornan
solo a sí mismas, quizá así los hielos
que nos sorprenden yazgan sobre el mar.
¡Adiós, adiós! El barco aproa hacia
donde las olas ceden a otras olas
y las nubes corren cielos más cálidos.
Los icebergs estimulan al alma
a verlos (siendo ambos autoconstruidos
de elementos poco visibles)
así: corpóreos, puros, firmes e indivisibles.


Elizabeth Bishop. The Imaginary Iceberg (poemhunter.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

The Imaginary Iceberg

We’d rather have the iceberg than the ship,
although it meant the end of travel.
Although it stood stock-still like cloudy rock
and all the sea were moving marble.
We’d rather have the iceberg than the ship;
we’d rather own this breathing plain of snow
though the ship’s sails were laid upon the sea
as the snow lies undissolved upon the water.
O solemn, floating field,
are you aware an iceberg takes repose
with you, and when it wakes may pasture on your snows?

This is a scene a sailor’d give his eyes for.
The ship’s ignored. The iceberg rises
and sinks again; its glassy pinnacles
correct elliptics in the sky.
This is a scene where he who treads the boards
is artlessly rhetorical. The curtain
is light enough to rise on finest ropes
that airy twists of snow provide.
The wits of these white peaks
spar with the sun. Its weight the iceberg dares
upon a shifting stage and stands and stares.

The iceberg cuts its facets from within.
Like jewelry from a grave
it saves itself perpetually and adorns
only itself, perhaps the snows
which so surprise us lying on the sea.
Good-bye, we say, good-bye, the ship steers off
where waves give in to one another’s waves
and clouds run in a warmer sky.
Icebergs behoove the soul
(both being self-made from elements least visible)
to see them so: fleshed, fair, erected indivisible.

 

El nunca

a.

nunca ha habido
ni
lo habrá

no ha mirado
ni
verá

nunca ha oído
y
nunca oirá

nada ha hallado
ni
hallará

b.

nunca ha hablado
ni
hablará

no ha venido
ni
vendrá

nunca ha estado
ni
estará

nada ha habido
y
nada habrá

c.

nunca ha ido
y
nunca irá

no ha andado
ni
andará

nunca ha ardido
ni
arderá

nada ha hablado
ni
hablará

d.

nunca ha amado
ni
amará

no ha querido
ni
querrá

nunca ha atado
ni
atará

nada ha ido
y
nada irá

e.

nunca ha sido
ni
será

no se ha alzado
ni
alzará

nunca ha asido
ni
asirá

nada ha amado
ni
amará

f.

nunca ha hallado
ni
hallará

no ha tenido
ni
tendrá

nunca ha dado
ni
dará

nada ha sido
ni
será

egm.2016

Sumeria

El duelo de Gilgamesh por Enkidu


Ellos le dijeron a Gilgamesh:
«¿Por qué parecen tus mejillas hundidas y tu cara demacrada?
¿Por qué se ha roto tu corazón y arruinado tu semblante?
¿Por qué se revuelven tus tripas de desesperación?
¿Por qué tienes aspecto de estar tan hastiado del mundo?
¿Por qué pareces quemado por el sol y la cellisca,
merodeando por el desierto, vestido como una alimaña?»

Gilgamesh les dijo:
«¿Cómo no parecerán mis mejillas hundidas y mi cara demacrada?
¿Cómo no se habrá roto mi corazón y arruinado mi semblante?
¿Cómo no se revolverán mis tripas de desesperación?
¿Cómo no he de tener aspecto de estar hastiado del mundo?
¿Cómo no he de parecer quemado por el sol y la cellisca,
merodeando por el desierto, vestido como una alimaña?

Mi amigo, tenaz como el mulo, ágil como el onagro, veloz como el leopardo;
Enkidu, tenaz como el mulo, ágil como el onagro, veloz como el leopardo;
nosotros éramos los que se unían para escalar montañas,
los que capturaron y dieron muerte al Toro Sagrado,
los que vencieron a Humbaba, el rey del Bosque de Cedros,
los que mataban leones en los desfiladeros.

Mi amigo, al que quiero con gran fuerza,
el que siempre me acompañaba en las adversidades;
Enkidu, mi amigo, al que quiero con gran fuerza,
el que siempre me acompañaba en las adversidades:
el destino de todos los seres humanos lo ha vencido.

Lo he estado llorando durante seis días y siete noches.
No podía entregarlo para que fuera enterrado;
tan solo después de que un gusano cayera de su nariz lo hice.
Enkidu, mi amigo, no podía entregarlo para que fuera enterrado;
tan solo después de que un gusano cayera de su nariz lo hice.

Merodeo por el desierto porque me he vuelto temeroso de la muerte.
Lo que le sucedió a mi amigo fue demasiado duro de soportar,
y por eso merodeo por los caminos, hastiado del mundo.
Lo que le sucedió a Enkidu, mi amigo, fue demasiado duro de soportar,
y por eso merodeo por los caminos, hastiado del mundo.

¿Cómo podría callar? ¿Cómo podría, entre toda la gente, guardar silencio?
Mi amigo, aquel que amo, se ha convertido en barro.
Enkidu, mi amigo, aquel que amo, se ha convertido en barro.
¿No soy yo como él? ¿No me tenderé también yo en reposo,
sin moverme otra vez, para siempre jamás?»


Gilgamesh’s Lament for Enkidu (mostlydeadlanguages.tumblr.com)
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda sobre la traducción al inglés publicada en Slightly Alive Translations

Gilgamesh’s Lament for Enkidu (SB VIII.42-64, X.212-248

This translation begins in the eighth tablet of the Standard Babylonian Gilgamesh Epic, when Gilgamesh is mourning the death of his lover Enkidu. The first 41 lines of this tablet list the people, places, and objects whom Gilgamesh exhorts to mourn Enkidu: “may ___ weep over you!” He lists them in order of increasing intimacy: first strangers, then friends, then parents, and finally Gilgamesh himself.

“Listen, young men. Listen to me.
Listen, elders of great Uruk. Listen to me.
I weep for my friend Enkidu;
like a grief-stricken woman, I howl in despair. [1]
The shaft at my side, the bedrock of my strength, [2]
the sword at my belt, the shield before me,
the clothing for my festivals, the sash on my pleasure: [3]
A fiendish force sprang up to snatch him from me.

“My friend, stubborn as a mule, nimble as a donkey, swift as a panther —
oh Enkidu, my friend, stubborn as a mule, nimble as a donkey, swift as a panther —
We were the ones who joined together to scale mountains,
who captured and killed the Sacred Bull,
who vanquished Humbaba, king of the Cedar Forest.

“So what kind of sleep steals you away now?
Darkness cloaks you; you cannot hear me.”

Yet still [Enkidu] did not lift his head.
He felt for his pulse: utterly still.

He veiled his friend’s face like a bride;
like an eagle, he circled over him.
Like a lioness robbed of her cubs,
he circled back and forth, back and forth.
He tore at his curly hair until it piled up around him;
he stripped off his finery and cast it away as anathema.

[Much of what follows is broken, but the remainder of Tablet 8 seems to consist of funeral rites, in which Gilgamesh gives gifts to various deities, so that they will welcome Enkidu in the afterlife. After completing his mourning rituals, Gilgamesh becomes distraught at his own mortality, and he begins to wander the world, looking for an answer to the problem of death. When he meets people, they ask him about his haggard appearance; this composite text was pieced together by Andrew George from fragmented repetitions of the interchange.]

They said to Gilgamesh,
“Why do your cheeks look sunken, your face gaunt?
Why is your heart broken, your appearance wrecked?
Why does your gut churn in despair?
Why does your face seem so world-weary?
Why do you look scorched by sleet and sun,
prowling the wilderness, dressed like a predator?”

Gilgamesh said to them,
“Why wouldn’t my cheeks look sunken, my face gaunt?
Why wouldn’t my heart be broken, my appearance wrecked?
Why wouldn’t my gut churn in despair?
Why wouldn’t my face seem world-weary?
Why wouldn’t I look scorched by sleet and sun,
prowling the wilderness, dressed like a predator?

“My friend, stubborn as a mule, nimble as a donkey, swift as a panther —
Enkidu, my friend, stubborn as a mule, nimble as a donkey, swift as a panther —
We were the ones who joined together to scale mountains,
who captured and killed the Sacred Bull,
who vanquished Humbaba, king of the Cedar Forest,
who killed lions in the mountain passes.

“My friend, whom I love fiercely,
who accompanied me through every trial —
Enkidu, my friend, whom I love fiercely,
who accompanied me through every trial –
The fate of all humans has vanquished him.

“For six days and seven nights, I wept over him.
I could not give him up to be buried.
Only after a maggot dropped out of his nose
did I […]

“I prowl the wilderness because I’ve become afraid of death. [4]
What happened to my friend was too heavy to endure,
and so I prowl the roads, world-weary.
What happened to Enkidu, my friend, was too heavy to endure,
and so I prowl the paths, world-weary.

“How could I keep quiet? How could I, of all people, fall silent?
My friend, the one I love, has turned to clay.
Enkidu, my friend, the one I love, has turned to clay.
Am I not like him? Will I not lie in rest,
never to stir again, forever and ever?”

[1] “A grief-stricken woman”: some translators render this as a professional mourner, but the word need not have that specific connotation. Moreover, the gender is quite notable, since this word for “mourner” usually appears in the masculine. It may imply that women are more vocal and expressive in their grief, or that Gilgamesh’s bond with Enkidu was as close as a wife’s would have been.
[2] The word I translate as “shaft” (haṣṣinnu, literally an axe) has three different connotations. First, it is a physical weapon that one might carry, parallel to the sword and shield in the following line. Second, back in Tablet 1, Enkidu’s arrival was prophesied when Gilgamesh dreamed about encountering an axe that he would caress like a wife, so this alludes back to their first meeting. Third, as I note in that section, the word sounds like assinnu, a male role with feminine or homosexual connotations. Thus, the single term alludes to Enkidu as warrior, partner, and lover.
[3] Both of these allude back to Tablet 1, where the courtesan Shamhat entices Enkidu to Uruk by promising him that “men belt their waits with sashes,” and “a festival is held every day.” Since the following lines in Tablet 1 describe the sexual allure of Uruk’s courtesans, these lines may also have an erotic connotation; either way, they clearly indicate that Enkidu was integral to Gilgamesh’s times of joy and celebration.
[4] This line is poignant on two levels. First, it explains Gilgamesh’s travels: he is traveling in an attempt to find immortality and avoid Enkidu’s fate. But second, Enkidu’s bravery had always dispelled fear; for instance, in Tablet V, Gilgamesh confesses to having fear in his heart, and Enkidu bolsters him with confidence. Now Gilgamesh is afraid, and no one can calm his fear.

Venetta Octavia

Madame la Guillotine


Angela Carter sugiere que
la última esposa de Barba Azul no sabía
que estaba entrando en la boca del lobo.
Lamento disentir.
Yo fui su destrucción
y su condena.
Ahora voy a hablar.

¿Pero qué puedo decir aparte de que
cuando miraba mi reflejo en sus ojos
veía en qué me podría convertir,
que veía mi corrupción,
mi transigencia,
mi inacabable sed?
Así que fui.
Y después de aquella primera noche
caí en un profundo pozo de hambre.

Él estaba equivocado.
No se daba cuenta de que yo lo sabía.
Cuando me dio las llaves
fui inmediatamente a la habitación,
me desnudé sobre la mesa y esperé. Al regresar
gritó hasta quedarse ronco llamando a su amada esposa.
No esperaba encontrarme allí,
y sin embargo era donde yo estaba.

En fin, que lo hizo.
Yo era virginal, sacrificable,
y el cordero ya había entrado ciertamente
en la guarida del lobo.

¡La hoja cayó!
¡Y un collar de rojos rubíes en su cuello!
Me lamí los tajos.
Nada más sexi que una mujer
comiendo su propia carne.


Venetta Octavia. Madame la Guillotine (venettaoctavia.tumblr.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Madame la Guillotine

Angela Carter suggests that
Bluebeard’s last wife did not know
she was stepping into the lion’s den.
I beg to differ.
I was his unmaking,
I was his damning,
I will speak.

What can I say other than that
when I saw myself reflected in his eyes
I saw what I could become?
Saw my corruption,
my compromise,
my never ending thirst?
So I went,
and after that first night,
I fell into a bottomless pit of hunger.

He was confused.
He had not realised I knew.
When he gave me his keys,
I went to the room straightaway,
laid myself bare on the table and waited for his return.
He yelled himself hoarse for his darling wife
he did not think to look for me there
and yet there I was.

Come, he did.
I was virginal
I was sacrificial
and now the lamb had really walked into the wolf’s lair.

Down went the blade!
And a string of red rubies around his neck!
I licked my chops.
Nothing sexier than a woman
who eats her meat.

Venetta Octavia

El arte de la ablución


Como la miel.
Bebo el fruto.
Me baño en leche.
El vino brota de la tierra en torno a mí.
Oh, milagro.
Oh, vaso de la verdad.
¿Te has perdido en la fe?

Come, bebe,
aquí está el cuerpo purificado;
se lava sus propios pies,
cena en la mesa.

Rocíame con el hisopo y
ofréceme vinagre.

Cedo, cedo.
Hágase tu voluntad.


Venetta Octavia. The Art of Ablution (venettaoctavia.tumblr.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

The Art of Ablution

I eat the honey.
I drink the fruit.
I bathe in milk.
Wine springs forth from the earth around me.
O, miracle.
O, vessel of truth.
Art thou lost in faith?

Eat, drink
here is the body purified
It washes its own feet
it sups at the table

Purge me with hyssop and
offer me vinegar

I yield, I yield
Thy will be done.

Safiya Sinclair

El centro del mundo


Los dóciles no heredarán nada.
Dios con su abrigo andrajoso
esta mañana, una lengua callada

en mi oído, pidiendo limosna,
frías manos que alcanzan mi falda.
Corderito, empobrecido rebaño,

bendice mi té negro con lágrimas.
He esquilado tu lana dorada,
grandes madejas usadas de encaje

blanco, precioso brocado, brillantes
hojas de higuera, polvo de joyas
en mi piel. Pelo de maíz en mi

dobladillo. He ordeñado a la fornida
bestia que llamáis América, y llevado
a vuestros hombres a través de mi pecho

como pieles. Zorro en alfiler y
chinchilla azul nieve: también ellos
venían a mordisquear a mi puerta,

tantos suaves ovillos rosa que atrapo.
Mis vigilantes en la sombra, mis
demonios de gruesos muslos. Con calma,

por favor. Decid a los perros que
me desnudan con sus ojos: no tengo nada
que ocultar. Me extenderé ampliamente.

Aquí, un destello de músculo. Aquí,
un poco de sangre de la caza. Ahora el centro
del mundo: mi incandescente coño.

Saludad todos a la oscura flor de azucena
y a la salvaje rosa de Damasco,
mi dulce Afrodita revelada

en el pliegue. Saludad al cálido jazmín
en la noche; denso almíbar
en tu boca, daga bifurcada

en mi lengua. Legiones en mi talón.
Aquí, en la roja meca del mundo,
arrodillaos. Aquí el Edén, aquí Belén,

aquí en la cuna de Tebas,
una altísima esfinge ronda el jardín,
devorando su alba húmeda.


Safiya Sinclair. Center of the World (poetryfoundation.org)
safiyasinclair.com
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Center of the World

The meek inherit nothing.
God in his tattered coat
this morning, a quiet tongue

in my ear, begging for alms,
cold hands reaching up my skirt.
Little lamb, paupered flock,

bless my black tea with tears.
I have shorn your golden
fleece, worn vast spools

of white lace, glittering jacquard,
gilded fig leaves, jeweled dust
on my skin. Cornsilk hair

in my hems. I have milked
the stout beast of what you call America;
and wear your men across my chest

like furs. Stickpin fox and snow
blue chinchilla: they too came
to nibble at my door,

the soft pink tangles I trap
them in. Dear watchers in the shadows,
dear thick-thighed fiends. At ease,

please. Tell the hounds who undress
me with their eyes — I have nothing
to hide. I will spread myself

wide. Here, a flash of muscle. Here,
some blood in the hunt. Now the center
of the world: my incandescent cunt.

All hail the dark blooms of amaryllis
and the wild pink Damascus,
my sweet Aphrodite unfolding

in the kink. All hail hot jasmine
in the night; thick syrup
in your mouth, forked dagger

on my tongue. Legions at my heel.
Here at the world’s red mecca,
kneel. Here Eden, here Bethlehem,

here in the cradle of Thebes,
a towering sphinx roams the garden,
her wet dawn devouring.

Mia Couto

El bebedor de soles


En el desierto,
donde el cielo es redondo,
de mí soy mi propio espejismo.

En la arena
me hundo, difunto,
hasta que no haya sombra
sino bajo cansancios de párpados.

Cuando no hay más
que viento y dunas,
en mí invento el postrero oasis.

Una raíz
entonces me convoca,
pidiéndome cierto y definitivo.

No nací, empero,
para junto a fuentes morar.

De nuevo,
voy por donde no hay caminos.

Y solo en el fuego dejo huella.


Mia Couto. O bebedor de sóis (canaldepoesia.blogspot.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

O bebedor de sóis

No deserto,
onde o céu é redondo,
de mim mesmo sou miragem.

Na areia
me afundo, defunto,
até não haver sombra
senão sob cansaços de pálpebras.

Quando não há mais
que vento e dunas,
em mim invento o derradeiro oásis.

Uma raiz
então me convoca,
pedindo-me certo e definitivo.

Não nasci, porém,
para junto de fontes morar.

De novo,
vou por onde não há caminhos.

E só no fogo deixo pegada.

Ferreira Gullar

Queda lo no dicho por dicho


El poema
antes de escrito
no es en mí
más que un contrito
silencio
ante la página en blanco.

O mejor,
un rumor
blanco
o un grito
que atranco,
ya que
el poeta
que grita
yerra,
y, cosa sencilla:
el buen poeta (o cabrito)
no chilla.

El poema,
antes de escrito,
antes de ser,
es la posibilidad
de lo que no fue dicho,
de lo que está
por decir
y que
por no haber sido dicho
no puede existir,
no es
sino
posibilidad de decir.

Pero
¿decir el qué?
¿decir
olor de fruta,
aroma de jazmín?

Pero
¿cómo decirlo,
aunque lo diga de algún modo,
pues no callo?

Por eso hablo,
aunque sin decirlo,
y hallo
que hablo del olor
de la fruta,
del olor
del cabello,
del andar
del gallo
en el corral.

Y los digo
sin decirlos,
bien o mal.

Si la fruta
no huele
en el poema
ni en él
del gallo
el cantar se oye,
puede el lector
oír
(y oye)
a otro gallo cantar
en otro corral
mejor.

(Ya que
si yo no lo dijera,
no lo oiría,
porque el poeta dice
lo que el lector
—si delirase—
diría).

Pero es que
antes de decirlo
no lo sabe,
puesto que lo que ha dicho
no existía,
y lo que dice
puede ser que no lo diría.

Y
si dicho ya no fuera,
jamás se sabría.

Por eso
es acertado decir
que el poeta
no revela
lo oculto:
inventa,
crea
lo que ha dicho
(el poema
que, si no, casi
no nacería).

Pero
por qué lo que él dijo
no existía
antes de decirlo,
no lo sabía.

¿Entonces él dijo
lo que dijo
sin saber lo que decía?
¿entonces él lo sabía sin saberlo?
¿entonces lo supo solo al decirlo?
¿o por qué, si ya lo supiera,
no lo diría?

Es que solo lo que no se sabe es poesía.

Así
el poeta inventa
el qué decir
y tan solo
al decirlo
llega a saber
lo que
precisaba decir,
o podría,
en lo que el azar admite
y la vida
provisionalmente
permite.


Ferreira Gullar. Fica o não dito por dito (luso-poemas.net)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Fica o não dito por dito

o poema
antes de escrito
não é em mim
mais que um aflito
silêncio
ante a página em branco

ou melhor
um rumor
branco
ou um grito
que estanco
já que
o poeta
que grita
erra
e como se sabe
bom poeta(ou cabrito)
não berra

o poema
antes de escrito
antes de ser
é a possibilidade
do que não foi dito
do que está
por dizer
e que
por não ter sido dito
não tem ser
não é
senão
possibilidade de dizer

mas
dizer o quê?
dizer
olor de fruta
cheiro de jasmim?

mas
como dizê-lo
embora o diga de algum modo
pois não calo

por isso que
embora sem dizê-lo
falo:
falo do cheiro
da fruta
do cheiro
do cabelo
do andar
do galo
no quintal

e os digo
sem dizê-los
bem ou mal

se a fruta
não cheira
no poema
nem do galo
nele
o cantar se ouve
pode o leitor
ouvir
( e ouve)
outro galo cantar
noutro quintal
que houve.

(e que
se eu não dissesse
não ouviria
já que o poeta diz
o que o leitor
– se delirasse –
diria)

mas é que
antes de dizê-lo
não se sabe
uma vez que o que é dito
não existia
e o que diz
pode ser que não diria

e
se dito já não fosse
jamais se saberia

por isso
é correto dizer
que o poeta
não revela
o oculto:
inventa
cria
o que é dito
( o poema
que por um triz
não nasceria)

mas
porque o que ele disse
não existia
antes de dizê-lo
não o sabia

então ele disse
o que disse
sem saber o que dizia?
então ele sabia sem sabê-lo?
então só soube ao dizê-lo?
ou porque se já o soubesse
não o diria?

é que só o que não se sabe é poesia

assim
o poeta inventa
o que dizer
e que só
ao dizê-lo
vai saber
o que
precisava dizer
ou poderia
pelo que o acaso dite
e a vida
provisoriamente
permite.

Mekomo Tutangha

Agua de magia


El sacerdote dice que cada siete días
hay un día de magia y realiza
un ritual en la cabaña que le han dejado
construir algo apartada del pueblo
al que acuden las mujeres y los niños.

Al terminar, el sacerdote rocía de agua
a los asistentes con una bola perforada
y las mujeres regresan a sus trabajos
y el agua se seca rápidamente
al cálido sol de la media-mañana.

Una de las chicas jóvenes sin embargo
se escabulle hacia la arboleda
junto al río, a reunirse con su amante
medio secreto, medio sabido
por más de la mitad del pueblo.

Allí se acarician, se abrazan,
se agitan y se estremecen, y después
de que el muchacho derrame un poco
de su esencia sobre el cuerpo de ella,
en la superficie y no en lo profundo,

pero tampoco en la tierra
para no ofender a su espíritu,
como le ha enseñado su padre,
se tienden bajo las quietas hojas
verdeazuladas de la arboleda.

Y él le dice muy suavemente a la chica:
«Así es como más me gustas,
cuando el sacerdote en el ritual
te ha mojado con el agua esa
que guarda en el bidón de hojalata».

Y ella le responde: «Eres tonto.
Eso es porque me he lavado
a primera hora y me he frotado
con flores y con hojas del árbol-take.
Eres el hombre más tonto del pueblo».

Y él le contesta encendido:
«¡No! ¡Es el agua! Es el agua de magia
del brujo blanco en la cabaña
lo que te pone tan linda.
¡Y ya eras la más linda del pueblo!»

Y aún discuten, y miran pasar el río,
y vuelven a empezar de nuevo, abrazándose
y agitándose y estremeciéndose,
mientras el árbol-take desde arriba
sonríe irónicamente en sus hojas.


Mekomo Tutangha. Eau de magie (poetes.fr)
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda sobre la traducción al francés de Juliette Petimor

Fernando Pessoa

(Ricardo Reis)

Sigue tu destino


Sigue tu destino,
riega tus plantas,
ama a tus rosas.
El resto es la sombra
de árboles ajenos.

La realidad
siempre es o más o menos
de lo que queremos.
Solo nosotros somos siempre
iguales a nosotros mismos.

Suave es vivir solo.
Grande y noble es siempre
vivir sencillamente.
Deja el dolor en las aras
como exvoto a los dioses.

Mira de lejos la vida.
Nunca la interrogues.
Ella nada puede
decirte. La respuesta
está más allá de los dioses.

Pero serenamente
imita al Olimpo
en tu corazón.
Los dioses son dioses
porque no se piensan.


Fernando Pessoa. Segue o teu destino (arquivopessoa.net)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Segue o teu destino

Segue o teu destino,
Rega as tuas plantas,
Ama as tuas rosas.
O resto é a sombra
De árvores alheias.

A realidade
Sempre é mais ou menos
Do que nós queremos.
Só nós somos sempre
Iguais a nós-próprios.

Suave é viver só.
Grande e nobre é sempre
Viver simplesmente.
Deixa a dor nas aras
Como ex-voto aos deuses.

Vê de longe a vida.
Nunca a interrogues.
Ela nada pode
Dizer-te. A resposta
Está além dos deuses.

Mas serenamente
Imita o Olimpo
No teu coração.
Os deuses são deuses
Porque não se pensam.