Mia Couto

El bebedor de soles


.
En el desierto,
donde el cielo es redondo,
de mí soy mi propio espejismo.

En la arena
me hundo, difunto,
hasta que no haya sombra
sino bajo cansancios de párpados.

Cuando no hay más
que viento y dunas,
en mí invento el postrero oasis.

Una raíz
entonces me convoca,
pidiéndome cierto y definitivo.

No nací, empero,
para junto a fuentes morar.

De nuevo,
voy por donde no hay caminos.

Y solo en el fuego dejo huella.


Mia Couto. O bebedor de sóis
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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