Fideítos marisqueros

Ingredientes 4 p.

  • fideos del nº 4 “secado progresivo”, 350 g
  • almejas, 300 g
  • mejillones, 300 g
  • 12 gambones
  • 4 calamares pequeños
  • ¼ de pimiento rojo, 50 g
  • ¼ de cebolla, 20 g
  • un diente de ajo
  • 3 o 4 cucharadas de guisantes congelados, 50 g
  • un sobre de azafrán molido
  • dos cucharadas de tomate frito
  • aceite de oliva, 100 ml
  • agua, 600-800 ml
  • ¿sal?

Preparación

Una hora antes de empezar dejar las almejas en medio litro de agua, fría si vienen de la nevera, del grifo si están a temperatura ambiente.

Limpiar y trocear los calamares.

Lavar los mejillones y arrancarles las barbas que les salen de la punta tirando fuertemente de ellas.

Poner una olla al fuego con 200 ml de agua y los mejillones, tapar, y en cuanto se abran apagar el fuego. Sacar los mejillones a un plato y colar el líquido sobre una taza y reservar.

En una sartén amplia poner a calentar el aceite y en su momento marcar los gambones por ambos lados. Sacarlos con unas pinzas, ponerlos en un plato, reservándolos.

Colar el aceite sobre una cazuela amplia, de barro o de fondo grueso.

Poner la cazuela al fuego y sofreír el pimiento troceadito con el diente de ajo con su piel, cortado por la mitad a lo largo. En un par de minutos añadir la cebolla picadita y sofreírla.

A continuación retirar el ajo y añadir los fideos, removiéndolos durante un minuto.

Agregar los calamares y remover.

Añadir el líquido de los mejillones y el agua, después el azafrán y el tomate frito.

Salar moderadamente, o no.

Subir el fuego hasta que hierva y echar entonces los guisantes congelados.

Dejar hervir a fuego moderado durante unos seis minutos.

Mientras tanto quitar la concha superior a los mejillones y pelar los gambones echando las cabezas a la cazuela.

Cuando haya hervido esos seis minutos, bajar el fuego, añadir las almejas escurridas, los mejillones con su concha inferior y los gambones pelados.

Hervir a fuego moderado otros tres o cuatro minutos.

Después retirar las cabezas de los gambones y dejar reposar durante diez minutos.
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Marmitón Miranda

Fantasma de flores nuevas

Lo que sucede cuando
vives en estos pisos de paredes
y techos demasiado finos:

A alguien se le cayó algo
ruidosamente en el piso de arriba
y pensé que a mi madre

se le había vuelto a caer
el escurridizo mando a distancia
al suelo de la habitación de al lado.

Pero hoy mismo hace
ya mes y medio que murió mamá.
Así que supongo que su fantasma

solo ha querido recordarme
que debo ir mañana al cementerio
a poner flores nuevas.

.


ēgm. 2018

Lana Hechtman Ayers

Baba Yaga aconseja a Caperucita Roja


.

Estaba cansada de ser mujer,
cansada de las cucharas y las ollas,
cansada de mi boca y de mis pechos…
Anne Sexton

.
He tirado del arado
con mis dientes, he alimentado almas
de bebés no nacidos con la médula
de mis propios huesos,

he hecho bajar a las nubes
del cielo y tragado las estrellas
con mi disfraz de cuervo,
he hechizado serpientes,

cantado a los lobos,
tarareado truenos y
escupido lluvia; nadie puede afirmar
que he tenido una vida aburrida.

Yo no soy la esposa de nadie
ni la abuela de nadie.
No vengas a mi choza
en busca de pasteles recién horneados

o pegajosas galletas de avena.
Te daré fuego si negocias
justamente e incluso un mechón
de mi acerado cabello,

pero no conseguirás un abrazo
de mi parte. No vengas con gimoteos
buscando a alguien que te limpie
los mocos de la nariz.

Preferiría hacer una sopa
con tus dedos. No tengo tiempo
para perderlo con quejicas.
Y los hombres… una vez amé a uno.

Era un asno cabeza hueca,
como el tuyo, que pretendía casarse
con su madre en un cuerpo más joven.
Le dije que se fuera a paseo.

Y cuando eso no funcionó
le saqué los ojos y lo envié
a la pica. Aquel Edipo no ha sido
visto ni oído desde entonces.

No gesticules, niña de la caperuza.
Acepta mi consejo:
dirige a los ratones,
encanta husos,

pon a los zorros en trance;
enséñale a bailar a tu casa
sobre patas de gallina.
Un hombre tan solo te sujetaría.

¿Cómo vas a patrullar
la puerta de entrada de los muertos
llevando zapatos de cristal
y un traje de baile?

Cambia esa capa roja por
un vestido aún más rojo.
Vive tu historia, señorita;
la tuya, no la mía.

Nunca digas sí
cuando quieras decir no,
y diles no
todo el tiempo.
.


Lana Hechtman Ayers. Baba Yaga Advises Red Riding Hood
lanaayers.com
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Baba Yaga Advises Red Riding Hood

I was tired of being a woman,
tired of the spoons and the pots,
tired of my mouth and my breasts…
Anne Sexton

I’ve pulled the plow
by my teeth, fed souls
of unborn babes on the marrow
of my own bones.

I’ve called clouds down
from heaven, swallowed the stars
while in my raven guise.
I’ve charmed snakes,

sung to wolves,
hummed thunder and
spit rain. No one can claim
I’ve had a dull life.

I’m nobody’s wife
and no one’s Grandma.
Don’t come by my roost
looking for fresh-baked pies

or gooey oat cookies.
I’ll give you fire if you bargain
fair and even a lock
of my steely hair,

but you won’t get a hug
from me. Don’t come whining,
looking for someone to wipe
your snotty nose.

I’d sooner make soup
of your toes. I don’t have time
to waste on complainers.
And men, I loved one once.

He was a woodcutting dunce
like yours, looking to marry
his mother in a younger body.
I told him to take a hike.

And when that didn’t work,
I cut out his eyes and sent him
toward the pike. That Oedipus has not
been seen or heard from since.

Don’t wince, hood girl.
Take my advice,
command mice,
enchant spindles,

put foxes in a trance.
Teach your chicken-legged
house to dance.
A man will just keep you down.

How are you going to patrol
the gateway of the dead
wearing glass slippers
and a ball gown?

Trade in that red cape for
an even redder dress.
Live your story, missy,
your own—not mine.

Never say yes
when you mean no,
and mean no
all of the time.


Nicky Beer

Ad hominem


.
El poeta:

Pulmón fugitivo, intestino pródigo:
¿dónde está el rosado pliegue en mi costado
del que fuiste extraído?
.

El pulpo:

Debe ser un mundo aburrido, en efecto,
en el que todo parece
ser una versión o extrapolación
de ti.

Los pájaros son tú
La primavera eres tú.
Caracoles, huracanes, monturas, ascensores:
todo se vuelve
tú.

Yo, con un cambio
en mi piel, me desnudo
para convertirme en la roca
que la sombrea.

Piensa en cuando
tus ojos lectores se desvían un instante,
y entonces

ves como el enloquecido enjambre de extrañas cifras
sumergidas en el texto
se ha ido antes de que puedas enfocarlo.
Ese soy yo.

O tu revelación adormecida
en el vagón de metro de que estás
siendo digerido
lentamente. Otra vez yo.

Yo soy el sueño febril
en el que ves a tus seres queridos
como verdugos. Y también soy su hacha.

Amigo, mientras estás apurando
el final del día
con tus tristes aproximaciones,

yo estoy a un kilómetro de profundidad
de la tierra, componiendo
mi más intachable impresión
del abismo
ante el salvaje aplauso de las anguilas.
.


Nicky Beer. Ad Hominem
nickybeer.com
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Ad Hominem

The Poet:

Fugitive lung, prodigal intestine—
where’s the pink crimp in my side
where they took you out?

The Octopus:

It must be a dull world, indeed,
where everything appears
to be a version or extrapolation
of you.

The birds are you.
The springtime is you.
Snails, hurricanes, saddles, elevators—
everything becomes
you.

I, with a shift
of my skin, divest my self
to become the rock
that shadows it.

Think of when
your reading eyes momentarily drift,
and in that instant

you see the maddening swarm of alien ciphers submerged within the text
gone before you can focus.
That’s me.

Or your dozing revelation
on the subway that you are
slowly being
digested. Me again.

I am the fever dream
in which you see your loved ones
as executioners. I am also their axe.

Friend, while you’re exhausting
the end of a day
with your sad approximations,

I’m a mile deep
in the earth, vamping
my most flawless impression
of the abyss
to the wild applause of eels.


Ojalá*

hubiera
un lugar
al que ir,
en el que
permanecer
durante
toda esa enorme
e inacabable
vaciedad,
un lugar
de reposo
y absoluta
felicidad,
un lugar,
sí,
en el que ella
—mamá—
pudiera
descartar
su miedo
al vacío
—posible—
de la vasta
eternidad,
sí, un lugar
al que ir,
donde estar,
ojalá.
.


*ojalá. Etimología: Del árabe hispánico law šá lláh (“si Dios quiere’), este del árabe clásico وشاء الله (wa-šā’ allāh, ‘quiera Dios”). Compárese el portugués oxalá o el árabe إن شاء الله (’in shā’ allāh). (Joan Coromines y José Antonio Pascual, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico wiktionary)
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ēgm. 2018