Anne Archet

Veinticinco gotas opalinas
(Senryūs eróticos)


Cabello mojado
Charcos en el edredón
Domingo lluvioso.

Tres amantes esta noche
Que han venido a sellarme
Herméticamente.

Soñé contigo
No había más que tu boca
Bastante para abrazarme.

Privada de tu piel
De la humedad de tu sexo
Estoy en el exilio.

¿Por qué gritas
«¡Gracias Jacquie y Michel!»
Durante nuestros jugueteos?

Almizcle, ámbar y comino
Un viaje a Oriente
La nariz en tu tanga.

Un dedo y luego dos
Finalmente toda la mano:
Estoy orgullosa de ti.

Él pidió mi mano
en una fiesta del club
de intercambio de parejas.

Consolador en el coño
Plug y mordaza hundida
Cada cosa en su sitio.

Beber ron
Mirando a veinte marinos
Pasar sobre tu cuerpo.

Glacial mañana de invierno
Bajo la sábana microclima
Tropical húmedo.

Te has adormecido
Me deslizo fuera de tu cama
Y voy a la web de citas.

Tras la puerta
Gritos, suspiros, cuchicheos
¿Quién está contigo?

No es culpa mía
Si tu mujer ha visto mis pechos
En tu teléfono.

Ardes de fiebre
Pero se te pone dura igual
Tórrida cabalgada.

Quieres tirarte
A un guapo repartidor de pizza
That’s so seventies.

Me gusta ver a dos chicos
Duchándose juntos
Abrazos viriles.

Quiero que estés
Continuamente entre los labios
Fijación oral.

A ella le gustan demasiado
Estos juegos que de antemano sabe
Que van a acabar mal.

Tengo un jefe de cocina
Que sabe preparar mi carne
Tierna, rellena.

Zip-a-Dee-Doo-Dah
Tararea alegremente
Trabajándome.

Algunos pelos púbicos
En un sobre blanco
Recuerdo tuyo.

Tus golpetazos
Implacables y regulares
Como un metrónomo.

Has gozado muy fuerte
Tu semen moja mi cuello
Y tus lágrimas también.

Si el rabo se te levanta
Aún sigo viviendo
En la misma dirección.


Anne Archet. Vingt-cinq gouttes opalines (archet.net)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Vingt-cinq gouttes opalines
(Senryūs érotiques)

Cheveux détrempés
Des flaques sur l’édredon
Dimanche pluvieux.

Trois amants ce soir
Qui sont venus me sceller
Hermétiquement.

J’ai rêvé à toi
Il n’y avait que ta bouche
Assez pour m’étreindre.

Privée de ta peau
De la moiteur de ton sexe
Je suis en exil.

Pourquoi hurles-tu
« Merci Jacquie et Michel ! »
Pendant nos ébats ?

Musc, ambre et cumin
Un voyage en orient
Le nez dans ton string.

Un doigt et puis deux
Pour finir toute la main :
Je suis fière de toi.

Il a demandé
Ma main lors d’une soirée
Au club échangiste.

Vibro dans la chatte
Plug et bâillon enfoncé
Chaque chose à sa place.

Siroter du rhum
En regardant vingt marins
Passer sur ton corps.

Matin glacial d’hiver
Sous le drap microclimat
Tropical humide.

Tu t’es assoupi
Je me glisse hors de ton lit
Et vais sur Tinder.

Derrière la porte
Cris, soupirs, chuchotements
Qui est avec toi ?

Ce n’est pas ma faute
Si ta femme a vu mes seins
Sur ton téléphone.

Tu brûles de fièvre
Mais tu bandes néanmoins
Chevauchée torride.

Tu veux te taper
Un beau livreur de pizza
That’s so seventies.

J’aime à voir deux mecs
Prendre leur douche ensemble
Étreintes viriles.

Je veux que tu sois
Constamment entre les lèvres
Fixation orale.

Elle aime un peu trop
Ces jeux qu’elle sait d’avance
Qu’ils vont mal finir.

J’ai un maître-queux
Qui sait apprêter ma chair
Attendrie, farcie.

Zip-a-Dee-Doo-Dah
Fredonne-t-il guilleret
En me besognant.

Quelques poils pubiens
Dans une enveloppe blanche
Souvenir de toi.

Tes coups de boutoir
Implacables et réguliers
Comme un métronome.

Tu as joui trop fort
Ton sperme mouille mon cou
Et tes larmes aussi.

Si ta queue se dresse
Reviens j’habite toujours
À la même adresse.

 

Anne Archet

Hay semen en mis bragas


Hay semen en mis bragas
Y sobre mis muslos cuando cruzo
Y descruzo las piernas
Bajo la mesa mientras comemos

Ella me habla con la boca llena
Paredes que hay que repintar
Mientras el semen fluye
Lentamente en el fondo de mis bragas

Un poco de salsa bechamel
En la comisura de su boca
Y yo no puedo pensar
Más que en el semen en mis bragas

No, no he ido aún
A buscar tus cosas a la tintorería
No, no he fregado el bidé
Como había prometido

Estuve en la red toda la mañana
Y salté sobre el primer salido que vino
Es por eso que mis bragas se pringan
Con cada flexión de mi culo

Esta noche las esconderé bajo la cama
Porque un rastro de semen
En una colada lesbiana
Es demasiado largo de explicar

Las lavaré a mano
En el resplandor de la luna opalina
Para que tú nunca puedas oler
Que ha habido semen en mis bragas


Anne Archet. Il y a du sperme dans ma culotte (archet.net)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Il y a du sperme dans ma culotte

Il y a du sperme dans ma culotte
Et sur mes cuisses quand je croise
Et recroise mes jambes
Sous la table à manger

Elle me parle la bouche pleine
Des murs qu’il faut repeindre
Pendant que le sperme coule
Lentement au fond de ma culotte

Un peu de sauce béchamel
Au coin de sa bouche
Et moi je ne peux penser
Qu’au sperme dans ma culotte

Non, je ne suis pas allée
Chercher tes trucs chez le teinturier
Non, je n’ai pas récuré le bidet
Comme je l’avais promis

J’étais sur le web toute la matinée
J’ai sauté sur le premier paf venu
Voilà pourquoi ma culotte s’empoisse
À chaque torsion de mon cul

Je cacherai ce soir ma culotte sous le lit
Parce qu’une trace de sperme
Dans une lessive lesbienne
Est trop longue à expliquer

Je la laverai à la main
Dans la lueur de la lune opaline
Pour que jamais tu ne puisses flairer
Qu’il y a eu du sperme dans ma culotte

Los susurros de las piedras enfangan las autopistas

Canta el grillo,
trina el zorzal; chillan
las veloces sirenas.

Lo que sucede en la aldea
lo sabe toda la aldea;
lo que pasa en el pueblo

medio pueblo lo ignora;
de lo que en la ciudad sucede
la ciudad no sabe nada.

Cada piedra es la misma piedra
—charcos en la autopista—
en que cada pie tropieza.

Grazna el cuervo,
ladra el mastín; rugen
los autobuses urbanos.

Solo la luna conoce
lo que cada puta olvida.

egm.2017

Mary Oliver

Octubre


1

Hay esa forma negra, como la entrada de una cueva.
Una avidez brota en su garganta
igual que una flor
respirando lentamente.

¿Qué significa el mundo
para ti si no puedes confiar
en que siga brillando cuando ya

no estés ahí? Y hay
un árbol, caído a lo largo; alguna vez
las abejas volaron a él, como un desfile
de mensajeros, y lo llenaron
de miel.

2

Le dije al herrerillo, cantaba desde el corazón
en el verde fresno:

pequeño fulgor,
pequeño canto,
pequeño pico.

3

La forma se alza de la hierba ondulada. Gruñe
hasta ser vista. No hay medida
para la confianza en el fondo de sus ojos;
y qué decir de
la flexibilidad de sus hombros cuando se gira
y bosteza.
Junto al árbol caído,
algo —una hoja desprendida
de la rama que desciende aleteando— intenta tirar de mí
hacia su trampa de atención.

4

Tira de mí
hacia su trampa de atención.

Y cuando me vuelvo otra vez, el oso ya se ha ido.

5

Mira, ¿no se ha sentido ya mi cuerpo
como el cuerpo de una flor?

6

Mira, voy a amar este mundo
como si fuera la última oportunidad que tuviera
de poder vivir
y conocerlo.

7

A veces, al final del verano, no quiero tocar nada, ni
las flores, ni las moras
que colman los zarzales; no quiero beber
del estanque; no quiero nombrar a los pájaros ni a los árboles;
no quiero ni susurrar mi propio nombre.

Una mañana
el zorro bajó la colina, centelleante y confiado,
sin verme, y pensé:

Así es el mundo.
Y yo no estoy en él.
Es hermoso.


Mary Oliver. October (rabbit-light.tumblr.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

October

1
There’s this shape, black as the entrance to a cave.
A longing wells up in its throat
like a blossom
as it breathes slowly.

What does the world
mean to you if you can’t trust it
to go on shining when you’re

not there? and there’s
a tree, long-fallen; once
the bees flew to it, like a procession
of messengers, and filled it
with honey.

2
I said to the chickadee, singing his heart out in the
green pine tree:

little dazzler
little song,
little mouthful.

3
The shape climbs up out of the curled grass. It
grunts into view. There is no measure
for the confidence at the bottom of its eyes–
there is no telling
the suppleness of its shoulders as it turns
and yawns.
Near the fallen tree
something–a leaf snapped loose
from the branch and fluttering down–tries to pull me
into its trap of attention.

4
It pulls me
into its trap of attention.

And when I turn again, the bear is gone.

5
Look, hasn’t my body already felt
like the body of a flower?

6
Look, I want to love this world
as thought it’s the last chance I’m ever going to get
to be alive
and know it.

7
Sometimes in late summer I won’t touch anything, not
the flowers, not the blackberries
brimming in the thickets; I won’t drink
from the pond; I won’t name the birds or the trees;
I won’t whisper my own name.

One morning
the fox came down the hill, glittering and confident,
and didn’t see me–and I thought:

so this is the world.
I’m not in it.
It is beautiful.

 

Lo que muerdes

no es siempre lo que masticas,
lo que suena
no siempre es lo que se toca,

lo que dices
no siempre es lo que has oído,
lo que rueda
a veces no es lo que gira,

lo que piensas
no siempre es lo que has pensado,
lo que cae
no siempre es lo que rebota,

lo que pides
no siempre es lo que deseas,
lo que rompe
no siempre es lo que se quiebra,

lo que pierdes
no siempre lo necesitas,
lo que parte
no siempre es lo que regresa,

lo que ansías
a veces no te conviene,
lo que hiere
no siempre es lo que más duele,

lo que obtienes
a veces es lo que quieres,
lo que mata
no siempre es lo que disgusta,

lo que niegas
no es siempre lo que consigues,
lo que crece
no siempre es lo que florece,

lo que pides
a veces es lo que logras,
lo que sube
no siempre es lo que desciende,

lo que empujas
no siempre es lo que eyaculas,
lo que baja
a veces sí que remonta,

lo que esperas
no siempre es lo que te espera,
lo que arde
no siempre es lo que más quema,

lo que comes
no siempre es lo que vomitas
—si lo muerdes,
lo chupas y no lo tragas—.

Lo que explota
no siempre es lo que más brilla;
lo que rola
no es siempre una pescadilla
mordiendo su propia cola.

egm.2017

Thomas Lux

Para ayudar a un mono a cruzar un río


que él tenga que
cruzar, a nado, al ir a por frutas y nueces,
para ayudarlo
me siento con mi rifle en una plataforma
en lo alto de un árbol, en el mismo lado del río
que el hambriento mono. ¿De qué le sirve esto
al mono? Mientras él nada yo miro primero
río arriba, pues los depredadores se mueven más rápido
a favor de la corriente que contra ella.
Si un cocodrilo se dirige desde río arriba a comerse al mono
y viene una anaconda de río abajo
con la misma intención, yo hago
mis cálculos, álgebra, ángulos, estimando la velocidad
del mono, el reptil y la serpiente, y si —si
parece que la anaconda o el cocodrilo
van a atrapar al mono
antes de que este alcance la lejana orilla,
alzo el rifle y disparo
una, dos, tres, y hasta cuatro veces sobre el agua,
justo detrás del mono,
para apremiarlo un poco.
¿Disparar a la serpiente o al cocodrilo?
Ellos solo hacen su trabajo.
Pero el mono, el mono
tiene las manos pequeñas, como un niño,
y a los más listos, en una jaula, se les puede enseñar a sonreír.


Thomas Lux. To Help the Monkey Cross the River (poetryfoundation.org)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

To Help the Monkey Cross the River

which he must
cross, by swimming, for fruits and nuts,
to help him
I sit with my rifle on a platform
high in a tree, same side of the river
as the hungry monkey. How does this assist
him? When he swims for it
I look first upriver: predators move faster with
the current than against it.
If a crocodile is aimed from upriver to eat the monkey
and an anaconda from downriver burns
with the same ambition, I do
the math, algebra, angles, rate-of-monkey,
croc- and snake-speed, and if, if
it looks as though the anaconda or the croc
will reach the monkey
before he attains the river’s far bank,
I raise my rifle and fire
one, two, three, even four times into the river
just behind the monkey
to hurry him up a little.
Shoot the snake, the crocodile?
They’re just doing their jobs,
but the monkey, the monkey
has little hands like a child’s,
and the smart ones, in a cage, can be taught to smile.

 

Umar Timol

Sangre


Tú eres bella. Y yo estoy loco

Cuerpo de piedra. Cuerpo solar. Cuerpo solitario. Lactescencia estival. Escotadura salvaje. Eres mi carne de marfil. Astro negro. Mi obsceno territorio. Tú me emparedas bajo la cúpula de los lamentos. Mi suculencia permitida. Mi señora. Mi connivencia sensual. Mi lunar tiránico. Princesa endiablada. Laberinto de sudor. Ídolo cubierto de seda. Y espinas.

Obra de fuego y sangre. Las areolas de tus labios abrazan y cortan mi piel. Desécame. Yo soy desierto. Flagélame. Yo soy esclavo. Avasállame. Yo soy tu propiedad. Tu fruslería. Repliego tu nuca. Despliego tu vientre. Dunas celestes. Tu cabellera es un haz de llamas. Tus ojos un huracán de arena. Reviento tu lengua atrancada y calmo mi sed. Es hostia para mi boca impía. Es cáliz para mi boca herética.

Renuncio al deber. A la razón. Soy devoto de los lugares del exceso. Soy mendigo en el umbral de tu taberna. Bebo en las fuentes alucinadas. Opio y vino. Aspiro tus aromas opiáceos. Muerdo tus hendiduras alcohólicas.

Soy el que revestido de andrajos lava y besa tus pies. Quiero beber. Beber aún más. Beber aún más. Y disolverme bajo las ósmosis de la embriaguez.

Yo soy amante del amor. El revestido de lana. El revestido de mugre y de lodo.

El que se prosterna sobre tu cuerpo. Lugar de devoción. Lugar de plegaria.

El que a la aurora de tu velo recita los silencios de tus ojos. El que recoge trenzas de sangre sobre tu mausoleo.

Y tú eres mi libro santificado. Mi poema.

Y yo soy poeta loco que suplica el sentido de tu verbo. Y soy poeta loco que roba la palabra.

Poeta loco que hurta sus obediencias. Poeta loco que profesa una palabra transmutada.

Palabra de conjuro para celebrarte y crearte. Palabra más allá de la palabra para amarte.

Y tú eres mi indelicada fértil. La que me purifica de mis hastíos. La que reduce mis faltas y mis rencores. La que coaliga éxtasis y dolor.

Y tu néctar infesta mis sueños más indolentes. Tu néctar infesta mis arrepentimientos nocturnos.

Eres festín que rompo y que me corrompe.

Y degusto tu garganta blanca. Inhalo tus olores intensos. Absorbo tus savias tumefactas.

Y eres mi vanidad. Mi lasciva. Mi virgen indecente.

Surcas los mares vengadores y las fétidas calles. Surcas mi esqueleto ávido y mis placeres aterrados. Mientras mi saliva adultera otra vez tus labios. Mientras los licores dedicados al deleite suturan otra vez tu piel agrietada.

Eres mujer y la noche carnívora estruja las tumbas. Eres mujer y el cielo exuda copos de piedra.

Eres mujer y el océano se desertifica y la tierra se descalcifica. Eres mujer y los animales estremecen los signos del apocalipsis.

Y eres bella. Mi opalina gacela. Agua que llueve entre mis pestañas. Suspiros que aterciopelan mis sueños. Azafrán que pavimenta mis cicatrices.

Y eres bella. Mi dulce. Mi esponjosa. Tu rostro es un alba luminosa. Nebulosa azul. Collar de polvo de estrellas. Collar de promesas infinitas.

Y eres bella. Mi tesoro escondido. Sirope de diamantes. Trenzas de perlas. Lienzo de rubíes. Soy el orfebre de tus encantamientos. De tus perezas.

Y eres bella. Mujer-isla. Isla-mujer. Cancelo los otros lugares y me certifico insular. Soy faro alzado sobre tu ombligo. Ilumino los cánticos de tus exuberancias.

Y quiero reptar aún mucho tiempo como un animal sobre tu mortaja. Y remendarla con mi sangre. Y dormir mezclado —en mi refugio— con tu cuerpo lívido.

Y ennegrezco mis ojos con las cenizas de mi luna negra. Y reniego de los teatros convulsos y frívolos de lo efímero. Y mi carne sumisa y cegada se entrega a las obsesiones e intolerancias de tu culto.

Y yo soy cuerpo-instrumento. Cuerpo-tabla. Cuerpo-ravane.

Y tú me acompasas con las zanjas de tus labios. Y me purificas sobre tu crucifijo.

Y eres espejo.

E inviertes la migración de los astros. Y cubres de nieve los soles.

Eres espejo. Y decoloras los carmesíes venenosos del mal.

Eres espejo. Y en tus abismos arranco de raíz mi yo con el fin de ser tú.

Eres espejo. Y te rompo.

Y tus fisuras sajan mis venas. Y mi sangre mucho tiempo después de mi muerte cosechará tu aliento sobre las planicies de la locura.

Y soy polvo que rodea un nicho incandescente.

Corazón del mundo.

Y corto las cabezas de los —infieles y creyentes— que a tus pies se revuelcan pero no saben desenterrar las alquimias del amor.

Y vagabundeo en mi frágil barca con las almas proscritas y doloridas.

Y doy de comer al tullido. Canto las infamias con el leproso. Y mi cuerpo es refugio para el perro sarnoso. Y mi cuerpo es armadura para el mendigo. Y mi cuerpo es pozo para las lágrimas de la mujer caída.

Y en su morada que es mi morada converso con los locos.

Y nuestros labios ensangrentados danzan palabras inspiradas que recitan los versículos del amor.

Y eres bella. Mi hada negra. Mi herida negra. Y yo quiero extenuar pupilas negras que excavan verbos en mi piel. Y cizallar un sueño de ébano. Descortezar este sueño de ébano.

Extraer su esencia y desenredar tus extravagancias.

Y salmodio tu nombre cuando el vacío me engulle. E invoco tu nombre cuando la guerra vomita cadáveres de niños.

E imploro tu nombre cuando mis lágrimas se borran y ya no quiero y no puedo llorar más.

Y estoy a la espera.

Del jugo negro que enerva tus curvas. Del jugo negro que entinta tu cabellera.

Y estoy a la espera.

Del jugo negro que puebla tu piel. Del jugo negro que hincha tu rabia.

Que me taja y que me empala. Que me abandona como pasto para la multitud bufona y cruel.

Pues yo no soy nada.

Y quiero morir.

Y acecho luminiscencias que anuncian mi sacrificio.

Afilad vuestros sables, amigos míos.

Pues no reconozco ni la muerte ni la vida.

Pues morir es renacer en ti. Es ser tú.

Y eres bella. La más bella.

Y viajo fuera de los enclaves del tiempo.

Amo todos tus lugares. Allí donde has estado y allí donde estarás.

Soy padre y te he imaginado. Soy madre y te he formado. Soy tu primera sonrisa y tu primer sorbo de leche.

Soy las tierras que has pisado. Y los cielos que has abandonado. Soy tus manos desplegadas a la hora de la oración. Y tus manos atadas a la hora del dolor.

Soy los oleajes que has acariciado. Y las tormentas que has aplacado.

Soy las letras que cincelan tu nombre. Y el libro sagrado que encubre nuestras conjugaciones.

Soy las manos que mecerán tu último aliento. Y las manos que te adormecerán en tu tumba.

Y te amo.

Y un solo átomo de tu amor me sacia. Y me hace resplandecer.

Un solo átomo de tu amor amputa mis fealdades. Y expurga mis podredumbres.

Un solo átomo de tu amor basta para que yo me olvide.

Y no pienso más que en ti.

Un solo átomo de tu amor me beatifica. Y soy el elegido.

Y te amo.

Y estás en todas las cosas.

Eres sol que desembrida los residuos de la oscuridad. Sol que enrojece la indolencia de los océanos.

Eres las lágrimas que inauguran las costuras del alba.

Lágrimas que celebran la secesión de los crepúsculos. Lágrimas que siegan las cabalgatas de las lunas.

Y estás en todas las cosas.

Eres las almas violentadas. Y los monstruos que nos asaltan.

Y las hachas que embalsaman nuestras pupilas.

Eres lo fugaz del amor al acostarse nuestros odios irremediables.

Eres restos de nieve y ráfagas de fuego que tamizan mis noches.

Y te amo.

Y soy un solitario postrado en el desierto.

Y ayuno.

Y lapido a los espectros de los otros lugares.

Y ayuno.

Mi cuerpo cercado es una herida. Una grieta.

Un despojo y un habitáculo para tus deslumbramientos.

Tú.

Y eres bella.

Y veo entrelazados en tus ojos ambarinos y en tu cuerpo diáfano el paraíso y el infierno.

Y no deseo ni la gracia ni la condenación sino tu amor.

Tu amor solo.

Y te amo.

Expulso mi corazón con el fin de ser tu corazón.

Me arranco a mí mismo con el fin de vivir en ti.

Concédeme la extinción.


Nota
tabla y ravane son instrumentos de percusión utilizados en la música séga, típica de Isla de Mauricio. Ver L’esprit de la ravanne

Umar Timol. Sang (poetryinternationalweb.net)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Sang

Tu es belle. Et je suis fou.

Corps de pierre. Corps solaire. Corps solitaire. Lactescence estivale. Echancrure sauvage. Tu es ma chair d’ivoire. Astre noir. Mon obscène territoire. Tu m’emmures sous le dôme des lamentations. Ma succulence permise. Ma maîtresse. Ma connivence sensuelle. Ma lunaire tyrannique. Princesse endiablée. Lacis de sueur. Idole enrobée de soie. Et d’épines.

Œuvre de feu et de sang. Les aréoles de tes lèvres épousent et entaillent ma peau. Assèche-moi. Je suis désert. Flagelle-moi. Je suis esclave. Inféode-moi. Je suis ta propriété. Ton bibelot. Je plisse ta nuque. J’éploie ton ventre. Dunes célestes. Ta chevelure est une liasse de flammes. Tes yeux un ouragan de sable. J’éventre ta langue engorgée et me désaltère. Elle est hostie pour ma bouche infidèle. Elle est calice pour ma bouche hérétique.

Je renonce au devoir. A la raison. Je suis dévot aux lieux de la débauche. Je suis mendiant au seuil de ta taverne. Je m’abreuve aux sources hallucinées. Opium et vin. Je renifle tes arômes opiacés. Je mords tes ébréchures alcoolisées.

Je suis celui revêtu de guenilles qui lave et baise tes pieds. Je veux boire. Encore boire. Encore boire. Et me dissoudre sous les osmoses de l’ivresse.

Je suis amant de l’amour. Celui revêtu de laine. Celui revêtu de crasse et de boue.

Celui qui se prosterne sur ton corps. Lieu de vénération. Lieu de prière.

Celui qui à l’aurore de ton voile récite les silences de tes yeux. Celui qui glane des nattes de sang sur ton mausolée.

Et tu es mon livre sanctifié. Mon poème.

Et je suis poète fou qui quémande le sens de ton verbe. Et je suis poète fou qui vole la parole.

Poète fou qui dérobe ses obéissances. Poète fou qui professe une parole transmuée.

Parole incantatoire pour te célébrer et te créer. Parole au-delà de la parole pour t’aimer.

Et tu es ma féconde indélicate. Celle qui me purge de mes lassitudes. Celle qui reflue mes fautes et mes rancœurs. Celle qui coalise extase et douleur

Et ton nectar infeste mes rêves les plus nonchalants. Ton nectar infeste mes repentirs nocturnes.

Tu es festin que je romps et qui me corrompt.

Et je déguste ta gorge blanche. Je hume tes senteurs épicées. Je soutire tes sèves tuméfiées.

Et tu es ma vanité. Ma lascive. Ma vierge indécente.

Tu sillonnes les mers vengeresses et les rues fétides. Tu sillonnes ma carcasse avide et mes plaisirs terrifiés. Tandis que ma salive adultère encore tes lèvres. Tandis que les liqueurs dédiées à la jouissance suturent encore ta peau fissurée.

Tu es femme et la nuit carnassière froisse les tombeaux. Tu es femme et le ciel exsude des flocons de pierre.

Tu es femme et l’océan se désertifie et la terre se décalcifie. Tu es femme et les bêtes frémissent les signes de l’apocalypse.

Et tu es belle. Ma gazelle opaline. Eau qui pleut entre mes cils. Soupirs qui veloutent mes songes. Safran qui pave mes cicatrices.

Et tu es belle. Ma douce. Ma moelleuse. Ton visage une aube lumineuse. Nébuleuse bleue. Collier de poussière d’étoiles. Collier de promesses infinies.

Et tu es belle. Mon trésor caché. Coulis de diamants. Tresses de perles. Canevas de rubis. Je suis l’orfèvre de tes enchantements. De tes paresses.

Et tu es belle. Femme-île. Ile-femme. Je résilie les ailleurs et m’assermente insulaire. Je suis phare dressé sur ton nombril. J’éclaire les cantiques de tes luxuriances.

Et je veux encore longtemps ramper tel un animal sur ton linceul. Et le rapiécer avec mon sang. Et m’endormir mêlé – à mon refuge – à ton corps livide.

Et je noircis mes yeux avec les cendres de ma lune noire. Et je renie les théâtres convulsés et frivoles de l’éphémère. Et ma chair soumise et aveuglée se livre aux obsessions et aux intolérances de ton culte.

Et je suis corps-instrument. Corps-tabla. Corps-ravane.

Et tu me cadences dans les tranchées de tes lèvres. Et tu m’excises sur ton crucifix.

Et tu es miroir.

Et tu infléchis la migration des astres. Et tu enneiges les soleils.

Tu es miroir. Et tu décolores les incarnats vénéneux du mal.

Tu es miroir. Et dans tes abîmes je déracine mon moi afin d’être toi.

Tu es miroir. Et je te fracasse.

Et tes scissures tranchent mes veines. Et mon sang longtemps après ma mort moissonnera ton souffle sur les esplanades de la folie.

Et je suis poussière qui cerne niche incandescente.

Coeur du monde.

Et je décapite les têtes de ceux – mécréants et fidèles – qui à tes pieds se vautrent mais qui ne savent déterrer les alchimies de l’amour.

Et je vagabonde dans ma barque fragile avec les âmes proscrites et maladives.

Et je donne à manger à l’estropié. Je chante les infamies avec le lépreux. Et mon corps est abri pour le chien galeux. Et mon corps est armure pour le clochard. Et mon corps est puits pour les larmes de la femme déchue.

Et en leur demeure qui est ma demeure je converse avec les fous.

Et nos lèvres ensanglantées dansent paroles inspirées qui récitent les versets de l’amour.

Et tu es belle. Ma fée noire. Ma blessure noire. Et je veux exténuer prunelles noires qui creusent des verbes dans ma peau. Et cisailler rêve d’ébène. Ecorcer ce rêve d’ébène.

Extraire son essence et démêler tes extravagances.

Et je psalmodie ton nom quand le néant m’engloutit. Et j’invoque ton nom quand la guerre vomit des cadavres d’enfants.

Et j’implore ton nom quand mes larmes s’effacent et que je ne veux et ne peux plus pleurer.

Et je suis en attente.

Du suc noir qui innerve tes courbes. Du suc noir qui encre ta chevelure.

Et je suis en attente.

Du suc noir qui peuple ta peau. Du suc noir qui enfle ta rage.

Qu’il m’entaille et qu’il m’empale. Qu’il m’abandonne en pâture à la foule bouffonne et cruelle.

Car je ne suis rien.

Et je veux mourir.

Et je guette luminescences qui annoncent mon sacrifice.

Affûtez vos sabres mes amis.

Car je ne reconnais ni la mort ni la vie.

Car mourir c’est renaître en toi. C’est être toi.

Et tu es belle. La plus belle.

Et je voyage hors des enclaves du temps.

Je suis amant de tous tes lieux. Là où tu as été et là ou tu seras.

Je suis père et je t’ai imaginée. Je suis mère et je t’ai façonnée. Je suis ton premier sourire et ta première gorgée de lait.

Je suis les terres que tu as foulées. Et les ciels que tu as désertés. Je suis tes mains dépliées à l’heure de la prière. Et tes mains nouées à l’heure de la douleur.

Je suis les houles que tu as caressées. Et les tourmentes que tu as apaisées.

Je suis les lettres qui cisèlent ton prénom. Et le livre sacré qui recèle nos conjugaisons.

Je suis les mains qui berceront ton dernier souffle. Et les mains qui t’endormiront dans ton tombeau.

Et je t’aime.

Et un seul atome de ton amour me rassasie. Et me resplendit.

Un seul atome de ton amour ampute mes laideurs. Et expurge mes pourritures.

Un seul atome de ton amour suffit à ce que je m’oublie.

Et je ne pense qu’à toi.

Un seul atome de ton amour me béatifie. Et je suis l’élu.

Et je t’aime.

Et tu es en toutes choses.

Tu es soleil qui débride les gangues de l’obscur. Soleil qui écarlate les indolences des océans.

Tu es les larmes qui inaugurent les coutures de l’aube.

Larmes qui fêtent la sécession des crépuscules. Larmes qui fauchent les cavalcades des lunes.

Et tu es en toutes choses.

Tu es les âmes violentées. Et les monstres qui nous assaillent.

Et les haches qui embaument nos prunelles.

Tu es les fugaces de l’amour au coucher de nos haines irrémédiables.

Tu es reliquat de neige et rafales de feu qui tamisent mes nuits.

Et je t’aime

Et je suis solitaire prostré dans le désert.

Et je jeûne.

Et je lapide les spectres des ailleurs.

Et je jeûne.

Mon corps encerclé une plaie. Une crevasse.

Une dépouille et un habitacle pour tes éblouissements.

Toi.

Et tu es belle.

Et je vois entrelacés dans tes yeux ambrés et dans ton corps diaphane le paradis et l’enfer.

Et je ne désire ni la grâce ni les damnations mais ton amour.

Ton amour seul.

Et je t’aime.

Je bannis mon coeur afin d’être ton coeur.

Je m’arrache à moi-même afin de vivre en toi.

Accorde-moi l’extinction.