Sylvia Plath

Amapolas de julio


.
Pequeñas amapolas, pequeñas llamas del infierno,
¿no hacéis daño?

Centelleáis. Y yo no puedo tocaros.
He puesto mis manos en las llamas. No queman

pero me agota veros centelleando así,
rojizas y arrugadas, como la piel de unos labios.

Unos labios ensangrentados.
¡Pequeñas faldas sangrientas!

Hay vapores que yo no puedo tocar.
¿Dónde está vuestro opio, vuestras inmundas cápsulas?

¡Si pudiera sangrar, o dormir!
¡Si mis labios pudieran desposar un dolor como ese!

O si vuestros néctares se filtraran en mí,
a esta cápsula de cristal, embotando y calmando.

Pero sin color. Sin color.
.


Sylvia Plath. Poppies in July
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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