Ezra Pound

Poemas breves


.

En una estación del Metro

La aparición de estas caras entre el gentío:
pétalos en una húmeda y oscura rama.

Alborada

Tan fresca como las pálidas hojas húmedas
de lirio de los valles
yacía a mi lado al amanecer.

Reflexión

Sé que lo que Nietzsche dijo es verdad,
y aún así
vi el rostro de un niño pequeño en la calle,
y fue hermoso.

In epitaphium

Escribe de mí cuando esta gesta, nuestra vida, haya sido:
«Se cansó de la fama antes de ganarse la fama».

Ts’ai Chi’h

Los pétalos caen en la fuente,
las anaranjadas hojas de rosa;
su ocre se adhiere a la piedra.

Epitafio

Leucis, que pretendía una Gran Pasión,
acabó obligada a ser complaciente.

Dos epitafios

Fu I

Fu I amaba la alta nube y la colina;
ay, murió por el alcohol.
.

Li Po

Y Li Po también murió borracho;
trató de abrazar a la luna
en el Río Amarillo.

Epígrafe a Lustra

Y los días no son del todo completos
y las noches no son del todo completas,
y la vida se desliza como un ratón de campo,
sin agitar la hierba.

Papiro

Primavera …
Tanto tiempo …
Gongula …

Causa

Reúno estas palabras para cuatro personas,
y algunos más podrán escucharlas,
pero, oh mundo, lo siento por ti:
tú no conoces a esas cuatro personas.

Mujeres ante una tienda

Las baratijas de falso ámbar y falsa turquesa las atraen.
«Cómo aman la naturaleza»: ¡esos amarillos aglutinantes!

Abanico, para Su Alteza Imperial

Oh, abanico de seda blanca,
claro como escarcha sobre la hierba:
también a ti te dejan a un lado.

L’Art, 1910

¡Arsénico verde manchando una tela blanco-huevo,
fresas machacadas! Ven, deleitemos nuestros ojos.
.

Traducciones breves

Del chino antiguo

Y la gente se detendría a ver su irrupción,
tenca o trucha, trucha o salmón.

De Catulo 85

Odio y amo ¿Por qué? puedes preguntar, pero
me golpea. Siento cómo lo hace y me duele.

De Marcial, del latín

Tais tiene negros los dientes;
los de Laecania son blancos porque
ella los pagó en las noches recientes.

De Heinrich Heine, del alemán

Soñé que era el Mismísimo Dios,
y que, en la alegría celestial inmersos,
los ángeles se sentaban a mi alrededor
y alababan mis versos.

De Nicarco, del griego

Nicarco, sobre Fidón su doctor:
Fidón ni me purgó ni me tocó, pero
recordé el nombre de su remedio para la fiebre y morí.

De Palladas, del griego

¿La mujer? Oh, la mujer es una furia consumada,
pero muerta o dormida, complace.
Tómala; tiene dos momentos excelentes.
.


Ezra Pound. Brief Poems
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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