Compromiso

 

Es un modo de convivencia ambiguo,
en el que, en cuanto avanza la liturgia,
cada adepto responde

a cada tacto de forma variable;
la combinación de varios individuos
en un vórtex —hallar el flujo puede

ser esencial— exige
un complejo grado de compromiso.
El dragón de sangre, a veces apático,

guarda y suele defender sus valiosos
tesoros; nunca pierde,
aunque no siempre obtenga beneficios.

Cada adicto cree entender qué hace
y quién es, si bien para discernir
su propia identidad

no deja de atravesar los espejos;
el flujo se diluye en la marea,
que vuelve a sus turbias profundidades.

El dragón es paciente
pues sabe que mañana hay otro eclipse.
.


ēgm. 2016

Lo olvidado

La información se daña en las revueltas
de las sinapsis, siempre en movimiento.
Los sucesos se pierden

en ciertas regiones de la memoria
y desaparecen para el cerebro,
se disipan, se esfuman

como algo entrevisto en la carretera
fugazmente desde el coche y que luego
la memoria diluye,

aunque exista allí como el mismo objeto,
quizá similar a lo recordado
o tal vez diferente.

Los hechos se transforman en el tiempo.
De lo real le queda a la memoria
tan solo lo olvidado.
.


ēgm. 2016

Tu dipi

es una cinta de Moebius,
con su misma forma y el mismo efecto
sobre el espacio y el tiempo.
.

En caso de que alguna palabra no sea fácilmente comprensible y no figure en los diccionarios de español, se recomienda substituir cada consonante por la consonante anterior, en el orden alfabético, y cada vocal por la posterior (nota del transfuctor).
.


ēgm. 2016

Asli Erdogan

El edificio de piedra


.
Nos reiremos más tarde, por ahora voy a llevarte al edificio de piedra. Cuando llegues a la esquina te creerás en un callejón sin salida, pero justo enfrente, al pie de la escalera, la calle gira a la izquierda. Detente ahí para decir adiós al mundo de los hombres.

El camino que nos ha traído aquí no tiene retorno. En el interior la luz está encendida día y noche; todo está expuesto a una claridad violenta e implacable y cada uno reducido a su sombra.

A cada pregunta hay que dar una respuesta breve; un destino se sostiene en unas pocas frases. Debe admitirse. El tiempo no tiene otro significado. El hombre es el más antiguo de los misterios, es materia que habla.

Antes yo amaba a alguien. Se fue y me dejó sus ojos. No tenía nadie a quien dejarme. Amar… Esa palabra, me la encontré hurgando en mi corazón, sondeando incansablemente estas densas tinieblas. ¡Pero nadie me dijo que «todo el mundo mata a quien ama»!

Estábamos juntos en el edificio de piedra. Durante mucho tiempo he prestado atención a los ruidos. Cuando llegó mi turno, el día no se había alzado aún.

Por supuesto, no me creéis. ¿Pensáis que este edificio es fruto de mis sueños? Pero, ¿no son nuestros sueños la levadura de la masa con la que estamos hechos? Por fin, el alba nace, regueros de rojo sangre aparecen en el horizonte… En el cielo tenso, apagado, muy plano, las estrellas se solidifican y desaparecen una tras otra. La última dejará una cuerda colgando hacia abajo, hacia nosotros. Tu noche silenciosa, tus palabras partidas por la mitad y ensangrentadas, tus sombras errantes, privadas de su dueño, tus sueños de color de corazón que nadie quiere, tus palabras aladas, podrán subir por ella… Todos tus sueños, que vinieron a vivir entre nosotros y regresaron sin avisar, podrán elevarse hacia las profundidades… En el trasfondo en que se pierden todo hombre y toda cosa…

¿Pero no me entendéis? Yo quizá hubiera podido contar mi relato en pasado. He empezado mi canción por el sitio equivocado, por la nota equivocada.

.


Asli Erdogan. Le bâtiment de pierre (fragmento)
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda sobre la traducción al francés de Jean Descat

.

Le bâtiment de pierre

Nous rirons plus tard, pour l’instant je vais vous emmener dans le bâtiment de pierre. Arrivé à l’angle de l’édifice, vous aurez l’impression d’être dans une impasse, mais droit devant, au pied de l’escalier, la rue tourne à gauche. Vous vous arrêterez là pour dire adieu au monde des hommes.

Le chemin qui nous a menés ici est sans retour. Dedans, nuit et jour, la lumière est allumée, tout est exposé à une clarté violente et impitoyable et chacun est réduit à son ombre.

A chaque question, il faut faire une réponse brève, une destinée tient en quelques phrases. Il faut avouer. Le temps n’a plus d’autre sens. L’homme est le plus vieux des mystères, c’est de la matière qui parle.

Autrefois j’ai aimé quelqu’un. Il est parti en me laissant ses yeux. Il n’avait personne à me laisser. Aimer… Ce mot-là, je l’ai trouvé en fouillant dans mon cœur, en sondant inlassablement ces épaisses ténèbres. Mais personne ne m’a dit que “chacun tue celui qu’il aime” !

Nous étions ensemble dans l’édifice de pierre. J’ai longtemps prêté l’oreille aux bruits. Quand mon tour est venu, le jour n’était pas encore levé.

Bien sûr, vous ne me croyez pas. Vous pensez que ce bâtiment est issu de mon rêve ? Mais nos rêves ne sont-ils pas le levain de la pâte dont nous sommes pétris ? Finalement, l’aube va naître, des traînées rouge sang vont apparaître à l’horizon… Dans le ciel tendu, terne, tout plat, les étoiles vont se solidifier et disparaître l’une après l’autre. La dernière laissera pendre une corde vers le bas, vers nous. Ta nuit muette, tes mots coupés en deux et ensanglantés, tes ombres errantes, privées de leur maître, tes rêves couleur de cœur dont personne ne veut, tes mots ailés vont pouvoir y grimper… Tous tes rêves, venus vivre parmi nous et repartis sans crier gare, vont pouvoir se hisser vers les profondeurs… Dans les tréfonds où se perdent tout homme et toute chose…

Mais vous ne m’entendez pas ? J’aurais peut-être dû faire mon récit au passé. J’ai attaqué ma chanson dans le mauvais sens, par la mauvaise note.


Gioleo Calibri

Vagando entre las arenosas dunas…


.
Vagando entre las arenosas dunas del Sáhara occidental, extenuado y solo, hallé un círculo de hombres sentados, cubiertas las cabezas.
Me pareció aquello un extraño ritual, porque cada uno tenía tres tazas a su lado.
De ellas, en orden, iban bebiendo; no ávidamente, sino saboreando, reflexionando quizá; con certeza, degustando.

La cosa me pareció tan extraña que enseguida me pregunté
cuál fuera la creencia
que acompañaba los sorbos de aquella usanza arcana.

Y ellos, como leyendo en mi cabeza:
.

La primera taza es amarga como la vida.
La segunda es dulce como el amor.
La tercera, suave como la muerte.

.
Más que maravillarme, pensé que eran hombres inteligentes, ya que dos de las tazas sin duda tienen ese sabor; pero también equivocados: porque mi paladar conoce bien que la taza de en medio posee una connotación mucho más grave.

Y yo pensaba así porque
.

La amargura de la primera taza
me es muy familiar al paladar
por haberme llevado a degustar a menudo
el sabor de la última

Sin embargo muchas veces bebí de la segunda
la cual si alguna vez de dulzura
nunca de sincera dulzura bañó mi boca
solo de violento calor al principio
y de aspereza después

Pero ahora tú me dices
que aquellos del turbante
son en verdad hombres sabios
pues no son ellos los que están en el error
sino que mi pasado es el culpable de haber
cambiado el sabor de la segunda taza

Y honestas me parecen tus palabras
pero otro amor no conozco que
aquel de sangre en la boca y armas en la mano.
.

Mas ahora cuando vago entre las cálidas dunas
de tu belleza tan occidental
si tu oído a escuchar se detiene
(si vas más allá de lo que son mis lunas
y más allá de lo que desea mi pene)

“despójame de armas y a mis puños de riendas
y aunque de mi pasado conserven signos
mis sentimientos serán al fin dignos
de ser puestos en tus manos como ofrendas”

puede escuchar esta plegaria acompañando
a mis sorbos de té.
.

“y no el rencor
ni la ira
vivirán en mi amor
ya no sordo
ahora a tu dolor”
.


Gioleo Calibri. Vagando tra le sabbiose dune…
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Vagando tra le sabbiose dune…

Vagando tra le sabbiose dune del Sahara occidentale, dal sol affranto, scorsi un girotondo d’uomini seduti, dal capo velato.
Mi parve quello uno strano rituale, giacché ciascuno tre tazze aveva accanto.
Da esse, in ordine, quelli bevvero; non avidamente, ma assaporando, forse riflettendo; di sicuro, gustando.

La cosa mi parve sì strana che rapido mi chiesi
qual fosse la convinzione
ch’accompagnava i sorsi di quell’usanza arcana.

E lor come leggendomi nel capo:

La prima tazza è amara come la vita.
La seconda è dolce come l’amore.
La terza soave come la morte.

Ancor prima di meravigliarmi, io pensai ch’erano uomini intelligenti, giacché due tazze sicuramente possedevano tal sapore; ma illusi anche: per certo il mio palato sapeva la tazza di mezzo esser dotata d’una ben più grave connotazione.

Ed io così pensai poiché

Tanto l’amarezza della prima tazza
al palato m’è familiare
d’avermi condotto spesso a pregustar
il sapor dell’ultima

Eppur più volte bevvi dalla seconda
la qual però mai di dolcezza
mai di sincera dolcezza bagnò la mia bocca
sol di violento calor dapprima
e d’asprezza poi

Ma tu ora mi dici
che quelli dal turbante
sono invero uomini saggi
‘che non son lor ad essere in errore
ma colpevole è il mio passato d’aver
de la seconda tazza il sapor mutato

E oneste mi paiono le parol tue
ma altro amor non conosco che
quel col sangue in bocca e l’armi in mano.

Ed ora quand’io vago tra le calde dune
della bellezza tua occidentale
se tendi l’orecchio ed ascolti per bene
(se vai oltre quelle che son le mie lune
ed oltre ciò che vuole il mio pene)

“spogliami dalle armi e scioglimi i pugni
e seppur del mio passato conserveran i segni
i miei sentimenti saranno al fin degni
d’esser messi nelle mani tue come pegni”

puoi sentire questa preghiera accompagnare
i miei sorsi di te.

“e non il rancore
né l’ira
vivranno nel mio amore
non più sordo
ora al tuo dolore”


Muslipavos con salsa de nueces

 Ingredientes para 2/4 raciones

  • dos muslos de pavo
  • dos cebollas pequeñas
  • media cebolla más
  • una zanahoria
  • un puerro pequeño
  • dos dientes de ajo
  • dos ramas de perejil
  • tres bayas de enebro
  • cinco granos de pimienta variada
  • salvia, orégano, romero y tomillo
  • y un clavo
  • medio vaso de vino aromatizado para cocinar
  • medio litro de agua o caldo
  • aceite de oliva
  • seis-ocho-diez nueces

Preparación

Pelar las cebollas pequeñas dejándolas enteras y cortar en trozos medianos la otra media cebolla; pelar la zanahoria y cortarla en cuartos a lo largo y luego en trozos de unos 2 cm; quitarle al puerro la raíz, la parte verde y la capa exterior y cortarlo por la mitad a lo largo y después en trozos de 3 o 4 cm, o viceversa. Ir poniéndolo todo en un plato o fuente.

Quitar la piel a los muslos de pavo. O no, pero mejor sí. Incluso mejor si se la han quitado en la carnicería y le han cortado los extremos del hueso.
Cubrir el fondo de una olla rápida (o lenta) con aceite de oliva bueno (el “aove” te lo reservas para mejor ocasión), calentarla y dorar los muslos.

A continuación añadir las verduras, más el perejil y el ajo con su piel (aplastado con el pulgar), y rehogarlo todo.

Añadir el vino y dejar que se evapore parcialmente; después agregar el agua, algo templada, o el caldo, y salar.

En un infusor/esfera para té poner el enebro, la pimienta, las otras hierbas (como media cucharadita de postre, o menos, de cada una y aún menos de salvia) y el clavo, y, bien cerrado, adjuntarlo a la olla.

Subir el fuego y cerrar/tapar la olla (rápida o lenta, pero si es lenta, con más agua). Cocer a fuego lánguido durante una media hora o hasta comprobar que los muslos se han ablandado convenientemente y la carne se desprende con facilidad del extremo más grueso del hueso.

Ir descascarillando las nueces. Y, eventualmente, ir friendo o cociendo un par de patatas. ¿Arroz? Bueno, si te gusta el arroz blanco…

Cuando, efectivamente, los muslos están como deben estar, proceder a las siguientes operaciones:

Extraer los muslos, pasarlos a un plato y ahí deshuesarlos, quitándoles los agujiformes tendones, y después reservar los trozos de carne tapados y al calor.

Sacar las cebollas enteras y la zanahoria y ubicarlas en compañía del muslipavo.

Rescatar la esferita infusora y dejarla por ahí para limpiar.

Sobre un vaso de batidora colar el líquido de la cocción; si es demasiado (se necesitarán unos 20 o 30 cl) vaciar lo que sobre.

Añadir al vaso una cucharada de cebolla y otra de puerro y desechar el resto.

Agregar las nueces, batir durante unos segundos, y ya está la salsa lista.

Repartir el pavo en cada plato, con una cebolla y zanahorias, y salsear. Acompañar con patatas fritas o puré de patata.

¡Niños, a comer!


.

El puré puede prepararse rápidamente del siguiente modo:
Pelar y cortar dos o tres, o cuatro, patatas en rodajas finas (½ cm) y cocer con un poquito de sal. Escurrir y pasar a un plato hondo. Machacar bien con un tenedor. Añadir un chorro de aceite de oliva y un polvo de pimienta blanca. Calentar media taza de leche en el microondas e ir añadiendo poco a poco y mezclando hasta obtener la textura necesaria. Puede espolvorearse con un poco de perejil fresco picado. ¡Qué puré industrial en polvo ni qué gaitas sinfónicas!

.


Marmitón Miranda