Hilda Hilst

Alcohólicas


.

a

Goffredo da Silva Telles Júnior
Ignacio da Silva Telles
José Aristodemo Pinotti

por las aguas intensas de la amistad

.

Drink we till we prove more, not lesse, then men,
And turn not beasts, but Angels
____________________________…and forget to dy.
Richard Crashaw (poeta y santo)
.

I

___________________________________________a Jamil Snege

Es cruda la vida. Asa de tripa y metal.
En ella deshojo: piedra demora herida.
Es cruda y dura la vida. Cual mordisco de víbora.
Me la como en la lividez de la lengua.
Sucia, te lavo los antebrazos, Vida; me lavo
en el estrecho-poco
de mi cuerpo; lavo las vigas de los huesos, mi vida,
tu uña plúmbea, mi abrigo rosa,
y rondamos distinguidas por la calle,
rojas, góticas, altas de cuerpo y copas.
La vida es cruda. Hambrienta como el pico del cuervo.
Y puede ser tan generosa y mítica: arroyo, lágrima,
manantial, bebida. La vida es líquida.

II

También son crudas y duras las palabras y las caras
antes de sentarnos a la mesa, tú y yo, Vida,
delante del coruscante oro de la bebida. Poco a poco
van haciéndose remansos, lentejas de agua, diamantes,
sobre los insultos del pasado y del ahora. Poco a poco
somos dos señoras, empapadas de risa, rosadas,
de un color mora, uno que entreví en tu aliento, amigo,
cuando me permitiste el paraíso. Lo siniestro de las horas
va haciéndose tiempo de conquista. Languidez y sufrimiento
van haciéndose olvido. Después de acostadas, la muerte
es un rey que nos visita y nos cubre de mirra.
Susurras: Ah, la vida es líquida.

III

Alturas, tiras, las subo, las recorto
y nos cernimos las dos, yo y la Vida,
en el carmín de la borrasca. Embriagadas
nos zambullimos nítidas en un cenagal que croa.
Qué elegante broma. Qué desencorvados
serafines. Nosotras dos en los vapores,
lobotómicas líricas, y la cuneta
se transforma en cúspide, y es traslúcido
el fango y es ardorosa la Nada.
Descascaro lo desquiciado cotidiano
y su rito pastoso de parábolas.
Pacientes, canónicas, muy bien educadas,
aguardamos al tibio poniente, la copa, la casa.

IV

Ah, el todo se dignifica cuando la vida es líquida
y bebiendo, Vida, rechazamos lo sólido,
lo nudoso, el frior-artimaña
de algún rostro sobrio, cierta voz
que se amplía, cierta mirada que condena
nuestra mirada vaporosa: Así que, ¿bebiendo?
Y respondemos, lasas labias lúdicas,
lo lunar de las lagartijas, lo lustrado
de las quillas, barcas, gaviotas, drenajes,
y se aleja de nosotras lo sólido de fruncido ceño.
Se regocijan nuestras coronarias. Me regocijo
en la noche navegada, y río, río, y remiendo
mi abrigo rosa tejido de azucenas.
Si deductiva y líquida, la Vida es plena.

V

Te amo, Vida, líquida estera en la que me acuesto,
granada baba regaliz, tu trenzado rosa
salpicado de negro, de dulzuras y de iras.
Te amo, Líquida, desciendo escurriéndome
por la víscera, y así olvido

Hambres
País
La risa suelta
La dentadura etérea
Bollo
Miseria.

Bebiendo, Vida, invento casa, comida
y un Más que se agiganta, un Más
conquistando un fulcro poderoso en la garganta,
un látigo, una llama, un canto. Ámame.
Embriagada. Interdicta. Ámame. Soy menos
cuando no soy líquida.

VI

Ven, señora, estoy sola, me dice la Vida.
Mientras te demoras en los textos elocuentes,
aquellos donde meditas la carne, esa cosa
que gime sufre y muere, quedan vacías las copas,
queda en reposo la bebida, y tú sabes que ella es más viva
en tanto se vierte. Si te demoras, empiezas a pensar
en todo lo que se evapora, y cantarás: Cómo es de triste
el poniente. Y la casa, cómo es de antigua. Ya ves
que te haces banal en la rima y la medida.

Corre. El abrigo y las botas están en su sitio.
Encarminadas y altas, vamos a revisar las calles,
y como decía aquel: los ojos en las nonadas.
Como tú dices siempre: los ojos en lo absurdo.

Ven. Haz líquido el mundo.

VII

Mandíbulas. Hombros. Frente y anverso.
La Vida hace resonar las botas en la acera.
Estoy más que viva: embriagada.
Borrachos y locos son quienes meditan la carne y el cuerpo,
vastedad y cenizas. Conceptos y palabras.
Como conviene a los borrachos, grito lo inarticulado,
la garganta candente, invadida.
Algunos se ofenden. Las caras son paredes. Acuéstame.
La noche es un infinito que se aleja. Embudo. Galaxia.
Líquida y bienaventurada, sobrevuelo. Yo, y el abrigo rosa
que no tengo, pero que cada noche recreo
sobre los hombros.

VIII

El abrigo rosa me espía. La lana
deshecha por el mal trato
está gastada y rugosa en las axilas.
El frente revela manchas vivas,
irregulares, distintas,
porque cuando me quito las botas
en la alborada, o cuando me las pongo rápida
en el crespúsculo, siempre me caigo de bruces.
La Vida es lo que me pone en pie. Y la sed.
Y la saliva. La lengua busca aquel sabor,
aquel seco dorado, y acaricia los labios
babeando impúdica en el abrigo.

Es bueno y manso mi abrigo rosa.
A veces grita: Ay, si te acordaras de mí
cuando prolija. Lávame, Hilda.

IX

Si un día te alejaras de mí, Vida, —cosa que no creo,
porque algunas intensidades tienen la apariencia de la bebida—
bebe por mí pasión y turbulencia, camina
por donde haya uvas y amapolas negras (invéntalas).
Recuérdame, Vida: pasea mi abrigo, acuéstate
con aquel que sin mí ha de sentir un prolongado vacío.
Préstale mis botas y mi abrigo rosa: comprenderá
el porqué de buscar conocimiento en la embriaguez de la vía manifiesta.
Deambula. Acuéstate conmigo. Aprehende la experiencia lésbica:
El éxtasis de acostarte contigo. Bebe.
Despedaza tu propia medida.
.


Hilda Hilst. Alcoólicas
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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