Venetta Octavia

Madame la Guillotine


.
Angela Carter sugiere que
la última esposa de Barba Azul no sabía
que estaba entrando en la boca del lobo.
Lamento disentir.
Yo fui su destrucción
y su condena.
Ahora voy a hablar.

¿Pero qué puedo decir aparte de que
cuando miraba mi reflejo en sus ojos
veía en qué me podría convertir,
que veía mi corrupción,
mi transigencia,
mi inacabable sed?
Así que fui.
Y después de aquella primera noche
caí en un profundo pozo de hambre.

Él estaba equivocado.
No se daba cuenta de que yo lo sabía.
Cuando me dio las llaves
fui inmediatamente a la habitación,
me desnudé sobre la mesa y esperé. Al regresar
gritó hasta quedarse ronco llamando a su amada esposa.
No esperaba encontrarme allí,
y sin embargo era donde yo estaba.

En fin, que lo hizo.
Yo era virginal, sacrificable,
y el cordero ya había entrado ciertamente
en la guarida del lobo.

¡La hoja cayó!
¡Y un collar de rojos rubíes en su cuello!
Me lamí los tajos.
Nada más sexi que una mujer
comiendo su propia carne.
.


Venetta Octavia. Madame la Guillotine
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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