Los susurros de las piedras enfangan las autopistas

Canta el grillo,
trina el zorzal; chillan
las veloces sirenas.

Lo que sucede en la aldea
lo sabe toda la aldea;
lo que pasa en el pueblo

medio pueblo lo ignora;
de lo que en la ciudad sucede
la ciudad no sabe nada.

Cada piedra es la misma piedra
—charcos en la autopista—
en que cada pie tropieza.

Grazna el cuervo,
ladra el mastín; rugen
los autobuses urbanos.

Solo la luna conoce
lo que cada puta olvida.
.


ēgm. 2017