Todd Dillard

Parábola del superviviente


.

En la parábola que sueñas la gaviota
arranca una sola mano
de una playa hecha de manos,
la lleva a través del mundo
y la deja caer en otro océano adormilado,
luego regresa volando para hacerlo de nuevo
hasta que una playa se hunde bajo la superficie
y la otra se eleva, clamando al cielo estremecido.

Estás cansado de decirte a ti mismo que no escribas
acerca de tu madre muerta.

Estás cansado de cómo la parte de ti
que depositaste en el ataúd de tu madre
está siempre en otro ataúd,
no importa cuántos abras
con una palanca. La vida tal como la escribes
es una declaración tras otra:

No lo haré, no lo haré, esta es la última
vez, ni una más, y una más,

y entonces escribes manzana y
tu madre aparece
hambrienta en la página, escribes maleta
y ella está allí, doblada en su interior, escribes
ella dijo que yo podría ser lo que quisiera
y ella te susurra al oído:
tú nunca serás nada
sino la ausencia que puse dentro de ti.

Y sabes que eso es falso,
igual que sabes que la carne se alza
como el pan desde tus huesos, que las palabras
se agitan como vaho en tus pulmones.

Pero la verdad es, en la parábola
que sueñas,
que tú no eres la gaviota
y no eres el océano ni las manos crispadas,
ni eres siquiera el cielo estremecido.

Estás pisoteando el agua,
describiendo una y otra vez el agua,
y una y otra vez
el agua dice: de nuevo.
.


Todd Dillard. Survivor Parable
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Survivor Parable

In the parable as you dream it the seagull
plucks a single hand
from a beach made of hands,
carries it across the world,
drops it in another sleepy ocean,
then flies back to do it again and again
until one beach sinks below the surface
while the other rises, clamors for the flinching sky.

You’re tired of telling yourself not to write
about your dead mother.

You’re tired of how the piece of you
you deposited in your mother’s coffin
is always in another coffin,
no matter how many
you pry open. Life as you write it
is one proclamation after the next:

I will not, I will not, this is the last
time, no more, one more,

and then you write apple and
your mother appears
hungry on the page, you write
suitcase and she’s there, folded into it, you write
she said I could be whatever I wanted
and she whispers into your ear
you will never be anything
but the absence I put inside you.

And you know this is untrue
as much as you know the flesh
rising like bread from your bones,
the words roiling like steam in your lungs.

But the truth is, in the parable
as you dream it,
you are not the seagull,
you are not the ocean, the twitched hands,
you are not even the flinched sky.

You are treading water
describing over and over the water,
and over and over
the water says again.


2 comentarios en “Todd Dillard”

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