Emilio Villa

 

Lingüística

.
No hay orígenes. Ninguno. ______ Ni se puede saber si.
Si eran los orígenes ni tampoco.
____ Ni tampoco hay razón para que nazcan
____ los orígenes. _______________ ¿Nada más
____ la fe, _______________ ¡ídolo de Amorgos!

que dice originar los orígenes en el tacto en el acento
en el sueño mortal de lo necesario?
No, no hay más orígenes. ____ No.
________________.______________ Pero
el tránsito provocado por las ideas antiguas-y por los impulsos.
Y cualquier ambiguo que germine intacto
____ de las relaciones
____ de las trayectorias
____ de las radiaciones
____ de las concepciones

____ lugar sin historia.
____ Lugar donde todos.
____ Y donde la consciencia.
____ Y donde el donde.

Para reconocer la inconmensurable semilla del vértigo oscurecido

______________________ las articulaciones rotas en los vínculos
______________________ la transparencia de los cartílagos
______________________ la ciega conmoción de los follajes

agrícolas en las fuerzas
exteriores, y el análisis yace
grabado en el cuerpo del acento.

_____________________________________________________ No.
No hay más. Ni origen en las ramas. _________ Ni ningún origen.

Quien detenga los sintagmas saciados en el sortilegio
de la consistencia usa el espíritu sin remedio en el momento
indecisivo como una brújula inadecuada, no experta, por lo cual
no podría hacer nada más, nada, sombra inferida y referida,
proyección sin esencia, de modo que especular sobre el común tedio
es juego párvulo, y cada instante-fonema
aún hoy día avecina guerra y tiempo consumado, y el peso
corrompe la sombra de los pasajes de la esencia.

Y esto sería. ______ Este el fin concebible:
si a través de la idea máxima del peligro y de lo indistinto se curva
el alma extrema en la atrición del hidrógeno y ozono y los días
acerbos suman días a los días cotidianos en la heráldica
prosodia de las tangencias,
sofocando cada flujo de infalible irrealidad en:
____ los verbos
____ los neologismos.

Quien los brazos elevaba colmados de violetas en el latido surtido
hoy parangona cada ruina que parangona con el espíritu
inmune que puebla y corruga en segmentos el nimbo
de los testimonios históricos, de las parábolas en la matriz
confusa de las parroquias y en las amplias zonas
de caza y pesca y de otras enérgicas tareas culturales.

Y no por esto celebro conscientemente el germen
____ sepultado, más allá,
y celebro el étimo corroído por los iris fónicos,
____ el étimo inmaduro,
____ el étimo culto,
____ el étimo en los espacios averiados,
____ en los mínimos intervalos
____ en las conjunciones,
el étimo de la soledad poseída,
____ el étimo en la sed
y en la sed idónea para las fósiles rocas iluminadas
____ por la fosforescencia idumea, ___ ¡ídolo de Amorgos!
.


Emilio Villa. Linguistica
Emilio Villa. Linguistica (La scrittura della Sibilla, p. 12. pdf)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Linguistica

Non c’è più origini. Né. Né si può sapere se.
Se furono le origini e nemmeno.
E nemmeno c’è ragione che nascano
le origini Né più
la fede, idolo di Amorgos!
chi dici origina le origini nel tocco nell’accento
nel sogno mortale del necessario?
No, non c’è più origini. No.
Ma
il transito provocato dalle idee antiche–e degli impulsi.
E qualsivoglia ambiguo che germogli intatto
dalle relazioni
dalle traiettorie
dalle radiazioni
dalle concezioni

luogo senza storie.
Luogo dove tutti.
E dove la coscienza.
E dove il dove.

Per riconoscere l’incommensurabile semenza delle vertigini
adombrate

le giunture schioccate nei legami
la trasparenza delle cartilagini
il cieco sgomento dei fogliami

agricoli nelle forze
esteriori, e l’analisi fonda
incisa nel corpo dall’accento.

No.
Non c’è più. Né origine nei rami. né non origini.

Chi arrestava i sintagmi sazi nel sortilegio della consistenza
usava lo spirito senza rimedio nel momento indecisivo
come un compasso disadatto, non esperto, così non si poteva
agire più niente, più, ombra ferita e riferita, proiezione,
senza essenza, così che speculare sul comune tedio
un gioco parve, e ogni attimo-fonema
ancora oggigiorno sfiora guerra e tempo consumato, e il peso
corrompe dell’ombra dei tramiti dell’essenza.

E codesta sarebbe. Questa la fine concepibile:
se attraverso l’idea massima del pericolo e dell’indistinto
si curva l’anima estrema nell’attrito di idrogeno e ozono e i giorni
acerbi sommano giorni ai giorni quotidiani nell’araldica
prosodia delle tangenze,
soffocando ogni flusso di infallibile irrealtà in:
i verbi
i neologismi.

Chi le braccia levava saziate di viole nel palpito assortito
oggi paragona ogni rovina paragona allo spirito
immune che popola e corruga a segmenti il nembo
delle testimonianze storiche, delle parabole nel grembo
confuso delle parrocchie e nelle larghe zone
di caccia e pesca e d’altre energiche mansioni culturali.

E non per questo celebro coscientemente il germe
sepolto, al di là,
e celebro l’etimo corroso dalle iridi fonetiche,
l’etimo immaturo,
l’etimo colto,
l’etimo negli spazi avariati,
nei minimi intervalli,
nelle congiunzioni,
l’etimo della solitudine posseduta,
l’etimo nella sete
e nella sete idonea alle fossili rocce illuminate
dalle forforescenze idumee, idolo di Amorgos!


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