Allen Ginsberg

Haikus


.
Tomo el té
sin azúcar:
no hay diferencia.

Excrementos de gorrión
boca abajo,
¡ah! mi cerebro y huevos.

Cabeza maya en un tronco
a la deriva en el Pacífico;
un día viviré en Nueva York.

Al mirar por encima del hombro
mi trasero estaba cubierto
de flores de cerezo.

Haiku de invierno
No conocía los nombres
de las flores; ahora
mi jardín ya no está.

Aplasté al mosquito
y lo eché de menos.
¿Por qué hice eso?

Leyendo haikus
soy infeliz,
anhelo lo Innombrado.

Una rana flota
en el tarro de farmacia:
lluvia del verano sobre pavimento gris.
(al estilo de Shiki)

En el porche
con pantalones cortos;
luces de coche en la lluvia.

Otro año
ha pasado; el mundo
no es diferente.

Lo primero que busqué
en mi antiguo jardín fue
El Cerezo.

Mi viejo escritorio:
lo primero que busqué
en mi casa.

Mi primer diario:
lo primero que encontré
en mi viejo escritorio.

El fantasma de mi madre:
lo primero que encontré
en la sala de estar.

Dejé de afeitarme
pero los ojos que me miraban
permanecieron en el espejo.

El loco
emerge del cine:
la calle a la hora de comer.

Ciudades de chicos
están en sus tumbas,
y en esta ciudad…

Se acuesta a mi lado
en el vacío:
la respiración en mi nariz.

En el decimoquinto piso
el perro mastica un hueso;
chirrido de taxis.

Empalmado en Nueva York,
niño
en San Francisco.

La luna sobre el tejado,
gusanos en el jardín.
Alquilaré esta casa.
.


Allen Ginsberg. Haiku
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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