Idea evanecida,

no llega el pensamiento a alcanzar forma plena,
quizá significando, o acaso subsistiendo,
apenas un contorno entrevisto en la mente,

un esbozo o un esquema indefinido, traza
fugitiva y efímera, como el color del pájaro
que, asustadizo, surge de entre los matorrales

y vuela, y no permite diferenciar su aspecto
y veloz se refugia en cualquier otro arbusto,
y un fulgor, solo, queda.

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ēgm. 2018