Safo

Fragmento 58B


.
Vosotras, jóvenes, disfrutad los hermosos dones de las musas,
de fragante pecho de violetas, y la melodiosa lira,

pues de mí, que otrora tuve un lozano cuerpo, la vejez
se ha apoderado, y blancos ha vuelto mis oscuros cabellos,

y el ánimo me pesa y las rodillas, que en otro tiempo
danzaban cual veloces cervatillos, ya no me sostienen;

a menudo me lamento, pero qué puedo hacer yo
si no es posible que el ser humano no envejezca,

pues incluso dicen que la Aurora de rosados brazos por amor se llevó
a Titón, cuando aún era joven y apuesto, al confín de la tierra,

y sin embargo a él mismo, con el tiempo, lo atrapó la canosa vejez,
a pesar de ser el esposo de una inmortal.
.


Versión de Enrique Gutiérrez Miranda según la traducción de Carla Bocchetti y Ronald Forero
en Nuevos fragmentos de Safo. Traducción y análisis (PDF, pp. 34-35)

Ezra Pound

Poemas breves


.

En una estación del Metro

La aparición de estas caras entre el gentío:
pétalos en una húmeda y oscura rama.

Alborada

Tan fresca como las pálidas hojas húmedas
de lirio de los valles
yacía a mi lado al amanecer.

Reflexión

Sé que lo que Nietzsche dijo es verdad,
y aún así
vi el rostro de un niño pequeño en la calle,
y fue hermoso.

In epitaphium

Escribe de mí cuando esta gesta, nuestra vida, haya sido:
«Se cansó de la fama antes de ganarse la fama».

Ts’ai Chi’h

Los pétalos caen en la fuente,
las anaranjadas hojas de rosa;
su ocre se adhiere a la piedra.

Epitafio

Leucis, que pretendía una Gran Pasión,
acabó obligada a ser complaciente.

Dos epitafios

Fu I

Fu I amaba la alta nube y la colina;
ay, murió por el alcohol.
.

Li Po

Y Li Po también murió borracho;
trató de abrazar a la luna
en el Río Amarillo.

Epígrafe a Lustra

Y los días no son del todo completos
y las noches no son del todo completas,
y la vida se desliza como un ratón de campo,
sin agitar la hierba.

Papiro

Primavera …
Tanto tiempo …
Gongula …

Causa

Reúno estas palabras para cuatro personas,
y algunos más podrán escucharlas,
pero, oh mundo, lo siento por ti:
tú no conoces a esas cuatro personas.

Mujeres ante una tienda

Las baratijas de falso ámbar y falsa turquesa las atraen.
«Cómo aman la naturaleza»: ¡esos amarillos aglutinantes!

Abanico, para Su Alteza Imperial

Oh, abanico de seda blanca,
claro como escarcha sobre la hierba:
también a ti te dejan a un lado.

L’Art, 1910

¡Arsénico verde manchando una tela blanco-huevo,
fresas machacadas! Ven, deleitemos nuestros ojos.
.

Traducciones breves

Del chino antiguo

Y la gente se detendría a ver su irrupción,
tenca o trucha, trucha o salmón.

De Catulo 85

Odio y amo ¿Por qué? puedes preguntar, pero
me golpea. Siento cómo lo hace y me duele.

De Marcial, del latín

Tais tiene negros los dientes;
los de Laecania son blancos porque
ella los pagó en las noches recientes.

De Heinrich Heine, del alemán

Soñé que era el Mismísimo Dios,
y que, en la alegría celestial inmersos,
los ángeles se sentaban a mi alrededor
y alababan mis versos.

De Nicarco, del griego

Nicarco, sobre Fidón su doctor:
Fidón ni me purgó ni me tocó, pero
recordé el nombre de su remedio para la fiebre y morí.

De Palladas, del griego

¿La mujer? Oh, la mujer es una furia consumada,
pero muerta o dormida, complace.
Tómala; tiene dos momentos excelentes.
.


Ezra Pound. Brief Poems
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Brief Poems

In a Station of the Metro
The apparition of these faces in the crowd;
Petals on a wet, black bough.

Alba
As cool as the pale wet leaves
of lily-of-the-valley
She lay beside me in the dawn.

Reflection
I know that what Nietzsche said is true,
And yet
I saw the face of a little child in the street,
And it was beautiful.

In Epitaphium
Write me when this geste, our life is done:
“He tired of fame before the fame was won.”

Ts’ai Chi’h
The petals fall in the fountain,
the orange-coloured rose-leaves,
Their ochre clings to the stone.

Epitaph
Leucis, who intended a Grand Passion,
Ends with a willingness-to-oblige.

Epitaphs

Fu I
Fu I loved the high cloud and the hill,
Alas, he died of alcohol.

Li Po
And Li Po also died drunk.
He tried to embrace a moon
In the Yellow River.

The epigraph to Lustra
And the days are not full enough
And the nights are not full enough
And life slips by like a field mouse
Not shaking the grass.

Papyrus
Spring…..
Too long…..
Gongula…..

Causa
I join these words for four people,
Some others may overhear them,
O world, I am sorry for you,
You do not know these four people.

Women Before A Shop
The gew-gaws of false amber and false turquoise attract them.
‘Like to like nature’: these agglutinous yellows!

Fan-Piece, For Her Imperial Lord
O fan of white silk,
clear as frost on the grass-blade,
You also are laid aside.

L’Art, 1910
Green arsenic smeared on an egg-white cloth,
Crushed strawberries! Come, let us feast our eyes.

Brief Translations

From the old Chinese
Then folk would stand to watch him pull out
tench or bream, bream or trout.

After Catullus 85
I hate and love. Why? You may ask but
It beats me. I feel it done to me and ache.

From the Latin of Martial
Thais has black teeth, Laecania’s are white because
she bought ‘em last night.

After the German of Heinrich Heine
I dreamt that I was God Himself
Whom heavenly joy immerses,
And all the angels sat about
And praised my verses.

From the Greek of Nicarchus
Nicarchus upon Phidon his Doctor
Phidon neither purged me, nor touched me;
But I remembered the name of his fever medicine and died.

From the Greek of Palladas
Woman? Oh, woman is a consummate rage, but dead or asleep she pleases.
Take her—she has two excellent seasons.


Revelación del solsticio de invierno

La lábil sombra del hombre bisonte
danza en la lienta pared de la cueva,
tú fuiste el elegido por el fuego,

este es el tiempo que jamás habías
visto/olido: nuevas mitologías
para nuevos devotos, afrontamos

los mismos vientos con distinto aparejo,
en la segunda nube a la derecha
alguien había que algo temía,

en coche todos los gastos son parcos,
dicen, pero no sabemos qué dice
el (fideindigno) texto original,

nada te obliga a sentirte obligado,
bebido, desorientado y hambriento,
vagas retorciendo las vagas calles,

la asidua lluvia, los fieles magnolios,
atado a tus tercas supersticiones,
interpenetración: el mar se expande,

interdesconexión: el mar emana,
el tiempo es la embriaguez de los dioses
y cada verdad es contradicción,

pero lo que suceda o no mañana
no lo conocerás hasta mañana,
donde acaso la circunstancia muerde,

hasta mañana, nena, hastamañana,
el helecho dibujó su espiral
hace ya más de trescientos cincuenta

millones de años, hastamañana,
ha bajado el precio de la inflación,
pero no pudo construir una flor,

quizá alguien allí sugiera algo,
vagas tallando vagos talles, hay
que entender que cuando alguien entiende

que ha estado equivocado lo que
hay que entender es que no entiende nada,
en política la realidad

siempre devora a la realidad,
mil memeces mil años predicadas
no llegan a sumar una sandez,

unas veces cisne, otras veces uro,
y a veces un par de billetes sucios
en un zaguán: conocimiento oculto

y revelaciones irrelevantes,
alegre y ajeno, brinda, pues, por
todas las ledas, europas y dánaes

a las que has encontrado y perdido,
y cada barba que aguante su pelo,
qué más da cuál sea el problema: vaho,

qué más, quizá, damas, aquí da más
este suave sol de la atardecida,
el problema es no dar con el problema,

callarás o dirás lo que no piensas,
te importa poco la memoria: humo,
vaho, sus ñoños recuerdos no valen

nada de lo que tú has olvidado,
es tan solo una estación que no acaba
y otra que no acaba de comenzar,

y ese periodo intermedio en el que
no sabes qué calcetines ponerte,
〈geranios〉

no desfallezcas: los hombre no lloran
por la misma leche que las mujeres,
copos, descarta que el mito revele

poco más, la solución puede ser
que hay demasiados ritos pendientes,
perdidos ya caballo y camaradas

contemplas impasible la nevada,
el sabio disfrazado de silencio
esposa a su ingenua esposa a la cama,

el sagrado hombre bisonte pinta
el sueño, el ansia, el deseo, los miedos,
y se autorretrata en la estalagmita,

tu estilo se determina en tus límites,
con cinco micras de ®giliptonita,
{geranios}

la liebre fatiga a los lobos y huye
de la nueva ideología de masas,
las nuevas mitologías escasas,

entonces la música no existía
ni tampoco había existido antes,
ni el silencio en su disfraz de solsticio,

excepto que ella empezó a cantar,
y supiste: esta, gris, es la nube
en la que tendrás que consolidarte,

ya muy borrachos, los dioses vomitan
pedazos mal digeridos del tiempo,
después de la peste lo que no ardió

fue arrojado al vaho, bulos, injurias,
todo vale contra el gran ogro blanco,
y estamos bailando cerca y muy lento,

planeándonos descendentemente,
aféitate el solsticio: para y de,
baila conmigo en la punta del pie,

y fluidas variaciones de color
a muy pequeña escala, apocalipsis,
cuando notemos* algo lo diríamos,

en este cementerio de los sueños
se entierran los corazones de cuarzo,
marea alta: interpenetración,

retuerces las mismas aceras, dando
vueltas alrededor de la manzana
que el gusano del tiempo roe, humo,

mientras mantenemos nuestra distancia,
con el solsticio —la furia magnífica
de la poesía— bien depilado,

sí, siempre mantenemos las distancias,
los ingenieros ya están al corriente
de estos in-opinados problemas,

incéndiate, tú, que has sido elegido
por el fuego, entre estación y estación:
¡geranios!

.

*Nota: No se nota que nadie note nada.

.


ēgm. 2017

Ingeborg Bachmann

Sombra rosas sombra


.

Bajo un extraño cielo
sombra rosas
sombra
sobre una extraña tierra
entre rosas y sombra
en una extraña agua
mi sombra
.


Ingeborg Bachmann. Schatten Rosen Schatten
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Schatten Rosen Schatten

Unter einem fremden Himmel
Schatten Rosen
Schatten
auf einer fremden Erde
zwischen Rosen und Schatten
in einem fremden Wasser
mein Schatten


Control de plagio. 2ª versión

Los poetas inmaduros saquean; los maduros fusilan.
T.S. Eliot

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1
Nadie está;
esta noche nadie sale,
nadie vale,
nadie piensa ni vendrá.
   ∼ James Newell Osterberg (Iggy Pop), Tonight

2
Un retazo poéticovisual
—de color—
apocalíptico-arrebatador
—e irreal—…
   ∼ Basilio Candisque, Matriz y píxel sobre el plano

3
Tu hambre me potencia,
tu impotencia me sacia;
tu saciedad me abre,
tu cerrazón me cura:
tu enfermedad me azuza.
   ∼ Charles Gustav Young, The Tower of Positive Thinking

4
Si te encuentra, cuando muerde,
la esperanza es lo último
que te pierde.
   ∼ Carol Ambutafol, Desperate Finds

5
Tus cejas, cornejas;
tus ojos, abrojos.
Tus labios, resabios;
tus besos, excesos.
   ∼ Henriette Corneille, Baisers aux caltrops

6
Chis, no llores:
algunos de mis mejores poemas
son peores
que algunos de tus peores eczemas.
   ∼ Ramón Reméndez Pedal, Las cien mil mejores poesías de la literatura universal

7
Porque los osos hambrientos
—feroces, voraces—
siempre son osos violentos…
   ∼ Doria Suertes, Estos osos espantosos

8
Extrañolito que arañas
el mundo sin precaución:
una de las tres extrañas
ha de estriarte el esternón.
   ∼ Antonio Machado, Proverbios y cantares LIII

9
Zanjé una zanja, abrí una ría;
flipatis flipandis,
jodí la soledad de la naranja
por donde más le exprimía.
   ∼ Flavia Spremuta, La principessa degli agrumi

10
El uno está contenido en el cero;
el cero está comprendido en el otro.
   ∼ Massimiliano de Zena, Matematica comparata

11
La amistad causa dolor,
y no menos el amor,
por eso siempre es mejor
un islote hacia estribor.
   ∼ Paul Simon (Simon & Garfunkel), I Am a Rock

12
Los saltamontes solitarios
—fornicarios—
se convierten en gregarios
   ∼ Serge Galesbourg, Ta plaie à ma plaie

13
El primer instante,
el segundo átomo,
el tercer planeta,
el cuarto océano,
el quinto simio,
el sexto vicio,
el séptimo verso
de un poema simplón.
   ∼ Herberto Heldor Henriques, Ofício simiano

14
Las hojas del magnolio cuchichean
y chillan las gaviotas en la playa:
«¡La Belle Dame sans merci
te ha tomado —necio— por esclavo!»
   ∼ John Thorkild Ellison, The Goddess

15
Los hombres no lloran.
El que no llora, no mama.
Ergo: A mamarla a Parla.
   ∼ Enrique Salas Zar (Los Churritos), Lágrimas de barrio

16
Loquito (lo quito) por ti, ayer
aguardaba algún hoy,
—alondra atolondrada— pero, a ver,
soy si voy donde doy.
   ∼ Gabine Alexandra Carriedo, Life Is a Jackal

17
Y es evidente al día siguiente,
después del turno nocturno,
que el nido está bien escondido
   ∼ Xan Silveirento, O niño da crica

18
¡Jodido beatón!
¿Sabes? El mundo está bien
chungo. Y tú, en tu sillón.
   ∼ Jorge Guillén, Beato sillón

19
Viejo engaño, suelo fingir que finjo:
simulo clavar un clavo
mientras finjo que lo desclavo.
   ∼ Judas Izcariote, Evangelio pseudoapócrifo

20
Hay un fuego dentro del fuego:
hay un infierno ardiendo
en el valle incendiado.
Dice: «Abrásate y camina conmigo».
   ∼ David Pynch, Fire Fuck with Me

21
Tal como la noche al día
decolora,
el día a la noche ahora
invadía.
   ∼ Jim Morrison (The Doors), Break on Through

22
Las abejas asan al avispón
—subliteralmente—
sin clavar ningún aguijón
   ∼ Sabino Porres, Abellas quentes

23
El poema revela, al ser leído,
otro significado
que el que quiso tener al ser creado;
su verdadero —y oculto— sentido.
   ∼ Viçente Aley Xandre, Poética patética

24
El mirlo celebra el atardecer.
Yo escucho… y callo;
yo no sé nada que no sepa el mirlo.
   ∼ Steven Wallace, The Fourteenth Way of Looking at a Blackbird

25
Inalcanzable, su pelo
de ondas leves,
—inquieta— sus pechos breves
anhelo.
   ∼ Ezra Pound, O Atthis

26
Cuando me haga viejo
y me disperse loco,
dejadme, ebrio, bajo un tejo,
dejadme solo ante mi espejo,
donde a la inepcia invoco.
   ∼ Desidério da Represa, Encômio da estultice

27
Sembrando la destrucción total,
las hormigas marabunta
—¿quién pregunta?—
no tienen rival en el reino animal
   ∼ Achille Mirmidoni, Formicolio formidabile

28
Si alguna vez fui ducho en amores,
Dolores,
lo aprendí de tus labios —reidores—
mayores.
   ∼ Joan Manuel Serrat, Lucía

29
El día a la noche en hora
dividía,
igual que la noche al día
ya devora.
   ∼ Paulo Henriques Britto, Nove variações sobre um tema de Jim Morrison

30
Llega San Juan y arde
aún el mismo leño en la misma hoguera.
   ∼ Heinrich Holzfeuer, Das Brennen der Jahre

31
Sólo en el desierto —en voz alta— digo
mi verdadero nombre,
porque aquí no hay nadie, mujer o hombre,
que pueda arder conmigo.
   ∼ Dewey Bunnell (America), A Horse With No Name

32
El cadáver de un venado
ha sido arrastrado
a lo alto de un árbol:
es la presa de un leopardo
de Sri Lanka
   ∼ Hank G. Amirand, A Leopard With No Blame

33
Yo te quería,
penuria mía,
y me dejaste la caña vacía
y el alma fría.
Hambrienta harpía.
   ∼ Francesca Scornatti, La canna secca

34
Anotaba en un cuaderno los nombres
de todos sus amantes. Junto al mío
dejó: «Podría haber sido peor…
o bastante peor».
   ∼ Jindřich Špatný-Milenec, Diario exento

35
Caparazones de crustáceos crujen
—gamuza, tules—
estrujados bajo mis pies azules.
   ∼ Clark Bluefoot (The Clenchers), Ballad of the Crunching Crabs

36
Danza el rodezno en la rueda
de tu molino;
nunca pagó mi moneda
grano tan fino.
   ∼ Jacques-Henri Leboulanger, La putain dans son moulin

37
La pantera nebulosa
—quien tal vea, así lo crea—
parecía peligrosa
pero es una madre amorosa
   ∼ Paola Coniglio, Sulla sponda del fiume Schifo (mi sono seduta e ho urinata)

38
Yo la llevé a la playa
creyéndome que era un tío,
y resultó que era paya,
pero igual se apuntó al trío.
   ∼ Federico García Lorca, La casada infiel

39
Despoetizan los pohetas
que escritan para sus exposas,
sus arnantes o sus novietas.
   ∼ Iván Ramón Giménez, Poética sintética

40
(Aún) espero algo;
cada día vuelvo, bebo, salgo,
porque espero algo.
   ∼ Roberto Enfiesta (Extremochungo), Volver, privar

41
Llega llena de vapores
de arco iris;
todo el aire es de colores;
toda ella es risa y flores,
y arcoíris.
   ∼ M. Jagger / K. Richards (The Rolling Stones), She’s a Rainbow

42
La víbora se desliza
por las húmedas ramas y parece
—incorpórea, escurridiza—
que desaparece
   ∼ Wallace Stevensen, The Bodiless

43
El chamán concibió a los dioses,
y uno de estos pensó al Hombre;
ahora es el Hombre quien cree
que es él quien ha creado a Dios.
   ∼ Pascual Boyero, La séptima noche

44
Nadie me lee,
nadie me escucha;
nadie se cree
que escribo en la ducha.
   ∼ John Thorkild Ellison, Pubic Hair

45
Tengo —ahora—  un plan diferente,
ciertamente genial:
consiste en seguir haciendo lo mismo
para que todo siga siendo igual.
   ∼ Jean-Baptiste Alphonse Guêpes, Les taches du serval

46
¿Qué es poesía?, dices, mientras juntas
y abres tus piernas arqueando una ceja.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía es… tu almeja.
   ∼ Gustavo Adolfo Bécquer, Rima XXI

47
Y así las sepias usan su sifón
—la energía se invertía—
para crear propulsión
   ∼ Wisława Szymsoda, Wołanie do mątwy

48
Deja que los días vengan, olvida
que los días se van:
no podrás ni sospechar de tu vida
—si es que lo hay— el plan.
   ∼ Maria Rainer-Rilke, Ermüden Elegien

49
Las bicicletas son
—eh— para todo el año;
el amor, el amor
sí es para el verano.
   ∼ Servando Serván-Pómez, Una bicicleta no hace verano

50
Mitad torero, mitad cowboy:
eso era lo que era,
por eso aún soy quien soy.
   ∼ Clint Westwood, Far Grasslands

51
Tabas serán mis huesos,
mi cráneo, el nido de un ratón,
cuando termine el tiroteo,
cuando la bala regrese al tambor.
   ∼ Tom Waits, Satisfied

52
No es su supervivencia
—allá el río va—
sino la de su descendencia
la que el cocodrilo asegurará
   ∼ Elton Jones, Crocodile Twist

53
Insectos, abyectos;
reptiles, febriles;
veloces rapaces, feroces;
y simios eximios,
tan nimios.
   ∼ Moncho Aldente, Danza de orangutines

54
Avanza y te invade con calma,
y casi sin dolor,
pero una vez dentro del alma,
te sojuzga, el amor.
   ∼ Pieter Corneliszoon Hooft, Imitación de Plutarco

55
Yo he escuchado
—sí—
cantar a las sirenas,
—cuando huía alzando
mis dentadas pinzas—
y no una a otra:
sí,
cantaban para mí.
   ∼ T.S. Eliot, The Love Song of J. Alfred Prufrock

56
Liara, gozosa Liara:
no es que no te quiera, es que eres
una putita demasiado cara.
   ∼ Hank Paymaster, Values of Liara

57
Un destello de color
—tangencial—
como preludio del dolor;
es la defensa letal
de la víbora nauyaca
   ∼ Parménides Sugegorrienechea, Letalidad fatal

58
Si todo has de probar,
—sin avidez—
al menos una vez
prueba a chupar.
   ∼ Enrico Collaudatori, La improvatura del tutto

59
—Nunca entiendo una mierda
cuando leo algo de lo que escribes.
—Lo que ya tienes es lo que recibes;
no estira más la cuerda.
   ∼ Mary Anonymous, Typical net negative comment

60
Escribir poesía: inevitable;
leer poesía: inexplicable.
   ∼ Ricardo Reyes Pasoalto, Poética esquelética

61
En sueños
bebo contigo,
en sueños
nunca eres mía;
en sueños
sueñas conmigo,
en sueños
no hay otro día.
   ∼ Roy Orbison, In Dreams

62
Y había más pastizales
—se vierte la muerte—
y más manadas de animales
   ∼ Chiara Buontempi, Il clima fuggito

63
Mañana en ceño,
el día muerde;
de tarde ardiendo:
la noche es mucha.
   ∼ Tristan Tuzaro, Manifeste humidiste

64
¿A qué dios rezar,
a qué demonio invocar?
¿A qué chamán oír?
¿En qué idioma orar,
en qué lengua blasfemar?
¿A qué dios maldecir?
   ∼ Enrica Gotterz, La preghiera del desiderio

65
Nidio, croa el cenagal,
y es antigua la bebida:
Sabes que te haces banal
en la rima y la medida.
   ∼ Hilda Hilst, Alcoólicas

66
Cuando se fue la becaria
puse en su silla un melón
y trasplanté la muscaria
del balcón.
   ∼ Francisco Vighi, Cuando se murió el canario

67
Buscar el lado salvaje
te hace sentir más libre
Y las chicas negras van:
du-du, du-du, du-du da-da-du.
   ∼ Paco Aventurillas, Los archiveros salvajes / Lou Reed, A Walk on the Wild Side

68
No me gusta, niña lista,
—porque soy coleccionista—
que falten cromos en tu lista.
   ∼ Vladimir Kollekov, When the Moth Cries

69
Nadie me habla,
nadie me escucha;
nadie se mete
conmigo en la ducha.
   ∼ Hendrik Thorkild Johnson, Solid Shower

70
Para orar nunca es tarde
mientras el cirio arde.
   ∼ Sorana Inés Delacruz, El cetro de la fe

71
Suelta a tu animal:
—ya cede el sol—
compra más alcohol
y sexo anal.
   ∼ Leonard Cocken, These Presents

72
La vida de surfera
le ha durado poco
—oh, mar loco—
a la foca cangrejera
   ∼ Mar Cachón, Sal rota

73
Chuminante: no hay chumino,
se hace chumino al chingar;
al chingar se hace el chumino,
y al echar la churra atrás
se ve el chumino que nunca
se ha de volver a chingar.
Chuminante: hay más chumino
y más chungas sin chingar.
   ∼ Antonio Machado, Proverbios y cantares XXIX

74
Pronto;
el tiempo finge.
Yo sé los días.
Pronto
ya será tarde.
Sé de agonías.
   ∼ Septimio Guerra, Do tempo lusco

75
No recojas del suelo
el poema
que alguien perdió;
déjalo estar
—déjalo ir—, alguien
lo encontrará.
   ∼ Carlos Drummond de Andrade, Procura da poesia

76
Clara como una luz
quiero yo verte.
Clara, quiero lloverte
como un alud.
   ∼ Hermerico Turbión, Manual de meteorología alpina

77
Cuando dos elefantes se pelean
el gran perjudicado es
—barritan y berrean—
el suelo bajo sus pies
   ∼ Alfilio Naire, La pisa

78
Hasta la puta entraña
te comería
si no fuera por la lasaña
de a mediodía.
   ∼ Eluana De Laurentiis, Cucina aperta

79
El sistema solo falla
a quienes se han tragado su quincalla;
las desilusiones son
para los que se mean de ilusión.
   ∼ Rik Van Rijs, The Revenge of Depression Economics

80
Es solo al regresar
cuando brilla la maravilla
que no volverás a encontrar.
   ∼ André Gascon, Serpents ascendants

81
Agujas y alfileres
donde te veo
y un frío cosquilleo
cuando más hieres.
   ∼ J. Nitzsche / S. Bono, Needles and Pins

82
La mayor amenaza para
una manada de lobos
—y ahí no para—
es el ataque de otros lobos
   ∼ Clauto, Lupus lupo homo est

83
Puente en madera;
oculto, el mirlo canta
a las libélulas.
   ∼ Kobayashi Bashō, Haiku no haiku

84
Nadie podrá orinar
dos veces en una misma piscina
porque nadie es el mismo
dos veces en su vida.
   ∼ Eraclita Defesini, Flusso scuro

85
Un beso verbal
endulza el terror,
directa erección
alivia el error;
un zumo glacial
destempla el sabor.
Rompió la estación:
me tienta el dolor.
   ∼ Pauline Alaplage, Torture fluide

86
Nací vestida
de sangre y llanto;
muero desnuda
en voz y canto.
   ∼ Gabriela Tristal, El nudo nervudo

87
Si el aguijón del escorpión
atraviesa la armadura,
la muerte es segura,
y también la digestión
   ∼ Hornero, llíada, Canto XXV

88
Si comprendieras
igual que huyes,
no dividieras
como destruyes.
   ∼ Oriol Puigdecul, La pudor de la mentida

89
Punzada y cosquilleo
con que me hieres
—agujas y alfileres—
cuando te veo.
   ∼ Enr Gumda, La comezón

90
Toda mentira es solo una verdad
que ha llegado a su caducidad.
   ∼ Roberto Alberto Dalberti, La falacia en el diván

91
Oh, anteayer sufrí
un eclipse total de corazón.
¡Oh, qué hermoso espectáculo
fulgurando sobre mi petulancia,
mi enorme presunción!
   ∼ Henri R. Steinman, Fatal Eclipse of the Heart

92
La relación termina ahí,
y el tiburón macho se aleja
—freno al frenesí—
en busca de otra pareja
   ∼ Calypso López, Baba de tiburón

93
Colapso
(en un —otro— universo…)
de la función
(…no me he equivocado)
de onda.
   ∼ Stephen Schrödinger, Tratado de mecánica tántrica

94
No buscaré tu corazón
desamorado:
en algún rincón un ratón
lo ha devorado.
   ∼ Charles Bauldeaire, Becauserie

95
—Lo que no saben los ultracatólicos
es que el demonio en el infierno tiene
un lugar especial tan solo para ellos.
—Ah, ¿pero tú crees en esas cosas?
—Yo no. Pero ellos sí.
   ∼ Durante Da Leggeri, Infernetto

96
Deberé llenarte el culo
y lloverte el coño,
pero no lavarte el coño
ni lamerte el culo.
   ∼ Chantal Quignard, L’amour en suite

97
Todos los sospechosos reconocen
—incluso el señor párroco—
haberse acostado con ella, pero
todos negaron haberla matado
   ∼ Georges Simeon, Rendez-vous à l’église

98
Aunque no pueda, quiero;
quiera o no quiera, sé;
sepa o no sepa, ruedo:
sea o no sea, es.
   ∼ Gilda Gilst, Do incontrovertível

99
Yo no existo, pues ahí veo
a otro estar donde yo estoy,
y él no tiene más deseo
que no ser sino quien soy.
   ∼ Fernando Pessao, Não mijo o que não vejo

100
Y con toda la lencería,
que se joda tu poesía.
   ∼ Carl Brunowski, What Matters Most is How Well You Walk Under the Water as Buddha Smiles Like Flowers at Last

101
Necesito amor
como un preso una rima,
o, aun mejor,
necesito tanto amor
como un poeta una lima.
   ∼ James Newell Osterberg (Iggy Pop), Isolation

102
Sexo en la playa:
focas grises enamoradas;
—raya, recta—
el objetivo es
engendrar la cría perfecta
   ∼ Corín Trillado, Fuera de foco

103
Oh dulce, deseable, bello objeto:
un pequeño cerebro
no te hubiera sentado nada mal.
   ∼ Hank Wothreed, So Long Blondie Blue

104
Nunca me desanimo,
—¡vida cabrona!—
nada me decepciona:
es todo limo.
   ∼ Annelisa Geschlammt, Meinem schlammig Leben

105
Aunque las putas derrotas
—lucharemos hasta morir;
moriremos hasta vencer—
sean jodidamente eternas.
   ∼ Guillermo Guerra, Vendedores y vendidos

106
Poeta
a tiempo completo:
prometo
no entrar en tu treta.
   ∼ Alberto Raphaelli, Baro dall’alba al tramonto

107
La araña saltadora
es una hábil depredadora;
—sí, joder—
esta extraña araña
es digna de ver
   ∼ David Bogüí, Las arañas de Orión

108
Me hiciste soñar, y me despertaste
—¡oh, Zeuxo, adiamantada!—
con un petardo bajo la almohada.
   ∼ Avel Asvir, Canfurna de erros

109
Estoy más allá
de lo que haya más allá
de los límites del tiempo;
el espacio, simplemente,
jamás me encontrará.
   ∼ Nicole Porter (The Beyonders), Begin the Beyond

110
En el pecado está la recompensa
y en la virtud, la penitencia.
   ∼ Fray Prudencio de Lahoguera, Admonición a los Cenizos

111
—El mundo está ardiendo de pronto
y solo puede salvarme el deseo…
—Es así como creo
que ya te has convertido en un tonto.
   ∼ Chris Isaak, Wicked Game

112
Diversas emociones
animales
causan algunas de las mutaciones
más letales
   ∼ Ana Ximpeira, Libar da libelinha

113
¿Cuál es
—un lugar en ti mismo—
el más; cuál es
—una mota en el tiempo—
el menos?
   ∼ Mies Vanderuhen, Funken der Zukunft

114
Todo lo que aprendí de cada uno
de mis errores
es a nunca reconocer ninguno
de mis errores.
   ∼ Miranda Geurtier Enríquez, Voz reconocida

115
Cuando empezaste este juego, ni el dado
ni yo éramos quien somos; ahora
incluso el nombre del juego ha cambiado.
   ∼ Johnny Trick (The Nastgamblers), In the Name of the Game

116
Y no me gusta
realmente la gente
(tampoco); solo
un poquito —también—
la necesito.
   ∼ Edgardo Ruiz-Queimado, Gente e gentinha

117
Los ríos son los portales
por donde los materiales
—cantos, cuantos—
se adentran en el océano
   ∼ Mike Rivers, On material flow

118
Prefiero
la charla sin sustancia,
las frases sin coherencia,
las palabras
sin importancia.
   ∼ Enrica Gotterz, Nervo ottico

119
—Canta en mi vaso
—reciente luna—, blanca, la sed;
solo el malvís,
que al aire enflauta, sabe qué sed.
—Amante: en tu vaso
derramo mi sed.
   ∼ Álvaro Cunqueiro, Soedades da miña branca señor

120
¡Quién se pudiera enredar
en la densa hiedra…
y de nuevo tropezar
en la misma piedra!
   ∼ Xaquín Cullereiro, Hedras mestas

121
El tintineo
de mis espuelas de plata
lo han oído muy pocos;
dame a probar
tu dulce vino de fresas
y encontrarás mi oro.
   ∼ Lee Hazlewood, Summer Wine

122
Justo al lado
–aúpa la lupa–
un camarón bandeado
se instalado como ocupa
   ∼ Camarón de la Ría, Molando voy

123
El amor
soba su beso,
lo ciega en vicio;
un amor
le vicia el juicio:
sisa su seso.
   ∼ Juliette Petimor, Le philosophe dans le bordel

124
¿Debo
comer ese albaricoque?
¿Debo
pensar que puedo
comer ese melocotón?
   ∼ Tomás Servando Elioto, El bolero de José Alfredo Piedrahíta

125
Pasillos que se bifurcan
y bifurcan,
______ __{ abiertas que cerrar,
puertas {
_______ _{ cerradas por abrir.
Cruces, rotondas, calles.
Cuartos. Habitaciones. Cruces.
   ∼ Diego Armando Forges, El sendero de los jardines que se trifulcan

126
La muerte o el arte,
la chica o el poema;
es —en tal dilema—
mejor masturbarte.
   ∼ Anne Sextown, Ballad of the Furious Masturbator

127
Un sombrero sin cabeza
con un pie que no tropieza,
¿qué es?
   ∼ A. di Vinanza, Esporocarpos

128
Todo lo demás
estaba antes creado,
por un dios
o por la física cuántica;
una cosa es solo tuya…
Pero te lo diré otro día.
   ∼ Alberto Coneiro, Os dados de deus

129
Era antes de estar cuerdo,
por lo que dices:
eran tiempos tan felices
que ni me acuerdo.
   ∼ Manuella Verrückter, Bevor er gesund

130
Verso del tiempo vencido,
este retruénaco llega a su fin.
   ∼ Enrico Gutili, Poetica frenetica

131
Enrique por el mundo de las camas
—el mundo sin tejados—
y los periódicos abandonados;
Enrique por las ramas.
   ∼ F. García Lorca, Fábula y rueda de los tres amigos

132
Aquí en verdad, rogad
por este Gutiérrez,
ávido —sí— de fuerza
y velocidad.
   ∼ T.S. Eliot, Animula

133
Y más aún, Miranda;
pero, ¿cómo es que eso persiste
en tu mente? ¿qué viste
en el abismo que el tiempo desanda?
   ∼ W. Shakespeare, The Tempest

.


ēgm. 2017

Wallace Stevens

Trece formas de mirar a un mirlo


.
I
Entre veinte montañas nevadas
lo único en movimiento
era el ojo del mirlo.

II
Yo tenía tres opiniones,
como un árbol
en el que hay tres mirlos.

III
El mirlo viraba en los vientos del otoño;
eso era una pequeña parte del espectáculo.

IV
Un hombre y una mujer
son uno;
un hombre, una mujer y un mirlo
son uno.

V
No sé qué prefiero:
si la belleza de las inflexiones
o la de las sugerencias;
si el trino del mirlo
o justo después.

VI
Los carámbanos cubrían la gran ventana
con cristal bárbaro;
la sombra del mirlo
lo cruzó de parte a parte;
el ánimo
trazó en la sombra
un motivo indescifrable.

VII
Oh, flacos hombres de la ciudad,
¿por qué imagináis aves doradas?
¿no veis cómo el mirlo
camina en torno a los pies
de las mujeres que os acompañan?

VIII
Yo sé de acentos nobles
y ritmos lúcidos e ineludibles,
pero sé, también,
que el mirlo está involucrado
en lo que yo sé.

IX
El mirlo voló fuera del alcance de la vista
señalando el límite
de uno de muchos círculos.

X
Al ver a los mirlos
volando en una luz verde
incluso las rameras de la eufonía
gritarían bruscamente.

XI
Recorría el país
en un coche acristalado;
de repente se asustó
al confundir
la sombra de su equipaje
con los mirlos.

XII
El río se mueve:
el mirlo debe estar volando.

XIII
La tarde entera fue un anochecer;
estaba nevando
e iba a nevar más;
el mirlo se posó
en las ramas del cedro.
.


Wallace Stevens. Thirteen Ways of Looking at a Blackbird
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Thirteen Ways of Looking at a Blackbird

I
Among twenty snowy mountains,
The only moving thing
Was the eye of the blackbird.

II
I was of three minds,
Like a tree
In which there are three blackbirds.

III
The blackbird whirled in the autumn winds.
It was a small part of the pantomime.

IV
A man and a woman
Are one.
A man and a woman and a blackbird
Are one.

V
I do not know which to prefer,
The beauty of inflections
Or the beauty of innuendoes,
The blackbird whistling
Or just after.

VI
Icicles filled the long window
With barbaric glass.
The shadow of the blackbird
Crossed it, to and fro.
The mood
Traced in the shadow
An indecipherable cause.

VII
O thin men of Haddam,
Why do you imagine golden birds?
Do you not see how the blackbird
Walks around the feet
Of the women about you?

VIII
I know noble accents
And lucid, inescapable rhythms;
But I know, too,
That the blackbird is involved
In what I know.

IX
When the blackbird flew out of sight,
It marked the edge
Of one of many circles.

X
At the sight of blackbirds
Flying in a green light,
Even the bawds of euphony
Would cry out sharply.

XI
He rode over Connecticut
In a glass coach.
Once, a fear pierced him,
In that he mistook
The shadow of his equipage
For blackbirds.

XII
The river is moving.
The blackbird must be flying.

XIII
It was evening all afternoon.
It was snowing
And it was going to snow.
The blackbird sat
In the cedar-limbs.


Callos con garbanzos ultramegasuperrápidos

Plato recomendado para cuando llegas a casa cansado y hambriento y no tienes nada preparado. Se trata de tener siempre en la despensa una lata de callos y un bote de garbanzos de calidad. Da para dos raciones.

Ingredientes

  • una lata (380 g) de callos a la madrileña
  • un bote (500 g) de garbanzos cocidos
  • especias para callos o comino molido
  • pimentón picante
  • medio vaso de agua
  • pan fresco y vino tinto

Preparación

Abrir la lata de callos y echar su contenido en una cazuela y poner a fuego lento.

Extraer los garbanzos del bote, lavarlos con agua tibia y, escurridos, añadirlos a los callos.

Cortar con una tijera, en la misma cazuela, los trozos más grandes de callos.

Espolvorear un poco de especias para callos o, en su defecto, comino molido y, opcionalmente, pimentón picante.

Añadir medio vaso de agua, o menos, y aguardar a que el mejunje tome calor sin llegar a hervir.

Servir en plato hondo y acompañar con pan fresco y vino tinto.
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Marmitón Miranda