Herberto Helder

De tal manera en el tiempo…


.
de tal manera en el tiempo si es que se engañan de tal manera
siempre se engañan en cualquier cosa se engañan
en el poco tiempo que tienen para morir —
de tal manera se engañan en las palabras que se engañan
en la cabeza que tienen
que tienen poca —
y por eso cuando meten los dedos en la materia
se ve que la materia no estaba aún madura —
¿qué prisa es esa? es la de que ya les huya enero y estén aún
en septiembre u octubre —
¿de qué les valen las flores de la estación si cambian
rosas por margaritas silvestres?
de tal manera los aromas en las narinas de los búfalos
y las mariposas de plata se posan
apenas en nombres vagos no en corolas feroces
en las primaveras con grandes espacios entre palabras —
¿pero qué buscan? ¿nombres?
¿apenas nombres entre tantos desastres?
yo no sé, yo tiemblo de dolor apenas
ante los nombres no vistos y tan aspirados que apetezca
morir por un nombre o dos o tres
juntos, exactos, repetidos,
como exactamente en pleno trance loco
entre las flores de los nombres como:
diccionario hoja tras hoja,
y aun así es como una especie de miedo,
con un temblor en el fondo de nuestra edad
que vamos a ver dónde están las personas que han huido
de nuestra vida, y cuándo fue que los tocamos,
o en la camisa o en el cabello o al azar en los dedos,
y qué nombres eran los nombres de ellos entre
todos los nombres de la tierra,
y cuándo fue: si fue en el descubrimiento
o en los fines de mes o
en medio de una tarea leve como peinarse,
o resucitar en plena luz por
primera vez
o por última vez, justo antes de salir de las tinieblas
hacia las grandes danzas entre el aire y el agua,
sal ahora: y corta el cordón,
y entre sangre, ojos cerrados, abre toda la boca,
y respira mucho hasta casi caer borracho o loco
por la voz: el nombre y sobre todo nombre a nombre
cada cosa alrededor hasta que lo alcance
la ciencia de todos los nombres,
cosa a cosa de la tierra al final tan pequeña
que incluso él la domina,
en el dominio de los nombres,
y entonces lo suspende todo con miedo a que acabe allí con un solo nombre
el múltiple mundo matricial,
el mundo de las madres locas
.


Herberto Helder. De tal maneira no tempo…
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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