La caza de la pantera nebulosa

The hunt is on, and sprung the trap.
Sylvia Plath

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Elige el día de caza.
No improvises. Prepárate.
Duerme. Descansa bien.
Revisa tus armas.
Viste la ropa adecuada
y el calzado más suave.
Ve junto al chamán.
Aplícate los ungüentos mágicos
y las pinturas sagradas.
No olvides tus amuletos.
Aguarda la hora.
Invoca a los espíritus propicios.
Y sal a la caza.

Elige la zona;
unas veces un lugar conocido,
otras, un nuevo terreno.
Muévete despacio.
Confúndete con el entorno.
Examina. Rastrea.
Localiza a la presa.
Espera paciente el momento.
Mírala. Obsérvala.
Deja que ella te mire también.
Inmóvil. Mírala.
Y, entonces, ataca.

Lanza tu arma precisa
hacia su equívoca piel moteada.
Herida, huirá.
Síguela. No pierdas su rastro.
Persíguela obstinadamente.
Fatígala.
Arroja de nuevo tu arma,
tu arma más fuerte,
contra su punto más débil.

Respira
y recupérate.
Y, suavemente,
desata tu ataque definitivo.
Rinde su resistencia.
Doblega su ánimo.
Derrótala.
Y cobra tu presa.

Lleva la mano
a tu amuleto sagrado.
Da gracias a los espíritus,
humildemente.
Luego podrás curarla
y cuidarla.
Y ufanarte de tu captura
ante la tribu.

Y si fallas,
si la fiera te esquiva,
nebulosa,
si huye en el laberinto del bosque,
vuelve a intentarlo.

Renueva tus ritos.
Ponte pinturas y ungüentos,
viste las ropas temibles
y no te olvides de tus amuletos
ni de los hondos espíritus.
Escucha al chamán.
Y sal otra vez a la caza.

Vuelve a intentarlo.
Busca tenaz otra presa.
No te lamentes
si una vez no has cazado,
o cinco, o diez;
muchas panteras recorren el bosque,
y quien más caza
es quien más veces lo intenta,
sin darse a vencer.

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ēgm. 2018