Emilio Villa

Las murallas de Tebas


1

crepúsculo de la sombra, la Señal-Testimonio
se ahoga en la Llamada, nuevamente plena
de oscura inquietud: oh, bueno
es el nombre del Cielo, favorable, cuando
la Oscuridad, desgarrándose ciegamente
aborta y genera la realidad
de la Tentación Horrenda, y el Olfato:
que esa es la espada en forma de pez
de la Invisibilidad.

Pues nosotros dos juntos hemos visto
a la sangre de las Antiguas Acciones aparecer
desde el plano inclinado del tiempo, al que
se le puede extraer sangre: y hemos visto
Flujo y Reflujo húmedos de sangre:
y hemos visto a la Fatal Conformidad
impulsar siempre hacia adelante
lo que no sucederá nunca.

Pero un incorruptible pequeño golpe de viento,
furtivo, vagando como brisa sin retorno,
ha ofrecido el Fin; y las Reconciliaciones
ahora, poco a poco, vuelven a florecer.

2

escintilada tan de improviso,
e indistinta, como la imprecación
de la gaviota herida en el pecho
por una tremenda incerteza de la vista,

así la Voz del Ombligo,
el presagioso sonido
del Ombligo, ha agitado,
excitado, la parte más íntima
del universal Principio
de la Atmósfera:

pero ella, inocente, no cesa nunca
de consumirse y desaparecer.

3

ahora feliz, en la sangre,
con finísima sensación,
dentro de la mágica linfa
de los difuntos espíritus helenos,
yo cada día, todos los días,
dulcemente estoy acostado
y somnoliento,

_____________ hasta ofrecer
regular testimonio
al desierto, hasta suscitar
y reprimir el coraje
de encontrar aún, con la voz
y por destino, el gélido pasaje
de los Fundamentos de las Cosas, allí
donde el Lecho del Olvido, reúne
las divinas simulaciones, serpentea,
y la Telaraña de los susurrantes
milenios, indefinida se extiende,
elipse de la Araña que juega,
y en el mismo instante el infinito
Perímetro, la gran Desplegadura
de la Inmundicia, incompleto
Abanico, jaula de las Mutaciones,
comienza a elevarse.

4

¡Ay indolente mirada,
ay frágil pupila,
ay ostra enorme!

Del todo confusas, las radiaciones,
dulce resbalón, dulce caída
a lo largo del Eje del cielo,
hasta que sea la dispersión
a lo largo de senderos entretejidos
continuarán desapareciendo.

5

y yo realmente como un ciego te he dado
tan cierta y tanta parte de mí
cuanto a los otros es necesaria
para que otros se vuelvan los otros
cuanto el mismo Otro.

6

pura y lasciva Pitia, intacta revelación,
que vas produciendo enmarañadas Runas,
y suspendes en lo alto el nebuloso abismo,
y siseando silbas la sedienta forma humana
del Impulso (quemamos en el fuego
mientras, juntos, las Escamas), dentro
se precipitan paredes suspensas de las celestes
Regiones, he aquí que las sierpes hermanas
truenan, inteligente presagio, fundación
plegada a otras potencias,
truenan desde el pueril laberinto
de las orejas __________ y las serpientes
de las almas mortales en sí mismas
revueltas y entrelazadas, y las sierpes
de las matrices vulvas cubiertas
de vegetación, irán a encontrar
las cosas de las cavernas y los cubiles:
se mordieron entonces la boca y la cola
[fase / __________ / antifase]
y se multiplican las arcaicas densas
raíces de la vida
y de la tumultuosa batalla

7

he aquí el Perro alado que así, ahora,
aun no sabiendo por qué medios
puede él mismo traer la fortuna,
ni logrando hacer entender de qué
tienen necesidad las almas, todas,
y las sustancias primigenias
y las muchachas matutinas, he aquí
que auroral surgió, oblicuamente,
desde abajo, desde el exilio,
consciente de ser él mismo
entre los otros, el propio Perro:
pero desde este momento, todo
aquello que el Perro, desorbitados
los grandes ojos estúpidos, ha suscitado
y tensado, he aquí que el grito del corazón
de alguien lo devastará:
y sin el Perro, el tiempo exacto
llegará, cuando la sombra total
haya descendido sobre el higo
que no madura nunca.

8

el estallido de los rayos
de dos astros que desde el fondo
se espían mutuamente,
hace saltar la
Ciega Verisimilitud
de la Definición
y de la Incumbencia
en cuanto Evento e Íntimo
Estremecimiento:
y así penetramos a la desembocadura
que está siempre retornando.

9

todo comenzó aquí
pero todo termina en otro lugar:
en otro lugar, en alguna fracción
del milenio

10

todos los tebanos echan la siesta
en la tarde soleada, en la plaza,
yo como helado:

_______________________ y fue entonces
que entre cielo y tierra una negra
arpa, el arpa negra, quejumbrosa
lejanía del viento incendiado
ornó de flores el campo de trigo
y esparció en el aire:

_______________________ la melodía
en Tebas en la antigüedad a veces
hizo crecer las murallas,
de la ciudad: ¡prodigiosas!

_______________________ otras veces
esas mismas murallas, como los confines
del mundo, la melodía destruyó.

Hoy en cambio la melodía
vuelve radiante la epidermis
de las mujeres, y la piel
de los animales, hasta que
la música empuje el tránsito
hacia la Sagrada Enfermedad.
.


Emilio Villa. le mûra di t;éb;é (Poet of Biblical Proportions, Τα θηβηισι Τείχη/le mûra di t;éb;é, p. 308/p. 311. pdf)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

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