A tía Pilar

Anoche me acordé de la tía Pilar, la tía abuela de mi madre, de la que ella decía que era una santa y a la que, efectivamente, rezaba como si lo fuera. Me pregunté cuándo habría muerto y dónde estaría enterrada; pensé que en algún osario común si murió antes de finalizar la guerra del 36, como me parece probable. Eso pensé. Y, vaya, esta tarde, buscando, en un aparador donde nunca miro, un cordel para sujetar unas plantas, me encontré una hoja escrita con la característica letra redonda de “maestra nacional” de mi madre, y lo primero que vi fue el título, en letras grandes y subrayado: A tía Pilar.
Iba a salir a dar un paseo, pero en cuanto acabé con las plantas me puse a transcribir este recuerdo, creo que incompleto, de mi madre a su tía Pilar, como un recuerdo para mi madre.
Supongo, si hay un Más Allá, que se habrán reunido por fin las dos, tantos años después, y rezarán juntas “las oraciones de la noche”.

Lo pongo en gallego, como ella lo escribió, y después la traducción.


A tía Pilar era unha santa. Pasaba o día a rezar e a dar grazas a Deus por todo o que lle daba, que era moi pouco. Non falaba mal de ninguén. Sempre que viña un pobre pola porta dáballe unha cunca de caldo ou unha codiña de pan, de xeito que nunca ía coas mans limpas.

Era solteira e axudou a criar os nove fillos de miña avoa e parte dos seus netos. Deses nove fillos morreron cinco cando contaban de 15 a 20 anos. A tía Pilar rezou e chorou por eles toda a vida. Os que quedaban queríana con loucura, máis que á súa nai, e eu que era sobriña neta, queríaa máis que á miña avoa.

Era feitureira contando contos e historias de lobos, de misións, que non perdía unha, e de Historia Sagrada.

A miña cama estaba arrimada á dela, e cando me deitaba rezaba comigo as oracións da noite, que me facía aprender de memoria. Pola Coresma rezaba:

¡Deusiño pequeniño,
lévame polo bo camiño!
Alá fun, alá cheguei,
tres Marías alcontrei
perguntando por Xesús;
Xesús estaba na cruz
cos peíños a sangrar,
cos olliños a chorar.
¡Xesusiño pequeniño
lévame polo bo camiño!

E sobre todo, educounos a todos na súa moral e na súa relixión: non mentir, non roubar, non facer dano e non falar mal de ninguén, son principios que ela me ensinou e que eu sempre tratei de inculcarllos aos meus fillos e aos meus netos.


La tía Pilar

La tía Pilar era una santa. Se pasaba el día rezando y dando gracias a Dios por todo lo que le daba, que era muy poco. No hablaba mal de nadie. Siempre que venía un pobre por la puerta le daba una taza de caldo o un pedazo de pan, de modo que nunca se iba con las manos vacías.

Era soltera y ayudó a criar a los nueve hijos de mi abuela y parte de sus nietos. De esos nueve hijos murieron cinco cuando contaban de 15 a 20 años. La tía Pilar rezó y lloró por ellos toda su vida. Los que quedaban la querían con locura, más que a su madre, y yo que era sobrina nieta, la quería más que a mi abuela.

Era muy amena contando cuentos e historias de lobos, de misiones, que no se perdía una, y de Historia Sagrada.

Mi cama estaba pegada a la suya, y cuando me acostaba rezaba conmigo las oraciones de la noche, que me hacía aprender de memoria. En Cuaresma rezaba:

¡Diosecito pequeñito,
llévame por el buen camino!
Allá fui, allá llegué,
tres Marías encontré
preguntando por Jesús;
Jesús estaba en la cruz
con los piececitos sangrando,
con los ojitos llorando.
¡Jesusito pequeñito
llévame por el buen camino!

Y sobre todo, nos educó a todos en su moral y en su religión: no mentir, no robar, no hacer daño y no hablar mal de nadie, son principios que ella me enseñó y que yo siempre traté de inculcar a mis hijos y a mis nietos.


Un par de notas
El adjetivo feitureira no aparece en los diccionarios de gallego y portugués que he consultado; evidentemente proviene de feitura, hechura, y significa algo así como que tiene habilidad, que tiene arte para algo; lo traduzco por muy amena. misións, misiones, hace referencia a las acepciones 7 y 8 de la entrada misión en el diccionario DRAE; recuerdo haber acudido a alguna de esas misiones en la iglesia de la parroquia cuando era niño. Los vulgarismos alcontrei y perguntando están como mi madre los escribió y seguro que es así como los decía mi tía bisabuela; y seguro también que para ella Xesús rimaba con crus.

· IN MEMORIAM ·
María del Rosario Miranda Gómez
1922 – 2018


2 comentarios en “A tía Pilar”

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