Sumeria

El duelo de Gilgamesh por Enkidu


.
Ellos le dijeron a Gilgamesh:
«¿Por qué parecen tus mejillas hundidas y tu cara demacrada?
¿Por qué se ha roto tu corazón y arruinado tu semblante?
¿Por qué se revuelven tus tripas de desesperación?
¿Por qué tienes aspecto de estar tan hastiado del mundo?
¿Por qué pareces quemado por el sol y la cellisca,
merodeando por el desierto, vestido como una alimaña?»

Gilgamesh les dijo:
«¿Cómo no parecerán mis mejillas hundidas y mi cara demacrada?
¿Cómo no se habrá roto mi corazón y arruinado mi semblante?
¿Cómo no se revolverán mis tripas de desesperación?
¿Cómo no he de tener aspecto de estar hastiado del mundo?
¿Cómo no he de parecer quemado por el sol y la cellisca,
merodeando por el desierto, vestido como una alimaña?

Mi amigo, tenaz como el mulo, ágil como el onagro, veloz como el leopardo;
Enkidu, tenaz como el mulo, ágil como el onagro, veloz como el leopardo;
nosotros éramos los que se unían para escalar montañas,
los que capturaron y dieron muerte al Toro Sagrado,
los que vencieron a Humbaba, el rey del Bosque de Cedros,
los que mataban leones en los desfiladeros.

Mi amigo, al que quiero con gran fuerza,
el que siempre me acompañaba en las adversidades;
Enkidu, mi amigo, al que quiero con gran fuerza,
el que siempre me acompañaba en las adversidades:
el destino de todos los seres humanos lo ha vencido.

Lo he estado llorando durante seis días y siete noches.
No podía entregarlo para que fuera enterrado;
tan solo después de que un gusano cayera de su nariz lo hice.
Enkidu, mi amigo, no podía entregarlo para que fuera enterrado;
tan solo después de que un gusano cayera de su nariz lo hice.

Merodeo por el desierto porque me he vuelto temeroso de la muerte.
Lo que le sucedió a mi amigo fue demasiado duro de soportar,
y por eso merodeo por los caminos, hastiado del mundo.
Lo que le sucedió a Enkidu, mi amigo, fue demasiado duro de soportar,
y por eso merodeo por los caminos, hastiado del mundo.

¿Cómo podría callar? ¿Cómo podría, entre toda la gente, guardar silencio?
Mi amigo, aquel que amo, se ha convertido en barro.
Enkidu, mi amigo, aquel que amo, se ha convertido en barro.
¿No soy yo como él? ¿No me tenderé también yo en reposo,
sin moverme otra vez, para siempre jamás?»
.


Gilgamesh’s Lament for Enkidu
Versión de Enrique Gutiérrez Mirandasobre la traducción al inglés de Slightly Alive Translations

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