Joseph Spece

Lascaux


Golpeó dos piedras para empezar. Tras dejar atrás
a diez hombres encorvados como hoces en torno al fuego.
Dejó atrás la vivificante luna. Pasó un grupo
de íbices, pasó el mamut. Dejó los picados
caninos antes del orto, dejó el omóplato
—superficie idónea para tintes de pétalos, para resina—.
Pasó (en un sueño) Chauvet, Alsacia, Lorena.
Más allá del barranco, más allá del expectante lobo, la
entrada. Golpeó las dos piedras para alentar la llama;
se apresuró. Sacó del zurrón el manganeso, la dorada
mezcla de ocre y tierra, la grasa animal,
el pelo de ciervo; la liebre que yo ensarté reciente
para mejorar los rojos; pasta de bayas en una hoja enrollada.
Miró hacia atrás —aún jadeando, aún solo—, ajustó
el hueso a la pared desnuda: invocó al uro
en un giro salvaje; el cálido flanco con pestañas,
todo él cálido, moribundo, de rodillas
en el suelo. Y entonces nada. Entonces el silencioso
orgullo de nuestra especie.


Joseph Spece. Lascaux (poetryfoundation.org)
joseph-spece.com
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Lascaux

Struck a pair of stones to start off. Left behind
ten men curled like scythes round the fire.
Left behind the bracing moon. Passed a pack
of ibex, passed the mammoth. Left the carious
canines before the rath, left the scapula—
freed space for petal dyes, for fixatives.
Passed (in a dream) Chauvet. Alsace. Lorraine.
Past the scree, past the wolf standing sentinel, her
mouth. Struck two stones to hearten the blaze,
sped up; pulled from the sack the manganese, the gilt
mixture of ochre and ore, the animal fat,
the deer bristle. The hare I speared fresh
for better reds. Mash of berries in a rolled frond.
Looked back—still breathing, still lone, set
bone to the bare wall: summoned up the aurochs
in a dervish turn, flank hot with lashes, all hot with dying and kneeling
down. Then nothing. Then the quiet
credit of our kind.